Mostrando entradas con la etiqueta gospel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gospel. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Discos que no te salvarán la vida XVI

 Nueva entrega de Discos que no te salvarán la vida (pero que te pueden alegrar el día), con blues por un tubo.


My Dony (2019), de Grant Dermody. La originalidad en el blues es difícil, por no decir imposible. El armonicista Grant Dermody lo sabe y no busca inventar la sopa de ajo: usa viejos fraseos y temas clásicos, pero los lleva a su terreno, con un sonido muy Luisiana (el disco fue grabado allí, con músicos de la zona). Blues eléctrico, pero también gospel, blues del Delta y hasta zydeco, un estilo mezcla de blues y de la música criolla de Luisiana.  El resultado suena añejo y a la vez, variado y refrescante, con lo que al final sí consigue su parte de originalidad.
 
 
Rawer than Raw (2020), de Bobby Rush. El veteranísimo Bobby Rush (que esta semana ha cumplido ni más ni menos que 87 tacos) ha sorprendido este 2020 con un disco completamente diferente a su soul-funk habitual. Como anuncia su título, Rawer than Raw es una continuación todavía más cruda de su disco Raw (2007). Una gozada rasposa y desprovista de artificios,  interpretada íntegramente con armónica, guitarra acústica y voz, donde el incombustible Rush homenajea al blues primigenio de principios del siglo XX.

Containment Blues (2020), de Anthony Gomes. Después de su magnífico Peace, Love and Loud Guitars (2018),  Anthony Gomes vuelve a la carga con este Blues del Confinamiento. Blues-rock como al que nos tiene bien acostumbrados, más heredero de los riffs de ZZTop que del virtuosismo de Vaughan, pero blues texano al fin y al cabo. Además, Gomes no tiene pelos en la lengua, como demuestran canciones como Stop Calling Women Hoes and Bitches (que vendría a significar algo así como Dejad de llamar a las mujeres putas y zorras). Un disco 100% disfrutable.

 


lunes, 25 de mayo de 2009

Mike Farris - BCN - 20/5/09 - Crónica

Comparto con vosotros la crónica de Almond del concierto que dió Mike Farris el pasado miércoles en Barcelona:


---
Lo prometido es deuda. Así que hoy me toca a mí ocupar el sitio de David en este blog (sed buenos...) para hablar del pedazo de concierto con el que nos deleitó Mike Farris.

Dia: 20/5/09. Hora: 22.30h. Lugar: Sala Zac

El de Nashville ya había tocado el 2004 en la misma sala (por aquel entonces la Bôite) presentando su disco en solitario, “Goodnight Sun”. Miércoles noche repitió, dando punto y final a su gira por España donde ha paseado su “Shout! live” por Azkena de la mano de la Roseland Rhythm Revue. Wow. Eso sí que debía ser la ostia. Con perdón.


El show empezó puntual. Mónica, Ana y una servidora bajamos las escaleras de la sala Zac con expectación, aunque por distintos motivos. Mónica por ser su primera vez con Mike. Ana por ser una conversa desde que David le pasó el “Salvation in lights”. Y una servidora por sus reservas. Lo confieso. Ver a Mike Farris en solitario con un set acústico... buf. Y es que no nos engañemos: la sombra de los Screamin’ Cheetah Wheelies es alargada. Pero no por nada dicen de él que “bajo su piel blanca esconde una alma negra” así que, con semejante mestizaje, Mike no necesitó ni 30 segundos para que cayera rendida a sus pies.


Unos aplausos contenidos del público dieron la bienvenida al ex frontman de los SCW que, ataviado con sombrero y sus inseparables gafas y armado sólo con una acústica, arrancó con Oh Mary Don't You Weep a capella; y desde ese momento, la comunión con el público fue total. Durante más de dos horas estuvo desgranando temas del “Salvation in lights” y del “Goodnight sun”, junto con algunos clásicos de los SCW que hicieron las delicias del respetable. Su voz compensaba con creces el no estar arropado por una banda aunque, personalmente, en las versiones acústicas de los Wheelies eché de menos a los de Tennessee. Incluso el propio Mike en una de esas versiones (no recuerdo cual era) no dudó en levantarse de la silla y, haciendo wuas wuaassss wuasss con la boca, intentó recrear el sonido de una eléctrica. El colofón se lo marcó a lo Pete Townsend, cogiendo la guitarra y haciendo un amago de estamparla en el suelo. Brutal.


