Curiosidades del mundo animal V
- Stefan Schmidt : Voces "rakkatakka" bajas, voces "wahwah" para los solos de guitarra
- Ross Thompson - Voces "rakkatakka" altas
- Ingo Sterzinger (Ike) - Voces "dandan" bajas

Otras curiosidades del mundo animal:
¿Qué hacía yo intentando que me gustara Coldplay?
Mi amigo “Big” Samuel es un peligro. Salir con él es una operación de riesgo que solo me atrevo a realizar en contadas ocasiones. “Big” Sam debe pesar la friolera de 150 kilos, que mueve con soltura y endiablada velocidad en cuanto cae la noche. Cae la noche, y caen los cubatas como gotas minúsculas, que se deslizan por el gaznate insondable de Sam mientras yo intento en vano seguir el ritmo con mis raquíticas birras, las que en vano intento retener en mis manos un ratito sin beber, para desacelerar un poco el ritmo.
Pero Big Sam no está para chiquitas, y ya vuelve a la carga con nuevos vasos, a la vez que impreca con voz de trueno: “Els collons me’ls acabareu, però la pasta no!” (“Los cojones me los acabaréis, pero el dinero no.”). Pete está a mi lado, y me mira con gesto de extrañeza. Es sueco y está de intercambio desde hace unos meses, y su escaso catalán no le ha permitido disfrutar de todos los sutiles matices de la sabia frase de Sam. Se la traduzco al inglés, y le aclaro que, evidentemente, Sam está más pelado que yo, y que tan solo se trata de una bravuconería que indica que empezamos a calentar motores en serio. Acabo de hacer el click, aquel momento de la noche en que ya no te importa si mañana te levantas temprano, si estarás cansado o con resaca, o cuanto dinero te gastarás.
Una sonrisa asoma a mis labios, y a pesar del discotequero y horrendo lugar en el que nos encontramos (Sam ha querido pasar por una sala de fiestas), tengo que reconocer que me lo estoy pasando genial.
Todo ha empezado después de cenar, cuando Sam ha entrado en modo reclutamiento con la excusa de ir a ver una banda de versiones de U2, que tocaban cerca de aquí. Muchos amigos han conseguido excusas razonables y ahora duermen felices, pero la verdad es que yo tenía ganas de salir. La oferta de Sam asegurando que iba a conducir él y que no bebería (“llevo tres días haciendo dieta, no voy a romperla ahora”) me ha acabado de convencer. Pete se apunta a un bombardeo, y el gran Bill Gates, otro personaje curioso de orografía facial difícil, ha acabado de redondear un cuarteto que promete. Como no usemos a Pete como avanzadilla para ligar, lo tenemos claro.
En el coche yo me encargo de la música, como siempre que vamos con Sam. En una ocasión así es necesario algo de alto voltaje. Abro el Spotify y enchufo “Walk” a todo volumen. En cuanto suenan las primeras notas, me acuerdo con pesar del gran Dimebag Darrell, y le explico a Sam su historia y la de Pantera, mientras Pete asiente complacido y Bill abre una lata de Voll Damm, que está a temperatura ambiente.