viernes, 28 de diciembre de 2018

Mi canción del verano 2018

El año a punto de terminar, y por razones que no vienen a cuento, todavía no he publicado mi obligado post sobre la que fue mi canción del pasado verano. Así que vamos a ello.

Hace casi 30 años, en el que fue mi primer trabajo "oficial", es decir, con contrato, una compañera me preguntó ¿qué tipo de música escuchas?, a lo que yo respondí Fleetwood Mac. ¡Ah!, ¿pop-rock en inglés?, dijo ella. Y yo contesté No, la verdad es que prácticamente sólo escucho a Fleetwood Mac.

Era verdad. Por aquel entonces (debía ser 1989 o 1990) estaba enganchadísimo a la banda británica. Compraba sus vinilos en la calle Pelayo de Barcelona, los grababa en una cinta de cassette al llegar a casa (por temor a que se rayaran, como me pasó con el Tango in The Night), y los escuchaba casi ininterrumpidamente.

Desde entonces, Fleetwood Mac se ha convertido en uno de esos lugares comunes donde vuelvo con asiduidad, cuando la oreja me pide descansar de nuevos descubrimientos y recuperar sonidos que me transporten a mis años mozos. Precisamente el pasado verano ha sido una época en la que, no sé muy bien porqué, he vuelto a escuchar muchísimo al grupo de Mick Fleetwood y John McVie, especialmente sus trabajos de los años 70 y 80. Además, aunque la banda hace tiempo que no publica material nuevo, sus spin offs suelen ser la mar de interesantes, y les presto atención. El último, el fantástico trabajo que facturaron en coalición Lindsey Buckingham y Christine McVie el pasado 2017, del que me he enamorado. Quizás no tanto como lo hacía hace tres décadas de los discos de The Mac, ya se sabe que los enamoramientos a los 18 son irrepetibles. Pero he disfrutado el álbum al máximo, y el que para mí es su mejor tema, Red Sun, se ha convertido por méritos propios en mi canción del verano 2018.


Otras canciones de otros veranos:

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Blues. La música del Delta del Mississippi

Acabo de terminar Blues. La música del Delta del Mississippi (2008), un interesante ensayo sobre la historia del blues a cargo del historiador estadounidense Ted Gioia.

El libro se podría dividir en tres partes: en los primeros capítulos, Gioia explora las raíces más profundas del género, las difusas (y por supuesto nunca registradas en soporte magnético) músicas africanas, europeas y americanas anteriores al siglo XX que pudieron dar lugar al estilo que se originó en plantaciones y pueblos del Delta del Mississippi, y que se empezó grabar a partir de 1900.


La segunda parte del libro lo conforman las biografías de varios de los primeros nombres propios conocidos del género: gente como Son House, Skip James, Charley Patton, Robert Johnson, Muddy Waters o Howlin' Wolf, entre otros, que crearon escuela transformando el blues primigenio con sus aportaciones.


Y por último, los capítulos finales narran cómo, durante los años 60 y 70, algunos productores, musicólogos e incluso aficionados barrieron el Delta buscando y rescatando del olvido a viejos bluesmen como los mencionados Son House o Skip James, dándoles la oportunidad de retomar sus respectivas carreras, gracias al interés que despertaron versiones de temas suyos realizadas por grupos de moda como Rolling Stones o Cream.


Una lectura indispensable para cualquier amante de la música con curiosidad por conocer las raíces y a los artífices del blues tal como lo conocemos hoy en día. Por cierto, aunque la edición que yo he leído es de 2010, la editorial Turner acaba de reeditar el libro este 2018.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Laura Varges en el Stone

Bar Stone (Tarragona), 2 de noviembre de 2018. ¿Y quién es Laura Varges? Pues según investigaciones realizadas tras la finalización del concierto, Laura Varges es una portuguesa de 23 años que estuvo de Erasmus el curso pasado en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. Y, por lo que se adivina, este puente de Todos los Santos volvió de visita a la ciudad y aprovechó para hacer un spanish tour, como lo llama ella, por diferentes bares de la villa. Pero todo esto lo sabemos ahora, claro. Cuando unos amigos y yo fuimos al Stone el viernes pasado no teníamos ni idea de a quién íbamos a encontrarnos allí, ni de que disfrutaríamos de un espectáculo divertidísimo, ni mucho menos de que caeríamos rendidos a los pies de la menina.


