viernes 16 de mayo de 2008

Una de amplis vintage

Por suerte, algunas cosas me han mantenido musical en una semana gris y fea. No porque haya llovido, que ya tocaba, sino porque he dormido poco y mal, y eso agria el carácter y mina la moral.

Mientras Rafa se pasea por las pirámides, escuchando el mítico Powerslave de los Iron Maiden, como hacía años ha, yo me he estado paseando a fondo por el youtube y algunas webs de fabricantes de amplis realmente interesantes.

En mi búsqueda del sonido definitivo de rock clásico, voy detrás de un Marshall JTM-45, un Plexi, o cualquier ampli que se le parezca. Esta demo de un JTM-45 original de la época me tiene enamorado:



En esta dirección, muy destacable el lanzamiento del nuevo Suhr Badger 30, un cabezal de boutique (también está en formato combo), que aquí podéis ver probado por Peter Thorn, guitarra de Chris Cornell en esta nueva época en solitario. Quizás no sea muy Marshall, pero no se puede negar que suena de muerte (y que el tío toca un rato!):






¿Qué más? ... Inspirado por los sonidos cálidos de las guitarras del excelente último disco de moe., mi búsqueda me llevó a Oldfield Amplifiers, y me enamoré de las muestras de sonido de los Marquis 30, 36 y 45. Pregunté directamente a esta pequeña factoría americana si cabía la posibilidad de conseguir uno de ellos, con fuente de corriente europea, y en formato cabezal. Por si os interesa, tienes que pagar un 20% por adelantado, tardan 10 semanas en fabricártelo, y no hay problema en que sea corriente europea. Todo, sobre unos 1800-2000€.



Por cierto, el lunes tocó en la sala Bikini de Barcelona el gran Dickey Betts, uno de los fundadores de los Allman Brothers Band, con una banda muy potente y parece ser que en plenas facultades guitarrísticas y escénicas. Y NO estuvimos allí. Esto habrá que corregirlo...

sábado 10 de mayo de 2008

Walk like an egyptian

Después de la tormenta siempre viene la calma. Y después de abril siempre viene, afortunadamente, mayo. Y es que el mesecito de las aguas mil ha sido poco generoso en lluvia, pero demasiado en trabajo, obligaciones y "tengoques", como dice Ana. Prueba fehaciente es este blog, donde sólo he podido escribir dos posts en todo el mes, pese a que tenía algunos temas que me apetecía muchísimo comentar, como el nuevo álbum de Dani Flaco o la maravillosa película musical Once. Pero bueno, todo se andará, aunque no será en breve: para descansar (y para cumplir mis buenos propósitos para el 2008), de aquí 5 horas pillo un avión a Egipto. ¡Bien!

El plan inicial (y, como siempre, sujeto a posibles modificaciones según sople el viento) es tomar un vuelo a Sharm El Sheik. Ahí, buscar un hotelillo o albergue, submarinear 3 o 4 días en el Mar Rojo (¿me acordaré, después de 2 años?), volver a El Cairo (por aire, supongo, aunque no descarto autocar o faluca) y estar unos 3 días en la ciudad, visitando pirámides, curioseando por los zocos y vagabundeando por los cafés. En definitiva, 8 días de bastante relax, espero.

En la maleta, lo único indispensable para una vida plena y feliz: toalla, bañador, 3 libros (La carretera de Cormac McCarthy, Egipto: el fin de una época, de Pierre Loti y 1984, de George Orwell), y el reproductor de MP3 a rebosar de novedades musicales (lo último de Shannon Curfman, de North Mississippi Allstars, de Lenny Kravitz, de Steve Winwood, de Albertucho, de La Shica...) y otra música no tan nueva pero igual de interesante (It's About Time de Marc Ford, disco de cabecera de David; Blue Horse de The Be Good Tanyas, que descubrí a través del blog de Burdon; Jazz in Paris, de Don Byas, que me recomendó mi amor platónico... y, por supuesto, el tema Walk Like an Egyptian, de Bangles).



Así que lo dicho, me despido hasta de aquí 8 días. Abrazos piramidales y besos jeroglíficos a todos/todas, y ¡hasta la vuelta!.

jueves 1 de mayo de 2008

Me estoy haciendo viejo

La semana pasada leí este post donde se listan las que, hasta la fecha y según la revista Rolling Stone, son las mejores canciones del siglo XXI. E, inevitablemente, la sensación que tuve es que me estoy haciendo viejo (musicalmente hablando, claro; lo de los cabellos blancos en las sienes es porque ayer estuve pintando el techo de casa...;-).

Y es que la estadística me es del todo desfavorable. A saber:

De los 80 grupos o solistas que aparecen, hay 20 que nunca he ido nombrar (¿Antony & The Johnsons? ¿pero estos tíos existen? ¿en qué planeta?), y de los 60 restantes hay unos 40 que, si me preguntas así, a bote pronto, soy incapaz de tararearte alguna canción. De hecho, sólo tengo, en CD o MP3, algún disco de unos 15 de ellos (aunque algunos han pasado fugazmente por mis orejas y efectivamente, tampoco soy capaz de tararearte nada).

