Mostrando entradas con la etiqueta punk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta punk. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2026

The Salsa Punk Orkestra en Ulldecona

Ermita de la Pietat (Ulldecona, Tarragona), domingo, 16 de agosto de 2026. Gran concierto el del domingo pasado en la Ermita de la Pietat de Ulldecona, a cargo del curioso y original combo The Salsa Punk Orkestra. 8 músicos 8 versionando en clave de salsa, hitos del punk español e internacional: Kortatu, La Polla, Cicatriz, Eskorbuto, Extremoduro... Y Ramones, The Clash, Green Day... Mención especial a su frontman, un risueño venezolano que, además de cantar, a ratos tocaba la batería, los bongos, la guitarra...  Espectacular la propuesta y la interpretación, y fiestón total que terminó, como no podía ser de otra manera, con un pogo a los pies del escenario, con los 8 músicos participando.

 Un enorme homenaje al punk y a las letras reivindicativas del rock radical, y en un entorno tan idílico como antitético al tipo de concierto que fue. ¡Ay, si la Virgen de la Piedad levantara la cabeza!

martes, 25 de junio de 2024

The Darts en La Traviesa

 

 

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), lunes, 24 de junio de 2024. Concierto exprés (solo 50 minutos) por 15 eurazos (5 más que  la entrada habitual de La Travi, por venir la banda de los USA). Pero vaya si valió la pena. Garage poderoso con toques de punk, new wave, psicodelia, power-pop e incluso rockabilly el de estas 4 chicas bien bautizadas como The Darts. La gran protagonista, su cantante y teclista: un torbellino de rebeldía, simpatía y sensualidad que brilló en un bolo magnético y sorprendente desde el minuto 1, cuando la chica se tiró al suelo con el teclado encima, y siguió tocando hasta que la bajista la rescató de debajo el armatoste. Presentaron su último trabajo, Boomerang (2024), siguieron regalando simpatía y selfies en el puesto de merchandising, y me dejaron enamoraíto y con ganas de volver a verlas.

martes, 21 de noviembre de 2023

Dion Lunadon en el Mojo Club

 Mojo Club (Tarragona), lunes, 20 de noviembre de 2023. Se conoce que, en una de las múltiples excursiones al lavabo provocadas por una próstata que con la edad se ha vuelto juguetona, la noche de domingo me debía golpear en la cabeza con algo, porque me levanté pensando "¡qué ganas tengo de ir a un concierto de punk-rock un lunes por la noche!". Por suerte, ahí están Marilén y su Mojo Club para salvar el día, programando un bolo del neozelandés Dion Lunadon y su banda, a una hora aceptable (20.30h) y además gratis. Así que lié a otro irresponsable (mi amigo Tano), y para allá que nos fuimos, a empezar la semana a tumba abierta.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Los Mejías, The Gachises y C.S.G.A. en Mojo Club

 Mojo Club (Tarragona), sábado, 16 de septiembre de 2023. Para salvar a Tarragona de la prácticamente nula programación de rock'n'roll por parte del Ayuntamiento en las fiestas de Santa Tecla 2023, el Mojo Club programó una velada de punk-rock que resultó todo un éxito.


En primer lugar, Los Mejías, banda local con casi 30 años de (intermitente) carrera, que ofreció su particular mezcla de punk-rock ramonero y power-pop gamberro, para disfrute del numeroso público, que formábamos en gran medida amigos y familiares de los componentes. Temas propios (Gusiluz asesino, Clint, Soy un monstruo...) y un ecléctico repertorio de versiones, desde Lax'n'Busto a Julio Iglesias pasando por Brighton 64, José Luís Perales y, por supuesto, varias de Ramones. 



De segundo plato, The Gachises. Desde Vilanova i la Geltrú llegan esta caña de chicas, una maravilla de grupo, con una energía desbordante, una técnica envidiable, unas voces dulces y un sonido arrollador. Todo un descubrimiento, y una luz de esperanza en el panorama estatal, tan falto de sangre joven y de bandas femeninas de rock.



