Auditori del Camp de Mart (Tarragona), sábado, 17 de agosto de 2024. Fuimos al Camp de Mart a ver a Big Mama & The Captain Brotherhood, que estuvieron correctos (la ausencia de batería le restó fuerza a la actuación). Y resulta que alucinamos con el concierto siguiente:
Marina BBface & The Beatroots, soul de la vieja escuela made in Barcelona, con unos musicazos excepcionales, y una front-woman que quita el sentío, por voz, carácter y actitud escénica.
Qué maravilla de banda, qué gozada de repertorio (casi todo temas propios, defendiendo su disco de este 2024, Journey), y como colofón final, tres versiones apabullantes: Barracuda de Heart, Stay with Me de The Faces, y Try a Little Tenderness, de Otis Redding.
De los mejores bolos de los que he ido este año. O quizás el mejor.
Vamos con una ecléctica selección de algunos de los discos que estoy escuchando estos días más de lo médicamente recomendable.
Free Yourself Up (2018), de Lake Street Dive. Mi amigo Miquel Àngel me descubrió a esta banda
originaria de Boston hace unas semanas, y estoy disfrutando de lo lindo
su último trabajo. Las dos características más particulares de este
grupo de soul blanco es el uso de contrabajo (en lugar de bajo
eléctrico) y el vozarrón de su líder, la encantadora Rachael Price, que más que una voz tiene una navaja suiza.
If you're gonna tell them everything / Tell 'em I'm a good kisser!
Spectacular Class (2019), de Jontavious Willis. ¡Me encanta este disco!
Me recuerda mucho a los primeros trabajos de Keb' Mo', el cual hace un cameo
tocando el banjo en el vídeo que cuelgo abajo (y de hecho, Willis telonea a Mo' en su
gira americana). Blues tradicional que suena fresco y desenfadado, una
maravilla para los que amamos esta variedad del género, una variedad que
por desgracia no hay demasiados artistas que cultiven.
Destilar (2019), de La Vela Puerca. Tras casi un cuarto de siglo de carrera, los uruguayos La Vela Puerca
siguen publicando discos la mar de efectivos: quizás no tan punkies como los de sus inicios, pero igual de vitales. Este Destilar (curioso
título, por cierto) es otra gozada de las que se disfrutan con el
volumen a toda castaña, un álbum divertido y con la contagiosa energía
marca de la casa. Acabo de enterarme que a mediados de septiembre
aterrizan en Barcelona. A ver si me regalo una entrada, porque me
encantaría verlos en directo.
Sala Zero (Tarragona), viernes, 26 de abril de 2019. No sé cómo les
estará yendo a The Excitements sin la que fue su cantante durante 3
discos y un buen puñado de años de carrera juntos, pero lo que es un
hecho es que el nuevo proyecto de la chica en cuestión es una bomba:
menudo conciertazo se pegaron Koko-Jean & The Tonics (pilláis el
juego de palabras del nombre del grupo, ¿verdad?) el pasado viernes en la Sala Zero, dentro
del festival TGN Soul City.
Gran parte
del mérito, claro, lo tiene la banda: solo tres músicos tres (guitarra,
batería y órgano), pero simple y llanamente excepcionales (a mí, el
batería me dejó literalmente noqueado). Pero es cuando sale Koko-Jean
cuando el escenario arde y el público enloquece. ¿Cómo puede caber
tamaña fuerza, actitud y vozarrón en un cuerpo tan pequeño? La cantante
nacida en Mozambique es un torbellino irresistible, hipnótico, y con
unas aptitudes vocales que la convierten en digna heredera de las
grandes damas del soul. Desconozco si el repertorio eran temas
propios, de los Excitements, o versiones, ya que no conocía ninguno de
ellos. Pero daba igual: la calidad de las canciones y la energía con que
eran interpretadas eran tantas que cada minuto del espectáculo era una
gozada para los oídos. Así que, una noche para el recuerdo la que nos regalaron Koko y sus chicos, y ya sabéis, si un día recalan
cerca de vuestra ciudad, no lo dudéis ni un instante y haceos con una
entrada, porqué el show vale muchísimo la pena.
