Mostrando entradas con la etiqueta pop. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pop. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de julio de 2023

Radio Days en Mojo Club

Mojo Club (Tarragona), jueves, 4 de mayo de 2023.  Conocí a los Radio Days en los tiempos de eMule, harà unos 12 o 13 años, cuando vete tú a saber porqué, me descargué su primer y en ese momento único elepé. El powerpop no es mi estilo favorito, pero por aquel entonces recuerdo que lo disfruté.

Así que cuando vi que tocaban a 500 metros de casa, en el que sería su primer concierto de su gira española 2023, bajé a verlos, llevándome conmigo a un par de amiguetes.

Por desgracia, no muchos tuvimos la misma idea: sólo una docena de asistentes nos congregamos para ver a los italianos, que pese a la escasez de público, no se amedrentaron: los Radio Days se entregaron y lo dieron todo, desplegando su pop con toques punk y surf. Para el evento habían hecho provisión en el Party-Fiesta de globos, confeti, serpentinas y pirotecnia que usaron sin escatimar, así que a pesar de ser pocos, el concierto estuvo divertido. A mí me falló el repertorio, temas a mi parecer demasiado iguales y algo planos, excepto el que ellos definieron como "su primer hit en 15 años de carrera", el reciente I Got a Love, que sí está muy bien. Y casi al final, una sorprendente versión, Friday I'm in Love de The Cure, que no pegaba para nada con estilo del grupo.
 

Para terminar, los 4 radiofónicos salieron para ofrecernos unos bises, esta vez ataviados con máscaras de animales (compradas en Ale-Hop, diría yo). Más globos, más confeti, y arrivederci bambini.
 

 
Tras el espectáculo, me compré una camiseta del grupo la mar de chula, así que no fue el concierto del año, pero sí una noche de jueves entretenida.
 

 

domingo, 27 de noviembre de 2022

Dani Flaco en el Mojo Club

 


Mojo Club (Tarragona), viernes, 25 de noviembre de 2022. 8 meses después de su última visita, Dani Flaco volvió al Mojo Club, y como no podía ser de otra manera, por ahí me dejé caer, para ver y gozar por enésima vez de este heredero de Sabina. Parecido repertorio que en marzo, el buen rollo habitual, aproximadamente la misma cantidad de público, y las dos horas de gloria que regalan el de Bellvitge y su guitarra, coronadas con el clásico de Juan Gabriel Se me olvidó otra vez.

Después tuve ocasión de charlar un rato con él, comentar sus canciones, sus discos, rememorar cuando tocaba en La Vaquería hace ya 3 lustros, y divagar sobre música en general y sobre la música en directo en particular. Luego estuve tomando unas cervezas con los amigos que me habían acompañado al concierto, y al volver a casa, distinguí la silueta de Dani a lo lejos, guitarra a la espalda, bolsa de CDs y libros en ristre. A la mente me vino la última viñeta de los tebeos de Lucky Luke, cuando el vaquero más famoso del cómic belga se perdía en el horizonte cantando aquello de I am a poor lonesome cowboy, far away from home. Le di alcance y subimos juntos la pasarela que une el puerto de Tarragona con el centro de la ciudad, él agradeciéndome la asistencia al bolo, y yo agradeciéndole exactamente lo mismo. Todo un privilegio, poder disfrutar de este currante de la música.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Dani Flaco en Mojo Club


Mojo Club (Tarragona), 11 de marzo de 2022. Noche de viernes y diluvio, regando la ciudad sedienta tras casi 3 meses sin llover. Un local en el puerto deportivo, poca gente pero entregada, desenfadada, con ganas de disfrutar del concierto. Unos amigos, varias cervezas. Y Dani Flaco cantando, cantándonos, Versos y maderaAmor en bancarrota, De quicio, A ras del suelo... 2 horas de encanto con muchas risas, complicidad, autenticidad. La ranchera Se me olvidó otra vez, broche de oro, rubí y diamantes a una velada para el recuerdo. Y después, Dani vendiendo discos y libros a pie de escenario, saliendo a fumar con los todavía fieles a la nicotina,  departiendo con los asistentes, simpático, agradecido, feliz.

