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viernes, 18 de julio de 2014

Paquito D'Rivera en Tortosa




Teatre Auditori Felip Pedrell (Tortosa, Tarragona), 3 de julio de 2014. No todos los días un grande del jazz latino toca por nuestros lares, así que estaba claro que había que aprovechar la visita de Paquito D’Rivera, con motivo de la XXI Mostra de Jazz de Tortosa. Y eso que el título del espectáculo no me despertaba una especial emoción: Jazz Meets The Classics, consistente en versiones de Mozart, de Chopin y de Bach, entre otros. Aunque en general me gustan los discos del cubano, reconozco que hay alguno de lo más aburrido (The Clarinetist, Vol. 1 (2001) es capaz de dormir a las ovejas). Pero quien no se arriesga no triunfa, así que nos hicimos con una entrada, y ahí estuvimos, a ver qué daba de sí la velada.

Por suerte, acertamos. Quién nos iba a decir que la música clásica podía sonar tan explosiva arreglada en clave de jazz, blues o dixieland. Además, entre los Classics también se contaban monstruos como Dizzy Gillespie o Tito Puente, así que también hubo espacio para el bebop y el mambo. Todo, por supuesto, con el inconfundible sabor cubano del latin jazz. La banda, fantástica, y Paquito, el maestro de ceremonias perfecto, ya que además de tocar el saxofón y el clarinete como pocos –a menudo ambos instrumentos durante la misma canción-, el sexagenario músico goza de un sentido del humor que enseguida conquistó al respetable.

Una gran noche, pues, aunque la duración del evento fue algo escasa, y se hubiera agradecido que superaran la hora y media de rigor. Y puestos a pedir, un concierto como éste sería mucho más disfrutable en un lugar más apropiado que en la butaca de un auditorio. En un garito de La Habana, por ejemplo, con un mojito en la mano, la humedad del Caribe condensándose en el aire, y la música de Paquito y su cuadrilla incendiando el local. Por soñar que no quede…



domingo, 8 de enero de 2012

Los amigos invisibles

Estas navidades, algunas familias (la mía, por ejemplo) han decidido sustituir los tradicionales Reyes Magos (un regalo para cada padre/madre, hermano/a, tío/a, etc. ), por el formato del amigo invisible: se reparten los papelitos entre los miembros participantes, y cada uno compra únicamente un regalo a quien le haya tocado. Esta fórmula permite ahorrar un pastón en presentes, además de reducir considerablemente la difícil tarea de qué comprar, ya que, paradójicamente, pese a los tiempos de vacas flacas que corren, todos tenemos de todo.

Otra métafora de esta crisis que monopoliza nuestra existencia, son los dos últimos álbumes de un grupo que, precisamente, se llama así: Los Amigos Invisibles.



Gracias a un acuerdo con la cadena de tiendas BECO y la línea de ropa Missile, a principios de 2009 el veterano grupo venezolano residente en EUA Los Amigos Invisibles lanzó un extenso y fantástico álbum (16 cortes) de funk, acid jazz, dance y ritmos latinos. Se tituló Commercial, en referencia a los anuncios de televisión y radio, conocidos en América como "comerciales". De hecho, incluía  falsas cuñas publicitarias en clave de humor, y algunos de sus canciones satirizaban la frivolidad de la estética y los cánones de belleza actuales, como el tema de explícito título Plastic Woman.

Dos años después, en el 2011 que recién expiró, y ya sin el patrocinio de las grandes marcas (es época de recortes presupuestarios), Los Amigos Invisibles publicaron una segunda parte: Not So Commercial. Como corresponde a los tiempos magros que corren, se trata de un disco más escueto (8 cortes y 25 minutos escasos), sin las irónicas cuñas publicitarias, pero tan bueno o mejor que su hermano mayor. Temas más instrumentales, sin las colaboraciones estrella de Commercial, pero igualmente repletos de un funk contagioso y adictivo que nos transporta a las "boîtes" de finales de los 70.