Normalmente
acompaño las crónicas con una foto cutre echada con mi móvil low-cost,
pero hoy tengo la suerte de contar con la obra y gracia del fotógrafo
Carles Llop Vallespi, que me ha permitido acompañar este post con su arte.
Gràcies, Carles!
Con mis soul mates David y Miquel Angel
hemos empezado una especie de juego, o propuesta, o no sé cómo demonios
llamarle: cada lunes uno de nosotros propone un disco importante para él. El
resto lo escuchamos, y cuando quedamos para tomar unas tapas, cosa que hacemos
más o menos cada 3 semanas, comentamos los álbumes que se han sugerido desde el
último encuentro.
Después de dos estupendas recomendaciones
(Jazz Blues Fussion (1972) de John Mayall por parte de David, y Edgar Winter's
White Trash (1971) por la de Miquel Angel), hoy me ha tocado a mí, y me he
decantado por el que es mi desenchufado favorito: el Unplugged ...and Seated(1993) de Rod Stewart.
Me flipa este disco. Empieza con toda una
declaración de intenciones: Hot Legs, que abría su disco Foot Loose
& Fancy Free de 1977. Y es que en este disco no cabe el sonido enlatado
con el que Rod Stewart triunfó en los ochenta con canciones como Do Ya Think I'm Sexy.
Aquí hay grandes temas de su etapa en los Faces (Stay with Me, ...), de
sus primeros trabajos en solitario (Tonight's the Night, Maggie May...),
y también versiones de leyendas del soul (People Get Ready de Curtis Mayfield,
TheFirst Cut is The Deepest de Cat Stevens...).
Además, todo el concierto desprende muy buen
rollo, en especial cuando, a partir del cuarto tema, entra en escena Ron Wood.
Se nota que la química entre estos dos fundadores de los Faces sigue siendo
fantástica, a pesar de no haber grabado juntos en 22 años, y entre las
canciones se cuelan risas y bromas, y ese feeling se transmite en el resultado
final. Y para constatar que esto más que un concierto es una fiesta de rock,
blues y soul, qué mejor manera de terminarlo que con el Having a Party de Sam
Cooke.
Veremos qué les parece a David y a Miquel
Angel mi propuesta. Por cierto, junto a la recomendación anotamos tres o cuatro
temas a los que prestar especial atención. Difícil decisión, me cuesta elegir
cuáles son mis favoritos, pero venga, me decanto por la emoción que desprende
Handbags and Gladrags, por el pedazo de blues que es Highgate Shuffle, y por la frescura
de la eterna Stay with Me.
Sala Zero (Tarragona), viernes, 9 de marzo de 2018. Antes de nada, decir que The Soul Jacket
es de aquellos grupos que, sobre el papel deberían gustarme: músicos
solventes, estupenda voz, y una ecléctica selección de estilos que en
general me encantan: soul, blues, southern, roots... Y sin embargo, no me acaban de convencer: por más oportunidades que doy a sus discos, no consigo que me entren.
Pese
a ello, tenía esperanzas que en vivo serían otra cosa, como ya me ha
pasado con otras bandas que en estudio me dejan indiferente pero en
concierto resultan arrolladoras. Lamentablemente, no fue así. Quizás fue
por la escasez de público (3 o 4 decenas de personas que daban un
aspecto de lo más desangelado a la sala). Quizás por ceñirse demasiado a
la producción original de sus temas y no intentar sorprender. Quizás
por no querer caer en los manidos (aunque a menudo efectivos) trucos de
los directos (solos incendiarios, versiones inesperadas, bromas
con el público...). Quizás por la sobriedad de sus músicos, exceptuando
tal vez a batería y voz... Pero el hecho es que, al menos para mí, ni fu ni fa. Hubo gente que disfrutó, que conste, pero yo lo
encontré un concierto espeso, falto de chispa, donde los ingredientes
eran los correctos (buenos músicos, buena voz, buenos temas,
predisposición del público...) pero el resultado fue descafeinado.