Mientras rodaba el concierto me dio por pensar que Sabina, ilustre maestro al que se mentó en varias ocasiones, daría un brazo y el bombín por poder volver a cantar en locales como el Mojo Club, con un público escaso pero tan cariñoso como éste, por una noche así.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Rafa Pons y Zambayonny en L'Hospitalet de Llobregat

 


Teatre Joventut (L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona), 19 de febrero de 2022
. A mediados de los 90, Joaquín Sabina, superventas en las listas de discos españolas, y Fito Páez, superventas en las argentinas, decidieron hacer un disco juntos, para que cada uno catapultara su fama en el país del otro. El resultado fue el meritorio Enemigos Íntimos (1998), una gira conjunta... y una enemistad que duró décadas.

Con muchas menos ínfulas, y por supuesto confiando que la experiencia no terminase como la de sus predecesores, Rafa Pons y Zambayonny se lanzaron a componer también un trabajo conjunto, cuya publicación quedó congelada por la pandemia, y que por fin vio la luz hace unos meses: el fantástico Ni tú, ni vos (2021). Estos días están de gira por las españas defendiéndolo, y el pasado sábado recalaron en el Teatre Joventut de L'Hospitalet de Llobregat.

He visto a Rafa varias veces en Tarragona, así que en circunstancias normales no me hubiera desplazado hasta Barcelona para verlo. Pero que la gira conjunta probablemente no se repetirá, que el concierto fuera con banda, y que el disco me parece fantástico, me hicieron animarme y conducir hasta la Ciudad Condal para disfrutar del evento.
 

Presentó el espectáculo el también cantautor Alfonso Mora, que interpretó un par de temas del que será su próximo disco. Y acto seguido, los protagonistas de la noche: Rafa y Zamba abrieron con El futuro era mejor, título del podcast semanal del primero junto a Pau Garcia-Milà, y tema incluído en el mencionado Ni tú, ni vos. Como era de esperar, la mayoría de canciones que cayeron fueron de este álbum (Esperando el semáforo, Lo de siempre, Suerte, Piénsalo, Saturnina...), aunque también algunas de los repertorios en solitario de ambos: En ti, Los reyes del mundo, Estupenda, Buenos Aires... por el lado de Rafa.  Y La vecina de al lado, Ciudadanos del mundo, y una muy buena sobre un tío que se estampa con el coche mientras mira un anuncio de lencería, pero de la que no recuerdo el nombre, por parte de Zamba. Y entre canción y canción, pues lo que cabe esperar entre dos colegas ocurrentes y locuaces como los que nos ocupan: bromas, risas, compadreo, anécdotas compartidas, y mucho cariño y admiración mutua.

Así que una gran noche de buena música y letras mordaces e inteligentes, y un público, entre el que se contaba una notable representación argentina, entregado al show y a ambos genios de la canción de autor en castellano. Tras poco más de hora y media, que pasó como un suspiro, la velada terminó con todos los músicos, a los que también se unió Alfonso Mora, cantando a capela el penúltimo corte del álbum, La Revelación. Una gozada, esta comunión argentino-española de LP y de concierto, así que no se puede pedir más. Bueno, sí: que Rafa Pons y Zambayonny vuelvan a hacer otro disco conjunto.
 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Los Secretos en La Pobla de Mafumet

 Pavelló de la Pobla de Mafumet (Tarragona), 18 de diciembre de 2021. Los Secretos fueron uno de los grupos de mi adolescencia y juventud, y durante la década de los 90 los vi en directo en varias ocasiones, siempre que visitaban Barcelona, e incluso en la Expo de Sevilla. Compré y devoré todos sus discos, los primeros en vinilo, los últimos ya en CD, y me sabía las canciones de memoria.


Pero en 1999 murió Enrique Urquijo, para mí el alma absoluta del grupo, y perdí interés en lo que su hermano Álvaro y el resto de la banda hicieron después. Los vi un par de veces más (la última en 2004, en el Palau de la Música), pero dejé de escuchar los álbumes que fueron publicando, entre otras cosas porque la mayoría eran refritos (grandes éxitos, acústicos, conciertos sinfónicos...) con los temas de su época dorada. Aunque sí sigo manteniendo un vínculo emocional con Los Secretos del siglo XX: leí la biografía de Enrique cuando apareció, de vez en cuando recupero sus viejos discos, y hace unos días vi el magnífico documental sobre su vida y obra en el programa Imprescindibles de La 2.

