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sábado, 17 de febrero de 2024

Swamp Preachers en El Búho

 


El Búho (L'Hospitalet de l'Infant, Tarragona), domingo, 4 de febrero de 2024.
Vermut dominguero con rock sureño a cargo de los Swamp Preachers, y en un escenario privilegiado: la terraza de El Búho, a escasos metros del mar y con una temperatura propia del mes de junio. Lo peor, la batería electrónica, que en mi opinión, suena como donde la espalda pierde su nombre, y más en un grupo de southern. Y lo mejor, las buenas versiones que se marcó este banda de Barcelona (creo, ya que todas las bios dicen que son de Estados Unidos, pero no): Key to the Higwhay, Folsom Prison Blues, Good Morning Little School Girl, Got My Mojo Working, Dust My Broom, House of The Rising Sun, Suzie Q...

No se convertirá en mi concierto del año, pero la escapada a L'Hospitalet valió la pena.

martes, 5 de octubre de 2021

Los Bisontes en La Traviesa


 La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 3 de octubre de 2021. Había visto a Los Bisontes hacía más de 25 años en la misma plaza, y los recordaba con un gran directo, y con un acertadísimo repertorio  de versiones de temas sobre todo southern, del que hacían gala en su fantástico disco Fast Tracks de 1998. Así que tenía muchas ganas de volver a disfrutar a estos barceloneses de corazón americano.

El cielo plomizo sobre nuestras cabezas, y el 80% de posibilidades de precipitación que anunciaba la app del móvil, no daban demasiada cancha al optimismo. Aunque La Travi contaba con muchísimo menos público del habitual, dada la aciaga previsión meteorològica, comprobamos que el escenario estaba montado y los amplis encendidos, así que entramos.
 
El espectáculo empezó 20 minutos después de la hora programada, y con los músicos mirando al cielo, pero empezó bien: versión de Allman Brothers Band para calentar motores, seguida del Lay Down Sally de Eric Clapton. Pero, ¡ay!: las cosas se torcieron a partir de entonces. Los Bisontes cayeron en una retahíla de canciones country de poco "punch", sin presentarlas, sin prácticamente interacción con el público, sin emocionar. Los músicos tienen una calidad indudable, pero la pasión y la conexión se consigue con algo más. Así que cayó una versión de Rolling Stones (Dead Flowers), varias de grupos poco conocidos (Pure Prairie League, New Riders of the Purple Sage), y lo que intuyo que eran temas propios. Pero todo con un sonido falto de chispa, y un estilo demasiado homogéneo, a pesar de los intentos de la banda de ir combinando diferentes instrumentos (guitarras acústicas, eléctricas, pedal guitar e incluso un banjo). La cosa parecía que iba a remontar a la hora de concierto, cuando sonó una brillante interpretación del tema Just Ain't Easy de los Allman Brothers, seguido del clásico Route 66 que popularizó Chuck Berry. Pero a continuación la banda se volvió a hundir en un par de temas insulsos. Y ya no dio para más remontadas, porque la lluvia hizo su aparición con fuerza y todos tuvimos que apresurarnos: nosotros a tapar el vaso de cerveza con la mano y ponernos a cubierto, y los músicos a cubrir los equipos.

O sea, que sin dar un mal concierto, Los Bisontes del siglo XXI me dejaron bastante frío, y la climatología se encargó de abortar cualquier posibilidad de redención. Pese a todo, ya sabéis mi máxima: más vale una mala noche de rock'n'roll que una buena noche viendo a Pedrerol.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Matt Woods en La Traviesa

 

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 5 de septiembre de 2021. Hace unos tres o cuatro años cogí el hábito de dejarme caer cada domingo que podía por La Traviesa, a terminar la semana tomándome una cerveza y disfrutando del concierto de turno. No importaba el grupo que tocara (la chica que lleva el local tiene un ojo tremendo para la contratación, y la inmensa mayoría de los bolos que vi fueron fabulosos): yo me plantaba allí a las 20.30h de la noche, lloviera o nevara: era mi momento.


El maldito virus truncó todo eso, qué os voy a contar, y cuando a principios de este verano por fin regresaron los conciertos al garito más mítico de la Costa Dorada, obligaciones familiares varias (y algún que otro viaje) hicieron que no pudiera retomar tan sana costumbre. Hasta el pasado domingo, cuando, a pesar de tener planificado un fin de semana bastante agotador, decidí volver a mi amada Travi.

Aforo completo (aunque reducido, claro) en el enorme jardín para ver, en primer lugar, a un grupo de versiones llamado En nom de dona, donde una talentosa cantante versionó temas de grandes divas del  rock y el blues como Janis Joplin, Etta James o Big Mamma Thornton.