Y de colofón, C.S.G.A (¿Cuándo se graba aquí?), banda tributo a Siniestro Total. Otras bestias pardas, con 3 guitarristas prodigiosos que hacían sonar las canciones de Siniestro mucho mejor que tocadas por Siniestro. Quemaron pronto sus mejores naves abriendo con Bailaré sobre tu tumba y Assumpta, que enloquecieron a los asistentes, pero siguieron sonando de lujo y dándolo todo con temas como Opera tu fimosis, Mario (encima del armario), Ayatolah! o ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?. Y para terminar, tras las exigencias del respetable, que no pensaba dejarlos escapar sin presentar batalla, una meritoria improvisación de Minha Terra Galega que dejó satisfecho al más exigente.
 


Una delicia de concierto, pues, gracias a Marilén y su Mojo Club. Eso sí, luego me fui a la Noche de los 40 Principales en la Rambla, donde me esperaban unos amigos, y el bajonazo al escuchar lo que ahí sonaba fue de aúpa.

martes, 28 de febrero de 2023

Poison Boys en el Mojo Club

 

Mojo Club (Tarragona), jueves, 16 de febrero de 2023. El punk-rock no es mi estilo favorito, y raramente lo escucho en casa, pero sí lo disfruto en directo. Así que cuando vi que un grupo de Chicago llamado Poison Boys, con clara estética  "ramonera", tocaban en el Mojo Club, decidí dejarme caer por ahí, arrastrando conmigo a David, que sí es más punk-lover que yo. Tampoco el rockabilly es un género que me vuelva loco, y lo pasé teta en el concierto de MFC Chicken hace tres meses en la misma sala, así que esperaba repetir experiencia.

Lamentablemente, no fue así. Los Poison Boys hicieron su show, fieles a su estilo y a sus influencias. Pero se les vio con prisas y no demasiado motivados: Empezaron pronto. Pusieron sus poses y sus caras de chicos malos. Dispararon sus canciones cortas y directas, sin duda contundentes, aunque a mi parecer muy parecidas entre sí. Dijeron 4 palabras en todo el bolo. Terminaron a la hora justa de empezar, versionando un tema de los Ramones cuyo nombre no recuerdo. Y dejaron al respetable bastante indiferente (no hubo bises, tampoco nadie los pidió).

Pero el gran problema del evento fue el volumen insoportablemente atronador al que tocaron. ¿De verdad hacía falta reventar los tímpanos de los asistentes para convencerlos de lo duros y punkis que eran? Como bien apuntó Tano, sabes que te estás haciendo mayor cuando el volumen del concierto te parece demasiado alto. Quizás ahí está el meollo de la cuestión, que ya no tenemos 15 años para alucinar porque los altavoces escupen decibelios que hacen temblar el local. Pero en realidad los chicos venenosos se estaban haciendo un flaco favor a ellos mismos ya que, además obligar al público a soportar el estruendo, eclipsaron riffs y solos (sobre todo del guitarrista) que, a juzgar por el movimiento de los dedos, hubieran sonado de lujo si la maraña sónica no se los hubiera zampado.

Pese a todo, el ambiente, la compañía, las cervezas y las conversaciones post-concierto fueron fantásticas, como siempre en el Mojo. Y como yo digo siempre, es mejor una mala noche de rock'n'roll que una buena noche viendo Sálvame Deluxe (o lo que demonios echen por la tele un jueves por la noche).





viernes, 30 de septiembre de 2022

The Godfathers en Mojo Club

Mojo Club (Tarragona), jueves, 29 de septiembre de 2022
. Cinco años después de su primera visita, The Godfathers volvieron a recalar en Tarragona. O mejor dicho, cuatro nuevos músicos y Peter Coyne, frontman y único miembro superviviente de los padrinos originales, e incluso de la formación que vimos hace un lustro, a la que dio la patada en 2019. Bajo el brazo traían Alpha Beta Gamma Delta (2022), su flamante último trabajo, recién salido del horno, una maravilla de disco de punk-rock británico, pero más melódico que sus predecesores y con tintes new wave.