Varias son las cartas con las que juega (y gana) la joven Varges. En primer lugar, su buen hacer al frente del piano: pese a su corta edad (o precisamente gracias a ella), Laura toca de una manera alegre, desenfadada, como si lo que hiciera no tuviera excesiva complicación. Pero, a poco que afines la oreja, su impecable dominio de las teclas se hace evidente. En segundo lugar, su frescura y desparpajo: desde el minuto 1 se ganó al respetable con una simpatía contagiosa: riendo, hablando en "portuñol", bromeando, levantando carteles donde se leía "Aplausos", "Whoa-ha" y "Dadme Like en Facebook"... En tercer lugar, su ecléctico repertorio basado en clásicos de todas las épocas: Ray Charles, Nina Simone, Creedence Clearwater Revival, The Beatles, The Animals, Janis Joplin, The Clash, Queen, Radiohead, Pearl Jam, Fairground Attraction, 4 Non Blondes, Nirvana, The Cranberries, Oasis, Gnarls Barkley, Beyoncé... A los que hay que sumarles un par de fados que fueron una delicia. Y por último, su entrega: el show duró dos horas buenas, y más que se hubiera prolongado si por los asistentes hubiera sido, ya que con cerveza y la música en directo de Laura, el Stone era el paraíso en la Tierra.



En definitiva, que con sus buenas artes, la joven lusa nos encandiló a todos. Mucha suerte a esta crack del piano en su andadura, y ya sabéis, dadle Like en su Facebook, que la chica se lo merece.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Dr. Feelgood en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), 26 de octubre de 2018. Tercer fin de semana consecutivo de gloria "conciertil". Si los dos anteriores fueron a cargo de los jóvenes The Electric Alley y Ben Poole, este sábado era el turno de los veteranos Dr. Feelgood, que actuaron en la Sala Zero de Tarragona.

Había visto a la banda británica en 1999, y sus componentes ya me parecieron que estaban muy mayores. Así que casi dos décadas después, los cuatro integrantes parecían sacados del ala de veteranos de un geriátrico de la campiña inglesa. Pero, ¡ay!, una cosa es la pinta, y otra el corazón. ¡Menuda fuerza y poderío que desplegaron sobre el escenario estos abueletes! La banda ofreció un concierto arrollador, muy al estilo Ramones, con canciones cortas y prácticamente sin pausas. Un torrente de blues y rock, donde interpretaron algunos de sus temas más conocidos (Back in The Night, Roxette, She Does It Right, Milk and Alcohol...) y unas fabulosas versiones de clásicos (I Can Tell de Bo Diddley, Dust My Broom de Elmore James, Rollin' and Tumblin' de Muddy Watters, Mad Man Blues de John Lee Hooker, Route 66 de Bobby Troup...). Pero lo que me sorprendió, además de la fuerza brutal que desplegaron pese a su edad provecta, era la ausencia de artificios: no había ni un solo pedal sobre el escenario, y el guitarrista, que comandaba la banda, solo llevaba dos guitarras: una Fender y... otra Fender de sonido muy parecido a la primera. No hacía falta más: con su energía, su maestría, y con su dominio del slide, volvió loco a la respetable cantidad de acólitos que pudimos disfrutar del espectáculo.

Hay un "pero", claro: y es que tanto derroche de fuerzas no podía prolongarse ad eternum, menos aun con los años que acumula la banda en sus DNIs, o lo que sea que usen en UK. Así que el concierto duró 1 hora y 20 minutos escasos (bises incluidos). Pero vamos, que todo el mundo quedó encantado por la actuación de Dr. Feelgood. Deseo y confío que no tengan que pasar casi 20 años más para volver a disfrutar de ellos.




viernes, 26 de octubre de 2018

Ben Poole en Cambrils

La Boheme (Cambrils, Tarragona), 19 de octubre de 2018. Espectacular el concierto que se marcó Ben Poole el pasado viernes, enmarcado en la 10a Mostra Internacional de Jazz y Blues de Cambrils. Aunque era conocedor del virtuosismo del británico, tenía mis dudas en cuanto al evento: ¿encontraríamos al Poole de su último disco, Anytime You Need Me (2018), melódico y moderado? ¿O la bestia parda de algunos de los vídeos en directo que se pueden ver en YouTube? 


 Afortunadamente, ocurrió lo segundo. El joven bluesman y su banda ofrecieron un espectáculo explosivo, con temas de sus dos álbumes en estudio, pero abordados con la garra de la que carecen en plástico o CD.  Pero fue en las versiones donde Poole se salió, ejecutando unas gloriosas interpretaciones de Have You Ever Loved a Woman de Freddie King y Old Love de Eric Clapton que volvieron loco al respetable. La banda que le acompañaba también estuvo a la altura, con especial mención al teclista, todo entrega, con lo que la noche se convirtió en una memorable velada de sudor y blues-rock.


