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lunes, 9 de octubre de 2023

Mi canción del verano 2023

Como cada año, he elegido una canción ligera que me ha alegrado este verano que ha terminado en el calendario pero no meteorológicamente. La seleccionada ha sido el segundo corte de Cosas de los vivientes (2023), el último disco de El Kanka. Un tema que empieza como un pasodoble pero que se convierte en puro son cubano al llegar al estribillo, un género musical que me gusta desde la explosión del fenómeno Buena Vista Social Club, y al que regreso a menudo. Y de hecho, el último CD que ha engrosado mi discoteca ha sido Buena Vista Social Club presents Ibrahim Ferrer, que compré de segunda mano hace unas semanas en el mercadillo de los viernes.


Pero basta de irme por las ramas, y vamos con mi canción del verano 2023: Youtuber, aquí interpretada en directo y, como reza la descripción del vídeo, "sin trampa ni cartón, sin autotune ni rinoplastia."
 
 
 
Otras canciones canciones de otros veranos:
 

jueves, 5 de mayo de 2022

La Tasca do Chico

Cuando estuve en Oporto hace ya casi 10 años me quedé con las ganas de ir a un concierto de fados. Así que en la que iba a ser mi segunda vez en Portugal y primera en Lisboa decidí que no desaprovecharía la ocasión, aunque tampoco estaba muy seguro de querer meterme en un restaurante para guiris en el que te soplaran 50 euros por cena más espectáculo.

Por suerte, el señor Google nos recomendó un local que parecía todo lo contrario: la Tasca do Chico, donde al parecer cantantes más o menos amateurs habitualmente se dejan caer para ser escuchados. Así que allí que nos fuimos, y aunque el buscador decía que las jam sessions eran los miércoles y los sábados, tuvimos suerte: era jueves, pero la cola que había en la puerta anunciaba que algo se cocía allí.
 

Tras 20 minutos de espera, un orondo y entrajado hombre de mediana edad, al que tomé por el acomodador, nos buscó un par de sitios en una mesa compartida, en el local lleno a rebosar. Los cuadros de fotografías del tal Chico con fadistas (de los que solo reconocí a Ana Moura) cubrían las paredes hasta no dejar un cm2 al descubierto. Una guitarra portuguesa y una española colgaban en la pared de enfrente nuestro, instrumentos que, al poco de entrar, descolgaron una chica y un chico: los músicos residentes. Se atenuaron las luces, y mira tú por donde, el supuesto acomodador apoyó su espalda sobre una columna y empezó a cantar fados.
 


Resulta que la Tasca do Chico ofrece fado vadio, osease, fado amateur.  Desconozco si el acomodador había sido profesional en tiempos pretéritos, pero la verdad es que lo hacía de colhón de mico. Tras tres temas, se volvieron a encender las luces y hubo unos 15 minutos de descanso, tras los cuales el acomodador que resultó ser fadista presentó a una chica francesa que había pedido cantar. El ahora presentador supuso que la fille tenía familia portuguesa o fadista, a lo que ella negó. Pero una vez ante los músicos, quién lo diría, porque interpretó con soltura (y algún desliz) tres fados que intuí clásicos, ya que muchos de los asistentes corearon.
 
 

A la siguiente encendida de luces, y ya terminadas nuestras caipirinhas, marchamos y dejamos nuestros lugares a dos agradecidos clientes de la larga cola. Me quedé con ganas de más, pero el tute de andar por Sintra había pasado factura. Buen sabor de boca, pues, en ésta mi primera (y espero que no última) experiencia de fado en directo.

lunes, 27 de mayo de 2019

Getz/Gilberto

En mi periplo por Brasil en 2006 descubrí varios artistas, algunos de los cuales sigo escuchando (soy un enamorado de María Rita, por ejemplo), y otros que ya no. Sin embargo, me topé con el disco que hoy nos ocupa algunos años después, en el fantástico blog Jass It Up, Boys! de Olvido, inspiradora de este nuestro blog y por tanto en cierto modo culpable de que hoy esté escribiendo estas líneas aquí. Curiosamente, pese a que cuando estuve en Brasil no lo conocía, es este Getz/Gilberto (1964) el álbum que más me recuerda a mis semanas en el país latinoamericano. Es escuchar cualquiera de sus temas y teletransportarme al instante a Jericoacoara, el pueblecito costero entre Fortaleza y Sao Luís donde pasé los últimos días del viaje.

