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jueves, 16 de julio de 2026

XXX Festival de Blues de Cazorla (día 3)

 XXX Festival de Blues de Cazorla, sábado, 4 de julio de 2026. Como no conocíamos a los grupos que tocaban a mediodía, el plan para el sábado era visitar la bóveda de la Iglesia de Santa María, y hacer la ruta del río Cerezuelo, que lleva algo menos de 2 horas. Hicimos ambas cosas, y al acabar la ruta, que desemboca en la Plaza de Santa María topamos con que empezaba el concierto de un tal Sergio Freire. Y como la cosa pintaba muy bien, nos quedamos, claro. Rock'n'roll de tintes ochenteros y noventeros, al estilo de Rebeldes, Loquillo o M Clan, con una muy buena actitud del tal Sergio, y con una divertida versión de clásico de Pata Negra, con toda la plaza coreando a voz en grito aquello de ¡Ay José, yo te canto Camarón, te canto pa' que me cantes y me alegres el corazón!.

 

Y ya que estábamos allí, y mientras comíamos algo, disfrutamos de Al Dual, que yo pensaba que era una banda, pero según he leído luego por allí, era el nombre de su frontman. Rockabilly y rock'n'roll bien paridos y efectivos, que nos acompañaron hasta que retiramos a hacer la obligada siesta.

A las 18h me fui al Teatro de la Merced, a una masterclass a cargo de John Primer y Giles Robson, veterano guitarrista y no tan veterano armonicista, respectivamente. Más que una clase al uso (ya que con varias decenas de asistentes hubiera sido imposible), fueron algunas reflexiones sobre el blues, a cargo de los dos ponentes, además de la interpretación de algunos clásicos: Juke, Got My Mojo Working...
 

De ahí nos fuimos al Auditorio del Parque, donde pillamos los últimos coletazos de The Empty Bottles, y fue una lástima porque sonaban de lujo, y con una actitud brutal, así que me hubiera gustado ver el concierto entero. Y después de ellos, una banda veterana (aunque con miembros renovados, claro): La Blues Band de Granada, que ya actuó en la que fue la primera edición del festival, y eso que llevan 30. He de decir que fue de las que menos me gustó, no porque no fueran buenos (que lo eran, y mucho), sinó porque el blues de Chicago no es mi estilo preferido.

Y de ahí, después de picar unas tapas, directos a la Plaza de Toros, a ver la que para mí era la guinda del pastel, y el motivo principal que me llevó a Cazorla: Charlie Musselwhite. Con sus 82 años, el mítico armonicista hizo gala de su buen hacer en un concierto memorable, en el que repasó varios de sus temas, empezando (si no recuerdo mal) con Hip Shakin' Mama, de su último disco de 2025. Por cierto, una de las sorpresas del bolo fue el guitarrista, un chaval bastante joven y que me encantó como tocaba: puro feeling sin resultar cargante ni estridente. Para mí, de los mejores o el mejor guitarra que vi en todo el festival, y eso que vimos unos cuántos. Además, el bueno de Musselwhite le cedió mucho protagonismo, para goce y disfrute de todos los asistentes. Además de temas propios, cayó una versión personalísima de Help Me (Sonny Boy Williamson), y terminó con su tema estrella, Christo Redemptor que, como dijo él, a pesar de tener casi 60 años, sigue siendo una buena canción.
 

A continuación tocaba la otra gran superestrella del Festival: el también veterano Eric Johnson, que ya cuenta con 72 años. Pero las fuerzas ya nos comenzaban a fallar, y además el estilo guitar virtuoso nunca ha sido mi favorito. Así que nos retiramos después 4 ó 5 canciones, cuyo sonido fue bastante deficiente. De hecho, y según he leído por ahí, dado que el sonido no estaba siendo bueno, Eric también terminó el concierto antes de lo previsto.

Y hasta ahí dio para nosotros el XXX Festival de Blues de Cazorla, una experiencia que me dejó en una nube de la que todavía no he bajado (y ya ha pasado más de una semana).