 Y he de decir que, tras el show, he recuperado sus discos en estudio, y aunque en mi humilde opinión piden a gritos una producción más arriesgada, he de reconocer que tienen momentos muy inspirados, que beben sin complejos de grandes del género como Robert Cray o el mentado Eric Clapton. ¡Grande Ben Poole!

PD: Fotos cortesía de David.




miércoles, 17 de octubre de 2018

The Electric Alley en Cambrils

La Boheme (Cambrils, Tarragona), 13 de octubre de 2018. Cuando mi amigo Miquel Àngel me avisó que The Electric Alley tocaba en Cambrils, a 20 minutos escasos de casa, no hice excesivo caso. Los busqué en Facebook, pulsé sobre el botón Seguir, di una escucha no demasiado atenta a algún tema de su segundo álbum (Get Electrified!, 2015), y como últimamente estoy más bluesero que rock'n'rollero, me olvidé del que yo creía que era un grupo de rock más de los centenares que salpican la piel de toro.

Pero al cabo de unos días, la banda anunciaba en Facebook, la publicación de su tercer y último trabajo. Por alguna extraña inspiración, lo busqué en Spotify, lo empecé a oír y... ¡Madre del Amor Hermoso! ¡Menuda maravilla de disco el de los gaditanos! Así que empecé a escuchar casi ininterrumpidamente este Turning Wheels (2018), que recuerda a los grandes de los 70-80-90: toques de Zeppelin, de AC/DC, de Guns n'Roses, de Mr. Big... Una pasada de canciones, producción y sonido que si se hubieran facturado al otro lado del Atlántico, o incluso en alguno de los países nórdicos, ya estarían protagonizando blogs sobre rock, artículos de revistas musicales y carteles de festivales.

Por supuesto, no podía faltar a la cita en Cambrils, y menos mal que fui. Conciertazo de casi dos horas, donde los cuatro componentes se dejaron piel y vida para defender el mentado Turning Wheels, ya que la mayoría de temas que sonaron corresponden a este magno trabajo. Y todo eso, como confesaron, tras salir de Cádiz a las 2 am, recorrer más de 1.000 kms., y descansar unas pocas horas en el hotel antes de tocar ante las 70 u 80 personas que cupimos en la sala La Boheme. Y luego, claro, duerme otras pocas horas en el hotel, y on the road again, 1.000 kms. más de vuelta hasta volver al extremo austral de la península. Joder, si eso no es dedicación y pasión por el rock'n'roll, que baje Hendrix y lo vea.


En definitiva, y para no alargarme, una gozada de velada. Empezó algo fría (el concierto estaban enmarcado dentro de la 10 Mostra Internacional de Jazz y Blues de Cambrils, y probablemente algunos de los asistentes esperaban ritmos más tranquilos). Pero con su entrega, honestidad, maestría y sobre todo, fuerza y electricidad, pronto se metieron a todo el mundo en el bolsillo, la sala fue un clamor y cayó rendida a The Electric Alley.

Mil veces que vuelvan, mil veces que repetiremos.





miércoles, 3 de octubre de 2018

Incluso la verdad

"Tanto tiempo pa’ poder sacar un disco / y hoy resulta que se venden más los libros", cantaba Rafa Pons en su primer trabajo, allá por 2007. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces, y Joaquín Sabina, que como no trata de ocultar, sigue haciendo discos y giras por la pasta, ha decidido publicar este Incluso la verdad (2017), escrito a dúo con Benjamín Prado, coautor de la lírica de su último álbum Lo niego todo (2017).

El libro es poco más que la recopilación de las letras del disco, más un breve texto sobre el proceso compositivo de cada una de ellas, algunas fotos, y otros tantos dibujos de Sabina. Es decir, lo que vendría a ser un booklet un poco currado de los que acompañan a los CDs. Pero claro, por un booklet no te soplan más de 20 euros, y de alguna manera hay que mantener al mundillo de la música y a sus artífices. Y si los royalties de Spotify son miseria y compañía, bien está arañar 4 duros con este Incluso la verdad. Aunque la verdad verdadera es que el resultado no tiene excesivo interés, y que no deja de ser un producto única y exclusivamente para fans y fetichistas de todo lo que conforma el Universo Sabina.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Whole Lotta Band en la Sala Zero


Sala Zero (Tarragona), viernes, 21 de septiembre de 2018. Tras un verano prácticamente en blanco en lo que a música en vivo se refiere, iniciamos otoño y la temporada de conciertos con esta Whole Lotta Band: una banda tributo a Led Zeppelin que congregó una muy respetable cantidad de público en la Sala Zero tarraconense, y en plenas fiestas de Santa Tecla, lo cual no es fácil dada la cantidad de eventos que saetean la ciudad esa noche de viernes.