Y en segundo lugar, las estrellas de la noche, Matt Woods and the Natural Disasters. Música 100% yankee a cargo de este trovador de Tennessee, que en su gira europea tuvo a bien dejarse caer por este rincón de mundo que es Tarragona. Woods, ataviado con una camiseta negra donde se leía America: I love but you're freakin' me out, y sus tres músicos defendieron con solvencia y oficio sus canciones muy influenciadas por grandes de la americana como Seger, Springsteen y Bingham. Y eso que, como ya he dicho alguna vez en este blog, las medidas anticovid no son las más propicias para este tipo de eventos. Pero los discos de este hasta la fecha desconocido cantante (desconocido para mí, claro) son realmente buenos.
 
Así que otra buena velada de rock'n'roll que anotar en el haber, a pesar de mi cansancio, que me hizo apalancarme en una de las sillas cercanas al escenario, e irme antes de que terminara. Pero lo más importante: haber vuelto a La Traviesa. Ahora falta saber si en otoño seguirán los conciertos en el jardín, si los harán en el interior del local como antes, o si, horror, tendremos que esperar hasta el verano que viene para volver a disfrutar de música in live. Dios no lo quiera.
 

 

martes, 3 de septiembre de 2019

Jodie Cash en La Traviesa


La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 1 de septiembre de 2019. La Travi nos regaló otra tarde para enmarcar programando a Jodie Cash. La barcelonesa y su grupo presentaron varias canciones del que será su segundo trabajo, Mil noches (2019), con varios temas en castellano, y recuperaron cortes de su primer disco, Rollin' Swingin' (2016), íntegramente en inglés a excepción de la divertida La ranchera de mi madre, que también cayó en el repertorio. Y como no, las versiones marca de la casa: Take it Easy (Eagles), Simple Man (Lynyrd Skynyrd), Nutbush City Limits (Tina Turner) y Fortunate Son (Creedence Clearwater Revival) como colofón. Así que una gran velada de rock sureño, rockabilly, blues y rock gracias a esta reencarnación femenina y catalana de Johnny Cash, y la genial banda que la acompaña.

 

miércoles, 20 de marzo de 2019

The Electric Alley en La Traviesa

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 17 de marzo de 2019. Cinco meses después de su última visita, The Electric Alley volvieron a tierras tarraconenses: en esta ocasión a la mítica Traviesa de Torredembarra, que superó con creces el aforo máximo del local de invierno gracias a la habitual legión de feligreses que suelen frecuentarla.
Los gaditanos ofrecieron un magno espectáculo de una hora y tres cuartos de duración, donde repasaron buena parte de sus tres fabulosos discos, además de obsequiarnos con una versión de Up in Smoke de Blackberry Smoke y otra de Whole Lotta Rosie de AC/DC, más algunas estrofas de Wicked Game de Chris Isaac con las que terminaron el baladón Rusty, uno de los temazos de su último trabajo Turning Wheels (2018). La fuerza y maestría de todos los miembros de la banda, encabezada por la espectacular voz de su líder, y la calidad de sus canciones, hicieron las delicias de los que ya conocíamos al grupo, y también de los que lo descubrieron esa noche de domingo (hablé con varios conocidos que nunca habían escuchado a The Electric Alley, y todos alucinaron con estos herederos del mejor rock de los 70 y 80).

Un gran fin para el fin de semana.


 

jueves, 7 de febrero de 2019

Discos que no te salvarán la vida XIII

Decimotercera entrega de Discos que no te salvarán la vida (pero que te pueden alegrar el día). Hoy, con cositas buenas que nos dejó el pasado 2018.

 Peace, Love and Loud Guitars (2018), de Anthony Gomes. El portal BluesRockReview puso en la cima de los mejores discos de blues de 2018 al último trabajo de Anthony Gomes (aquí la lista completa). Un álbum con mucho blues tejano y sonidos sureños, donde las influencias de grandes como SRV, ZZTop o George Thorogood son evidentes, pero con una frescura y energía irresistibles.
 



 Like It on Top (2018), de Ana Popovic. La explosiva Ana Popovic ha lanzado el que, para mí, es su mejor trabajo hasta la fecha. La maestría a las seis cuerdas de la serbia se mezclan con una sensualidad y un erotismo poco habituales en el mundo el blues-rock, como ya anticipa el sugerente nombre del disco. Además, la acompañan invitados de lujo en varios temas: nada más y nada menos que Keb' Mo', Robben Ford y Kenny Wayne Shepherd. Así que el resultado, al menos para mí que soy muy fan de los tres guitarristas, es una delicia.