XXX Festival de Blues de Cazorla (día 2)

XXX Festival de Blues de Cazorla, viernes, 3 de julio de 2026. A pesar del calor, nos plantamos en la Plaza de Santa María a las 12 del mediodía. La idea era hacer algo de turismo, pero al ver el ambientazo que había, nos quedamos: una guerra constante de pistolas de agua, y gente maja con sus neveras llenas de cervezas y algo de picoteo (que compartieron con nosotros). Además, tocaban La Vinilo y los 4 Fantásticos, un grupo andaluz de rock'n'roll clásico que transmitía un buen rollo contagioso, y que interpretó temas como Reet Petit (Jackie Wilson), Great Balls of Fire (Jerry Lee Lewis) o Tainted Love (la versión de Imelda May, más rockabilly que la de Soft Cell). A continuación tocaron Nola Blues, pero nos tomamos un descanso en la sombra, y solo vimos un par de temas suyos, Walking by Myself (la versión de Jimmy Rodgers) y Summertime (George Gershwin), en los que estuvo Danny del Toro a la armónica.


A las 14h empezó precisamente el proyecto de Danny del Toro, Blues Against de Machine, formado por dos músicos portugueses, un polaco y un alemán, además del propio Del Toro. Muy bien, la verdad, superenérgicos, y con un frontman (uno de los portugueses) muy divertido y carismático. La lástima es que la armónica de Del Toro, parte esencial de las canciones, no se oía lo suficiente. Por cierto, gran disco su último trabajo de este 2026, titulado prosaicamente Vol. II.
 

Y a las 15h, otro de los motivos por los cuáles fuimos al Festival: el power trío de Santi Campillo, al que ya vi hace unos años en La Traviesa. Brutales como siempre. Iniciaron el bolo con La Grange (ZZ Top) y continuaron con otros clasicazos como Sunshine of Your Love (Cream), Ruta 66 (la versión del argentino Pappo), Stairway to Heaven (Led Zeppelin), en la que cantó un viejo amigo de Santi, para terminar con dos temas de la primera época de M Clan: Cuando el río hierve y Un buen momento. ¡Una gozada volver a disfrutar de este superguitarrista!

Tras unos merecidos almuerzo y siesta, fuimos a otro de los grupos que nos apetecía mucho ver, esta vez en el Auditorio del Parque: los bilbaínos Mississippi Queen and The Wet Dogs. Y es que su disco del año pasado, Phoenix, me parece fantástico de cabo a rabo. Y los vascos no defraudaron, gracias sobre todo al savoir faire de su enérgica cantante y a su virtuoso guitarrista. Música con sabor a años 70 y un guiño al blues gracias a la versión que se marcaron de Save A Seat for Me (B.B. King).

Por la noche, a las 23.00h empezaba otro de los bolos que me hacían especial ilusión: el de Walter Trout. El veterano guitarrista (75 años) me sorprendió por la energía que transmitió durante la hora y media que tocó, en la que no paró de ir de un lado para otro, saltar, y desgañitarse. Presentó en sociedad a su hijo John Trout, que hacía de segundo guitarrista pero al que dejó sus minutos de gloria, y tuvo también palabras de recuerdo para el difunto John Mayall, al que agradeció haberle salvado de las drogas y el alcoholismo hace 39 años. Y aunque quedaban tres conciertos más, retiramos casi a la una de la mañana, exhaustos y en previsión de que el día siguiente también vendría cargadito, como así fue.
 
 

miércoles, 15 de julio de 2026

XXX Festival de Blues de Cazorla (día 1)


XXX Festival de Blues de Cazorla, jueves, 2 de julio de 2026. Concierto inaugural del Festival con el grupo surcoreano Richiman & Groove Nice. La verdad es que no tenía demasiado interés en ver este grupo, ya que había oído alguna cosa suya en Spotify y no me había llamado demasiado la atención. Pero en directo, ay, ¡son otra cosa! El exótico power-trío, con el tal Richiman a la guitarra, desplegó un blues-rock poderoso y a la vez refrescante, muy divertido, con canciones propias, un medley de temas de Stevie Ray Vaughan, B.B. King y Freddie King, y versiones de clásicos como Give Me One Reason (Tracy Chapman), Am I Wrong (Keb' Mo') o el Good Golly Miss Molly (Little Richard) con el que finiquitaron una actuación para enmarcar. Toda una sorpresa.