Con motivo de la mítica Marató de TV3, Los Secretos actuaron en un concierto benéfico a 10 kms. escasos de casa el pasado sábado, y en otro ejercicio de revival (como el de Miguel Ríos hace unas semanas), allí que me dejé caer en inmejorable compañía.
 

 
Con Álvaro ejerciendo de maestro de ceremonias, la banda ofreció lo que, me parece, llevan ofreciendo las dos últimas décadas. Fiel al legado musical de sus años de gloria, el repertorio se compuso en un 90% de lo que ya son clásicos del pop español: Quiero beber hasta perder el control, La Calle del olvido, Ojos de gata, A tu lado... También sonaron algunas menos conocidas (No me falles, Buscando, Margarita...). Y, en contadas ocasiones, y casi disculpándose por ello, Álvaro y los suyos reivindicaron su producción del siglo XXI (Mi paraíso, Ponte a la fila, Lejos).  Pero saben que la gran baza, lo que lleva a la gente a sus conciertos, son los viejos temas, y a ellos se entregan. Así que el cancionero de Enrique Urquijo sobrevive y sigue emocionando a sus fans, que son legión. Pero a mi juicio faltó algo más: alguna sorpresa, alguna versión de una canción ajena, alguna reinterpretación inesperada de un viejo tema...  También a los músicos se les ve algo resignados, (y es que ¿cuántos miles de veces puedes tocar Déjame sin acabar aburriéndola?). Recuerdo a Ramón Arroyo haciendo slide con el cuello de una botella de cerveza en los conciertos de principios de los 90, dejándose la piel en los solos mientras Enrique le miraba con complacencia. Poco queda de eso. Así que, pese a la incorporación de Txetxu Altube a sus filas, encargándose de mandolinas y acústicas, el virtuosismo y la entrega brillaron por su ausencia.

De todos modos, la retahíla de temas que interpretaron, unos 25 en las casi dos horas de concierto, hicieron que los asistentes quedásemos satisfechos, ya que con tan larga lista era imposible que no cayeran varios de los favoritos de cada uno (aunque a mí me faltó el blues Siempre hay un precio). Y además, es indudable que, por muchos años que pasen, las canciones de Enrique Urquijo siguen poniendo la piel de gallina, y más en estos tiempos de lírica insípida que corren. Así que, en definitiva, disfrutamos del evento, cantamos a voz en grito, y ya muy al final, conseguimos olvidarnos de las dichosas medidas anticovid y nos acercamos al escenario para rememorar aquellos bolos de los 90, de pie, sin mascarillas, sin distancias de seguridad, y con 30 años menos.
 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Inside Fleetwood Mac

 A pesar de lo que reza el subtítulo ("...and the making of Rumours"), Never Break The Chain es un repaso a la historia de Fleetwood Mac desde su formación hasta la fecha de publicación del libro, 2004, pero sí hay varios capítulos dedicados a cómo y dónde se facturó el álbum más famoso de la banda. También se recrea bastante en las expectativas que generó su sucesor, Tusk (1979) y el fiasco de crítica y en parte de ventas que supuso, pese a que ahora es considerado una obra maestra. Siempre he tenido emociones contradictorias con Tusk, me gustan sus temas pero el conjunto nunca me había acabado de funcionar, y el libro me ha hecho ver por qué.


Su lectura también me ha descubierto cosas que no sabía o que había olvidado, como que Mick Fleetwood y John McVie militaron en los Bluesbreakers, que Fleetwood Mac era el nombre de un tema instrumental de la banda de John Mayall, o que Mick Fleetwood estuvo liado con Stevie Nicks, curiosidad que no recuerdo haber leído en otras biografías de The Mac.

Un ensayo interesante, aunque solo para fans de uno de los mejores grupos de todos los tiempos.

miércoles, 10 de junio de 2020

Verano de 1997

En junio de 1997 un amigo me grabó en cassette el disco de debut de una banda prácticamente desconocida a la que había visto unas semanas antes en La Vaquería, a escasos metros de mi casa. Escuché la cinta y me encantó, y me maldije por haber perdido la oportunidad de ver al grupo en directo. Unos días más tarde yo me iba a Estados Unidos por un mes, así que intenté comprar el CD para regalárselo a una chica con la que tonteaba por aquel entonces, para impresionarla y que no se fuera con otro más guapo durante mi ausencia. Lo busqué sin éxito en todas las tiendas de discos de Tarragona, e incluso pregunté en La Vaquería, donde la propietaria me aseguró que volverían a traer al grupo después del verano, ya que el concierto había gustado mucho. El disco se llamaba La flaca, y el grupo, Jarabe de Palo.