La cadencia del jazz y la bossa nova, el rumor de las percusiones que suenan a oleaje, la brisa cálida del saxo de Stan Getz, la melancolía en las voces de João Gilberto y su mujer Astrud... Todo me devuelve a las calles de arena de Jeri, a los paseos por la playa, a los atardeceres en la Duna do Pôr do Sol, a la hamaca que colgaba del porche de la pousada Tropical Brazil, al sabor agridulce de haber vivido una aventura increíble pero ser consciente que quedaban pocos días para abandonar uno de los países más cautivadores que he visitado.

¿Se pueden recomendar solo 2 o 3 canciones de este disco? Difícil. Todo él, con su media hora escasa de duración, es perfecto, una unidad de la que cuesta elegir un corte en particular, y mucho más descartar alguno. Personalmente, yo me quedo con la mítica The Girl of Ipanema y la entrañable Doralice, los dos temas que abren esta joya. Pero vamos, que lo ideal es tumbarte en una hamaca un atardecer de verano, servirte una caipirinha, cerrar los ojos, escucharlo enterito y, hayas estado en Brasil o no, dejar que la saudade te invada.

jueves, 9 de mayo de 2013

La absolución de Carla

Hay cosas imperdonables. Que Carla Bruni, la bella Carla, modelo sin parangón, antaño protagonista de húmedas fantasías de adolescentes, y artífice de esa maravilla que fue Quelqu'un m'a dit (2003), se casara con Nicolás Sarkozy, aciago presidente de Francia y representante de la derecha más recalcitrante de su país (si no contamos a los impresentables del FN, claro) es una de ellas. Que en su último disco, Little French Songs (2013) dedique una canción al mentado Sarkozy, humanizándolo, y otra ridiculizando al que le arrebató la presidencia del país, el socialista François Hollande, también tiene delito. Y que incluya un ejercicio de pedantería relatando sus experiencias en casa de Keith Richards y su antigua novia Anita Pallenberg allá por los años 70, ya es el colmo de los colmos.

Pero claro, uno va oyendo el disco, y va sintiendo como la voz susurrante de Carla le va acariciando la nuca. Con esos aires de chanson, con ese sabor a blues añejo, con esos sonidos robados al jazz, con esa simplicidad que parece tan fácil y es tan y tan difícil... Además, las canciones mencionadas, Mon Raymond, Le Pingouin y Chez Keith et Anita respectivamente, son de lo mejorcito del álbum, verdaderas joyitas donde notas que la exprimera dama se lo está pasando en grande, y transmite esa alegría, ese buen rollito, ese "esto lo hago yo porqué disfruto haciéndolo". Y mira, uno va dejando de lado el rencor, los reproches, el haberse pasado al enemigo, y no puede hacer más que cerrar los ojos y dejarse mecer por la voz ronroneante de Carla la traidora, Carla la pérfida, pero también Carla la sensual y magnética que nos estremeció hace 10 años con su álbum de debut, y que vuelve a hacerlo con este Little French Songs. Así que, misericordioso que es uno, decide perdonar lo imperdonable, olvidar viejas rencillas, y caer rendido a los pies y, para que nos vamos a engañar, también a las infinitas piernas, de Carla Bruni. Si es que, en el fondo, somos unos santos...

sábado, 6 de abril de 2013

Discos que no te salvarán la vida III

Tercera entrega de la sección Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Vamos allá, ¿no?