De Mallorca llega este fantástico grupo, aunque el cantante es argentino. Buena puesta en escena, todos los músicos excelentes, buen arsenal de instrumentos, el mentado cantante saliendo airoso en la difícil tarea de ponerse en la piel de Plant... Y por supuesto, gran repertorio, lo más mejor de la banda que reinó en los 70 y cuyo legado perdura medio siglo después, atrayendo a fans y a neófitos como yo.

Bravo pues, por esta Whole Lotta Band, y a ver qué otras alegrías nos depara esta nuevo curso "conciertil", que viene con algunas sorpresas interesantes.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Canciones para sobrevivir al fin del verano

Mediante una de esos retos que circulan por Facebook, mi brother (y antaño coautor de este blog) David me ha propuesto confeccionar una lista de Spotify para afrontar con dignidad (es decir, sin echarse a llorar) el fin de las vacaciones, y encarar con energía el mes de septiembre que recién empezó.

Como normalmente no escucho listas, sino discos enteros, he escogido una canción de algunos de los álbumes a los que estoy dando caña últimamente. El resultado es el siguiente, y aunque he de decir que no alcanza el nivel de David (su lista está muy chula), sí puede servir como medicina para neuronas maltrechas, tras las lesiones ocasionadas por la chapa del anillo de Jennifer López, los golpes de cintura de Álvaro Soler, y otras lacras estivales.

Que ustedes la disfruten, y a consolarse con el hecho que, hasta el año que viene, no vuelve a haber canción del verano.


  1. Less Leather / More Rock'n'Roll, de A Contra Blues (Heart and Guts, 2017)
  2. Something You Got, de The Alabama Lovesnakes (Everybody's Gotta Go, 2016)
  3. Arrows In The Dark, de Dave Hole (Goin' Back Down, 2018)
  4. Red Sun, de Lindsey Buckingham & Christine McVie (2017)
  5. Everybody Knows, de The Jayhawks (Back Roads and Abandoned Motels, 2018)
  6. Down To The River, de The War and Treaty (Down to the River, 2017)
  7. Ordinary Life, de Van Morrison (Hymns to the Silence, 1991)
  8. Superharp, de James Cotton (The Best of..., 2014)
  9. Step It Up And Go, de The Suitcase Brothers (Living with the Blues, 2002)
  10. How Long Blues, de Eric Clapton (From the Cradle, 1994)
  11. Love Me or Leave Me, de Nina Simone (Little Girl Blue - Remastered, 2013)
  12. Summertime, de Christelle Berthon (Blues Harp Women, 2015)

viernes, 31 de agosto de 2018

Tras los pasos de Nina Simone

Se acabaron los días de vacaciones, 15 de los cuales los hemos pasado cerca de Nijmegen, ciudad holandesa a escasos kilómetros de la frontera alemana.

El libro que me llevé al viaje y leí durante esas dos semanas fue I Put a Spell on You, la autobiografía de Nina Simone, publicada en 1992. Interesantísima la vida de esta leyenda del blues, con una infancia dura (como la de todos los niños de color que nacieron durante la gran depresión) y que llegó a superestrella del género un poco por casualidad, ya que iba para pianista clásica. Una mujer con una personalidad y una fuerza arrolladoras, muy implicada en la lucha por los derechos civiles de los negros y con una vida de lo más agitada.

Me ha sorprendido del libro que, a diferencia de lo que suele ser habitual en las biografías de músicos, Nina habla poco de artistas que le influenciaron, productores, estudios, compositores, del proceso creativo... Pero a cambio, sí se desnuda en el terreno emocional, y cuenta sin tapujos sus ilusiones, sus miedos, su vida sentimental y sexual, sus creencias religiosas e incluso místicas. Aunque hay que decir que, al ser la autora (coautora, de hecho), a menudo suaviza o directamente se sacude las culpas de ciertos temas incómodos, como sus problemas con el fisco o la ruptura con su marido y manager, u obvia ciertos temas importantes, como  el trastorno bipolar del que fue diagnosticada a finales de los ochenta.

Sea como sea, he gozado de lo lindo descubriendo la vida e intimidades de esta carismática diosa del blues, una mujer con un espíritu libre e inconformista que la llevó a vivir en diversos países del mundo. Y cuál fue mi sorpresa al leer que cuando llegó por primera vez a Holanda fue para residir precisamente en Nijmegen, donde pasó algunos años de su vida. Eso explica porqué, conduciendo por la ciudad, me encontré una calle con su nombre. ¡Toma casualidad!

sábado, 28 de julio de 2018

De vacaciones

El autor de este blog se va de vacaciones, así que no habrá posts durante una temporadita (lo cual, vista la periodicidad con la que publico, tampoco es demasiada novedad). Felices vacaciones y feliz verano a todos, cuidadín con las insolaciones, las paellas de chiringuito y la canción del verano, y nos leemos en septiembre.