Coyne y el nuevo equipo descargaron su torrente de guitarras y rock rabioso en un Mojo Club que probablemente registró una de las mejores entradas de su historia. Volumen atronador y un sonido irregular, demasiado denso en las primeras filas, y diluido de la mitad de la sala hacia atrás. Pero bueno, los acólitos no nos dejamos enfriar por la sonoridad deficiente, y la voz poderosa de Coyne compensó la melé instrumental. Además el punk tampoco exige acústicas exquisitas, y lo que la banda vino a ofrecer fue su repertorio más salvaje: de hecho, los temas que cayeron del Alpha Beta fueron de los más cañeros del disco: OCD, I'm Not Your Slave, I Despair..., que combinaron con otros trallazos de su ya larga discografía. Por supuestísimo también sonó el obligado himno Birth, School, Work, Death que hizo famosos a los padrinos hace ya 34 años. Y de postre, un par de bises que dejaron al respetable más que satisfecho, ya que la duración del bolo fue superior a la de hace cinco años. Luego, los músicos y el flemático Coyne se mezclaron con los asistentes y tuvieron a bien fotografiarse con nosotros, y compartir cervezas y bromas. O sea, una gran noche de rock enérgico y sudoroso, gracias a The Godfathers y al Mojo Club, que se está convirtiendo por méritos propios en referente de los escasos locales tarraconenses que ofrecen música en directo.

Las fotazas, por obra y gracia de David.
 








 

domingo, 14 de abril de 2019

A contraluz

Ya conté, hace más de 10 años, cómo descubrí a los uruguayos La Vela Puerca. Desde entonces, he ido siguiendo su ya dilatada carrera y he escuchado la mayoría de sus discos. Mi favorito es éste que recomiendo hoy, A contraluz (2004), una joya que, simple y llanamente, me flipa.

Aviso para navegantes: a La Vela hay que escucharla con el volumen a todo trapo. De hecho, es un grupo y un disco que me hubiera gustado descubrir con 18 años, bailarlo en los bares medio borracho (o borracho del todo), y desnucarme a ritmo de ska y punk-rock. Pero pese a mi edad provecta, me encanta, y sigo disfrutándolo cuando me lo pongo en el coche y giro la ruedecita del equipo de sonido más de lo que la salud de mis tímpanos recomienda.

Cada corte del álbum es un himno, así que me cuesta horrores elegir 3 o 4 temas de entre los 14 que lo componen. Pero venga, vamos a ello:

De atar: Empieza con un riff sencillo pero potente y va creciendo hasta estallar en el estribillo: Esto no es joda voy avisando / Me pongo malo y estoy de atar / Solo te cuento que estoy tratando / De ya no perderme nunca más. La usaron como apertura de su disco en directo Normalmente Anormal (2009) para volver loco al público sólo empezar.

Va a escampar: Uno de esos raros temas, como Bohemian Rhapsody o Losing My Religion, que no tienen estribillo, que por tanto no parecen demasiado comerciales, y que acaban convirtiéndose en la canción insignia de la banda. Una maravilla ineludible en cualquiera de sus conciertos, y su tema con más reproducciones en Spotify y similares.

Caldo precoz: Aires de punk-rock pero con los cambios de ritmo marca de la casa, y donde se conjuran momentos gloriosos: el riff machacón de guitarra, la sección de vientos en éxtasis, y el estribillo que pide ser cantado a grito pelao: ¡Cállese, por favor!

Haciéndose pasar por luz: Ska ska ska! Otro tema de ritmo frenético para bailar a golpes. Si no te mueves escuchando Haciéndose pasar por luz es que te trasplantaron el corazón de un perezoso a los pocos meses de nacer.

Buf, y me dejo en el tintero el reggae Escobas, la folkie En el limbo, la metalera Doble Filo... Un álbum tan ecléctico como sobresaliente, y que ha sido un gustazo recuperar.