Luego llegó el turno de una de las artistas que me trajeron al Festival: la maravillosa Carolyn Wonderland que, a veces con su guitarra, a veces con su slapstick guitar, y siempre con su espectacular vozarrón, desplegó su blues de claras influencias texanas y country, e interpretó varios temas propios (Misunderstood, Sooner or Later, Truth Is...) y algunas versiones, como Nobody's Fault But Mine (Blind Willie Johnson) o Palace of the King (Freddie King) para cerrar un gran concierto. Por cierto, Carolyn recordó durante la actuación al legendario John Mayall, fallecido hace dos años, y de quien fue guitarrista en algunas de sus giras.

El tercero de la noche fue el guitarrista Mike Zito, que arrancó con el tema que da título a su disco de este 2026 Outside of the East Side, y del que interpretó algunos otros cortes, como Kiss You All Over o Don't Take Advantage on Me. Pero las fuerzas ya nos flaqueaban después de una jornada intensa, y como al día siguiente teníamos otra buena tanda de gente a la que queríamos ver, retiramos sin que terminara el espectáculo ya que Zito, sin quitarle mérito a sus evidentes dotes con la guitarra, no es de mis bluesmen preferidos.

domingo, 6 de julio de 2025

Félix Slim and His Fat Chickens en El Racó de la Palma

 

El Racó de la Palma (Reus, Tarragona), sábado, 5 de julio de 2025. Mi pareja me regaló las entradas para el concierto de Félix Slim and His Fat Chickens a ciegas, sin saber qué tipo de blues nos íbamos a encontrar. Y yo, por el atuendo y la guitarra del cartel promocional, deduje sin temor a equivocarme que se trataría de blues acústico, más concretamente rural blues.

Pero no señores, no. Lo que ofreció el ceutí (que al parecer vive a caballo entre Andalucía y Nueva York) fue una explosión de blues eléctrico. Versiones poco tópicas y llevadas a su terreno, de temas de Junior Wells, Sonny Boy Williamson II, Freddie King, Junior Parker, Magic Sam y hasta el Hey Joe de Hendrix, casi irreconocible gracias a un toque de guitarra acelerado y tejano, muy al estilo Stevie Ray Vaughan.


Los músicos, habituales de la escena barcelonesa y contratados para la ocasión, muy a la altura de les circunstancias (especial mención a Oriol Fontanals, enorme al contrabajo y al bajo eléctrico). Y al espectáculo, que ya musicalmente era una pasada, le puso la guinda el propio Félix Slim con su desparpajo y su humor andaluz, haciendo reír a carcajadas al respetable en más de una ocasión.

El único "pero", el sonido de los teclados, que varias veces distorsionaba sin que el técnico pudiera hacer nada para solucionarlo. Pero vaya, a parte de eso, gran concierto, enmarcado en la 35 edición ya del Festival de Blues de Reus.

martes, 17 de junio de 2025

Greg Izor en La Traviesa

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), domingo, 15 de junio de 2025. Otro concierto que ni fu ni fa, el del domingo pasado en La Travi. Actuaba Greg Izor, cantante y armonicista norteamericano, con buena voz y dominio tanto de la armónica diatónica como de la cromática, pero que no levantó las pasiones que se esperaban. El problema, según mi parecer: un repertorio demasiado homogéneo, demasiado monótono: un blues de Chicago muy estándar, sin sobresaltos ni cambios de registro. A veces parecía que se iba a arrancar con un rock'n'roll más animado, pero enseguida volvía al mismo medio tiempo que caracterizó todo el concierto.



La banda bien, pero sin dejar a nadie alucinado: Balta Bordoy a la guitarra solista, otro guitarra que sobre todo acompañaba pero también soleaba de vez en cuando, y el batería. Y, efectivamente, ausencia de bajista, lo que le restó contundencia y punch al espectáculo.