PD: Ilustro esta última entrada preestival con una viñeta del genial e inigualable Forges, que nos dejó a principios de este año. ¡Se te echa de menos, maestro!


lunes, 23 de julio de 2018

Bienvenidos a Irán

 La primera página de la Lonely Planet de Irán reza: "Welcome to Iran: probably the most friendly country in the world". ¿Friendly? Esto choca de lleno con la idea preconcebida que tenemos del país. ¿Pero no lo había situado George W. Bush en el llamado eje del mal? ¿No acaba Trump de volver a condenarlo al bloqueo económico por supuestamente no respetar el acuerdo nuclear? ¿No es allí donde terroristas, cimitarra en mano, rebanan el pescuezo del infiel que osa pisar su tierra? ¿No estallan coches bomba por las calles cada 100 metros?

Había que resolver el misterio, dilucidar quién tenía razón: si la famosa guía de viajes, o los infaustos presidentes norteamericanos. Así que engañé a un amigo, recuperé mi vieja mochila, y compré un billete al país de los ayatollahs, a ver qué se cocía allí.

Por supuesto, Bush, Trump y sobre todo mi ignorancia me estaban tomando el pelo. ¡Qué país tan fantástico es Irán! Maravillosas mezquitas, fabulosos palacios, bazares multicolores, ciudades vibrantes, una gastronomía espectacular... Y lo mejor, su gente: risueña, generosa, hospitalaria, y siempre dispuesta a echar una mano. Vale que su gobierno no es el más democrático del mundo, pero me dio la impresión que los años de severa represión quedaron atrás hace tiempo, y la sensación es de absoluta tranquilidad y seguridad, y de una paulatina aunque imparable recuperación de las libertades. Así que fue un lujazo disfrutar de los colores de la mezquita Nasir-ol-Molk de Shiraz, de la majestuosa Persépolis, del atardecer en la impresionante plaza Naqsh-e Jahan de Isfahan, de un estofado de carne de camello en una antigua casa abásida en Kashan, y de decenas de experiencias más.

En definitiva, una semanita que pasó volando, pero que nos dio la oportunidad de descubrir el destino ideal para dinamitar prejuicios. Y de regalo, nos hizo enamorarnos de esta joya del Oriente Medio que es la antigua Persia.

jueves, 5 de julio de 2018

Discos que no te salvarán la vida XII: blues made in Spain

Vamos con una edición atípica de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día, con una selección de álbumes de blues hecho en España, un estilo poco habitual en el panorama musical estatal. Si en este país (sobre)vivir de la música ya es difícil para triunfitos y concursantes de Horrorvisión, intentarlo haciendo blues en inglés es prácticamente una quimera. Pese a ello, hay valientes que lo intentan, a Dios gracias, y con fantásticos resultados.

 Living with The Blues (2002), de The Suitcase Brothers. Hace semanas, por no decir meses, que ando enganchadísimo a este disco de blues del Delta. Los hermanos Pere y Víctor demuestran que para hacer música con calidad y feeling no hacen falta artificios: una guitarra acústica, una armónica y sus voces son más que suficientes para facturar este discazo que me transporta al porche de una casa de madera desvencijada a orillas del Mississippi. Me muero de ganas de verlos en directo, a ver si se dejan caer por estos lares algún día.

 Heart and Guts (2017), de A Contra Blues. Otro disco que me tiene encandilado. Como sugiere su nombre, la banda catalana A Contra Blues no sólo hace blues: de hecho, en este pedazo de álbum hay mucho rock sureño, muchos sonidos fronterizos con toques de psicodelia. Un trabajo espectacular, hecho con el corazón y las tripas, que bien podría estar firmado por una banda de Oklahoma, por ejemplo. A principios de agosto tocarán a 10 minutos de casa, pero por desgracia estoy fuera y me lo perderé. Pero actuan bastante por Catalunya, así que espero poder echarles el ojo (y las orejas) en breve.