Habrá
que dar otra oportunidad a estos gallegos, no ha de ser fácil
sobrevivir en la escena musical española con su apuesta tan
profundamente de raíces (americanas, se entiende). Tal vez en una
ocasión futura consigan convertir el concierto en una fiesta. Por desgracia, el pasado viernes no fue así.
Los Secretos, Radio Futura, La Frontera, Loquillo y Trogloditas, Barón Rojo, Extremoduro, Los Deltonos, Platero y Tú, M-Clan...
Me sorprende comprobar la cantidad de grupos estatales que seguía hace
25-30 años, y los pocos que me interesan a día de hoy. No se debe a una
repentina alergia a la música hecha en castellano, ya que sí me gustan
(y mucho) varios artistas españoles que van por libre: Juan Perro, Rafa Pons, Dani Flaco, Luis Ramiro, El Kanka...
Pero en lo que a bandas se refiere, por alguna razón que se me escapa
la mayoría de ellas suscitan en mí poco más que indiferencia. Hace unos
días intenté escuchar lo último de Los Deltonos, y no llegué ni a la
mitad del disco, y ayer mismo, por curiosidad, me puse con el último
trabajo de M-Clan, y no pasé de la segunda canción.
Curiosamente,
dos de los pocos grupos que sí sigo actualmente acaban de realizar una
colaboración conjunta la mar de chula. Se trata de Los Zigarros y la cantante de Aurora and The Betrayers,
a los que vi en directo no hace demasiado (a Los Zigarros en noviembre 2016 y a los Betrayers en abril 2017). La colaboración es esta gozada de
versión del tema River Deep Mountain High de Ike & Tina Turner.
Vamos con una ecléctica selección de discos que me están alegrando estas tórridas tardes preestivales..
Tajmo (2017), de Taj Mahal & Keb' Mo': No todos los días dos de tus bluesmen preferidos
aunan esfuerzos para sacar un disco conjunto. A sus 75 años, Taj Mahal
sigue en un estado de forma envidiable, tanto a la voz como a la
guitarra, y su discípulo Kevin Moore no le va a la zaga. Así que toca
disfrutar de este Tajmo, una buena colección de blues, soul y funk. Temas
amables, luminosos, que te dibujan una sonrisa en los labios, y entre ellos, algunas versiones de lo más sorprendente, como el Squeeze Box de The Who o el Waiting on The World to Change de John Mayer, de la que curiosamente hablamos en los albores de este blog, hace más de una década.
Love and War (2017), de Brad Paisley: Tras el fracaso de su arriesgado Wheelhouse (2013)
-comprensible, ya que a pesar de la valentía, el resultado no estaba a
la altura de las buenas intenciones-, Brad Paisley regresó a su zona de
confort, y ahí sigue. Pocas sorpresas, pues, en el sonido (el country accesible de su anterior trabajo, Moonshine in the Trunk (2014)) y en las letras (el paso de la juventud a la madurez, la familia, la vida sencilla...) de este Love and War. Así que se echan de menos los instrumentales poderosos, los riffs afilados
y la frescura de antaño. Pero el toque de guitarra de Paisley siempre
es una gozada, y si afinamos el oído es fácil disfrutar del feeling y la maestría del cowboy del
sombrero blanco entre melodías desgraciadamente previsibles. Además, el
álbum nos sorprende con dos colaboraciones de lujo: Mick Jagger en Drive of Shame y John Fogerty enel tema que le da título.
Windy
City (2017), de Alison Krauss: La última recomendación viene de la mano de la siempre
efectiva Alison Krauss, que en esta ocasión ha "aparcado" a su grupo
habitual, Union Station, para ofrecernos el disco más country y menos bluegrass de
su carrera. Como siempre, la señorita Krauss emociona gracias a esa voz
privilegiada que le dieron los dioses, como queda patente de buen
comienzo en las primeras estrofas de la balada que abre el disco, Losing You. También hay canciones más movidas, comola It's Goodbye And So Long to You que sigue, con un aire entre rockabilly y honky tonk. Pero en general, los derroteros de este Windy City
son los temas lentos, melancólicos, estremecedores como el que da
título al álbum... La música ideal para degustar en el porche de una
casa de Louisiana, sentado en una vieja mecedora y con un vaso de jugo
de zarzaparrilla en la mano, sea lo que sea eso de la "zarzaparilla".