 Bear's Sonic Journals: Fillmore East February 1970 (2018), de The Allman Brothers Band. Aunque publicado el año pasado, evidentemente esto no se grabó en 2018, sino en 1970, un año antes del mítico At Fillmore East (1971), y en el mismo escenario. El repertorio lo componen algunos de los temas ahora ya clásicos de la ABB (In Memory of Elizabeth Reed, Statesboro Blues, Whipping Post...), y alguna sorpresa, como la fantástica Outskirts of Town, nada habitual en sus directos posteriores. Además, pese al casi medio siglo transcurrido, la calidad del sonido es de escándalo. ¿Qué más puede pedir un die hard fan de los brothers como el que suscribe?

jueves, 5 de julio de 2018

Discos que no te salvarán la vida XII: blues made in Spain

Vamos con una edición atípica de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día, con una selección de álbumes de blues hecho en España, un estilo poco habitual en el panorama musical estatal. Si en este país (sobre)vivir de la música ya es difícil para triunfitos y concursantes de Horrorvisión, intentarlo haciendo blues en inglés es prácticamente una quimera. Pese a ello, hay valientes que lo intentan, a Dios gracias, y con fantásticos resultados.

 Living with The Blues (2002), de The Suitcase Brothers. Hace semanas, por no decir meses, que ando enganchadísimo a este disco de blues del Delta. Los hermanos Pere y Víctor demuestran que para hacer música con calidad y feeling no hacen falta artificios: una guitarra acústica, una armónica y sus voces son más que suficientes para facturar este discazo que me transporta al porche de una casa de madera desvencijada a orillas del Mississippi. Me muero de ganas de verlos en directo, a ver si se dejan caer por estos lares algún día.

 Heart and Guts (2017), de A Contra Blues. Otro disco que me tiene encandilado. Como sugiere su nombre, la banda catalana A Contra Blues no sólo hace blues: de hecho, en este pedazo de álbum hay mucho rock sureño, muchos sonidos fronterizos con toques de psicodelia. Un trabajo espectacular, hecho con el corazón y las tripas, que bien podría estar firmado por una banda de Oklahoma, por ejemplo. A principios de agosto tocarán a 10 minutos de casa, pero por desgracia estoy fuera y me lo perderé. Pero actuan bastante por Catalunya, así que espero poder echarles el ojo (y las orejas) en breve.



Jefe (2018), de Jimmy Barnatán & The Cocooners. El actor y cantante Jimmy Barnatán ha reunido a su grupo The Cocooners, y ha puesto banda sonora a la película Jefe, el debut como director de Sergio Barrejón. Pero que nadie se equivoque: aquí no hay meras melodías de acompañamiento a las escenas del filme. Exceptuando el breve instrumental que abre el disco, el resto de los temas son canciones al uso, grandes piezas en las que encontramos blues, swing, rockabilly, rock'n'roll y soul. Una gozada de música 100% americana, de la que espero disfrutar el próximo 14 de julio, que tocan en Reus.

lunes, 12 de marzo de 2018

The Soul Jacket en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), viernes, 9 de marzo de 2018. Antes de nada, decir que The Soul Jacket es de aquellos grupos que, sobre el papel deberían gustarme: músicos solventes, estupenda voz, y una ecléctica selección de estilos que en general me encantan: soul, blues, southern, roots... Y sin embargo, no me acaban de convencer: por más oportunidades que doy a sus discos, no consigo que me entren.

Pese a ello, tenía esperanzas que en vivo serían otra cosa, como ya me ha pasado con otras bandas que en estudio me dejan indiferente pero en concierto resultan arrolladoras. Lamentablemente, no fue así. Quizás fue por la escasez de público (3 o 4 decenas de personas que daban un aspecto de lo más desangelado a la sala). Quizás por ceñirse demasiado a la producción original de sus temas y no intentar sorprender. Quizás por no querer caer en los manidos (aunque a menudo efectivos) trucos de los directos (solos incendiarios, versiones inesperadas, bromas con el público...). Quizás por la sobriedad de sus músicos, exceptuando tal vez a batería y voz... Pero el hecho es que, al menos para mí, ni fu ni fa. Hubo gente que disfrutó, que conste, pero yo lo encontré un concierto espeso, falto de chispa, donde los ingredientes eran los correctos (buenos músicos, buena voz, buenos temas, predisposición del público...) pero el resultado fue descafeinado.
 

Habrá que dar otra oportunidad a estos gallegos, no ha de ser fácil sobrevivir en la escena musical española con su apuesta tan profundamente de raíces (americanas, se entiende). Tal vez en una ocasión futura consigan convertir el concierto en una fiesta. Por desgracia, el pasado viernes no fue así.

jueves, 13 de julio de 2017

The Vegabonds en La Traviesa

Bluesgrass Bar La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), domingo, 9 de julio de 2017. Otro domingo travieso, acompañado de amigos y respectivos vástagos, en esta ocasión para disfrutar de The Vegabonds. Conocía a esta banda de Nashville por sus dos últimos discos, de un southern agradable y sin estridencias. Y a las 20.30, puntualísimos y todavía con la luz del día, así empezó el concierto: con canciones tranquilas, sonoridades amables, temas de pop-rock sureño sin sobresaltos ni aristas.
 