Igual que le ha pasado al grupo venezolano, parece que son momentos de apretarse el cinturón, de evitar grandes producciones y centrarse en trabajos menos ambiciosos. Eso sí, que los objetivos sean de menor envergadura no significa que deba resentirse la calidad. Volviendo a los regalos navideños, yo estoy más que satisfecho con el nuevo formato que hemos adoptado en casa: me han regalado menos cosas, pero el acierto ha sido pleno. Y he tenido que rascarme menos el bolsillo, que con la que se avecina (aumento de impuestos, congelaciones salariales...), y con el año de cambios que me espera, nunca está de más.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un bajista de otro mundo

Hace ya bastantes años que mi hermano apareció en casa con un disco diferente, que me sorprendió por lo inesperado. Cantaba como una almeja entre la regular brutalidad de la música que él solía escuchar en esa época. Lo escuchó durante un tiempo y después lo puso junto a sus CDs de Sepultura, Pantera, Soziedad Alkoholika, y otras lindezas, y siguió tocando el bajo.


El disco del que os hablo es el homónimo del gran Jaco Pastorius, un músico de otro mundo, un mundo de una belleza deslumbrante, incluso cegadora a veces, pero un mundo capaz a la vez de unas sombras rotundas, asfixiantes. Jaco padecía un trastorno maníaco depresivo que muy posiblemente contribuyó a la genialidad que podréis apreciar en toda su obra, pero que también lo llevó a la miseria, y ayudado por el alcohol y el consumo de drogas, a vivir como un homeless en la calle durante temporadas.

Es este un disco de jazz, pero no uno cualquiera. Publicado originalmente en 1976, contiene sin lugar a dudas uno de los mejores trabajos de composición e interpretación de los que un bajista haya sido nunca capaz. Si hay que destacar solo un tema, que quedo con el segundo corte, Come On, Come Over, una maravilla soul-funky rompedora.

Jaco Pastorius – Come On, Come Over

Yo no aprecié ese disco en su momento, y tampoco sé si lo hizo mi hermano (hoy se lo preguntaré, tenemos ensayo con la banda en un rato), pero desde hace unos meses Jaco ha irrumpido en mi vida musical, y no veas de que manera.

He descubierto para mi disfrute que un tema que siempre me ha encantado, y que os recomiendo sin reservas, tiene a Jaco en el bajo. No sólo el tema, sino todo el disco. Si es que no podía ser de otra manera, el bajista del Bright Size Life de Pat Metheny es también Pastorius. El tema que abre el disco es una auténtica pasada. Escuchadlo con unos buenos auriculares, y fijaros en lo que hace la base rítmica, y en especial el bajo. Íncreible.

Pat Metheny – Bright Size Life

Éste disco es otra recomendación importante. Si no lo tenéis ya en la lista, no tardéis en apuntarlo.


Abrumado por sus problemas mentales, por el abuso de sustancias, Jaco murió el 21 de setiembre de 1987 en Fort Lauderdale en una pelea con el vigilante y portero de un club al que se le negaba la entrada. Tenía tan sólo 35 años. Como reza su biografía en Allmusic, el cometa que llegó y deslumbró en los 70, cayó trágicamente en los 80. Tras de sí dejó un legado imprescindible, altamente disfrutable, impresionante a todas luces.

No puedo dejar de pensar qué hubiera podido crear si no se hubiera ido tan pronto. Pocos músicos me transmiten esa sensación de estar viendo un pintor creando una obra maestra cuando oigo sus temas. Y eso que aún no le he echado oído a su etapa con Weather Report, grupo de referencia, lo sé.