Rock'n'Roll Animal (2012), de Gene The Werewolf. Descubrí a este tío gracias un post de Sammy el Sucio, y la verdad es que lo estoy pasando en grande con su último disco. Gene el Hombre-Lobo suena a Def Leppard, a AC/DC, a David Lee Roth..., así que en clase no le van a poner un 10 en la asignatura de Originalidad. Pero sí va a ser el más buscado de la hora del patio, porque sus temas suenan frescos, desenfadados y cachondos, y a la tercera escucha ya no te puedes quitar de la cabeza el adictivo estribillo de I Only Wanna Rock'n'roll. ¡Zenkius, Sammy!

 
 
 
Vise Le Ciel (2012), de Francis Cabrel. Después de cuatro años desde su fantástico último trabajo, Des roses et des orties (2008), el que es mi cantaautor francés favorito publicó nuevo álbum el pasado 2012. En esta ocasión, se trata de un disco compuesto íntegramente por versiones de temas de su idolatrado Bob Dylan. No soy muy seguidor yo del de Minnesota, pero algunas de sus mejores canciones pasadas por el tamiz de Cabrel son, como mínimo, interesantes. Una buena forma, pues, de revisitar desde una perspectiva diferente a monsieur Zimmerman.




In Time (2013), de The Mavericks. Toda una sorpresa el regreso de The Mavericks a la escena musical, tras su disolución hace diez años, y con su líder Raul Malo forjándose una digna carrera en solitario. Pero los de Florida han vuelto, y su retorno bebe cada vez más de las tierras que se extienden al sur del río Pecos. Si estos primos-hermanos de Los Lobos siempre han hecho gala del mejor Tex-Mex, en In Time incorporan más sonidos latinos, y cada vez encontramos menos guitarras y más trompetas, trombones, acordeones y ukeleles. Un fantástico y soprendente come-back, que hace olvidar aquel prescindible The Mavericks (2003) que pareció sepultar su carrera hace una década.


Otros discos que no te salvarán la vida:

I) Gun, Matchbox Twenty y The Dirty Pearls.
II) Rick Springfield, Hinder y Carminho.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Discos que no te salvarán la vida II

Segunda entrega de la sección Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Hoy con una recomendación de pop-rock, una de sleaze, y una de world music.

Songs for The End of The World (2012), de Rick Springfield. El mundo no se terminó en 2012, pero si lo hubiera hecho a Rick Springfield le hubiera pillado facturando uno de sus mejores discos de su ya dilatada carrera. Lejos quedan los tiempos de Jessie's Girl y del Rick ídolo de adolescentes. No es que ahora sea Rob Zombie, pero el rock que hace, aunque con tintes pop, es más que convincente. Songs for The End of The World (2012) suena fresco, desacomplejado, y regala alguna que otra sorpresa, como la versión del tema de Paul McCartney y sus Wings, Jet. Un buen disco que transmite alegría y buen rollito.



Welcome to The Freakshow (2012), de Hinder. Del primer disco de Hinder, Extreme Behavior (2005), AllMusic.com dice: "Revive los simplones riffs y la estúpida misoginia de los álbumes de 2001 de Puddle of Mudd y Nickelback". "Como un estéreo sonando en el cuarto de las cervezas, es solo un parloteo de palabrotas y cotorreo de guitarras eléctricas desafinadas. Austin Winkler suena como un borracho cantando a duo con Chad Kroeger". "Winkler ni siquiera tiene la clase para aparentar que suena cool". "Hinder son tan atrozmente sosos que no atraen a los fans de la música, sinó a los fans del choca esos cinco". ¡Y eso, del que Allmusic.com considera el mejor disco de la banda! Siete años y tres discos después, las lindezas que les dedican en sus críticas no hacen sino recrudecerse. Y sin embargo, Hinder tienen multitud de seguidores en los USA, y sus trabajos son entretenidos y desenfadados. Su último disco, Welcome to the Freakshow (2012) vuelve a caer en todos los tópicos del sleaze fiestero, pero divierte tanto como sus antecesores, provoca, y sigue levantando las iras de AllMusic.com, que lo puntua con una mísera estrella y media sobre cinco. No hay que hacerles demasiado caso, pero: recordemos que al Spice (1996) y al Spiceworld (1997) de las Spice Girls les da 4 estrellas y media.