Durante mi mes en los USA no paré de escuchar la cinta en el walkman que llevé conmigo. Me encantaban temas como Quiero ser poeta, Grita o El lado oscuro, y curiosamente no me acababa de convencer la que daba título al disco. Así que, cuál fue mi sorpresa cuando al regresar a España tras 30 días de desconexión (en 1997 Internet estaba en pañales, y no existían periódicos digitales, redes sociales ni smartphones) me encontré que la canción del verano era ni más ni menos que La flaca, y que Jarabe de Palo lo estaba petando.

Me alegré por ellos, aunque no pude evitar esa leve tristeza que te invade al saber que ese descubrimiento, esa joyita que antes era patrimonio tuyo y de pocos más, ahora ya pertenece a todo el mundo. Y por supuesto, de volver a tocar en La Vaquería, nada de nada.

Descansa en paz, Pau.

lunes, 11 de mayo de 2020

Fleetwood Mac, 1975

Cuando Mick Fleetwood escuchó a Lindsey Buckingham y Stevie Nicks en los estudios de grabación Sound City, inmediatamente propuso a John McVie ficharlos para su próximo álbum. "No es el estilo de música que nosotros hacemos.", replicó John. "Pues cambiaremos de estilo.", contestó Mick.

Pocas decisiones han sido más acertadas en la historia de la música. El resultado fue Fleetwood Mac (1975), que estableció el sonido del grupo durante el resto de su carrera, y que precedió al disco de ventas millonarias Rumours (1977).

No todos los temas de este redondo son los himnos que conforman el Rumours, pero cada uno es una pequeña joya. Algunos se convirtieron en clásicos de la banda, como World Turning, Landslide o Rhiannon (muchas mujeres de EEUU nacidas durante el movimiento hippie de finales de los 60 se llaman Rhiannon por la canción). Y otros quizás son menos conocidos o cayeron de los futuros repertorios de The Mac. Pero todos son excelentes: canciones elegantes sin ser presuntuosas, suaves sin ser empalagosas, enérgicas sin ser estridentes, oníricas sin ser psicóticas... No sé cuantas decenas de veces he oído el álbum desde que lo compré en vinilo hace varias décadas, pero acabo de darle una nueva escucha y a pesar de tener 45 años, sigue siendo sublime.

Me cuesta quedarme con solo 2 o 3 canciones, ya que las cantadas por Lindsey Buckingham, Christine Mcvie y Stevie Nicks son tan diferentes que no se pueden comparar entre sí. Así que por elegir una de cada cantante, me inclinaría por Blue Letter, versión de un tema country a cargo de Buckingham; Warm Ways entre las que interpreta McVie, y la mencionada Rhiannon susurrada por la increíble voz de Nicks. Pero como digo, todas son geniales, y es el conjunto, esa disparidad de voces y sonidos que constituyen un bloque homogéneo, lo que hace de Fleetwood Mac un disco atemporal.

martes, 4 de febrero de 2020

Bridget Jones

El pasado 15 de enero Luis Ramiro publicó nuevo álbum, titulado 2029. Son habituales en los discos del madrileño las referencias cinematográficas o televisivas, y este trabajo no podía ser menos: el primer corte se llama Twin Peaks, al que sigue el que es ya su tema estrella, y donde retrata de forma hilarante un bajonazo propio de Bridget Jones, con referencias a compañeros de oficio (Conchita, Marwan...) y con pasajes tan buenos como éste:

Todos los milenials me gritan al pasar / ¿Por qué eres tan irracional?
Vaya hijos de puta adictos al whatsapp / ya os tocará pasarlo mal

Cuelgo aquí la canción, y al que no le arranque una sonrisa es que está peor que su protagonista.
 
 

lunes, 9 de diciembre de 2019

Al alimón

Esta semana me toca proponer disco en El club de los puretas muertos (nombre provisional) que tenemos con mis soulmates David y M.A.