Jefe (2018), de Jimmy Barnatán & The Cocooners. El actor y cantante Jimmy Barnatán ha reunido a su grupo The Cocooners, y ha puesto banda sonora a la película Jefe, el debut como director de Sergio Barrejón. Pero que nadie se equivoque: aquí no hay meras melodías de acompañamiento a las escenas del filme. Exceptuando el breve instrumental que abre el disco, el resto de los temas son canciones al uso, grandes piezas en las que encontramos blues, swing, rockabilly, rock'n'roll y soul. Una gozada de música 100% americana, de la que espero disfrutar el próximo 14 de julio, que tocan en Reus.

domingo, 17 de junio de 2018

Una chica sin suerte

Curiosa novela donde la leonesa Noemí Sabugal se mete en la piel de Willie Mae "Big Mama" Thornton en la gira que hizo por Europa en 1965 acompañada de grandes del blues como John Lee Hooker o Buddy Guy, entre otros. Y digo "curiosa" porqué la escritora no se centra en los conciertos y las aventuras de la banda, sino que pone voz a los pensamientos de la cantante y armonicista durante las largas horas de autobús, las esperas en aeropuertos, la soledad de las habitaciones de hotel... Como telón de fondo, los convulsos acontecimientos que sacudían su país al otro lado del Atlántico (el asesinato de Luther King, la guerra de Vietnam...). Y en la cabeza de Big Mama, sus inseguridades y miedos, tras una vida dura y llena de desengaños, y las débiles esperanzas en el disco que iba a grabar en Londres (Big Mama Thornton in Europe) en un momento en que el blues y el jazz estaban pasando de moda.

Un libro diferente, parte biografía, parte ficción, parte novela histórica... y todo melancolía. Recomendable para los amantes de blues y jazz, y que gana mucho si se acompaña con las escuchas de discos como el mencionado Big Mama Thornton in Europe u otros de esta chica sin suerte, de esta Unlucky Girl.


martes, 12 de junio de 2018

Sweet Marta y Johnny Big Stone

 
La Cantonada (Tarragona), sábado, 26 de mayo de 2018. 11 de la noche. Un bar. Una mesa redonda. Una silla de rejilla. Una cerveza helada. Unos amigos. Enfrente, un escenario, y en él, Sweet Marta, la dulce Marta, cantando y tocando la armónica. A su lado, Johnny Big Stone, acústica en mano, gorra calada. Crepita el blues, suenan temas de Jimmy Rogers, de Lead Belly, de Blind Lemon Jefferson, de Fats Domino...
 

De acuerdo, la desembocadura del Francolí no es el Delta del Mississippi, ni La Cantonada es un juke joint en el camino polvoriento que va del pueblo a la plantación de algodón. Pero, qué demonios, la imaginación al poder. Momentos y conciertos así, son para vivirlos.


jueves, 31 de mayo de 2018

Sound City

 
Gran película documental de 2013 dirigida por el que fue batería de Nirvana, Dave Grohl, sobre Sound City, donde se grabaron algunos de los discos más míticos de la historia del rock.

Neil Young, Tom Petty, Stevie Nicks, Lindsey Buckingham, Mick FleetwoodRick Springfield, Lars Ulrich, Trent Reznor y muchos más personajes del mundillo desfilan por las casi dos horas de metraje para contar sus experiencias en el estudio, y qué tipo de sonido se conseguía gracias a su tabla de mezclas Neve, además de rememorar el ambiente que allí se vivía, sus sensaciones, y algunas anécdotas impagables.

Un homenaje a la música artesanal que se hacía antes de que las herramientas digitales entrasen en escena, las que permiten hacer en un ordenador y en tu habitación lo que antes requería un estudio y un equipo, y que se puede resumir en dos frases de la peli:

Creo que hoy en día lo negativo es pensar que puedo hacerlo solo. Sí, puedes hacerlo solo. Pero serás un ser humano mucho más feliz si lo haces con otros seres humanos, y eso te lo garantizo. (Mick Fleetwood)

Hoy las herramientas son mucho mejores que hace cinco años, y más que hace 30 años. Ahora que todos tienen el poder de hacer cosas estupendas... ¿han salido cosas estupendas? En realidad, no. (Trent Reznor)

Un documento interesantísimo para cualquier melómano, e imprescindible para dinosaurios sentimentaloides como el que perpetra este blog.


domingo, 27 de mayo de 2018

Punk's not dead



Sala Zero (Tarragona), viernes, 25 de mayo de 2018. Unas horas antes de entrar al concierto de Mamá Ladilla, estuve escuchando uno de sus discos y preguntándome "¿Por qué disfruté tanto la primera vez que los vi, hace 5 años, si el punk no es ni de lejos mi estilo preferido?". Mis dudas se disiparon a los pocos minutos de esta segunda ocasión: la energía que transmite este power trío es tan apabullante que lo único que puedes hacer es dejarte llevar por el torrente de decibelios y locura que derrochan desde los primeros compases. El flemático pero divertido Juan Abarca capitanea la banda con gancho, tablas, y un más que notable dominio de la guitarra. Pero es Sergio González quien, a las cuatro cuerdas, imprime de forma magistral el frenesí melódico de las canciones, haciendo que los más osados se lanzaran desde el minuto 1 a un pogo interminable. A la batería, Abel del Fresno no le va la zaga, así que el estallido de punk-rock sacudió la sala y al centenar de personas que gozamos del espectáculo. El humor tan particular de las letras y la banda hizo el resto, y la velada se convirtió en una apoteosis que hace echar de menos tiempos pretéritos, cuando grupos como Kortatu, Cicatriz o La Polla Records subvertían las conciencias de los jóvenes de la Transición española. Con lo podrido que está el panorama político actual, buena falta nos haría que el punk volviera a la palestra.