Sala Zero (Tarragona), sábado, 8 de abril de 2017. Llegué al concierto de Aurora & The Betrayers con nulas expectativas: había dado tres o cuatro escuchas a su segundo y último disco, Vudú (2017), pero no me acababa de convencer. Soul-rock
con buenas intenciones, pero que no me transmitía demasiado. Pero, ay,
amigos, ¡los mismos temas en directo son otra cosa! Las primeras pistas
las dieron el escenario, a rebosar de instrumentos (entre ellos, 4
teclados) y las pintas setenteras de los 6 músicos que lo coparon, que
parecían salidos de las primeras portadas de Lynyrd Skynyrd. Y
entonces apareció Aurora, un pedazo de mujer, enfundada en negro y con
un torrente de voz que sacudió la Sala Zero hasta los cimientos.
Definitivamente,
Aurora & The Betrayers es un grupazo que hay que disfrutar en vivo.
Se nota que los músicos están bragados en mil batallas de la escena musical
madrileña (especial mención al batería, que lleva el peso de la
sección rítmica con una energía desbordante). Las ambientaciones creadas
con órganos suenan de maravilla, rememorando la sicodelia de los 70.
Los arreglos de vientos son tan ricos como oportunos. Guitarra y bajo
aportan el toque funk a la mezcolanza de estilos. Y Aurora,
poderosa Afrodita, es la líder perfecta de esta bestia de siete cabezas,
con una actitud desenvuelta a la par que chulesca (en el sentido
"rockero" de la palabra), y con esa garganta prodigiosa que le han
otorgado los dioses. Así que, casi dos horas de subidón y soul setentero,
y una velada que me dejó encandilado y, efectos colaterales de
colocarse en las primeras filas, con las canciones de Aurora & The
Betrayers resonando en mi cabeza todo el domingo.
Por
cierto, fantástico también el público, muy entregado a la causa, y que
mereció los elogios de Aurora y los aplausos de toda la banda. Y
felicitaciones de mi parte al sector femenino, que no paró de bailar y
corear los temas: hay que reconocer que, en los conciertos de blues-rock,
donde el 90% de los asistentes somos hombres, cuesta más animar el
sarao. Pero así de burros somos los tíos, que nos parece que queda de poco macho entregarse a la música.
Sexta entrega de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Hoy, blues en mayúsculas (o sea, BLUES).
BluesAmericana (2014), de Keb’
Mo’. Después de laincursión en el soul-pop de su anterior álbum, el señor
Kevin Moore vuelve a lo que mejor sabe hacer: el blues. No es ese blues“robertjohnsoniano” de sus ya lejanos
dos primeros trabajos, sino un blues
más amable, más mainstream, más
propio, el que le caracteriza desde que optara por este estilo en su tercer
trabajo, Slow Down (1998). Se echa de
menos algo más de riesgo, un poco más de crudeza, pero sin duda BluesAmericana es disfrutable al 100%, y
contiene impagables referencias a la música de raíces, desde el stomp de New Orleans al blues de Chicago.
Goin’ Home (2014), de The Kenny Wayne
Shepherd Band. Otro que vuelve a las raíces es uno de los grandes
guitarras del blues eléctrico actual.
¡Y de qué manera! Un pedazo de álbum, donde Kenny Wayne versiona a muchos de
sus ídolos: Stevie Ray Vaughan, Freddie King, B.B. King, Bo Diddley, Muddy
Waters… El de Louisiana disfruta homenajeando a los grandes, y eso se nota,
porque toca como nunca. La banda, formada por virtuosos del género, no le va a
zaga, y además el disco goza de colaboraciones de gente como el antes mentado
Keb’ Mo’, Ringo Starr y Warren Haynes, entre otros. Así pues, una maravilla de
trabajo, que se me antoja de lo mejorcito dentro del panorama bluesero en lo que llevamos de año.