Alma (2012), de Carminho. No solo de rock vive el hombre, al menos el hombre que perpetra este blog. Como ya conté, en mi viaje del año pasado a Oporto me quedé con las ganas de asistir a un concierto de fado, así que al volver me hice con este Alma (2012), segundo y hasta la fecha último disco de Carminho. La cantante lisboeta revitaliza el género gracias a una voz prodigiosa que es capaz de estremecer al más pintado. Además, la elección del repertorio es excelente: Alma lo componen clásicos del fado, revisiones de canciones tradicionales, y temas propios, incluyendo Bom Dia, Amor, basado en un poema de Fernando Pessoa. Una delicia de disco que ha vendido un porrón de unidades en el país vecino.



Otros grupos que no te salvarán la vida:

I) Gun, Matchbox Twenty y The Dirty Pearls.

martes, 26 de julio de 2011

(Per)versiones veraniegas

Vale, sé que por escribir este post arderé en el infierno del rock'n'roll, donde por el hilo musical suenan ininterrumpidamente los grandes éxitos de Whitney Houston mientras Jimi Hendrix te clava bajo las uñas astillas de su guitarra destrozada, y Freddy Mercury te mira de forma libidinosa. Pero bueno, vamos a ello...

Por lo que preveo, estas vacaciones que tengo ya al alcance de los dedos van a ser de mucha playa, mucho tueste al sol y mucho buceo en aguas límpidas (y si para pagarlo luego nos tenemos que quitar de comer, pues todos a dieta y que nos quiten lo bailao). Así que estoy cargando el iPod con, entre otras cosas, algunos discos de The Río Series y The NYC Series, ideales para escucharlos tumbado a la bartola y con un daiquiri en la mano.

Para los que no conozcáis estas colecciones, deciros que The Río Series son discos de versiones de mitos del rock, el pop y el reggae, interpretados en clave de electro-bossa por artistas que no los conoce ni su padre (intentad buscarlos en Google), pero que suenan de lo más fresco. Los títulos evidencian a qué músico o banda se pasa por la batidora de la música brasileña: que yo sepa, hasta la fecha hay publicados Bossa n' Stones (vol. 1 y 2), Bossa n' Marley, Bossa n' Roses, Bossa n' Ramones y Bossa n' Madonna, además de algún que otro recopilatorio.

De la misma discográfica, y con el mismo estilo de carátulas (que sólo por ellas ya vale la pena tenerla en el iPod), está la colección The NYC Series, compuesta por Jazz and '70s, Jazz and '80s (vol. 1, 2 y 3) y Jazz and '90s. Como ya habréis adivinado, versiones de clásicos del pop y el rock de la década correspondiente, pero esta vez en clave de smooth jazz. Y así, tenemos barbaridades como Smoke on The Water y Stairway to Heaven (en el disco de los '70), Should I Stay Or Should I go y Jump (en los de los '80), y Smells Like Teen Spirit (en el de los '90), interpretadas por bandas con nombres tan explícitos como The Cooltrane Quartet (¿lo pilláis?) o Jazzistics.

En definitiva, escuchar un disco de cualquiera de las dos colecciones supone una herejía tal que no te redimes ni tragándonte enteritas las original recordings de Robert Johnson. Pero mira, ser purista tampoco es una de mis virtudes, y de vez en cuando me apetece echarme a las orejas tamañas (per)versiones. Si acaso, luego ya me fustigo un poco, o me pongo un cilicio debajo del tanga.





viernes, 4 de marzo de 2011

Vicios y virtudes de Chico y Rita

ATENCIÓN: Los que tengáis intención de ir a ver Chico & Rita, evitad leer este post. No hay spoilers, pero puede crear expectativas y prejuicios sobre la peli. Id a verla, y luego opináis.