En fin, no estuvo mal, pero aburrió un poco, no nos vamos a engañar.


domingo, 24 de noviembre de 2024

Sweet Marta & The Blues Shakers en La Traviesa

 La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), domingo, 24 de noviembre de 2024. Menudo conciertazo el de Sweet Marta & The Blues Shakers este mediodía en La Travi. Creo que hacía unos cinco años que no veía a Marta en directo, y... ¡Madre del amor hermoso, vaya salto cualitativo que ha pegado la chica en este lustro!. Si ya entonces era una armonicista fantástica, lo de ahora es algo estratosférico. Me lo pareció en su último trabajo, Hard Times (2023), que fue uno de mis discos favoritos del año pasado, y lo he podido corroborar con creces en el bolazo que se han marcado.



Marta y los suyos han defendido el álbum empezando precisamente con el tema que lo abre, Grease Fat, al que han seguido otros tan o más cañeros que éste. A la una del mediodía el ambiente de La Traviesa era de apalanque y vermut, pero los trallazos de blues de Chicago que han descargado los Shakers desde el minuto cero, y la energía que desprende Marta con su voz y sus Marine Band Deluxe han hecho levantar de sus asientos al personal, y el espectáculo se ha convertido en una fiesta. Algún slow blues ha caído, pero la mayoría han sido temas eléctricos y electrizantes que han mantenido el ritmo mucho más acelerado que lo que vendría a ser un concierto de blues al uso. Especial mención a la increíble Forget About The Rules, también incluída en el mentado Hard Times, uno de mis temas preferidos del larga duración.

Gozo total pues el que nos han proporcionado hoy la cantante/armonicista catalana y su grupo, al que en un par de interpretaciones se les ha unido el gran guitarrista afincado en Torredembarra Rober Revolbert. Así que músicos fabulosos, voz maravillosa, y toda una lección de cómo se tocaba la armónica en el Chicago de mediados del siglo pasado.

martes, 19 de noviembre de 2024

The Suitcase Brothers en el Scarlett

 


Scarlett (Cambrils, Tarragona), miércoles, 1 de mayo de 2024. Masterclass de armónica en forma de concierto a cargo de Víctor Puertas que, acompañado de su hermano Santos a la guitarra, dieron un recital de las virtudes y virguerías que se le pueden extraer a este pequeño instrumento. Víctor es uno de los mejores armonicistas españoles, y así lo demostró, repasando buena parte de la discografía de The Suitcase Brothers. Rural blues, Hill Country Blues, Piedmont Blues... Un conciertazo a cuatro manos que nos dejó boquiabiertos a los amantes de los subgéneros más tradicionales del blues. Temas propios, versiones de clásicos (R.L. Burnside, Cephas & Wiggins...), y alguna que otra sorpresa, como el Can't Help Falling in Love que popularizó Elvis, en versión armónica y guitarra, tema que ya incluyeron en su trabajo de 2011 Gettin' Outta Town (como descubrí al llegar a casa, ya que a la salida compré un par de sus discos).
 

 
Para terminar, Víctor soleando con una minúscula armónica de solo 4 agujeros que llevaba colgada el cuello. Y una triste noticia que me anunció el dueño del bar, con el que estuve departiendo unos minutos antes del inicio: ése era (fue) uno de los últimos conciertos en el Scarlett de Cambrils, que cerró sus puertas solo unos días después. Malos tiempos para los locales de música en directo...

jueves, 11 de julio de 2024

Hoodoo Doctors en La Traviesa

 

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), domingo, 7 de julio de 2024. Tarde-noche de Chicago blues a cargo de Hoodoo Doctors: batería, dos guitarras,  y cantante/armónica (sin bajista, pues, al que se echó en falta). Nivel musical muy alto aunque, según mi opinión, bastante carente de alma. Nada que objetar al virtuosismo de los músicos, pero todo sonó bastante aséptico, a la par que monótono.