Live in Amsterdam (2014), de Beth Hart & Joe Bonamassa. Estas dos bestias del blues y el soul escogieron la ciudad fetiche de miss Hart para grabar la
defensa en directo de sus dos discos de versiones. Así que este Live in Amsterdam está compuesto por
prácticamente todos los temas que forman el repertorio de la pareja. Y si
en estudio las canciones ya sonaban poderosas, en vivo son una bomba. Joe
Bonamassa toca como el mismísimo diablo (lo digo como piropo), y Beth Hart se
desgañita para estar a la altura (y también lo digo como piropo). En resumen,
el que disfrutó con las dos primeras entregas de este tándem prodigioso, hará
lo propio con esta entrega a pecho descubierto.
Como ya conté, me fui de vacaciones con prisas y sin despedirme, así que no tuve tiempo de escribir el habitual post sobre
mi canción del verano, la que escojo anualmente como banda sonora de
mis días de esparcimiento y solaz. Como era de esperar, este año la escogida
tampoco ha salido de ningún anuncio cervercero ni la encontraréis en
ningún recopilatorio titulado Bachata Mix. Otra vez será...
Desde su publicación el pasado mayo, he escuchado hasta la saciedad Seesaw (2013) el fantástico disco de versiones de Beth Hart y Joe Bonamassa. Un pedazo de trabajo que me ha entusiasmado, y donde tanto la cantante como el guitar virtuoso se lucen intepretando clásicos del soul, el blues y el rock. Qué gozada, revisitar maravillas como el Nutbush City Limits de Tina Turner o el If I Tell You I Love You de Melody Gardot a cargo del buen savoir faire
de esta atípica pareja de músicos. Pero he elegido el tema que da
título al álbum como mi canción del verano 2013 por dos razones. En
primer lugar, porque Miss Hart y Mr. Bonamassa han bordado la
reintepretación de esta irresistible canción de la gran dama del soul,
Aretha Franklin, convirtiéndose en una de las perlas del disco. Y en
segundo, porque a partir de ella decidí buscar el álbum que contenía la
original, Aretha Now (1968), y ¡vaya maravilla de clásico!
También éste lo he escuchado hasta que me salía el vozarrón de Aretha
por las orejas, y es que no es para menos, ya que incluye cortes
inolvidables como Think, I Say a Little Prayer o el You Send Me de Sam Cooke, además del mencionado See Saw, claro.
En definitiva, que ha sido un verano de lo más soul, gracias a la agradable sorpresa que ha supuesto el nuevo trabajo de la sociedad Hart-Bonamassa, y al increíble Aretha Now, que suena fresquísimo pese a los 45 años que han pasado desde su publicación.
Parte de esta tarde de domingo (2 horas y 21 minutos, exactamente) la he
pasado revisionando The Blues Brothers, la mítica película de 1980
protagonizada por John Belushi y Dan Aykroyd, y que aquí tradujeron como
Granujas a todo ritmo. Si la memoria no me falla, la vi
en el cine Metropol de Tarragona cuando la estrenaron, con 8 o 9 años,
acompañado de mi abuelo, y desde entonces había visto trozos sueltos,
pero creo que nunca entera de nuevo.
La peli es muy de los 80,
deliciosamente excesiva. Recuerdo que, de pequeño, flipé con las
persecuciones por las calles de Chicago, gasolineras estallando, coches
saltando por los aires, y los protagonistas acosados por policías,
nazis, músicos de country, acreedores y hasta por una novia resentida, ni más ni menos que la princesa Leia en plan destroyer, es decir, la actriz Carrie Fisher armada con un lanzagranadas.
Pero también aluciné con las escenas musicales, interpretadas por unos
artistas que, por supuesto, yo no conocía ni remotamente. Y es que el
filme cuenta con las actuaciones de James Brown,
John Lee Hooker, Aretha Franklin, Ray Charles y Cab Calloway, descansen casi todos en paz. Además de
con varias de The Blues Brothers, claro, como la tremenda versión de Jailhouse Rock que se cascan en la cárcel, como no podía ser de otra manera.
Esta tarde lo he vuelto a pasar en grande con este clasicazo, y aunque
la frase suene a manida y a que me estoy haciendo viejo, hoy la puedo
decir 100% seguro de su veracidad: ¡Ya no se hacen películas como ésta!