Estaba dudando entre asegurar el tiro con un álbum de blues-rock de 1977 que seguro que les iba a encantar, o putearles un poquito y recomendarles algo de canción de autor, género que no es en absoluto de su agrado. Por supuesto, he optado por lo segundo.

He de alegar en mi defensa que en mi recomendación participan algunos cantantes que sí les gustan. Y es que el trabajo en cuestión es el último de Dani Flaco, titulado Al alimón (2019), donde reinterpreta algunos de sus temas acompañado de varios y variopintos músicos. Así que aquí están Santi Balmes de Love of Lesbian (grupo que gusta a David) en Fiesta de pijamas, M Clan (de quienes M.A. fue fan) en La última vez, o Marc Ros de Sidonie en Llegó la primavera. Grandes canciones que ganan con las colaboraciones de los mentados artistas, aunque mis favoritas de este Al alimón quizás sean Nomeolvides (con Andrés Suárez), El mayor de todos mis miedos (con Ismael Serrano) y la sobrecogedora versión de De quicio (con Javier Ruibal) que cierra el álbum.

Un disco para descubrir a Dani Flaco los que no lo conozcan, y para volver a disfrutar de los versos y la madera del cantautor de Bellvitge los que sí somos fans suyos.
 
 
 

jueves, 14 de marzo de 2019

Rafa Pons en La Cantonada

La Cantonada (Tarragona), viernes, 8 de marzo de 2019. Lo peor de los conciertos de Rafa Pons es que se terminan. Una hora y media da para lo que da, y la ya pingüe discografía del barcelonés hace que inevitablemente se queden en el tintero canciones que un servidor daría un brazo por que las incluyera en el repertorio. Me faltaron Bobo, El último pedazo del pastel o Atento, entre otras. Pero quedémonos con las alegrías: Pons, guitarra en ristre y culo en taburete, coronó un show prácticamente redondo con la ranchera El Gallito, acompañado por los jaleos y risas del respetable, con el que había establecido la complicidad habitual. Y es que las bromas marca de la casa y las letras siempre ácidas de mi tocayo son una combinación infalible. Antes nos había deleitado con algunos de sus temas ya clásicos: En ti, No te jode, La mosso, la inevitable Julia Roberts..., y había lucido lo mejorcito de su nuevo álbum La guerra del sexo (2018): Estúpido, Capullo Tonic, Como un hombre, Los reyes del mundo e Imposible, canción con la que empezó el bolo en una Cantonada que había registrado una entrada muy digna, con todas las localidades (léase sillas) ocupadas. Aunque sin aglomeraciones ni gente que tuviera que quedarse de pie, que ya se sabe que en este país la canción de autor no goza del favor de los medios ni arrastra las masas como el flamenco-trap de Rosalía.

Y hasta aquí, esta crónica del concierto de mi admirado Rafa Pons, al cual he visto en varias (aunque siempre insuficientes) ocasiones y he hablado tantas veces de él en este blog, que hoy me ha dado por hacer la crónica a la inversa, osease, del final al principio del espectáculo. Ya sabéis que nunca me canso de reivindicar a Pons, del derecho y del revés.


jueves, 7 de marzo de 2019

Buscando guerra (del sexo)

A finales del año pasado el gran Rafa Pons publicó nuevo disco, La guerra del sexo (2018), y viene a presentarlo mañana viernes a La Cantonada de Tarragona. El barcelonés no actuaba en mi ciudad desde hace casi 4 años, así que me comen las ganas de volver a verle en directo. Ya tengo la entrada en la butxaca. Así que si alguien se anima, allí nos vemos.


viernes, 28 de diciembre de 2018

Mi canción del verano 2018

El año a punto de terminar, y por razones que no vienen a cuento, todavía no he publicado mi obligado post sobre la que fue mi canción del pasado verano. Así que vamos a ello.

Hace casi 30 años, en el que fue mi primer trabajo "oficial", es decir, con contrato, una compañera me preguntó ¿qué tipo de música escuchas?, a lo que yo respondí Fleetwood Mac. ¡Ah!, ¿pop-rock en inglés?, dijo ella. Y yo contesté No, la verdad es que prácticamente sólo escucho a Fleetwood Mac.