Durante toda la velada Mike Farris hizo gala de una gran profesionalidad, exquisitez, humildad y grandeza. Un músico de la cabeza a los pies, vamos. Con su acento sureño y alma de soul, mezcló registros de gospel, blues y rock’n’roll cantando con una intensidad y emoción que ya querrían muchos. El público, que abarrotaba las primera filas (es lo que tiene ver un concierto en una “mini” sala circular), no dejó de tararear las canciones y se consagró por completo. La concurrencia yanki se hizo notar, y entre ellos una invitada especial, su esposa que -como según él mismo confesó -no acostumbraba a acompañarle de gira y a la que brindó el temazo Leave your window open for me.


Bebiendo Coca Cola sin parar confesó que era un adicto... al youtube y sorteó con humor alguna que otra broma -con pelín mala leche- al respecto. En el ecuador del concierto Farris se “cruzó” con una versión de Garth Brooks improvisada, a la que no encontraba el tono. En medio del cachondeo general nos invitó a que la tarareáramos y cantáramos, cosa que hicimos con más o menos fortuna y, al final, aplauso general y con el público ya entregadísimo.


En otro punto del concierto nos contó que lo invitaron a participar con una canción a un homenaje dedicado a Porter Wagoner (creo...) en Nashville. El tío, dudoso, llamó a su madre y la mujer, convencida, le aconsejó que cantara Green Green Grass of Home. Farris aprovechó esta anécdota -con imitación de la voz de su madre incluida- para hablar de cantidad de artistas y grupos de su tierra a los que, shit! no consigo recordar. Y suerte de Mónica y su nivelón de inglés que sinó, ni eso os puedo contar.


El concierto acabó con “Precious Lord”. Aplausos, un par de bises, y más aplausos. Al final finito a la 1 de la noche y las tres para casa más contentas que unas pascuas.

Si dios obra estos milagros, señores, quizás (como dice Rockland) valga la pena pensar en convertirse.


Ps. Pronto os cuelgo el set list (o parte de él). Ana lo estuvo negociando con un imberbe insobornable y al final no nos quedó otra que tomar nota.

Almond.

lunes, 25 de agosto de 2008

Eli Stone

Una buena noticia y una mala para los aficionados a las series y/o a la música.

La buena noticia es que este miércoles, 27 de agosto, Antena 3 estrena Eli Stone. David me recomendó esta serie hace unos meses, y me enganchó tanto que vi la primera temporada (en VOSE) de un tirón. Eli Stone es un abogado de un importante bufete especializado en defender grandes compañías, y que por una razón que no desvelaré, empieza a tener alucinaciones. La primera: mientras hace el amor con su novia escucha una canción de George Michael. Se dirige al comedor, y encuentra al excomponente de Wham! cantando sobre la mesa de centro. A partir de ahí, Eli tiene que ponerse del lado de los desfavorecidos (y por tanto en contra de las grandes empresas que pagan sus trajes de Armani) para que las visiones desaparezcan.

Cada capítulo lleva por título el de un tema de George Michael, en muchos de ellos hay pequeñas pero fantásticas actuaciones musicales (a menudo en forma de coro de gospel) y cada caso plantea un interesante conflicto ético y legal que la justicia trata de resolver. Todo aderezado con diálogos bien elaborados, buenas interpretaciones de los protagonistas y secundarios, e incluso efectos especiales muy dignos.

Así que aquí va esta recomendación, un estreno que no deberíais perderos. Y hasta aquí, la buena noticia.

La mala noticia es que emitirán Eli Stone pasadas las 12 de la noche. En fin...

jueves, 27 de diciembre de 2007

Salvation in lights

Deben ser las fechas, o que ya tenemos la edad necesaria, o que compartimos discos de vez en cuando, pero parece ser que a Rafa y a mi nos ha impactado de verdad un trabajo religioso.

Desde mi punto de vista como mínimo agnóstico y posiblemente ateo, hay algo que siempre he envidiado de las personas que tienen fe, y es ese reducto de paz interior que tienen, producto de la confianza depositada en una fuerza superior que parece capaz de dar sentido a este mundo, tan a menudo cruel y despiadado. Hay en ellos una serenidad y una energía que no tenemos los que escribimos dios sin mayúsculas.

