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lunes, 17 de junio de 2019

Discos que no te salvarán la vida XIV

Vamos con una ecléctica selección de algunos de los discos que estoy escuchando estos días más de lo médicamente recomendable.
 

Free Yourself Up (2018), de Lake Street Dive. Mi amigo Miquel Àngel me descubrió a esta banda originaria de Boston hace unas semanas, y estoy disfrutando de lo lindo su último trabajo. Las dos características más particulares de este grupo de soul blanco es el uso de contrabajo (en lugar de bajo eléctrico) y el vozarrón de su líder, la encantadora Rachael Price, que más que una voz tiene una navaja suiza.  If you're gonna tell them everything / Tell 'em I'm a good kisser!








Spectacular Class (2019), de Jontavious Willis. ¡Me encanta este disco! Me recuerda mucho a los primeros trabajos de Keb' Mo', el cual hace un cameo tocando el banjo en el vídeo que cuelgo abajo (y de hecho, Willis telonea a Mo' en su gira americana). Blues tradicional que suena fresco y desenfadado, una maravilla para los que amamos esta variedad del género, una variedad que por desgracia no hay demasiados artistas que cultiven.





  
Destilar (2019), de La Vela Puerca. Tras casi un cuarto de siglo de carrera, los uruguayos  La Vela Puerca siguen publicando discos la mar de efectivos: quizás no tan punkies como los de sus inicios, pero igual de vitales. Este Destilar (curioso título, por cierto) es otra gozada de las que se  disfrutan con el volumen a toda castaña, un álbum divertido y con la contagiosa energía marca de la casa. Acabo de enterarme que a mediados de septiembre aterrizan en Barcelona. A ver si me regalo una entrada, porque me encantaría verlos en directo.



domingo, 14 de abril de 2019

A contraluz

Ya conté, hace más de 10 años, cómo descubrí a los uruguayos La Vela Puerca. Desde entonces, he ido siguiendo su ya dilatada carrera y he escuchado la mayoría de sus discos. Mi favorito es éste que recomiendo hoy, A contraluz (2004), una joya que, simple y llanamente, me flipa.

Aviso para navegantes: a La Vela hay que escucharla con el volumen a todo trapo. De hecho, es un grupo y un disco que me hubiera gustado descubrir con 18 años, bailarlo en los bares medio borracho (o borracho del todo), y desnucarme a ritmo de ska y punk-rock. Pero pese a mi edad provecta, me encanta, y sigo disfrutándolo cuando me lo pongo en el coche y giro la ruedecita del equipo de sonido más de lo que la salud de mis tímpanos recomienda.

Cada corte del álbum es un himno, así que me cuesta horrores elegir 3 o 4 temas de entre los 14 que lo componen. Pero venga, vamos a ello:

De atar: Empieza con un riff sencillo pero potente y va creciendo hasta estallar en el estribillo: Esto no es joda voy avisando / Me pongo malo y estoy de atar / Solo te cuento que estoy tratando / De ya no perderme nunca más. La usaron como apertura de su disco en directo Normalmente Anormal (2009) para volver loco al público sólo empezar.

Va a escampar: Uno de esos raros temas, como Bohemian Rhapsody o Losing My Religion, que no tienen estribillo, que por tanto no parecen demasiado comerciales, y que acaban convirtiéndose en la canción insignia de la banda. Una maravilla ineludible en cualquiera de sus conciertos, y su tema con más reproducciones en Spotify y similares.

Caldo precoz: Aires de punk-rock pero con los cambios de ritmo marca de la casa, y donde se conjuran momentos gloriosos: el riff machacón de guitarra, la sección de vientos en éxtasis, y el estribillo que pide ser cantado a grito pelao: ¡Cállese, por favor!

Haciéndose pasar por luz: Ska ska ska! Otro tema de ritmo frenético para bailar a golpes. Si no te mueves escuchando Haciéndose pasar por luz es que te trasplantaron el corazón de un perezoso a los pocos meses de nacer.

Buf, y me dejo en el tintero el reggae Escobas, la folkie En el limbo, la metalera Doble Filo... Un álbum tan ecléctico como sobresaliente, y que ha sido un gustazo recuperar.