Vicios


- El argumento, bastante flojo
- Los diálogos
- Los personajes, muy unidimensionales (y no me refiero a cómo están dibujados).
- El acento y argot cubanos, que podían haber dado para más
- El humor y el sexo, demasiado comedidos

Virtudes

- La música, por supuesto
- La recreación de La Habana y el New York de los años 50
- Los pequeños detalles, como el cenicero triangular de Martini
- Los "cameos" de Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Nat King Cole, Tito Puente...
- Las persecuciones y las carreras en coche

En definitiva, interesante más por las partes estética y musical que por la historia y los personajes. Recomendable, aunque deja la sensación de que pudiera haber sido una gran película con unos guionistas más esmerados.



viernes, 24 de diciembre de 2010

Un año de iPod (2 de 2)

Y continuamos para bingo. Tras la primera remesa de los más escuchados en mi primer año de iPod (posiciones 10 a la 6), aquí tenéis los greatest hits, los 5 discos que más se han paseado por mis orejas desde octubre 2009 a octubre 2010.

5 - Just a Matter of Time (2006), de Randy Rogers Band. Segundo disco de la RRB en mi top 10, y para mí el mejor de la banda hasta la fecha. Los temas tienen fuerza, melodía y suenan honestos. Los tejanos en estado de gracia, dando una lección de qué es, o qué debería ser, el red dirt.



4 - My One and Only Thrill (2009), de Melody Gardot. Esta chica ya me sedujo con su disco debut, Worrisome Heart (2006), pero tras asistir al excelso concierto que dio en el Palau de la Música me he vuelto un incondicional. La canción que abre el álbum, Baby I'm a Fool, es una maravilla que no deja indiferente a nadie. Y a partir de ahí, pues temazo tras temazo, con versión de Over the Rainbow incluída. Ideal para escuchar en la intimidad y en buena compañía.



3 - In These Shoes (2008), de Arturo O'Farrill & Claudia Acuña. No soy muy seguidor de esta pareja de músicos por separado, pero el disco que grabaron juntos hace un par de años es una delicia que no he parado de escuchar. Salsa, son cubano, jazz, fusión... La voz ardiente de la colombiana y el savoir faire del mejicano forman un cóctel que cautivará a los amantes de los ritmos calientes que no quieren renunciar a la calidad de la música bien hecha. Absténganse locos del reggaeton.



2 - Sunny Side Up (2009), de Paolo Nutini. Parece que el verano de este 2010 ha sido más largo de lo habitual, porque el Sunny Side Up, que contenía mi particular canción del verano, se ha convertido en el segundo disco que más he escuchado este año. Y es que no sólo Candy es una bomba, si no que otros temas como 10/10, Pencil Full of Lead o Coming Up Easy convierten el último trabajo del escocés en un disco tan fresco como irresistible. Bien por Paolo.



1 - Secretos de Sumario (2010), de Dani Flaco. Y en el número uno, el último trabajo de mi cantautor preferido. Que los dioses me maldigan, pero llevo todo el año dándome atracón tras atracón de este disco, y aun no he osado escribirle una crónica en este humilde blog. Pero es que Secretos de Sumario me parece tan jodidamente cojonudo, que temo que mis palabras no le hagan justicia (ya véis que tengo que ir usando tacos, y no es plan). Venga, ya tengo deberes, porque SdS merece un post enterito y entregado.



Bueno, pues con esto sólo me queda desearos a todos los viandantes de esta Calle del Bourbon una feliz Nochebuena y una mejor Navidad. Y nos leemos en breve.




domingo, 13 de diciembre de 2009

El sonido del silencio

Ayer volví de mi escapadita otoñal que, como la primaveral, fue otra vez a tierras marroquíes. Esta vez, pero, en lugar de quedarnos en Marrakech, alquilamos un coche y nos dimos un garbeo por el sur del país, hasta llegar a esa "sucursal" del Sáhara que es Erg Chebbi, a orillas del pueblo de Merzouga.

Me fascinan los desiertos: su color entre dorado y rojizo, la finura de la arena, la voluptuosidad de las dunas, la vegetación donde no se ve una gota de agua, las huellas de animales dibujando caminos donde la vida parece imposible, el calor ondulando el horizonte, el azul del cielo durante el día, la miríada de estrellas durante la noche...