Era verdad. Por aquel entonces (debía ser 1989 o 1990) estaba enganchadísimo a la banda británica. Compraba sus vinilos en la calle Pelayo de Barcelona, los grababa en una cinta de cassette al llegar a casa (por temor a que se rayaran, como me pasó con el Tango in The Night), y los escuchaba casi ininterrumpidamente.

Desde entonces, Fleetwood Mac se ha convertido en uno de esos lugares comunes donde vuelvo con asiduidad, cuando la oreja me pide descansar de nuevos descubrimientos y recuperar sonidos que me transporten a mis años mozos. Precisamente el pasado verano ha sido una época en la que, no sé muy bien porqué, he vuelto a escuchar muchísimo al grupo de Mick Fleetwood y John McVie, especialmente sus trabajos de los años 70 y 80. Además, aunque la banda hace tiempo que no publica material nuevo, sus spin offs suelen ser la mar de interesantes, y les presto atención. El último, el fantástico trabajo que facturaron en coalición Lindsey Buckingham y Christine McVie el pasado 2017, del que me he enamorado. Quizás no tanto como lo hacía hace tres décadas de los discos de The Mac, ya se sabe que los enamoramientos a los 18 son irrepetibles. Pero he disfrutado el álbum al máximo, y el que para mí es su mejor tema, Red Sun, se ha convertido por méritos propios en mi canción del verano 2018.


Otras canciones de otros veranos:

domingo, 15 de abril de 2018

Dani Flaco en La Cantonada

La Cantonada (Tarragona), sábado, 14 de abril de 2018. Justo un año después de su última visita, Dani Flaco volvía a Tarragona, y aunque creo que ésa fue la quinta vez que le veía en directo, estaba claro que no podía perderme la cita. En este caso, el escenario fue el de La Cantonada, un clásico bar tarraconense muy apropiado para el evento, y que últimamente está que se sale con una programación tan variopinta como interesante.

Repertorio similar, mismo acompañante (el fantástico David Sam a las teclas), nuevas bromas y el mismo buen rollo de siempre gracias a la simpatía y las tablas del de Hospitalet. Cayeron sobre todo temas de sus dos últimos discos, y también algunos de sus "relativos" éxitos iniciales: Llegó la primavera, Una salida de emergencia... Como ya pasó hace un año, David Sam interpretó una canción de su disco en solitario, en esta ocasión Historias de borrachos. El momento álgido llegó con La niña de los ojos de papá, que se ha convertido en el tema estrella de los bolos de Dani Flaco gracias al ritmazo honky tonk que le imprime Sam. Y luego cayeron los bises, la ranchera Versión original para cerrar la velada, y todos a dormir más felices que un ocho.

Uno de esos conciertos que siempre disfruto como un niño, y a los que no me canso de ir. ¿Qué ya he visto a Dani seis veces? Como si fueran sesenta...

viernes, 8 de septiembre de 2017

Por qué el pop moderno es tan horrible

A través del Facebook de mi amigo Albert me ha llegado este interesante vídeo/reportaje titulado Why modern pop is so terrible?, a cargo del youtuber Thoughy2. Si tenéis 20 minutos y unos conocimientos medios de inglés, vale muchísimo la pena verlo.



En la primera parte, el presentador defiende la a priori atrevida afirmación que la música de hace 30 ó 40 años es mejor que la actual. Para hacerlo presenta estudios que "miden" la calidad de las canciones (a partir de variedad de ritmos, número de instrumentos, sonidos, músicos que intervienen, etc.) y compara resultados entre diferentes épocas.

En la segunda parte explica por qué ahora se hace una música tan poco variada y, según los parámetros antes mentados, de tan baja calidad (un spoiler: el principal motivo es la pasta, aunque no el único).

Lo dicho: un documento que, más que recomendable, es prácticamente imprescindible.

lunes, 10 de abril de 2017

Dani Flaco en Les Golfes Club


Les Golfes Club (Tarragona), viernes, 7 de abril de 2017. Como prólogo de la crónica, una de cal y una de arena. La de arena: el cachondeo de los horarios. En el cartel "oficial" indicaba que el concierto empezaba a las 21.30. En la web donde se compraban las entradas, que la apertura de puertas era a las 22.00. E incluso en una  agenda de eventos estaba programado para las 22.30. Lo cierto es que el bolo empezó a las 21.35, y durante la primera media hora hubo un goteo de asistentes que entraban con cara de joder, ¿ya ha empezado?.