Si tenéis que empezar por algo, este puede servir:

Nos vemos, que la música os atrape.

jueves, 9 de abril de 2009

Ajuste de cuentas


Dando un vistazo a los álbumes cargados en mi reproductor de MP3, me doy cuenta que la gran mayoría los tengo gracias a posts y sugerencias de la blogosfera musical que habitualmente consulto. Por tanto, y como es de bien nacido ser agradecido, no puedo dejar de dar las gracias a los que día a día me descubren discos imposibles de escuchar en la radiofórmula. Aquí van algunos agradecimientos:

...y por supuesto a David, el gran ausente (¡vuelve a la Calle, canalla!), por Bulletproof de Reckless Kelly, Low on Cash, Rich in Love de Eric Lindell, Ready an' Willing de Whitesnake, Texas Cannonball de Freddie King, y muchos, muchos más.


¡Gracias 1000 a todos, y buena Pascua!

martes, 23 de septiembre de 2008

Musha Shica

Bando

La Regidoría de Cultura y Espectáculos del Ayuntamiento de Tarragona hace saber que, si durante el mismo año natural organiza dos (y sólo dos) conciertos de flamenco fusión, ambos se programarán el mismo día, a prácticamente la misma hora, y en horarios intempestivos.

Por joder, más que nada
.

La presente directiva municipal motivó que, cuando empezó la actuación de La Shica, el lunes, 15 de septiembre, a la 1.20 de la mañana, en el Parc de Les Granotes no hubieran más que cuatro gatos, dada la coincidencia horaria con el concierto de El Bicho (aburridísimo, por cierto), que había empezado una hora antes en la Plaça de la Font. Si a eso le sumamos la deficiencia inicial del sonido, y el espartano equipo de luces que alumbraba el escenario, hay que reconocer que era árdua la tarea de llevar el espectáculo a buen puerto. Pero lejos de amedrentarse, Elsa Rovayo, La Shica, se dijo: ¡Si estamos en familia! ¡Y casi a oscuras!: ¡Lo bien que lo vamos a pasar!

Dicho y hecho: con su pelo rapado, su sonrisa de oreja a oreja y sus caderas sandungueras, la ceutí empezó a derramar a borbotones esa macedonia de copla, flamenco, hip hop y funk que configura su primer y hasta la fecha único disco, Trabajito de Chinos. Y el respetable, claro, se apuntó raudo a la fiesta. El sonido, gracias a Dios, mejoraba, y fueron cayendo los temazos Lloro, Sol de mi sol, Maricarmen, La Bien Pagá... contagiando de buen rollito a todos los presentes. Hasta los más escépticos disfrutaban con el compadreo de La Shica, que no dejaba de hablar con el público. ¿Cuál queréis ahora:una muy triste de una cosa que me pasó una vez, o una pa' reir? Una pa' reir, ¿no?, preguntaba para dar paso a la divertida El Probador. Mientras, y dado que acababa de terminar El Bicho, incesante degoteo de rezagados, que alucinaban con el pollo que estaba montando la atípica coplera. El contrabajo se dejaba las yemas, el guitarra soleaba como un bendito, y las coristas hacían temblar Tarragona a golpe de tacón. Risas, palmas, flamenqueo, el público coreando los temas... El duende de Elsa y de toda la banda inundaba el parque en el que, para el que suscribe, fue el mejor concierto de las Fiestas de Santa Tecla 2008.

Pero ya eran casi las 3.00, y un único disco no da para tanto, así que a la horita y poco, muy a pesar de todo el mundo, se terminó. Vítores, aplausos, y todos a dormir contentos por haber desafiado a Morfeo y haber asistido a tan magno espectáculo. Grande, muy grande, esta Shica. Ojalá vuelva pronto: por aquí ya se la echa de menos.


PD: Gracias, Tatiane, por las fotos.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Intempestivos directos

Esta semana ha salido el programa de las fiestas patronales de mi ciudad, y fue consultarlo y ponerme a maldecir en hebreo. Me explico. Aquí un servidor se va a dormir con las gallinas (que las mentes perversas no piensen que me refiero a una práctica zoofílica, sino a que me acuesto muy pronto). Como los días de diario he de estar en pie a las 7 de la mañana, sobre las 23.00 ya me meto en el sobre, a veces antes si me apetece leer un rato.