jueves, 17 de mayo de 2018

Cuando dos son multitud

Leo en el periódico de hoy que María Teresa Campos y Bigote Arrocet acaban de publicar un álbum juntos con canciones de amor cantadas a dúo, acontecimiento discográfico que, por supuesto, me la trae al pairo.

Pero lo que me ha hecho gracia es la segunda parte de la noticia: y es que al parecer, la presentación del CD en El Corte Inglés de Madrid congregó a una exorbitante multitud. Concretamente a... dos personas.

Para la calidad que debe tener el engendro, muchas me parecen.

jueves, 10 de mayo de 2018

Ya están aquí los Toreros Muertos... ¡por cuarta vez!

Sala Zero (Tarragona), sábado, 21 de abril de 2018. Una, dos, tres, y con ésta cuatro veces han visitado Tarragona Los Toreros Muertos en los últimos cinco años. Y como en las anteriores ocasiones, la Sala Zero colgó el cartel de entradas agotadas.

El concierto estaba programado para las 23.45, pero a esa hora empezaron a tocar unos teloneros que no estaban anunciados en ninguna parte. Así que los Toreros arrancaron cuando pasaban 30 minutos de la medianoche, hora tardía para las gallinas viejas como nosotros. Entre lo tarde que era, el terrible sonido inicial, la masificación de la sala, y que después de unos pocos temas conocidos abordaron seguidas 3 canciones nuevas, hay que decir que la primera parte del bolo fue algo decepcionante para el que suscribe.

Curiosamente, y para acabarnos de enfriar, a los 45 minutos Pablo Carbonell anunció un incomprensible intermedio. Por suerte, aprovechamos ese hiato de 10 minutos para decir adiós a los dos armarios que teníamos delante y tomar posiciones más ventajosas y cercanas al escenario. Gran acierto. Desde allí disfrutamos mucho más del show, bailamos, nos desgañitamos coreando las imprescindibles Soy falangista, Manolito, Mi agüita amarilla..., y nos descojonamos con la presentación del hilarante tema nuevo Teruel.


Así que al final, quedamos con buen sabor de boca en esta cuarta visita de los Toreros, nos acostamos a las 3.30am, y nos levantamos a las 8.30 para ejercer de los padres modélicos que somos. Que nos quiten lo bailao, y a reír que son dos días.


jueves, 3 de mayo de 2018

30 años de Open Up and Say... Ahh!

Hoy hace ni más ni menos que ¡30 añazos! que Poison publicaba su segundo trabajo, Open Up and Say... Ahh! (1988): mi disco favorito de la banda californiana (aunque curiosamente no contiene mi tema preferido del grupo), uno de los mejores exponentes del hair-metal de los 80, y sin duda uno de los álbumes de mi vida, que a mis 16 primaveras me marcó profundamente, y me influyó sobremanera en mis gustos musicales futuros.

Buen día, pues, para recuperarlo (ahora mismo suena en mi cuenta de Spotify), para agitar los cabellos que nos quedan en la cocorota, y para cantar a voz en grito aquello de Your mama don't dance and your daddy don't rock'n'roll...

domingo, 15 de abril de 2018

Dani Flaco en La Cantonada

La Cantonada (Tarragona), sábado, 14 de abril de 2018. Justo un año después de su última visita, Dani Flaco volvía a Tarragona, y aunque creo que ésa fue la quinta vez que le veía en directo, estaba claro que no podía perderme la cita. En este caso, el escenario fue el de La Cantonada, un clásico bar tarraconense muy apropiado para el evento, y que últimamente está que se sale con una programación tan variopinta como interesante.

Repertorio similar, mismo acompañante (el fantástico David Sam a las teclas), nuevas bromas y el mismo buen rollo de siempre gracias a la simpatía y las tablas del de Hospitalet. Cayeron sobre todo temas de sus dos últimos discos, y también algunos de sus "relativos" éxitos iniciales: Llegó la primavera, Una salida de emergencia... Como ya pasó hace un año, David Sam interpretó una canción de su disco en solitario, en esta ocasión Historias de borrachos. El momento álgido llegó con La niña de los ojos de papá, que se ha convertido en el tema estrella de los bolos de Dani Flaco gracias al ritmazo honky tonk que le imprime Sam. Y luego cayeron los bises, la ranchera Versión original para cerrar la velada, y todos a dormir más felices que un ocho.