PD: En España poca gente conoce a La Vela Puerca, pero para que veáis el fenómeno que es en Uruguay, aquí una pequeña colección de tatuajes que se hacen sus seguidores, los veleros, muchos de ellos con fragmentos de canciones de este disco.




domingo, 27 de mayo de 2018

Punk's not dead



Sala Zero (Tarragona), viernes, 25 de mayo de 2018. Unas horas antes de entrar al concierto de Mamá Ladilla, estuve escuchando uno de sus discos y preguntándome "¿Por qué disfruté tanto la primera vez que los vi, hace 5 años, si el punk no es ni de lejos mi estilo preferido?". Mis dudas se disiparon a los pocos minutos de esta segunda ocasión: la energía que transmite este power trío es tan apabullante que lo único que puedes hacer es dejarte llevar por el torrente de decibelios y locura que derrochan desde los primeros compases. El flemático pero divertido Juan Abarca capitanea la banda con gancho, tablas, y un más que notable dominio de la guitarra. Pero es Sergio González quien, a las cuatro cuerdas, imprime de forma magistral el frenesí melódico de las canciones, haciendo que los más osados se lanzaran desde el minuto 1 a un pogo interminable. A la batería, Abel del Fresno no le va la zaga, así que el estallido de punk-rock sacudió la sala y al centenar de personas que gozamos del espectáculo. El humor tan particular de las letras y la banda hizo el resto, y la velada se convirtió en una apoteosis que hace echar de menos tiempos pretéritos, cuando grupos como Kortatu, Cicatriz o La Polla Records subvertían las conciencias de los jóvenes de la Transición española. Con lo podrido que está el panorama político actual, buena falta nos haría que el punk volviera a la palestra.

martes, 7 de noviembre de 2017

The Godfathers en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), lunes, 30 de octubre de 2017. Había perdido la pista a The Godfathers hace casi 30 años, cuando tuvieron su momento de gloria gracias a sus dos primeros discos y, sobre todo, a su tema más exitoso, aquel Birth, School, Work, Death. De todos modos, ya por aquel entonces su rock británico con toques punk y new wave no era mi estilo favorito (en aquellos tiempos yo estaba por sonidos más yankies). Así que, cuando David y yo vimos que tocaban en Tarragona, un lunes a las 22.30h, al principio tuvimos nuestras reservas. Pero dimos unas escuchas a su último trabajo, Big Bad Beautiful Noise (2017) y nos gustó. Y como teníamos mono de música en directo, hicimos nuestra la máxima que dice que mejor una mala noche de rock'n'roll que una buena noche de tele viendo Gran Hermano VIP.
 

Lo bueno de ir a conciertos entre semana, en una ciudad pequeña como la nuestra, y de grupos fuera del mainstream, es que todo queda muy en familia. De hecho, al llegar a las puertas de la Sala Zero encontramos a Peter Coyne, líder y voz principal de los Godfathers, medio oculto entre las sombras, enfundado en su traje de batalla y fumándose un cigarrillo para ir calentando la garganta. La sala, muy lejos del lleno: unas 70 personas nos congregamos para disfrutar de la veterana banda, lo cual te permite moverte e ir cambiando de perspectiva, e incluso ocupar las primeras filas, cosa que hicimos a ratos.

Entrando en materia, el concierto, la verdad, fantástico. Pese que algunas canciones rondan las tres décadas, los Padrinos suenan frescos, pegadizos y, sobre todo, muy potentes. Un auténtico trallazo de rock'n'roll: temas cortos y contundentes que inevitablemente recuerdan a Ramones (de hecho, terminaron versionando Blitzkrieg Bop), y otros ligeramente más melódicos, de tintes power-pop, R&B y new wave. Pero todo muy poderoso, sin baladas ni pijadas que suavizaran la descarga eléctrica que suponía cada bombazo de los británicos. La banda, brutal, con esa extraña mezcla de flema inglesa y pasión desbordante que la caracteriza, e instrumentalmente impecable (a destacar el batería, de aquellos virtuosos en los que al principio no reparas, y que cuando te fijas en lo que están haciendo te dejan boquiabierto y ojiplático). Y el repertorio, acertado, aunque algo corto: una hora y pocos minutos de show, y es que alguna pega tienen que tener los conciertos en salas y ciudades pequeñas: que a veces caen temas del set list que sí interpretan en plazas más grandes.

Pese a ello, una gran noche de rock'n'roll que nos dejó más que satisfechos, y con la sensación de haber (re)descubierto una gran banda.