Siempre lo he pensado, pero estos días navideños me hago esta reflexión a menudo, mientras escucho y disfruto del último trabajo de Mike Farris, el que hace unos años fué lider de los Screamin' Cheetah Wheelies. Los SCW son la banda autora de uno de los discos claves en mi vida, Magnolia. Las coordenadas: rock clásico a dos guitarras, quizás sureño, influenciado por el blues, acicalado con bastante soul. Oyes a esta banda y te das cuenta que se aprecia calidad a la primera escucha.

Publicaron 3 discos durante los noventa. El primero, el homónimo, tiene un inicio que vale el disco entero: Shakin' the blues. Magnolia, el segundo, es perfecto. Colabora Warren Haynes, de los Gov't Mule y los Allman Brothers, en un tema, pero es anecdótico. La banda, por si sola, es capaz de entregar un trabajo impresionante sin ayudas. Si no estáis de acuerdo, escuchad de nuevo Gipsy Lullaby o Magnolia, y discutamos entonces.

No sé los motivos de su separación, pero fué poco después de sacar el Big Wheels, un disco en el que habían evolucionado un poco el sonido, pero que no tenía la consistencia de su antecesor. Y aquí les perdimos la pista.

Hace unos días ví que Mike Farris, su cantante, acababa de sacar su segundo disco, Salvation in lights, y después de escucharlo hinqué mis rodillas en el suelo, desolado y en acto de redención, afligido por haber abandonado durante años la escucha de su maravillosa voz y haber perdido la fe en el señor (en él, en el señor Farris, me refiero). Dios (aquí va con mayúsculas, que va después de un punto), estos no son los Screamin', esto es otra historia. Pero que sonido, y que temas. Once canciones dedicadas a la salvación, a Dios, a la virgen María, al mismísimo demonio. Pero no hay nada de Highway to Hell aquí, esto es fe verdadera.

Señores, Mike Farris ha sido tocado por la influencia divina, y el producto de su creencia profunda se escucha en una voz (versión de Sam Cooke incluída) que pone la piel de gallina, una banda que no sé si cree, pero cuando suena va a misa, y una música que, con una base firme en el gospel, tiene tal cantidad de alma, que el soul y el rock no se pelean, están haciendo el amor para formar pareja y poder entrar en el trío.

Perdonad la efusividad y la longitud, pero uno no se convierte cada dia.

Ahora, hermanos, podéis iros en paz.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Enviados de Dios

Hago mías las palabras de Woody Allen: Para usted soy ateo; para Dios, la leal oposición.

Así que, como son fechas de alabar al Señor, y no soporto los villancicos, Dios ha enviado a mis oídos dos discos gloriosos de gospel, a ver si esta oveja descarriada renuncia a su ateísmo, abraza de una j***** vez la fe verdadera, y vuelve al rebaño.

Formados hace 70 años en el Instituto Talladega para Ciegos y Sordos de Alabama (supongo que habrán ido renovando los miembros, o empezaré a creer en la patraña esa de la vida eterna), primero fueron The Happyland Jubilee Singers, luego The Blind Boys para finalmente convertirse en The Five Blind Boys of Alabama. Spirit of the Century (2001) es un disco donde el gospel clásico se fusiona con soul, funk, R&B... Desde temas tradicionales (espeluznante la interpretación de Soldier) a versiones de grandes como Tom Waits, Ben Harper o los Stones. Para subir al cielo.


No hacía yo tan pío al amigo Farris, así que su segundo disco en solitario, donde combina blues-rock con gospel, me ha sorprendido, y muy gratamente. Mike Farris es el líder de The Screamin' Cheetah Wheelies, una maravillosa banda de la cual algún día David nos tiene que hablar. Salvation in Lights (2007) pone de manifiesto que este tío sabe un rato de música tradicional americana. Un sonido muy New Orleans que te transporta a orillas del Mississippi. ¡A ver si la transmigración de las almas también será verdad!


La verdad es que estoy disfrutando sobremanera ambos álbumes, y le agradezco al Altísimo sus esfuerzos. Pero volviendo a parafrasear al gran Allen: ¡Si tan solo me diera una señal más clara! Como hacer un gran depósito a mi nombre en un banco suizo...