Por otro lado, la oferta conciertil de Tarragona durante el resto del año brilla por su escasez, por no decir ausencia. ¿Y qué pasa la semana de fiestas (nota al margen: que sea la semana de fiestas no significa que no se tenga que ir a trabajar)? Pues que concentran todos los conciertos que no ha habido durante el año, y además a horas intempestivas. El primer ejemplo, y el más lacerante para mí: la actuación de La Shica. Llevo meses escuchando a todas horas Trabajito de chinos, el magnífico primer disco de esta ceutí, que mezcla de manera increíble Hip hop, flamenco e incluso copla. Así que el alegrón fue mayúsculo cuando me enteré que tocaba en el Parc de les Granotes (a escasos metros de chez moi). Pero... ¿para cuando está programado tan magno evento? ¡Para el LUNES, a la UNA de la MAÑANA!

La sinrazón continúa, claro, al menos con los grupos que más me interesan: el martes, sobre las 00.30, Whiskyn's (un buen grupo de pop que sigo desde que mi amigo Jose tocó el bajo con ellos y me pasaba los discos by the sideburn). El miércoles, sobre las 00.00, Obrint Pas, buen ska reivindicativo desde el País Valencià. Y el jueves, a las 22.00 (¡menos mal!), Pepet i Marieta, una fantástica banda de les Terres de l'Ebre que me encanta y que presentan nuevo disco. Eso sí, al menos han puesto a Rosendo el sábado, aunque como ha tocado por aquí docenas de veces, quizás me lo pierdo y me acerco a los conciertos alternativos de la zona de Les Barraques.

O sea, que pueden pasar dos cosas. O muy a mi pesar me pierdo algunos de los conciertos, o si paseáis por Tarragona por estas fechas encontraréis una alma en pena, con mirada vidriosa y ojeras hasta el suelo. Si es así, saludad, que soy yo.

lunes, 14 de julio de 2008

Diáspora londinense

Este fin de semana he estado en Londres, y como últimamente este blog me sirve más de baúl de los recuerdos (uh-uh) que para comentar discos y grupos, voy a colgar aquí unas fotos. Las hice el sábado en Hyde Park, donde se celebraba el Diaspora London Music Village, un festival de músicas de around the world organizado por la ONG Cultural Co-operation. Como todo tutti-frutti que se precie, hubieron actuaciones más y menos interesantes, pero en general la experiencia fue muy positiva: buena música, buen rollito, mucha multiculturalidad, y el tiempo acompañando, lo cual es todo un lujo en la capital de UK.

Llegamos cuando terminaban Guillermo Rozenthuler and Rioplatenses (Argentina), y fue una lástima porque lo poco que pudimos oir prometía. Sólo intuimos el final de una canción, un tango fusionado con jazz que sonaba fantásticamente bien. Por cierto, no me dio tiempo ni a acercarme al escenario, así que el único testimonio gráfico que tengo es la siguiente foto:


A continuación, London Jing Kun Opera (China), una par de tenores orientales ataviados con unos imposibles trajes tradicionales y cantando opera. Supongo que a los chinos les debía parecer lo más, pero la verdad, las interminables explicaciones de la presentadora comentando cada detalle de los trajes, la taladrante música folclórica china (secuenciada) y las voces histriónicas de los intérpretes hicieron la actuación bastante "abulida".


La cosa se animó con Cheb Nacim (Algeria) y su banda, que fusionaban raï ("género musical iniciado a principios del s. XX en los alrededores de Orán", según la Wikipedia) con sonidos latinos. Pese a ser las 4 tarde de la tarde, las espectadoras más animosas se levantaron para contornear el vientre a ritmo de música árabe.