PD: Las fotos, cortesía de David, as usual... 

sábado, 4 de octubre de 2014

No estaban muertos, estaban de parranda



 Sala Zero (Tarragona), 3 de octubre de 2014. En una ciudad pequeña como la mía escasean las ocasiones de echarse un buen concierto a la oreja, más aún desde que hace unos meses La Vaquería, una de las salas más activas en lo que a actuaciones en directo se refería, cerró sus puertas. Así que aunque hacía 10 meses que Los Toreros Muertos habían recalado en Tarragona, decidimos repetir en esta su segunda visita en menos de un año a la Sala Zero. Algunas conclusiones se pueden sacar de la noche de ayer:

Que el repertorio fue calcado al de la ocasión anterior, exceptuando que esta vez no repitieron Mi agüita amarilla en los bises.

 Que la banda sigue en plena forma, y que Pablo Carbonell sigue estando tan irresistiblemente chalado como siempre.

Que la sala volvió a presentar un llenazo total, y se colgó el cartel de Entradas agotadas.

Que, exceptuando a las camareras, entre los asistentes probablemente no había ni uno por debajo de los 40 años de edad. Y pocos por debajo de los 45.

Que, a pesar de nuestra edad provecta, los presentes disfrutamos como locos coreando himnos como Yo no me llamo Javier, Falangista, Twist’as loca, (Ya están aquí) Los Toreros Muertos o la mentada Mi agüita amarilla.

Que ahora necesito para emborracharme el mismo número de cervezas que de cubatas hace 20 años.

Así que, si en diez meses (o en seis, o en tres) Carbonell y su tropa deciden volver a la Sala Zero a ofrecernos sus canciones y desvaríos, lo más probable es que vuelvan a reventar la taquilla, gracias al numeroso grupo de tarraconenses con ganas de música en vivo y ansias de cachondeo. Al menos, un servidor seguro que repite. O “tripite”, vaya…

sábado, 21 de diciembre de 2013

La resurreción de Los Toreros Muertos

Sala Zero (Tarragona), 14 de diciembre de 2013. Fue toda una sorpresa descubrir que los míticos Toreros Muertos volvían a los escenarios, y otra aún mayor que su gira de regreso recalaba en Tarragona. Como ese día ya había quedado con mi amigo Jordi para ir a un concierto de un grupo local, precisamente en la misma sala, y que por razones obvias se anuló, decidimos asistir al evento. Hay que reconocer que nunca fuimos unos grandes seguidores suyos: ni siquiera en sus mejores tiempos la banda de Pablo Carbonell fue un grupo que arrastrara multitudes. Pero tenían la extraña virtud de divertir por igual a pijos, punks, heavies, rockers o mods. Así que buscando precisamente eso, diversión, nos dejamos caer en la Sala Zero.

¿Cuántas canciones puedes nombrar de los Toreros Muertos, así, a bote pronto? Si naciste después de 1975, probablemente ninguna. Pero si fuiste adolescente en los 80, seguro que la primera que te viene a la cabeza es Mi agüita amarilla. ¿Alguna más? Manolito, quizás... On the desk, también (aquella de My taylor is rich and my mother is in the kitchen). Pero es al verlos en concierto cuando te das realmente cuenta de la de temas suyos que conocías, que tienes arrinconados en un algún lugar recóndito del cerebro, y que te vuelven a la memoria al sonar los primeros acordes: (Ya están aquí) los Toreros Muertos, Yo no me llamo Javier, Pilar (no tiene bicicleta), Falangista, Soy un animal, Necesito un avalista, Twist'as loca, Hoy es domingo... Todos y cada una de ellos, por supuesto, sonaron el pasado sábado: himno tras himno que coreamos a grito pelao todos los asistentes, que fuimos muchos. Y es que la Sala Zero estaba hasta la bandera, e incluso hubo gente que se quedó sin poder entrar. Además, Pablo Carbonell está cada día más loco, como quedó bien claro solo aparecer en escena, con un surrealista maquillaje, sombrero de explorador, y cintas de papel de water en las manos, en plan momia...