Pero, ¡ay, señores!, la cosa no iba a quedarse en eso. Los ritmos y la graduación fueron aumentando con el devenir del bolo, y con las primeras sombras el sonido se fue animando, creciendo, y el grupo metiéndose al respetable en el bolsillo. Ayudaron algunas versiones (Tom Petty, Allman Brothers, los Stones...) pero, sobre todo, un buen repertorio y una factura impecable. Los Vegabonds no son los tíos más habladores del mundo, pero su fe en su música y su discografía suple con creces esta carencia: no se limitan a alargar los temas innecesariamente, si no que van encadenando canción tras canción, tocadas con entrega y pasión, ya que se nota que creen en ellas y las disfrutan. 
 
 
Al cabo de 2 horas de goce y música ininterrumpida, tuvimos que retirarnos, ya que los peques daban muestras de cansancio y al día siguiente tocaba madrugar. Una lástima, porque al parecer (por el setlist pegado a uno de los altavoces y por los rumores de que tocarían hasta las 23.00) todavía hubo media hora de bolo, que tal como estaba la banda y el público, debieron ser memorables. Así que quedamos contentos, y con ganas de volver a ver a estos hillbillies si vuelven a dejarse caer por aquí.
 
 



PD: Todas estas fotos tan chulas son obra y cortesía de David.

miércoles, 15 de junio de 2016

One Way Out: The Inside History of The Allman Brothers Band



Así que, unos días después de mi redescubrimiento de los Allman Brothers y la consiguiente compra impulsiva, recibía One Way Out: The Inside History of The Allman Brothers Band, cuya lectura me ha acompañado durante las últimas semanas. Y he de decir que he disfrutado como un enano.

El libro está compuesto por fragmentos de conversaciones del autor con los miembros supervivientes de la banda, además de con roadies, managers, productores e incluso músicos como Eric Clapton o Buddy Guy. Las narraciones de los hechos, las opiniones y los diferentes puntos de vista dibujan la historia del grupo, no sólo como una retahíla de sucesos, sino también desvelando porqué ocurrieron y como los vivieron sus protagonistas, tanto los momentos gloriosos (los inicios, la publicación de sus mejores discos, la llegada del éxito comercial…) como los trágicos (las muertes de Duane Allman y Berry Oakley, las luchas de egos, las adicciones, las múltiples formaciones, la patada en el culo a Dickey Betts…). Además de algunos momentos tan jocosos como memorables, como cuando la banda conoce al mentado Eric Clapton, o cuando contratan al guitarrista de Ozzy Osbourne Zakk Wylde para sustituir a Betts.

Pero lo mejor ha sido echar mano de Internet para hacerme con la discografía completa de los ABB e ir escuchándola de forma cronológica y paralela a la lectura de la biografía. Algunos discos ya los conocía, pero otros que nunca había escuchado antes me han deparado fantásticas sorpresas. Y los trabajos de la década de los 80, que todos los miembros califican como de “embarrassing”, me han arrancado más de una sonrisa de condescendencia.

En definitiva, un libro imprescindible para los fanáticos de los Brothers. Pero si, como era mi caso, no eres un gran seguidor suyo, seguro que su lectura te hace irremisiblemente adepto (y adicto) a la obra de esta gran banda. A mí me ha pasado.

miércoles, 1 de junio de 2016

En la carretera con The Allman Brothers Band

 
 Un domingo de invierno cualquiera. Las nueve de la noche. Tengo que conducir 100 kms. a solas, en un coche sin entrada para el iPod, pero sí con reproductor de CD. Rebusco en mi vieja colección de discos y elijo A Decade of Hits: 1969-1979, de The Allman Brothers Band, que hace años que no escucho. Pulso el botón de reproducción aleatoria, y me pongo en marcha.

Empieza sonando Revival, que me contagia su irresistible optimismo hippie. Buen comienzo. Activo el Night panel, que minimiza las luces del salpicadero, y me dejo llevar. Perforo la noche cerrada saboreando el slide de Duane Allman, los punteos de Dickey Betts, las baterías hermanadas de Butch Trucks y Jaimoe, el bajo de Berry Oakley, los teclados y la voz cavernosa de Gregg Allman, el piano tan honky tonk de Chuck Leavell... Van cayendo el country de Ramblin' Man, y luego el jazz de In Memory of Elizabeth Reed, el blues de Trouble No More, el rock'n'roll de Southbound... Etiquetar a los Allman Brothers como rock sureño es como describir a Messi como “un buen chutador de faltas”.