Tras Cheb Nacim salió a escena Chen Wang (China), una lánguida cantante oriental, sin acompañamiento musical. Nos temíamos otro peñazo como el de la ópera china, pero no. En una brevísima actuación de sólo 15 minutos la chica ofreció dos maravillosas interpretaciones a capella que nos pusieron la carne de gallina.


Luego el concierto decayó con el folclore hindú a cargo de la violinista Jyotsna Srikanth (India), bastante muermo. Supongo que mis contaminados oídos occidentales no están acostumbrados a este tipo de música, y como ya se nos estaba borrando la raya del culo de tanto estar sentados en el césped, fuimos a dar una vuelta por Hyde Park.


A la vuelta ya estaba tocando Klezmer Klub, una banda de música judía procedente de Europa oriental. Polka y sonidos gitanos que volvieron a hacer danzar al público, esta vez cogidos de las manos hasta formar una serpiente humana a la que se unió la vocalista del grupo.


Y por último, Osvaldo Chacón y su Timba (Cuba), que a mi parecer, fueron lo mejor de la tarde. Salsa afrocubana a cargo de una multiétnica banda, maravillosa instrumentalmente y liderada por un magnífico cantante que con su duende cubano y su torpe inglés hizo levantar a todo el mundo, acompañar a las palmas, corear las cumbias y pedir "Otra, otra" (que no "Another, another").

Aun quedaban por actuar Africa Jambo (Congo), pero se hacía tarde y el hasta entonces clemente tiempo londinense estaba volviendo a sus (malos) hábitos, así que retiramos con buen sabor de boca por la muestra de world music a la que habíamos asistido. La tarde del domingo continuaba el festival pero, desgraciadamente, mi avión salía a mediodía.

jueves, 18 de octubre de 2007

Descubriendo el jamón

El 16 de enero de 1912, el explorador británico Robert F. Scott y su equipo llegaron al Polo Sur. Iban a ser los primeros hombres de la Historia en pisar ese punto geográfico, tras casi un año de preparativos y más de tres meses de un viaje infernal, viendo como se averiaban sus vehículos, sus animales de carga morían, y luchando día y noche contra la congelación y las tormentas de hielo. Al llegar a su objetivo, Scott descubrió algo: una bandera roja y azul ondeaba entre la nieve que caía. El noruego Amundsen se les había adelantado.

La misma cara de gilipollas que se le quedó a Scott debo tener yo ahora, asombrándome con un grupo conocido ya por millares de personas desde tiempos inmemoriales: Pata Negra. ¿Qué hago yo descubriendo hoy a esta mítica banda, cuando hace 26 años que se formó y otros tantos que se disolvió? Por alguna razón que se me escapa, nunca había caído en mis manos un disco de ellos, ni había sentido la necesidad de pedírselo a la Mula Electrónica (que es como el Ratoncito Pérez, pero en "sin papeles"). Craso error, a fe mía. ¡Qué pedazo de grupo! He empezado con El Blues de la Frontera, y los oídos me hacen chirivitas. Muy buenos sus temas de flamenco, por supuesto. Pero espectaculares, sublimes, los temas de pura fusión: el jazz de How high the moon, el rythm'n'blues de Lindo gatito o el reggae de Lunático me ponen los pelos como escarpias, tan magistralmente tocados por las guitarras gitanas de los hermanos Amador. Y aún me queda jamón para rato: ahí están esperándome sus otros cinco discos en estudio y su directo en Zeleste, a los que les he dado unas rápidas preescuchas y prometen tanto o más (¡qué buena la canción Ratitas divinas!).

Osease, que aunque Scott se quedó con cara de lelo cuando llegó al Polo Sur, quiero creer que eso no le impidió disfrutar de la belleza del paisaje. Como a mí, el hecho de llegar más de dos décadas tarde, no me está impidiendo saborear este pedazo de Pata Negra. Nunca es tarde si la dicha es buena, supongo.