domingo, 28 de mayo de 2017

In Memory of... Gregg Allman

 
2017: un año fatídico para los fans de The Allman Brothers Band. El pasado 24 de enero fallecía, a los 69 años, Butch Trucks, uno de sus miembros fundadores. Al parecer, Trucks se pegó un tiro delante de la que era su mujer desde hacía 40 años, Melinda Trucks. Algo que me parece sorprendente, ya que el tío de Derek Trucks siempre me pareció uno de los brothers más sensatos y menos inestables, a tenor de lo que leí en la biografía One Way Out: The Inside History of the Allman Brothers Band (2014).


Y justo ayer, Gregg Allman, otro de los fundadores del grupo, y uno de los que le dio el nombre junto con su hermano Duane, moría en su casa de Savannah (estado de Georgia, EEUU), también a los 69 años. En este caso, la delicada salud del pequeño de los Allman -que había sufrido hepatitis C, cáncer de higado y una infección respiratoria que derivó en una operación de pulmón, además de varias adicciones- dijo basta y se llevó por delante a uno de los mitos del blues rock de todos los tiempos. Tras de sí deja el maravilloso legado discográfico de The Allman Brothers Band tras 45 años de carrera; unos discos en solitario más que dignos, entre ellos el fantástico Low Country Blues (2011) producido por T Bone Burnett; y unas memorias, My Cross to Bear (2012) que ardo en deseos de leer.

Hoy, miles de Melissas están de luto. Gregory Lenoir Allman, descansa en paz.





jueves, 18 de mayo de 2017

Parecidos razonables IV

Vale que los nórdicos no son los tíos más creativos del mundo, pero... ¿de verdad que el diseñador gráfico de la portada del segundo álbum de los suecos Adrenaline Rush no podía haber tirado un poco de imaginación? ¿O era necesario "inspirarse" tanto en la portada del primer disco de la banda?


Adrenaline Rush (2014)

Soul Survivor (2017)

De acuerdo con que la moza está de muy buen ver, y algún publicista habrá decidido que tiene que ser la imagen del grupo. Pero, hombre, no sé, ponla de pie, o en otra pose, o acompañada de los músicos... Y además, chica, ¿no tienes otra mirada que la de soslayo?

Otros parecidos razonables:
- Oli Brown y Jonny Lang
- Seesaw y Live at the Regal 
- Oscar Isaac y David Verdaguer


miércoles, 3 de mayo de 2017

Wyoming & Los Insolventes en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), sábado, 22 de abril de 2017. Es curioso esto de la fama mediática. Pon a un grupo de versiones en la sala Zero un sábado por la noche y no congregas más que a un par de docenas de asistentes. Pon al mismo grupo con El Gran Wyoming al frente, y tienes a casi 400 personas abarrotando el local. Así que llenazo total para ver a Wyoming & Los Insolventes, y por tanto, para disfrutar de un repertorio de lo más ecléctico: empezaron con Bienvenidos de Miguel Ríos (con lo cual ya me tenían ganado desde el primer tema) y terminaron con Radio Kill the Radio Star. Toma variedad.


La banda, haciendo caso omiso a su nombre, muy solvente, y con momentos realmente destacables. Pero el auténtico protagonista de la velada, por supuesto, es el personaje que los apadrina: además de cantar y tocar realmente bien, Wyoming es el frontman perfecto: simpático, entregado, cómplice con sus compañeros... y con sus característicos humor y verborrea con los que se mete al respetable en el bolsillo desde el minuto uno. Y el recital de canciones, como ya he dicho, de lo más variopinto, siguiendo un orden más o menos cronológico que pretendía dar una pincelada sobre lo que ha sido hasta la fecha la historia del rock'n'roll, y con explicaciones tan interesantes como jocosas por parte del mediático showman. Así que sonaron Chuck Berry, The Beatles, The Four Tops, Buddy Holly, David Bowie, Johnny Winter, Rory Gallager, Frank Zappa... y también algunos de los más representativos del rock estatal de todas las épocas: Los Salvajes, Los Bravos, Rosendo, Obús, Siniestro Total...

Y para acabar, después de dos horas de disfrute musical y carcajadas, los bises: ni más ni menos que Jesucristo García, que incendió la Sala Zero, Maneras de vivir, la Lola de los Kinks, y la mentada Video Killed the Radio Star que cerró el espectáculo.