Floto sobre la carretera en compañía de Jessica, de Liz Reed, de Little Martha, de Melissa. Disfruto de cada matiz, de cada virtuosismo, de cada imperfección, de cada canción que había escuchado decenas de veces pero que se me presenta como si hoy fuera la primera. El coche devora la línea discontinua y el tiempo pasa como una ensoñación. Una hora de éxtasis. Un viaje sublime.

La mañana siguiente entro en eBay y encargo el libro One Way Out: The Inside History of The Allman Brothers Band (2014), de Alan Paul.



sábado, 5 de julio de 2014

Llegó el verano

Ya sé que oficialmente, o mejor dicho astronómicamente, el verano empieza el 21 de junio. Pero no es hasta primeros de julio que tengo la sensación plena de que el estío está aquí, ya que es cuando realmente se "aprecian" el calor abrasador, los mosquitos, las playas a rebosar, los guiris ofreciendo en sacrificio sus pieles al Dios Sol... Y pese a todo, es una estación que me encanta. Así que hoy me apetece colgar este tema de Kid Rock, una summer song en toda regla, empezando por el título.

No soy yo muy fan de Kid Rock, de hecho es un tío cuya música me deja bastante indiferente. Pero mira, esta All Summer Long, de su álbum Rock'n'Roll Jesus (2009), no me canso de escucharla. En primer lugar, por que es un homenaje a ese clásico maravilloso que es Sweet Home Alabama (de hecho, parece que Kid Rock y Lynyrd Skynyrd hacen buenas migas, ya que el primero colaboró en el disco Vicious Cycle (2003) de la banda de rock sureño). Y en segundo lugar, porqué tanto el vídeo como la letra y la melodía transmiten un buen rollo contagioso. Así que nada, os deseo a todos un feliz verano, y a disfrutar de la canción.

lunes, 3 de marzo de 2014

Discos que no te salvarán la vida V

Nueva entrega, la quinta ya, de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Ahí vamos...


Foreverly (2013), de Billie Joe Armstrong + Norah Jones. El año pasado, Norah Jones y Billie Joe Armstrong, cantante de Green Day, se tomaron un receso en sus carreras dedicadas al adult-oriented-pop y al punk-pop, respectivamente, para gestar este curioso álbum. Foreverly (2013) es ni más ni menos que una reinterpretación del disco de los Everly Brothers Songs Our Daddy Taught Us (1958). Folk pausado y sin estridencias, pues, en este experimento que consigue su cometido: transmitir la belleza de la simplicidad de las canciones de los hermanos Everly, tan pegadizas como intemporales.

Para todos los públicos (2013), de Extremoduro. Como no podía ser de otra manera, los medios estatales hablaron más de la filtración del disco a Internet que de la música allí contenida. El ninguneo habitual, pues, a la que es, sin lugar a dudas y desde hace años, la mejor banda de rock española. Robe y los suyos han vuelto a hacerlo: un gran trabajo que, de acuerdo, no sorprenderá a nadie, pero también es cierto que no tiene un tema malo. Sobreviven retazos del punk de antaño, pero en general es el álbum más "para todos los públicos" de la banda: ahora la música y los cambios de ritmo permiten disfrutar más y mejor de la poesía sin tapujos del extremeño, y al final sus 7 canciones dejan con ganas de más.

Mexican Way (2014), de Rain. Nunca había oído hablar de esta banda italiana pese que, al parecer, llevan más de 30 años de carrera. En este Mexican Way reinterpretan en clave acústica algunos de sus temas, los cuales no están nada pero que nada mal. Sonidos fronterizos con un pie a cada lado del río Pecos, y canciones interpretadas medio en inglés, medio en hispano, conn títulos tan ilustrativos como Tijuana Jail o Whisky en la Ruta 666. A destacar, también, una meritoria versión del clásico de Christopher Cross Ride Like the Wind.


Otros discos que no te salvarán la vida:

I) Gun, Matchbox Twenty y The Dirty Pearls.
II) Rick Springfield, Hinder y Carminho.
III) Gene the Werewolf, Francis Cabrel y The Mavericks.
IV) Europe, Crashdïet, Santa Cruz y Reckless Love.

lunes, 29 de julio de 2013

Viejos secretos (3 de 3): Directo

En los últimos años de la década de los 80 y los primeros de los 90, todo grupo que se preciara lanzaba el inevitable disco en concierto como demostración de la consolidación de su carrera. Ahí estuvieron aquel Escuela de calor (1989) de Radio Futura, el ¡A por ellos!... que son pocos y cobardes (1989) de Loquillo y los Trogloditas, el Capturados vivos (1992) de La Frontera, o el álbum en vivo de Los Secretos, titulado simplemente Directo (1988).

