martes, 15 de octubre de 2019

The Jokers en La Traviesa



La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 13 de octubre de 2019. El puto cambio climático va a obligar a alargar la temporada de conciertos al aire libre en La Traviesa, porque el interior del bar se convierte en un horno al vapor, y más cuando los responsables de caldear el ambiente son The Jokers.

Los británicos desplegaron su rock previsible pero efectivo en casi dos horas de concierto, donde dejaron claras sus influencias: AC/DC, Aerosmith, Mötley Crüe, algo de Led Zep, mucho de los Stones... Hay que decir que encontré la primera mitad del show algo floja, como sus discos en estudio: rock ochentero demasiado estándar, algo descafeinado, con una producción que tira más al hair-rock que al metal. El líder y cantante cumple, gracias a una gran voz muy sleaze, pero el resto de músicos, sin hacerlo mal, no son unos virtuosos. Y las canciones adolecen de algo de garra. Pero hacia la mitad del bolo subieron las revoluciones, y el resultado pronto se notó. La música adquirió fuerza, energía, y el público lo agradeció, volcándose con el grupo. Una versión de Under My Thumb muy cañera dio paso a una retahíla de temas potentes, eléctricos, que hicieron agitar las melenas, o lo que queda de ellas, al respetable. Bañados en sudor, los de Liverpool tiraron de casta y vatios e incendiaron la sala, enlazando descarga tras descarga de buen rock'n'roll, para terminar con una electrizante (aunque pelín larga) versión del All Right Now de Free. Aunque en pleno frenesí los asistentes no les dejaron marcharse, y les obligaron a cerrar con un tema propio (creo).

Una buena noche de domingo con rock sudoroso del de toda la vida. Sin sorpresas, ni falta que hicieron.
 
 

martes, 8 de octubre de 2019

5 directos de los 80


Mis 5 directos preferidos grabados en España en la década de los 80:
  • Rock & Ríos (1982), de Miguel Ríos
  • Sabina y Viceversa (1986), de Joaquín Sabina
  • Directo (1988), de Los Secretos
  • Escueladecalor (1989), de Radio Futura
  • ¡A por ellos...! que son pocos y cobardes (1989), de Loquillo y Trogloditas

lunes, 30 de septiembre de 2019

Miles

Acabo de terminar Miles (1989), la autobiografía de Miles Davis, que publicó 2 años antes de su muerte. Un libro directo, donde el trompetista desgrana su trayectoria artística y también personal. Davis habla sin tapujos, lo que revela su espíritu creador, pero también lo radical de su pensamiento (a menudo racista y misógeno) y actitudes. Pero hay que agradecerle la franqueza, ya que permite descubrir el lado más salvaje y excesivo de esta leyenda del jazz más allá de la genialidad y sensibilidad que caracterizan sus composiciones.

Una lectura amena y a menudo sorprendente, con decenas de referencias detalladas sobre quién componía su banda en cada momento de su carrera (y es admirable descubrir como músicos que empezaron con él se convirtieron luego en grandes del género, como Herbie Hancock, Art Blakey o Gerry Mulligan, entre muchos otros). Y también con las obligadas incursiones en las etapas más morbosas de su vida, repletas de drogas y sexo a todos los niveles.

Muy recomendable para los que no somos fans suyos, e intuyo que indispensable para los que sí lo son.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Straight On Till Morning

La primera vez que crucé el charco fue en 1997, para participar en un campo de trabajo en un pequeño pueblo llamado Newport, en el estado de New Hampshire, USA. Paseando por unos grandes almacenes de por ahí vi un CD de un grupo que no conocía: Straight On Till Morning (1997), de unos tal Blues Traveler. Había carteles con la portada y varios estantes con el CD, en un lugar privilegiado de la tienda, ya que era una novedad al parecer importante. Pregunté al estadounidense que nos acompañaba si era un disco de blues, a lo que me respondió que no, que pese al nombre del grupo, no tenía nada que ver con el blues. No supo definir el estilo de música que hacían, pero me dijo que estaba muy bien, que le gustaban mucho. Así que, movido por la escueta recomendación, el nombre del grupo (que unía dos de mis debilidades), y la portada, que me pareció muy chula, compré el disco.

Nunca he acertado tanto en una compra a ciegas como esa vez. La música de los Traveler me flipó (todavía lo hace), y después de ese álbum compré en Amazon (cuando Amazon solo vendía libros y discos) ni más ni menos que seis más del grupo (los 5 anteriores y el inmediatamente posterior al Straight On...), e incluso llegué a verlos en directo un año más tarde, en un festival al aire libre cerca de Oakland, California.



Prácticamente todos los temas del disco me gustan, pero hay que decir que los 4 primeros son espectaculares. Abre con Carolina Blues, donde la banda demuestra que ha conseguido un sonido único e inconfundible (¡ay, qué tiempos aquellos en que los grupos buscaban un sonido propio!), gracias entre otras beldades a los bending imposibles de la alucinante armónica del líder y cantante John Popper. Le sigue Felicia, con una linea de bajo magnífica a cargo del malogrado Bobby Sheehan, que murió 2 años después por sobredosis. El tercer corte es Justify The Thrill, una canción que cada vez me gusta más, con muchos cambios de ritmo, otra vez con el fantástico bajo de Sheehan como elemento conductor, y donde los solos de armónica se enlazan con solos de guitarra. Y Canadian Rose es otra maravilla, más comercial que las anteriores (fue el tercer single del disco), y en la que Popper toca un instrumento de viento poco habitual, el irish whistle, una flauta tradicional usada en la música celta que aquí le da un punto irresistible a la canción.
 

El resto de cortes son todos magníficos, y pese a la variedad de estilos que cultiva el disco, como la balada Yours, el funk-rock de Last Night I Dreamed o el blues de Make My Way (¡al final resultó que sí tocaban blues!), el conjunto es homogéneo, fiel a ese sonido propio de la banda pero a la vez heredero de muchos grupos de los 70.

Sin lugar a dudas, uno de los álbumes y de los grupos de mi vida.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Gracias, Wallapop


Debo ser la única persona de este planeta que piensa que el formato CD va a volver. Y si no vuelve, al menos en mi caso, o mejor dicho en mi casa, es un hecho que disfruto más un álbum si suena en CD que si lo pongo en el Spotify. Llamadme dinosaurio si queréis (pero llamádmelo con cariño, no seáis cabrones).

Así que de vez en cuando voy ampliando mi cedeteca, y ayer mismo me hice con estas tres joyas, por 3 euros cada una, un precio irrisorio.
  • Brothers and Sisters (1973), de The Allman Brothers Band
  • The Singles (1987), de The Pretenders
  • Dead Ringer (1981), de Meat Loaf
¡Gracias, Wallapop! Y muchas más gracias al tío que me los vendió, claro.



PD: Curiosamente, Meat Loaf cantaba la canción estrella del disco a dúo con Cher, que estuvo casada desde 1975 a 1979 con Gregg Allman. El círculo se cierra.