PD: En España poca gente conoce a La Vela Puerca, pero para que veáis el fenómeno que es en Uruguay, aquí una pequeña colección de tatuajes que se hacen sus seguidores, los veleros, muchos de ellos con fragmentos de canciones de este disco.




sábado, 4 de octubre de 2014

No estaban muertos, estaban de parranda



 Sala Zero (Tarragona), 3 de octubre de 2014. En una ciudad pequeña como la mía escasean las ocasiones de echarse un buen concierto a la oreja, más aún desde que hace unos meses La Vaquería, una de las salas más activas en lo que a actuaciones en directo se refería, cerró sus puertas. Así que aunque hacía 10 meses que Los Toreros Muertos habían recalado en Tarragona, decidimos repetir en esta su segunda visita en menos de un año a la Sala Zero. Algunas conclusiones se pueden sacar de la noche de ayer:

Que el repertorio fue calcado al de la ocasión anterior, exceptuando que esta vez no repitieron Mi agüita amarilla en los bises.

 Que la banda sigue en plena forma, y que Pablo Carbonell sigue estando tan irresistiblemente chalado como siempre.

Que la sala volvió a presentar un llenazo total, y se colgó el cartel de Entradas agotadas.

Que, exceptuando a las camareras, entre los asistentes probablemente no había ni uno por debajo de los 40 años de edad. Y pocos por debajo de los 45.

Que, a pesar de nuestra edad provecta, los presentes disfrutamos como locos coreando himnos como Yo no me llamo Javier, Falangista, Twist’as loca, (Ya están aquí) Los Toreros Muertos o la mentada Mi agüita amarilla.

Que ahora necesito para emborracharme el mismo número de cervezas que de cubatas hace 20 años.

Así que, si en diez meses (o en seis, o en tres) Carbonell y su tropa deciden volver a la Sala Zero a ofrecernos sus canciones y desvaríos, lo más probable es que vuelvan a reventar la taquilla, gracias al numeroso grupo de tarraconenses con ganas de música en vivo y ansias de cachondeo. Al menos, un servidor seguro que repite. O “tripite”, vaya…

sábado, 21 de diciembre de 2013

La resurreción de Los Toreros Muertos

Sala Zero (Tarragona), 14 de diciembre de 2013. Fue toda una sorpresa descubrir que los míticos Toreros Muertos volvían a los escenarios, y otra aún mayor que su gira de regreso recalaba en Tarragona. Como ese día ya había quedado con mi amigo Jordi para ir a un concierto de un grupo local, precisamente en la misma sala, y que por razones obvias se anuló, decidimos asistir al evento. Hay que reconocer que nunca fuimos unos grandes seguidores suyos: ni siquiera en sus mejores tiempos la banda de Pablo Carbonell fue un grupo que arrastrara multitudes. Pero tenían la extraña virtud de divertir por igual a pijos, punks, heavies, rockers o mods. Así que buscando precisamente eso, diversión, nos dejamos caer en la Sala Zero.

¿Cuántas canciones puedes nombrar de los Toreros Muertos, así, a bote pronto? Si naciste después de 1975, probablemente ninguna. Pero si fuiste adolescente en los 80, seguro que la primera que te viene a la cabeza es Mi agüita amarilla. ¿Alguna más? Manolito, quizás... On the desk, también (aquella de My taylor is rich and my mother is in the kitchen). Pero es al verlos en concierto cuando te das realmente cuenta de la de temas suyos que conocías, que tienes arrinconados en un algún lugar recóndito del cerebro, y que te vuelven a la memoria al sonar los primeros acordes: (Ya están aquí) los Toreros Muertos, Yo no me llamo Javier, Pilar (no tiene bicicleta), Falangista, Soy un animal, Necesito un avalista, Twist'as loca, Hoy es domingo... Todos y cada una de ellos, por supuesto, sonaron el pasado sábado: himno tras himno que coreamos a grito pelao todos los asistentes, que fuimos muchos. Y es que la Sala Zero estaba hasta la bandera, e incluso hubo gente que se quedó sin poder entrar. Además, Pablo Carbonell está cada día más loco, como quedó bien claro solo aparecer en escena, con un surrealista maquillaje, sombrero de explorador, y cintas de papel de water en las manos, en plan momia...

Sus compañeros tampoco no le iban demasiado a la zaga, con el guitarra ataviado con traje, corbata, el típico gorro ruso, y tutú. Por cierto, musicalmente la banda sonó potente. Las columnas del recinto temblaban con la batería, el volumen era desmesurado, tanto que el propio Carbonell reconocía que ni él mismo se oía. Pero, sin ser unos virtuosos, el sonido en general era considerablemente mejor que el de sus discos en estudio. Sigue esa mezcla pegadiza de pop, punk, rock y ska, pero la necesaria actualización de las enlatadas producciones de los 80 funciona a las mil maravillas.