En definitiva, lo que vendría a ser la verbena soñada por cualquier amante del rock'n'roll: gran selección de canciones de todos los tiempos, una banda muy acertada, y el mejor maestro de ceremonias posible.






viernes, 21 de abril de 2017

Aurora & The Betrayers en la Sala Zero


Sala Zero (Tarragona), sábado, 8 de abril de 2017. Llegué al concierto de Aurora & The Betrayers con nulas expectativas: había dado tres o cuatro escuchas a su segundo y último disco, Vudú (2017), pero no me acababa de convencer. Soul-rock con buenas intenciones, pero que no me transmitía demasiado. Pero, ay, amigos, ¡los mismos temas en directo son otra cosa! Las primeras pistas las dieron el escenario, a rebosar de instrumentos (entre ellos, 4 teclados) y las pintas setenteras de los 6 músicos que lo coparon, que parecían salidos de las primeras portadas de Lynyrd Skynyrd. Y entonces apareció Aurora, un pedazo de mujer, enfundada en negro y con un torrente de voz que sacudió la Sala Zero hasta los cimientos.

Definitivamente, Aurora & The Betrayers es un grupazo que hay que disfrutar en vivo. Se nota que los músicos están bragados en mil batallas de la escena musical madrileña (especial mención al batería, que lleva el peso de la sección rítmica con una energía desbordante). Las ambientaciones creadas con órganos suenan de maravilla, rememorando la sicodelia de los 70. Los arreglos de vientos son tan ricos como oportunos. Guitarra y bajo aportan el toque funk a la mezcolanza de estilos. Y Aurora, poderosa Afrodita, es la líder perfecta de esta bestia de siete cabezas, con una actitud desenvuelta a la par que chulesca (en el sentido "rockero" de la palabra), y con esa garganta prodigiosa que le han otorgado los dioses. Así que, casi dos horas de subidón y soul setentero, y una velada que me dejó encandilado y, efectos colaterales de colocarse en las primeras filas, con las canciones de Aurora & The Betrayers resonando en mi cabeza todo el domingo.

Por cierto, fantástico también el público, muy entregado a la causa, y que mereció los elogios de Aurora y los aplausos de toda la banda. Y felicitaciones de mi parte al sector femenino, que no paró de bailar y corear los temas: hay que reconocer que, en los conciertos de blues-rock, donde el 90% de los asistentes somos hombres, cuesta más animar el sarao. Pero así de burros somos los tíos, que nos parece que queda de poco macho entregarse a la música.

lunes, 10 de abril de 2017

Dani Flaco en Les Golfes Club


Les Golfes Club (Tarragona), viernes, 7 de abril de 2017. Como prólogo de la crónica, una de cal y una de arena. La de arena: el cachondeo de los horarios. En el cartel "oficial" indicaba que el concierto empezaba a las 21.30. En la web donde se compraban las entradas, que la apertura de puertas era a las 22.00. E incluso en una  agenda de eventos estaba programado para las 22.30. Lo cierto es que el bolo empezó a las 21.35, y durante la primera media hora hubo un goteo de asistentes que entraban con cara de joder, ¿ya ha empezado?.

La de cal: lo fantásticamente bien que suena la música en directo en Les Golfes Club. El cierre de La Vaquería, hace casi 3 años, había dejado huérfana la noche tarraconense de canción de autor en directo. Así que esperemos que esta sala tome el relevo, porque es ideal para conciertos de pequeño formato.

Dani Flaco llegó para presentar su último trabajo, Verbenas y fiestas menores (2017), acompañado a las teclas por un tal David Sam, que bordó su papel, tanto en las canciones más melódicas como en las más honky tonk. Dani dividió el espectáculo en dos partes: la primera, con los cortes más lentos del repertorio: A ras del suelo, Versos y madera, Fiesta menor... Menos mal que el de Bellvitge va intercalando bromas y chistes, porque si no media sala se le suicida con tanta letra de sufrimiento y desamor. Luego, David Sam se quedó a solas e interpretó un tema propio del que será su primer disco. Y a partir de ahí, canciones más movidas, aunque con historias a menudo igual de hirientes: Llegó la primavera, La niña de los ojos de papá, La última vez... Pero a los conciertos de Dani Flaco se viene a eso, a sufrir, a emocionarse, a estremecerse... aunque también a reír y a corear canciones como la que cerró la noche, la ranchera Versión original. Una velada intensa y demasiado corta, ya que el tiempo apremiaba por una maldita sesión de DJs que había programada justo después, y que obligó a Dani, para desencanto de los presentes, a saltarse algunos de los temas previstos.

Esperemos que Les Golfes siga apostando por este tipo de eventos, porque aunque no gozan, por desgracia, de una afluencia masiva de público (desconozco si la sesión de DJs congregó más gente), sí tienen un buen puñado de parroquianos que nunca fallan.