La de cal: lo fantásticamente bien que suena la música en directo en Les Golfes Club. El cierre de La Vaquería, hace casi 3 años, había dejado huérfana la noche tarraconense de canción de autor en directo. Así que esperemos que esta sala tome el relevo, porque es ideal para conciertos de pequeño formato.

Dani Flaco llegó para presentar su último trabajo, Verbenas y fiestas menores (2017), acompañado a las teclas por un tal David Sam, que bordó su papel, tanto en las canciones más melódicas como en las más honky tonk. Dani dividió el espectáculo en dos partes: la primera, con los cortes más lentos del repertorio: A ras del suelo, Versos y madera, Fiesta menor... Menos mal que el de Bellvitge va intercalando bromas y chistes, porque si no media sala se le suicida con tanta letra de sufrimiento y desamor. Luego, David Sam se quedó a solas e interpretó un tema propio del que será su primer disco. Y a partir de ahí, canciones más movidas, aunque con historias a menudo igual de hirientes: Llegó la primavera, La niña de los ojos de papá, La última vez... Pero a los conciertos de Dani Flaco se viene a eso, a sufrir, a emocionarse, a estremecerse... aunque también a reír y a corear canciones como la que cerró la noche, la ranchera Versión original. Una velada intensa y demasiado corta, ya que el tiempo apremiaba por una maldita sesión de DJs que había programada justo después, y que obligó a Dani, para desencanto de los presentes, a saltarse algunos de los temas previstos.

Esperemos que Les Golfes siga apostando por este tipo de eventos, porque aunque no gozan, por desgracia, de una afluencia masiva de público (desconozco si la sesión de DJs congregó más gente), sí tienen un buen puñado de parroquianos que nunca fallan.

martes, 27 de septiembre de 2016

Eco i distorsió


Otra de las lecturas que me han amenizado el verano ha sido Eco i distorsió, un interesante ensayo sobre los grupos musicales de la Barcelona de los años 60: los entonces denominados conjuntos.  El libro explica la historia de bandas tan conocidas como Los Sirex, Los Salvajes o Pic-Nic (donde empezó Janette), y de otras que no lo son tanto pero que tuvieron sus años de gloria, como Álex y los Finde, Els 3 Tambors, Los No, Los Go-Go, Los Cheyenes... Todos ellos, auténticos pioneros del pop-rock estatal, y que tuvieron que luchar contra viento y marea para lograr abrir una brecha en el rancio panorama musical que reinaba durante el franquismo.  La dificultad para conseguir discos de rock, los desorbitados precios de los instrumentos, la censura, la reticencia de las discográficas en publicar algo que no fueran versiones de los éxitos italianos y franceses más melódicos, la imposibilidad de tocar en muchos locales si no se disponía del carnet del sindicato de músicos, o algo tan prosaico como el servicio militar obligatorio, que terminó con la carrera de varios artistas del momento… Estos y muchos otros inconvenientes tuvieron que superar esta generación de bandas amateurs para lograr tocar rock en la España de los años 60.

Eco i distorsió está escrito por el tarraconense Guillermo Soler García de Oteyza (el cual, cuando llevaba leída la mitad del libro, descubrí que es hermano de un amigo mío)  y es absolutamente recomendable para los que tengan un mínimo interés por la historia de la música rock en España. Está escrito en catalán, lo que puede suponer una pequeña dificultad para los que no conocen esta lengua, aunque si os atrevéis veréis que se entiende perfectamente. La buena noticia es que, como está autoeditado, el autor lo ha colgado para que se pueda bajar de forma gratuita desde su blog.

Por cierto, la maquetación y la portada esta tan chula es de mi amigo Miquel Àngel, de MAFS Disseny.

lunes, 4 de abril de 2016

Adiós a Manolo Tena

Me encantaban Alarma!!!, y disfruté como un enano su disco en solitario más exitoso, el Sangre española de aquel ya lejano 1992. Desde entonces, lo poco que publicó y escuché de él me pareció terrible: supongo que las drogas y otros excesos acabaron minando su talento compositivo. Pero hoy he sentido una gran pena al enterarme de su fallecimiento.