En definitiva, y para no alargarme: que el ejercicio de revival nos satisfizo a todos: todo el mundo rió, todo el mundo se desgañitó, todo el mundo siguió flipando con las transgresiones, todavía vigentes, de sus letras. Pablo Carbonell afirma que uno de los motivos de este regreso es las ganas de enseñarle a estas nuevas generaciones que hubo un tiempo en el que había grupos que ejercían la libertad de expresión, que usaban el humor como arma arrojadiza, que planteaban los conciertos como la posibilidad de desparramar y  tenían cabida en el universo pop. Es difícil que lo consigan, ya que la media de edad de los asistentes superaba los 40 años con creces. De todos modos, hay que agradecer al grupo su resurrección, todo un soplo de aire fresco en el rancio y folclórico panorama pop actual. Eso sí, que el soplo de aire fresco lo tenga que traer una banda de hace un cuarto de siglo dice poco a favor de los ex-triunfitos, Pablos Albaranes, Orejas de Van Gaal y demás neomelódicos que copan las listas de éxitos españolas.

Celebremos pues, el regreso de los Toreros Muertos y su directo arrollador, que al parecer se verá plasmado en un disco en vivo, con algunas canciones nuevas, y que se publicará durante el próximo año 2014.

martes, 27 de marzo de 2012

29-M: Huelga general

10 de las razones por las que el jueves voy a hacer huelga:

  1. Por una reforma laboral que facilite la contratación y no el despido.
  2.  Por una democracia real y ética en lugar de la plutocracia actual.
  3. Para que no recorten en servicios públicos, y sí en armamento, monarquía, privilegios de los políticos...
  4. Para que la banca no pueda aumentar sus beneficios a costa dejar en la calle a una familia.
  5. Para que se persiga la corrupción y el enchufismo político.
  6. Para que los derechos de los trabajadores sean igual o más importantes que los de los empresarios.
  7. Para que se castigue a los explotadores que se pasan por el forro convenios y acuerdos, y desprecian a las personas.
  8. Porque sea más importante poder atender a un enfermo sin recursos que beneficiar a la mútuas privadas.
  9. Porque todo el mundo pueda recibir una educación de calidad y sobresalir gracias a sus méritos, y no al dinero que paguen sus papás.
  10. Por una Cataluña, una España y una Europa donde sean más importantes las personas que el dinero.
29 de marzo, ¡¡¡todos a la HUELGA GENERAL!!!
 

domingo, 14 de septiembre de 2008

Intempestivos directos

Esta semana ha salido el programa de las fiestas patronales de mi ciudad, y fue consultarlo y ponerme a maldecir en hebreo. Me explico. Aquí un servidor se va a dormir con las gallinas (que las mentes perversas no piensen que me refiero a una práctica zoofílica, sino a que me acuesto muy pronto). Como los días de diario he de estar en pie a las 7 de la mañana, sobre las 23.00 ya me meto en el sobre, a veces antes si me apetece leer un rato.

Por otro lado, la oferta conciertil de Tarragona durante el resto del año brilla por su escasez, por no decir ausencia. ¿Y qué pasa la semana de fiestas (nota al margen: que sea la semana de fiestas no significa que no se tenga que ir a trabajar)? Pues que concentran todos los conciertos que no ha habido durante el año, y además a horas intempestivas. El primer ejemplo, y el más lacerante para mí: la actuación de La Shica. Llevo meses escuchando a todas horas Trabajito de chinos, el magnífico primer disco de esta ceutí, que mezcla de manera increíble Hip hop, flamenco e incluso copla. Así que el alegrón fue mayúsculo cuando me enteré que tocaba en el Parc de les Granotes (a escasos metros de chez moi). Pero... ¿para cuando está programado tan magno evento? ¡Para el LUNES, a la UNA de la MAÑANA!

La sinrazón continúa, claro, al menos con los grupos que más me interesan: el martes, sobre las 00.30, Whiskyn's (un buen grupo de pop que sigo desde que mi amigo Jose tocó el bajo con ellos y me pasaba los discos by the sideburn). El miércoles, sobre las 00.00, Obrint Pas, buen ska reivindicativo desde el País Valencià. Y el jueves, a las 22.00 (¡menos mal!), Pepet i Marieta, una fantástica banda de les Terres de l'Ebre que me encanta y que presentan nuevo disco. Eso sí, al menos han puesto a Rosendo el sábado, aunque como ha tocado por aquí docenas de veces, quizás me lo pierdo y me acerco a los conciertos alternativos de la zona de Les Barraques.

O sea, que pueden pasar dos cosas. O muy a mi pesar me pierdo algunos de los conciertos, o si paseáis por Tarragona por estas fechas encontraréis una alma en pena, con mirada vidriosa y ojeras hasta el suelo. Si es así, saludad, que soy yo.