Enrique Urquijo siempre renegó un poco de este trabajo, que fue grabado en un concierto matinal en la sala Sol de Madrid, dentro del espacio El Gran Musical de Los 40 Principales. Según él, las mañanas no eran el mejor momento del día de la banda, y eso se transmitió en el resultado final. Ciertamente, la calidad del sonido no era la mejor, y muchas voces e instrumentos tuvieron que regrabarse en postproducción. Pero eso no quita que Directo sea un álbum fantástico, con un repertorio acertadísimo, que le valió a Los Secretos su primer Disco de Oro, y la confirmación de la banda como una de las grandes del panorama español del momento.

La apertura es toda una declaración de intenciones: el disco lo inaugura No me imagino, la que fuera una simplona canción pop de sus primeros trabajos, convertida en un instrumental frenético a ritmo de rockabilly. Y es que este es el último LP de Los Secretos donde están 100% influenciados por sonidos country, southern y tex-mex (de hecho, incluye una versión de la ranchera Volver, volver). Además, colaboraciones de lujo como las de Joaquín Sabina, José María Granados o Javier Teixidor de Mermelada enriquecen el disco lo suficiente para que, a pesar de su larga duración (ni más ni menos que 24 cortes), no le sobre ni un tema. De hecho, se publicó como doble LP cuando apareció en vinilo, y se mantuvieron los dos CD al hacerlo en digital, a diferencia de otros dobles que perdieron canciones por el camino al editarse en compact (el Bienvenidos de Miguel Ríos, por ejemplo).

Para bien o para mal, los siguientes trabajos del grupo, empezando por La calle del olvido (1989), ya tuvieron un sonido más profesional y limpio, pero también más melódico, más alejado de las raíces norteamericanas, exceptuando algún tema esporádico. Así que la etapa más country de la banda se cerraba con este Directo. Broche de oro, eso sí, ya que Directo fue la puesta de largo de Los Secretos, un disco inolvidable repleto de temas que se convirtieron en clásicos. Y, por desgracia, su único trabajo publicado en vivo con Enrique al frente, a causa de su repentina muerte en 1999.

viernes, 19 de julio de 2013

Viejos secretos (2 de 3): Continuará

Sólo algunos de los incontables grupos surgidos durante la Movida llegaron "vivos" a la segunda mitad de los años 80. Bandas como Los Nikis, Glutamato Yeyé o Derribos Arias desaparecieron o perdieron el favor del público, mientras que otras, como Radio Futura o Los Secretos que hoy nos ocupan consiguieron sobrevivir a la criba, gracias a reinventarse y evolucionar a partir del pop simplón de sus primeros trabajos.

Tras un éxito considerable aunque no desmesurado de El primer cruce (1986), los madrileños optaron por seguir con el mismo tipo de influencias en su siguiente disco que, esta vez sí, era un LP, ya que 12 fantásticas canciones componen este Continuará (1987). Con él tampoco lograron un éxito arrollador ni se convirtieron en un grupo de masas como algunos de sus coetáneos, pero gracias a él reclutaron un buen puñado de incondicionales. Y es que en sus surcos se encuentran algunos de los temas más estremecedores de toda su carrera. En este álbum está, como apertura de la cara A, el inolvidable Buena chica, ese reencuentro con un ex-amor que acaba dedicándose a la prostitución. O la canción que inaugura la cara B, Siempre hay un precio, un desgarrador blues a la altura de clásicos de la banda como Quiero beber hasta perder el control. También incluye una versión de Por el túnel, de Joaquín Sabina, y por supuesto, en su andadura por los sonidos americanos, hay rock'n'roll en Sucedió al revés y Ella me dijo, aires mejicanos en No digas que no y rockabilly en el impresionante instrumental de infausto título Muslitos de pollo.

Lamentablemente, a pesar de la notable destreza de los músicos, cada vez más cómodos con el nuevo estilo adoptado, el sonido dejó mucho que desear, a causa de la inexperiencia de Enrique Urquijo, en ese momento erigido ya en líder indiscutible del grupo, y que insistió en llevar a cabo la producción. De hecho, pocos de los temas de este trabajo se han podido aprovechar para recopilatorios posteriores, o se han tenido que regrabar para poder incorporarlos. Pese a todo Continuará es un álbum soberbio que todavía hoy, más de 25 años después, y a pesar de su saborcillo casi de disco grabado en mono, sigue poniendo los pelos de punta.

sábado, 13 de julio de 2013

Viejos secretos (1 de 3): El primer cruce

Entre sus primeros discos y maquetas, con un pop muy a lo The Knack, y su etapa más melódica, iniciada con La Calle del Olvido (1988) y que perdura hasta hoy, Los Secretos tuvieron una época con un estilo y unas influencias del country y el southern que, vista con la perspectiva de los años, me parecen la mejor de una banda que, para mí, fue y es de culto.  Mientras hoy muchos se esfuerzan porque les cuelguen la etiqueta de Americana, hace más de cinco lustros el grupo madrileño parió tres discos (dos en estudio y uno en directo) que son una referencia en la música de tintes americanos Made in Spain. Nos ocuparemos de estos trabajos: hoy del primero, y en futuros posts de los otros dos.