Sus compañeros tampoco no le iban demasiado a la zaga, con el guitarra ataviado con traje, corbata, el típico gorro ruso, y tutú. Por cierto, musicalmente la banda sonó potente. Las columnas del recinto temblaban con la batería, el volumen era desmesurado, tanto que el propio Carbonell reconocía que ni él mismo se oía. Pero, sin ser unos virtuosos, el sonido en general era considerablemente mejor que el de sus discos en estudio. Sigue esa mezcla pegadiza de pop, punk, rock y ska, pero la necesaria actualización de las enlatadas producciones de los 80 funciona a las mil maravillas.

En definitiva, y para no alargarme: que el ejercicio de revival nos satisfizo a todos: todo el mundo rió, todo el mundo se desgañitó, todo el mundo siguió flipando con las transgresiones, todavía vigentes, de sus letras. Pablo Carbonell afirma que uno de los motivos de este regreso es las ganas de enseñarle a estas nuevas generaciones que hubo un tiempo en el que había grupos que ejercían la libertad de expresión, que usaban el humor como arma arrojadiza, que planteaban los conciertos como la posibilidad de desparramar y  tenían cabida en el universo pop. Es difícil que lo consigan, ya que la media de edad de los asistentes superaba los 40 años con creces. De todos modos, hay que agradecer al grupo su resurrección, todo un soplo de aire fresco en el rancio y folclórico panorama pop actual. Eso sí, que el soplo de aire fresco lo tenga que traer una banda de hace un cuarto de siglo dice poco a favor de los ex-triunfitos, Pablos Albaranes, Orejas de Van Gaal y demás neomelódicos que copan las listas de éxitos españolas.

Celebremos pues, el regreso de los Toreros Muertos y su directo arrollador, que al parecer se verá plasmado en un disco en vivo, con algunas canciones nuevas, y que se publicará durante el próximo año 2014.

martes, 24 de septiembre de 2013

La madre de todas las ladillas


 Sala Zero (Tarragona), 7 de septiembre de 2013. Ni sé cuánto tiempo hacía que no iba a un concierto sin conocer ni un tema de la banda, y mucho más a uno que, además de no conocer a la banda, fuera de pago. Así que dudé unos instantes cuando mi amigo Jordi me propuso ir a ver a Mamá Ladilla en la Sala Zero. Pero como ese fin de semana estaba de Rodríguez, me apunté al bombardeo y compré las entradas. Luego me hice con su último disco, Jamón Beibe (2010), y he de reconocer que no logré darle una escucha completa: el punk nunca ha sido mi fuerte, y fui incapaz de tragarme de una sentada los 17 cortes que lo componen. Pero bueno, llegó la fecha, y ahí fuimos, a ver qué ofrecían en directo los madrileños.

La cosa empezó bien. Para abrir boca, se encargó de animar el ambiente el cantautor autóctono Oscárboles, que con sus canciones gerontofílicas y de trasplantes de culo arrancó las primeras carcajadas al respetable.

Luego entró en escena el grupo protagonista, con un sonido espectacular y contundente que inundó la sala. No sé si "punk" es la etiqueta adecuada para definir a la banda, porque el savoir faire de este power trío va mucho más allá de los cuatro acordes que caracterizan a la mayoría de representantes del género. Y es que, instrumentalmente, los Mamá Ladilla son una bestia policéfala que se nutre tanto del punk-rock como del metal, el blues o hasta del country. Pero son las letras las que caracterizan a la madre de todas las ladillas. Humor, sexo, escatología, cinismo, crítica social, iconoclasia, surrealismo, nihilismo... Todo cabe en la lírica de Juan Abarca y los suyos, que interpretaron canciones con títulos tan explícitos como La polla de mi jefe o Cunniligus post mortem, además de algunos de sus clásicos como Primavera o Chanquete ha muerto.


Desmadre total, pues, en la hora y media larga de concierto, que terminó con el bajista interpretando los últimos temas con sólo tres cuerdas y con el flemático Abarca también reventando una en el último suspiro del bolo. Pero no era cuestión de cortar el torrente de fiesteo y decibelios para ponerse a reponer cuerdas. Y al final, ovación del público, gran noche la de aquel día, ganas de repetir en cuanto vuelvan a dejarse caer por estos lares y, ahora sí, ya soy capaz de escuchar el Jamón Beibe enterito.