Manolo Tena, descansa en paz.



jueves, 25 de junio de 2015

Volviendo a las andadas

Si hace unos tres años me congratulaba porque los Blues Traveler habían publicado un trabajo digno tras unos LPs de lo más decepcionantes, hoy me apena decir que aquello fue sólo un espejismo. Y es que los neoyorquinos han vuelto a pifiarla en su último álbum, Blow Up The Moon (2015). A diferencia de algunos de sus discos de la década del 2000, que eran bastante experimentales y sosos, hay que decir que los Blues se han ido al otro extremo: la comercialidad. Resulta que ahora van de rollo reggae, funk, rap y mucho "na-na-nah" pastelero. En cada tema van acompañados de  grupos y artistas invitados, algunos conocidos como Hanson y otros que no le suenan ni a sus respectivos padres, como unos que se llaman 3OH!3 (¿cómo diantre se debe pronunciar eso?). El resultado es una colección de canciones facilonas y predecibles, que quedarían de fábula en el típico anuncio estival de cervezas, pero que no soportan más de tres escuchas.

En fin, seguiremos disfrutando de sus primeros discos, aquellas joyitas como su homónimo Blues Traveler (1990) o el superventas Four (1994). Pero queda clarito clarinete que los BT de ahora no son ni la sombra de lo que fueron.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Discos que no te salvarán la vida VII

 Domingo pasado fue el Día Internacional de la Mujer, y para celebrarlo, aquí va una edición femenina de Discos que no te salvarán la vida (pero que te pueden alegrar el día), con los últimos trabajos de 3  "currantas" del mundo de la música.

The Way I'm Livin' (2014), de Lee Ann Womack. Una de mis cowgirls preferidas sacó un fantástico nuevo álbum el pasado 2014. 6 años ha necesitado la tejana para publicar nuevo disco desde aquel Call Me Crazy (2008) que ya comenté aquí, pero la espera ha valido la pena. Country de calidad, menos melancólico que su anterior trabajo, y con mucho sabor a carreteras polvorientas, a moteles desvencijados, a bares anacrónicos a orillas de la Ruta 66... Y es que Lee Ann Womack es de aquellas cantantes por las que daría un brazo a cambio de poder escucharlas sentado en la barra de algún local a las afueras de Nashville, con una Budweiser en la mano y una indeleble sonrisa en mi cara.

 
 

24 Karat Gold: Songs from the Vault (2014), de Stevie Nicks. Como se adivina por el subtítulo del álbum, este 24 Karat Gold son temas de Stevie Nicks que habían permanecido inéditos, y que ahora ha regrabado con el otrora miembro de Eurythmics y ahora productor Dave Stewart. ¡Y menuda colección! 14 canciones (16 en la versión de luxe) que te hacen preguntarte: "¿Pero cómo puede ser que estas joyitas no se hayan publicado antes?". La voz más aterciopelada de Fleetwood Mac está inmensa en este trabajo, que para mí es el mejor de su carrera en solitario. Piezas que hubieran encajado perfectamente en el Mirage, en el Tusk e incluso en el Rumours, además de alguna que otra sorpresa, como la canción Cathouse Blues, donde Nicks cultiva un estilo nada habitual en ella. Oro de 24 quilates, pues, en esta sorpresa de disco.





Wallflower (2015), de Diana Krall. Otra veterana del mundillo que ha dado en el blanco, y de pleno, con su nuevo trabajo. Y es que al parecer este Wallflower está vendiendo lo que no está escrito en USA y Canadá. ¿El secreto? Tirar de clásicos del pop y llevarlos al particular terreno de la canadiense, o sea, a esa voz lánguida y susurrante que desarma al más pintado. Y así, Diana hace suyos oldies tan trillados como el California Dreamin' (de The Mamas & The Papas), el Desperado y el I Can't Tell You Why (ambos de Eagles), o el Don't Dream It's Over (de Crowded House). También hay lugar para temas menos previsibles, como el que da título al álbum (original de Bob Dylan) o un inédito de Paul McCartney llamado If I Take You Home Tonight. Así que Wallflower es un trabajo variopinto, que se sale de lo facilón cuando lo tentador hubiera sido limitarse a la apuesta segura de los clásicos, y que gustará a tu hija de 3 años y a tu abuela de 90. Como dice el título de esta sección, no te salvará la vida, pero su escucha es más que placentera.