El primer cruce (1986) fue la primera grabación que hicieron Los Secretos para el entonces nuevo sello independiente Twins. Se trata de un mini-LP de sólo seis canciones... ¡pero vaya seis canciones! La primera cara se abre con No me falles, una canción que empieza con un aire pop, pero que va creciendo y orientándose a sonidos más sureños gracias a la mano de Ramón Arroyo, para mí uno de los mejores guitarristas de este país. Además, la letra es marca de la casa: las frecuentes bajadas de Enrique Urquijo a los infiernos de la droga, sus historias de desamor, y su incapacidad para hallar una estabilidad emocional, protagonizan esta canción, y el resto, con esa habilidad que tenía el malogrado cantante para estrujarte el corazón.

El siguiente tema ya abraza de lleno la música americana: ritmos rockabillies para Cerrar los bares, otra historia de desamor donde destaca la batería de Steve Jordan en el corte más acelerado del disco. Y para cerrar la cara A, Sin dirección, el que fue primer sencillo, y que me llevó de cabeza a la tienda a comprar el disco en cuanto la escuché unas cuantas veces por la radio (¿cuándo fue la última vez me pasó eso?) 

La cara B no puede empezar mejor: puro rock'n'roll en el tema que da título al álbum, El primer cruce, con una instrumentación impecable (muy bueno el bajo de Nacho Lles aquí) y ese amor imposible a lo Romeo y Julieta. Y luego, un clásico no ya sólo de Los Secretos, sinó de todo el pop-rock español. Una ranchera capaz de estremecer las entrañas al más pintado, y que miles de jóvenes de mi generación hicimos nuestra cuando la chica de turno nos dejó (¿Te suena, Pep?): Quiero beber hasta perder el control.

Y como guinda del pastel, San José, un pedazo de instrumental donde Ramón Arroyo y Álvaro Urquijo vuelven a salirse con guitarras a dos voces, y con una cadencia que te transporta a tierras fronterizas. Eran tiempos de sonidos a lo Mark Knopfler y sus Dire Straits, y los madrileños supieron estar a la altura.

Una delicia de trabajo, pues, que como mini-LP se publicó sólo en vinilo, ya que en sus posteriores ediciones digitales se añadió como bonus al Continuará (1987), del cual nos ocuparemos en breve.

lunes, 17 de junio de 2013

Vuelven Truth & Salvage Co.

Buenas noticias desde Carolina del Norte: tras casi 4 años de silencio discográfico, Truth & Salvage Co. están a punto de publicar el que será su segundo álbum. La fecha de lanzamiento es el 23 de julio de 2013, y el trabajo llevará por título Pick Me Up.

¡Cuánto disfruté con el debut de este grupo de rock sureño y country! Fue uno de los discos que más escuché en 2010, y lo voy recuperando a menudo para volver a engancharme a las pegadizas melodías de los carolinos estos. Una banda muy peculiar, ya que goza ni más ni menos que de cuatro cantantes, que igual se reparten las tareas vocales como las acometen al unísono. Su mentado y homónimo primer trabajo contó con la producción del cuervo negro por excelencia, Mr. Chris Robinson, mientras que para esta continuación han contado con Jon Ashley en la producción, y con Bill Reynolds (de The Band of Horses) en la mesa de mezclas, según reza su web oficial.

Así que estaremos esperando este lanzamiento con las orejas bien abiertas, confiando que alcance las cotas de calidad de su predecesor. De momento, el pedacito de canción que han colgado en YouTube no suena nada mal...



sábado, 6 de abril de 2013

Discos que no te salvarán la vida III

Tercera entrega de la sección Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Vamos allá, ¿no?

Rock'n'Roll Animal (2012), de Gene The Werewolf. Descubrí a este tío gracias un post de Sammy el Sucio, y la verdad es que lo estoy pasando en grande con su último disco. Gene el Hombre-Lobo suena a Def Leppard, a AC/DC, a David Lee Roth..., así que en clase no le van a poner un 10 en la asignatura de Originalidad. Pero sí va a ser el más buscado de la hora del patio, porque sus temas suenan frescos, desenfadados y cachondos, y a la tercera escucha ya no te puedes quitar de la cabeza el adictivo estribillo de I Only Wanna Rock'n'roll. ¡Zenkius, Sammy!

 
 
 
Vise Le Ciel (2012), de Francis Cabrel. Después de cuatro años desde su fantástico último trabajo, Des roses et des orties (2008), el que es mi cantaautor francés favorito publicó nuevo álbum el pasado 2012. En esta ocasión, se trata de un disco compuesto íntegramente por versiones de temas de su idolatrado Bob Dylan. No soy muy seguidor yo del de Minnesota, pero algunas de sus mejores canciones pasadas por el tamiz de Cabrel son, como mínimo, interesantes. Una buena forma, pues, de revisitar desde una perspectiva diferente a monsieur Zimmerman.




