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sábado, 9 de noviembre de 2013

Curiosidades del mundo animal IV



El grupo que protagoniza la entrega de hoy de la sección Curiosidades del mundo animal se llama Hayseed Dixie. ¿Pilláis el juego de palabras? ¿No? ¿Y si digo que su anterior nombre era AC/Dixie? ¿Y que su primer disco, publicado en 2001, fue A Hillbilly Tribute to AC/DC? Ahora sí, ¿verdad? Efectivamente, esta banda originaria del valle de Deer Lick Holler, en las montañas Apalaches, debutó haciendo versiones de AC/DC a la "América rural-style" o, como ellos mismos lo denominan, hillbilly rock, que podríamos traducir como "rock paleto". En definitiva, clásicos como Highway to Hell o You Shook Me All Night Long interpretados en clave de bluegrass, con violines y banjos frenéticos, y voces propias de un barbudo desdentado de la América profunda con sombrero de paja y una brizna de heno en la boca.

Pero si alguien piensa que tamaño despropósito no iba a pasar de ser una broma pasajera, va muy equivocado. A día de hoy, Hayseed Dixie han publicado ni más ni menos que ¡once! discos. La mayoría siguen la línea de su primer trabajo: versiones bluegrass de himnos del rock como Bohemian Rhapsody de Queen, Paint it Black de Rolling Stones, Ace of Spades de Motorhead e incluso discos por completo dedicados a canciones de un grupo en concreto, como el de versiones de Kiss, titulado muy ingeniosamente Kiss My Grass (2003). Pero también han editado trabajos con temas propios, como el No Covers (2008), para que nadie diga que no saben componer.
Además, han vendido más de 500.000 copias de sus álbumes (200.000 del primero, el tributo a AC/DC), y han tocado no sólo por todo lo largo y ancho de los Estados Unidos, sinó también en Reino Unido, Irlanda, Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Austria, Suiza, Alemania, República Checa e incluso España, en el Azkena Rock Festival de 2008, además de en Barcelona, Madrid, Pamplona, Gijón y Bilbao.



¿No está mal para una banda de paletos-rockers, no?


Otras curiosidades del mundo animal:
  1. Diablo Swing Orchestra
  2. Beatallica
  3. El Reno Renardo

jueves, 22 de marzo de 2012

Buck Satan and The 666 Shooters


De vez en cuando me dejo caer por Mikkisays.net, una web de descargas más pirata que Urdangarín disfrazado de Jack Sparrow en los carnavales de las Islas Caimán. Ahí navego un poco al azar, para experimentar, buscando algún disco desconocido que me llame la atención por su portada, su título, o el nombre del grupo. Hace unos días encontré un álbum que, felizmente, cumplía los tres requisitos. El grupo se llamaba Buck Satan and The 666 Shooters; el disco, Bikers Welcome Ladies Drink Free (2012 ); y en la carátula había una calavera con un sombrero confederado. Así que, raudo y veloz, me hice con él, esperando encontrar lo que, efectivamente, encontré.

Como no podía ser de otra manera, Buck Satan y los suyos hacen un southern acelerado, con un sonido motero de ritmos rockabillies y bluegrass, voces arañadas por el bourbon, y guitarras y armónicas frenéticas. Además, algunos de los títulos de los temas no tienen desperdicio: ahí están Sleepless Nights and Bar Room Fights, The Only Time I'm Sober Is When You're Gone, o I Hate Every Bone in Your Body Except Mine (para los despistados, en argot, Bone es el pene en erección). En definitiva, una buena dosis de country rock alocado a cargo del señor Satan, o lo que es lo mismo, y según he descubierto en la Wikipedia, Al Jourgensen, fundador y líder de la banda metalera Ministry.