A su favor, decir que a pesar versionar a grandes del blues como Little Walter, Billy Boy Arnold, Muddy Waters o The Fabulous Thunderbirds, no cayeron en los temas más tópicos y manidos de cada uno. Pero no sólo con buenas canciones se resuelve un concierto: faltó suciedad, explosividad, compadreo con el público... Feeling, en definitiva.

Dos horas que, pese a ser el Chicago blues un estilo que me gusta, y que todos tocaban realmente bien, se me hicieron largas. La experiencia es un grado, a ver si en la próxima visita logran convencer.

jueves, 27 de junio de 2024

De Tarragona al Mississippi

Que, en Tarragona, que es el Death Valley de la buena música, aparezca un grupo dedicado a la música tradicional norteamericana, es todo un acontecimiento. Que el mentado grupo toque el blues surgido en el norte del río Mississippi hace un siglo, ya es prácticamente increíble. Pero que además sea capaz de publicar un disco, y de la calidad del que hoy nos ocupa, roza el milagro.

Tano Mozzafiato (armónica, guitarra y voz) y Adri Slim Dow (guitarra) son T-Dow, y solo un año después de su primer trabajo, Vol. 1 (2023), han publicado hace escasas semanas este flamante Vol. 2 (2024), donde vuelven a abordar géneros tan poco mainstream como el blues rural, el boogie y el hill country blues. Pero en este caso, a diferencia de su predecesor, que abordaba el blues de forma bastante purista, Vol. 2 da una vuelta de tuerca a los estilos tradicionales y los actualiza (siempre desde el respeto), como ya han hecho y todavía hacen grandes como Cedric Burnside, Robert Finley o North Mississippi All Stars.

El álbum se abre con el trepidante I’m Gonna Stay, que resulta ser toda una declaración de intenciones: un boogie intenso, enérgico, con la armónica golpeando frenética mientras la guitarra cabalga al galope por un tema casi rockabilly.

Until The Sun Goes Down disminuye las revoluciones con un blues rural más pausado aunque alegre, que rememora al Piedmont Blues de Cephas & Wiggins. La armónica vuelve a ser protagonista, evocando paisajes de la América de la Gran Depresión, con trenes de vapor resoplando en el horizonte.

Seguimos por senderos rítmicos muy “blueseros” con Trouble in My Way, un clásico blues del Delta donde la armónica de Tano y los punteos de Adri dibujan un tema luminoso, que genera buen rollo.

Running Man es la primera canción del disco sin armónica, una pequeña maravilla que se ha convertido en unas de mis preferidas de la discografía del dúo. Un temazo que recuerda al añorado J.J. Cale, gracias a la maestría de Adri a las cuerdas y al slide.

Tried in Vain es toda una sorpresa, puro rock’n’roll de los años 50, muy al estilo Eddie Cochran, pero llevado al terreno de T-Dow. La armónica se encarga de los solos, y la guitarra surfea por el tema dándole una pátina oldie de proto-rock muy divertida. La producción está a la altura, y le acaba de dar el sabor añejo que la ocasión requiere.

Help to Jump regresa al blues rural de corte clásico y minimalista de doce compases, pero evita sonar anticuada, ya que las voces procesadas le dan esos puntos de modernidad y frescura presentes en todo el disco.

Dive to The Bottom, que fue el primer adelanto del álbum, acelera las pulsaciones con otro boogie eléctrico, una de esas canciones que cuanto más escuchas, más te gusta.  Otra vez las voces procesadas le dan el toque distintivo, y la armónica vuelve a lucirse sondando como un aserradero a orillas del Mississippi, mientras la guitarra se desliza con brío y soltura.

El disco cierra con Gonna Be A Rollin’ Stone, puro hill country blues, un tema hipnótico de más de 6 minutos a dos guitarras (en esta ocasión tampoco hay armónica), broche de oro a la experiencia sonora que es este muy recomendable y original trabajo Made in Spain¸ y lo que es más difícil de creer, Made in Tarragona.

En definitiva, un gran homenaje a la música con raíces que vale la pena descubrir, paladear poco a poco, recrearse en sus matices, y viajar con él en el tiempo y el espacio, directos al norte del Mississippi de mediados del Siglo XX.