Uno de esos conciertos que siempre disfruto como un niño, y a los que no me canso de ir. ¿Qué ya he visto a Dani seis veces? Como si fueran sesenta...

lunes, 2 de abril de 2018

Listas

Hace unas semanas comenté que he creado tres listas públicas en Spotify: Blues that Rocks, Jazz in High Heels y White Trash Blues: The Originals. Ahora les he hecho unas portadas más o menos apañadas, y las he puesto en la columna derecha del blog, apartado Nuestras listas de Spotify (clicando sobre cada imagen se accede a la playlist en cuestión).

La idea es ir haciendo algunas más, cuando tenga tiempo, e irlas colgando ahí. De momento, las tres que hay son la mar de recomendables, en mi humilde opinión. Echadles una oreja, y ya me diréis.

lunes, 19 de marzo de 2018

El Día del Padre

Mis hijas y yo tenemos un trato para el trayecto matinal de casa al cole: un día eligen ellas la música, al siguiente la elijo yo, y así sucesivamente. Cuando me toca a mí, como de un tiempo a esta parte estoy muy en plan revival guitarrero, pongo sobre todo blues y blues-rock. Y últimamente, cuando les toca a ellas, la canción que suena en el coche es A desobeceder, de El Kanka. En bucle. Sin descanso.


Y yo me pregunto: el Tribunal Internacional de los Derechos Humanos, ¿a partir de cuántas reproducciones consecutivas considera "tortura" una canción? ¿Tengo derecho a solicitar a UNICEF algún tipo de compensación? Si me quedan secuelas irreversibles, ¿las cubre la Seguridad Social o tengo que reclamar a la SGAE? Que conste que la canción me gusta, pero cuando la has oído más de 300 veces, digamos que empieza a perder "ligeramente" su encanto.

Por suerte para mí, ellas todavía son pequeñas para saber que, con una simple llamada, tendría a Servicios Sociales, al Instituto de Protección a la Infancia y al mismísimo Torrebruno aporreando mi puerta. "¿Qué es esto de castigar a niñas de 3 y 6 años con clásicos de B.B.King, Gary Moore o Eric Clapton? ¿Sabe usted los traumas que puede causar en el tierno cerebro de una criatura el At Fillmore East de los Allman Brothers? ¿Es consciente que le puede caer Prisión Perpetua Revisable por consumir la discografía de Taj Mahal ante menores?".

Pese a todo, intuyo que algún día, que llegará antes de darme cuenta, echaré de menos estos momentos, el escuchar la misma canción una y otra vez y cantar los tres a grito pelado aquel estribillo que reza "Prohibidores, a prohibir / Nosotros a desobedecer". Y sé que ellas reirán recordando cuando el carcamal de su padre contraatacaba con música infernal de guitarristas del Pleistoceno.

Feliz Día del Padre a todos.

lunes, 12 de marzo de 2018

The Soul Jacket en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), viernes, 9 de marzo de 2018. Antes de nada, decir que The Soul Jacket es de aquellos grupos que, sobre el papel deberían gustarme: músicos solventes, estupenda voz, y una ecléctica selección de estilos que en general me encantan: soul, blues, southern, roots... Y sin embargo, no me acaban de convencer: por más oportunidades que doy a sus discos, no consigo que me entren.

Pese a ello, tenía esperanzas que en vivo serían otra cosa, como ya me ha pasado con otras bandas que en estudio me dejan indiferente pero en concierto resultan arrolladoras. Lamentablemente, no fue así. Quizás fue por la escasez de público (3 o 4 decenas de personas que daban un aspecto de lo más desangelado a la sala). Quizás por ceñirse demasiado a la producción original de sus temas y no intentar sorprender. Quizás por no querer caer en los manidos (aunque a menudo efectivos) trucos de los directos (solos incendiarios, versiones inesperadas, bromas con el público...). Quizás por la sobriedad de sus músicos, exceptuando tal vez a batería y voz... Pero el hecho es que, al menos para mí, ni fu ni fa. Hubo gente que disfrutó, que conste, pero yo lo encontré un concierto espeso, falto de chispa, donde los ingredientes eran los correctos (buenos músicos, buena voz, buenos temas, predisposición del público...) pero el resultado fue descafeinado.
 

Habrá que dar otra oportunidad a estos gallegos, no ha de ser fácil sobrevivir en la escena musical española con su apuesta tan profundamente de raíces (americanas, se entiende). Tal vez en una ocasión futura consigan convertir el concierto en una fiesta. Por desgracia, el pasado viernes no fue así.