Buck Satan and The 666 Shooters no serán los próximos Allman Brothers, ni competirán con Taylor Swift por un Grammy en la categoría de mejor disco country. Pero aseguran un buen rato de diversión, además de conseguir transportarte a un tugurio a la vera de la Ruta 66, con una Budweiser en los labios, y el motor de la Harley en la puerta todavía caliente.


lunes, 30 de mayo de 2011

En un avión de papel

Tras el éxito de Raising Sand (2007), el disco en colaboración con Robert Plant que acaparó un buen puñado de premios Grammy, había un dilema sobre los derroteros que seguiría la carrera de Alison Krauss. ¿Volvería a hacer un disco tan onírico como el antes mencionado, de tintes folk, tal vez a medias otra vez con el propio Plant? ¿O reuniría a su banda de siempre, los Union Station, con los que no publicaba desde aquel magnífico Lonely Runs Both Ways de 2004, y volvería al bluegrass?

Las dudas se desvanecieron el pasado mes de abril, cuando vió la luz Paper Airplane (2011): la señorita Krauss ha vuelto con Union Station para facturar otro bellísimo álbum de bluegrass. Pocas sorpresas en este nuevo trabajo, fiel continuación del Lonely Runs Both Ways: canciones aterciopeladas, sin aristas, sin estridencias. Banjos, mandolinas, violines y, como principal baza, la voz de Alison Krauss, en canciones como Dimming of The Day, Lie Awake o la que da título al álbum. Pequeñas perlas que se pueden disfrutar en el porche de una granja de Illinois con sólo cerrar los ojos: con ese don que Dios le dió, Krauss te sube a un avión de papel y te transporta al Medio Oeste americano, deslizándote sobre el viento que mece los campos de trigo.

Como en anteriores ocasiones, también hay algunos temas -Dustbowl Children, On The Outside Looking in- donde los Union Station cogen las riendas y hacen un bluegrass más asilvestrado. Pero que nadie se equivoque, el tema más acelerado de los US es una balada al lado del tema más lento de otras bandas como la The Reverend Peyton's Big Damn Band. Así que el resultado no desentona en absoluto en el disco y su armonía con el universo.

En definitiva, los que anden ávidos de southern o country rock, que busquen en otro lado. Esto es música de raíces, pero de las raíces de la planta del algodón. Blanca. Suave. Esponjosa. Ingrávida.



domingo, 25 de febrero de 2007

O Brother, Where Art Thou?

Hasta hace unos años, mi película favorita era Ser o No Ser. Pero el año 2000, otro filme le arrebató el trono a la magnífica obra de Lubitsch y se encaramó a lo más alto de mi ranking particular. Se trata de la película, (perdón LA PELÍCULA) O Brother, Where Art Thou?, de los hermanos Coen, que me dejó fascinado en la butaca, y que ha hecho lo propio las tropecientas veces que la he revisionado.

O Brother se inspira en la Odisea de Homero, y lo tiene todo: aventuras, amor, humor, drama, más humor, denuncia, elementos mitológicos, e incluso a veces es una road movie. Uno se da cuenta de que la teoría que dice que todos los grandes temas del cine son herederos de unos pocos de la literatura y el teatro clásicos, es una verdad como un templo (griego, claro). Pero es que esta obra maestra los aglutina todos.

Otra de las grandes maravillas de la película es su banda sonora, que la eleva al Olimpo de los Dioses. Y además, las escenas donde la música tradicional americana es protagonista la convierten, también, en un musical: los condenados a trabajos forzados cantan mientras construyen carreteras; las sirenas seducen a Ulysses (McGill) cantando gospel, Robert Johnson, el padre del blues, cuenta como aprendió a tocar la guitarra a cambio de vender su alma al diablo ("apenas la usaba", dice con melancolía); los protagonistas graban el primer superventas de la Historia... Si a todo le sumamos el toque único de los Coen y la interpretación acertadísima de George Clooney, John Turturro y Tim Blake Nelson... ¿qué más se le puede pedir a una película?

Así que ahí está O Brother, inamovible en el Top 1 de mis filmes de culto desde hace ya 7 años. Y allí se quedará por mucho tiempo, si Zeus quiere.