In Time (2013), de The Mavericks. Toda una sorpresa el regreso de The Mavericks a la escena musical, tras su disolución hace diez años, y con su líder Raul Malo forjándose una digna carrera en solitario. Pero los de Florida han vuelto, y su retorno bebe cada vez más de las tierras que se extienden al sur del río Pecos. Si estos primos-hermanos de Los Lobos siempre han hecho gala del mejor Tex-Mex, en In Time incorporan más sonidos latinos, y cada vez encontramos menos guitarras y más trompetas, trombones, acordeones y ukeleles. Un fantástico y soprendente come-back, que hace olvidar aquel prescindible The Mavericks (2003) que pareció sepultar su carrera hace una década.


Otros discos que no te salvarán la vida:

I) Gun, Matchbox Twenty y The Dirty Pearls.
II) Rick Springfield, Hinder y Carminho.

domingo, 28 de octubre de 2012

Pájaros en vías de extinción

Las intenciones quedan claras en el diseño de portada: la silueta de un pájaro, libre tras romper las rejas de la jaula. ¿Os trae algún título de canción a la cabeza? Efectivamente, en su nuevo álbum, Lynyrd Skynyrd pretenden traer de vuelta el espíritu de Free Bird. No lo consiguen, claro, aunque lo intentan con temas también de ornitológicas referencias como Ready to Fly. Pero como era de esperar, Last of a Dyin' Breed (2012) se parece más a God & Guns (2010) que a Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd (1973). Los de la dulce Alabama, o lo que queda de ellos, aparcan el blues y los sonidos tradicionales de sus albores y se centran en un southern más guitarrero y contundente, con aires de rock clásico. Tampoco es mala cosa: a los Lynyrd no se les puede pedir que hagan otro Pronounced..., ni otro Second Helping (1974), ni otro Street Survivors (1977)... Los años pesan, y las bajas todavía más. Pero Last of a Dyin' Breed entretiene, explota y endurece un estilo sureño que ellos mismos parieron hace casi 40 años, y suena de maravilla gracias a la producción y a los pedazo de músicos que alimentan la formación del siglo XXI. Además, en los últimos tiempos no están saliendo tantos buenos álbumes de southern, así que no es cuestión de hacerles un feo a los padres de la criatura. No conseguirá los discos de platino de hace cuatro décadas, pero tampoco estamos en 1973, y la industria y los gustos musicales del pueblo han cambiado desde entonces (a peor, pensamos muchos). Y qué más da. De momento, a mí me está alegrando las orejas, así que espero que el título del álbum (otra referencia al pasado, por cierto, concretamente a aquel Endangered Species (1994)) no vaya a resultar premonitorio, y que éste no sea el último trabajo de esa rara avis que fue, y sigue siendo, Lynyrd Skynyrd.

jueves, 22 de marzo de 2012

Buck Satan and The 666 Shooters


De vez en cuando me dejo caer por Mikkisays.net, una web de descargas más pirata que Urdangarín disfrazado de Jack Sparrow en los carnavales de las Islas Caimán. Ahí navego un poco al azar, para experimentar, buscando algún disco desconocido que me llame la atención por su portada, su título, o el nombre del grupo. Hace unos días encontré un álbum que, felizmente, cumplía los tres requisitos. El grupo se llamaba Buck Satan and The 666 Shooters; el disco, Bikers Welcome Ladies Drink Free (2012 ); y en la carátula había una calavera con un sombrero confederado. Así que, raudo y veloz, me hice con él, esperando encontrar lo que, efectivamente, encontré.

Como no podía ser de otra manera, Buck Satan y los suyos hacen un southern acelerado, con un sonido motero de ritmos rockabillies y bluegrass, voces arañadas por el bourbon, y guitarras y armónicas frenéticas. Además, algunos de los títulos de los temas no tienen desperdicio: ahí están Sleepless Nights and Bar Room Fights, The Only Time I'm Sober Is When You're Gone, o I Hate Every Bone in Your Body Except Mine (para los despistados, en argot, Bone es el pene en erección). En definitiva, una buena dosis de country rock alocado a cargo del señor Satan, o lo que es lo mismo, y según he descubierto en la Wikipedia, Al Jourgensen, fundador y líder de la banda metalera Ministry.

Buck Satan and The 666 Shooters no serán los próximos Allman Brothers, ni competirán con Taylor Swift por un Grammy en la categoría de mejor disco country. Pero aseguran un buen rato de diversión, además de conseguir transportarte a un tugurio a la vera de la Ruta 66, con una Budweiser en los labios, y el motor de la Harley en la puerta todavía caliente.