Pero, como siempre, lo que más me ha asombrado es el silencio del desierto al caer el sol, imposible de percibir en la ciudad e incluso en el campo: sin el rumor de los coches en las carreteras, sin los televisores del vecindario, sin el aleteo de un insecto, sin el murmullo de la nevera, sin el crepitar de la electricidad surcando las paredes... Nada. Absolutamente nada. Sólo una extraña sensación de vacío en tus oídos, de ausencia infinita. Como si el mundo se hubiera parado.

El sonido del silencio.



lunes, 14 de julio de 2008

Diáspora londinense

Este fin de semana he estado en Londres, y como últimamente este blog me sirve más de baúl de los recuerdos (uh-uh) que para comentar discos y grupos, voy a colgar aquí unas fotos. Las hice el sábado en Hyde Park, donde se celebraba el Diaspora London Music Village, un festival de músicas de around the world organizado por la ONG Cultural Co-operation. Como todo tutti-frutti que se precie, hubieron actuaciones más y menos interesantes, pero en general la experiencia fue muy positiva: buena música, buen rollito, mucha multiculturalidad, y el tiempo acompañando, lo cual es todo un lujo en la capital de UK.

Llegamos cuando terminaban Guillermo Rozenthuler and Rioplatenses (Argentina), y fue una lástima porque lo poco que pudimos oir prometía. Sólo intuimos el final de una canción, un tango fusionado con jazz que sonaba fantásticamente bien. Por cierto, no me dio tiempo ni a acercarme al escenario, así que el único testimonio gráfico que tengo es la siguiente foto:


A continuación, London Jing Kun Opera (China), una par de tenores orientales ataviados con unos imposibles trajes tradicionales y cantando opera. Supongo que a los chinos les debía parecer lo más, pero la verdad, las interminables explicaciones de la presentadora comentando cada detalle de los trajes, la taladrante música folclórica china (secuenciada) y las voces histriónicas de los intérpretes hicieron la actuación bastante "abulida".


La cosa se animó con Cheb Nacim (Algeria) y su banda, que fusionaban raï ("género musical iniciado a principios del s. XX en los alrededores de Orán", según la Wikipedia) con sonidos latinos. Pese a ser las 4 tarde de la tarde, las espectadoras más animosas se levantaron para contornear el vientre a ritmo de música árabe.


Tras Cheb Nacim salió a escena Chen Wang (China), una lánguida cantante oriental, sin acompañamiento musical. Nos temíamos otro peñazo como el de la ópera china, pero no. En una brevísima actuación de sólo 15 minutos la chica ofreció dos maravillosas interpretaciones a capella que nos pusieron la carne de gallina.


Luego el concierto decayó con el folclore hindú a cargo de la violinista Jyotsna Srikanth (India), bastante muermo. Supongo que mis contaminados oídos occidentales no están acostumbrados a este tipo de música, y como ya se nos estaba borrando la raya del culo de tanto estar sentados en el césped, fuimos a dar una vuelta por Hyde Park.


A la vuelta ya estaba tocando Klezmer Klub, una banda de música judía procedente de Europa oriental. Polka y sonidos gitanos que volvieron a hacer danzar al público, esta vez cogidos de las manos hasta formar una serpiente humana a la que se unió la vocalista del grupo.


Y por último, Osvaldo Chacón y su Timba (Cuba), que a mi parecer, fueron lo mejor de la tarde. Salsa afrocubana a cargo de una multiétnica banda, maravillosa instrumentalmente y liderada por un magnífico cantante que con su duende cubano y su torpe inglés hizo levantar a todo el mundo, acompañar a las palmas, corear las cumbias y pedir "Otra, otra" (que no "Another, another").

Aun quedaban por actuar Africa Jambo (Congo), pero se hacía tarde y el hasta entonces clemente tiempo londinense estaba volviendo a sus (malos) hábitos, así que retiramos con buen sabor de boca por la muestra de world music a la que habíamos asistido. La tarde del domingo continuaba el festival pero, desgraciadamente, mi avión salía a mediodía.