De las 100 canciones que hay, conozco sólo 17, y la verdad, no todas las pondría entre las mejores 100 del XXI (Don't Know Why de Norah Jones, With My Own Two Hands de Ben Harper y Quelqu’un M’a Dit de Carla Bruni sí, por supuesto, pero... ¿The Rising de Bruce Springsteen? ¡Buf, ni con calzador!). Y evidentemente he echado en falta muchas, muchísimas, que a mi parecer deberían estar y no están. Pero bueno, he pensado, no tengamos prejuicios y vamos a darle una oportunidad a estos chavales. Así que me he bajado los 100 temas (en el post hay un enlace para poder descargarlos) y he intentado, repito, INTENTADO, escucharlos. Y así, en mis cascos han sonado Franz Ferdinand, que no están mal, Keane, que me aburren sobremanera, o los inefables Coldplay, que tienen el dudoso honor de protagonizar el slogan de éste nuestro blog.

Pero he de admitir que todas las veces (tres) que me he puesto, no he pasado de la canción 25 ó 30. Llamadme clásico, anticuado, retrogrado o lo que queráis por no seguir las nuevas tendencias musicales pero, sinceramente, creo que no me estoy perdiendo gran cosa.

domingo 27 de abril de 2008

Hey Joe, ¿qué sería de ti?

Mientras las primeras notas del mágico Crosstown Traffic me inundan los oídos, me pregunto, como muchas otras veces, qué hubiera sido de Hendrix, sino hubiera muerto tan pronto, aquella noche de Septiembre de 1970, por motivos aún que son motivo de controversia.

A menudo solemos pensar que los grandes de la música son en gran parte grandes, mitos, precisamente porque murieron. En seguida me vienen a la cabeza unos cuantos nombres: el mismo Jimi, Janis Joplin, Jim Morrison, Shanoon Hoon (cantante de Blind Melon), Jeff Buckley, Kurt Cobain, y tantos otros.

Repasando la obra de cada uno de ellos, es fácil apreciar que, por mucho que pese su muerte en la creación del mito, es innegable que todos ellos crearon discos y sonidos esenciales, revolucionarios, cada uno en su género, y que hicieron algo tan valioso en vida que, por mucho que su muerte alimente la memorabilia, no es sino un mero eco del auténtico tesoro.

¿Cómo hubieran evolucionado? Pues hubiera sido interesante vivirlo, porque tan sólo echando una ojeada a algunos de sus contemporáneos de los 60 que siguen en activo, como por ejemplo Eric Clapton, Neil Young o Pete Townshend, nos damos cuenta de lo que nos hemos perdido.

Hablando de Clapton. ¿Qué agujero tan enorme en el mundo del rock hubiera supuesto que Clapton hubiera visto interrumpida su carrera después del imprescindible John Mayall Bluesbreakers with Eric Clapton, el increíble álbum Beano? ¿Qué habría sido de nosotros si no hubiese podido publicar el Layla con los Derek & The Dominos? ¿Y la colaboración con Steve Winwood, en Blind Faith? Dios, la cosa se pone fea.... Pero no queda ahí la cosa, aún nos faltan los Cream y por supuesto, toda su trayectoria en solitario, que arranca en 1970 y que en su primera época es excelente.

Cuando pienso de esta forma vuelvo a preguntarme qué hubiera sido de Hendrix, qué estaría haciendo hoy, como vestiría, y por encima de todo, cuanta música hubiera publicado en estos ya casi 40 años (!) desde su desaparición. Y siento una sensación de vacío...

Hace unos días estuvimos con Almond en París, y no pudimos dejar de visitar la tumba de Morrison en Père Lachaise. A pesar de la lluvia y de la letra de uno de sus míticos temas, no estábamos solos.

People are strange
when you're a stranger
faces look ugly
when you're alone

Nos vemos con una guitarra en la mano, amigos. Que no decaiga.

domingo 20 de abril de 2008

Los girasoles ciegos

Estoy suscrito a Al caer el sol, blog del programa homónimo de la emisora Radio Sol XXI, y gracias a él he descubierto:

1- Que en este país le pegas una patada a una piedra y sale un cantautor (lo cual no es malo, dicho sea de paso).

2- Algunos de estos cantautores, realmente buenos e interesantes (y no demasiados visibles para el mainstream musical, me temo). Me refiero a gente como Rafa Pons, Dani Flaco o Luis Ramiro, entre otros.

3- Un libro recomendado en este post, que acabo de terminar y que me ha encantado: Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez.

Los girasoles ciegos son cuatro cuentos situados en la España de posguerra, cuatro derrotas, cuatro muertes absurdas en una guerra tan absurda como lo son todas las guerras. Emocionante, Impactante, Bello, Horrible, Sobrecogedor, Tristísimo... Todos estos adjetivos me venían a la mente mientras lo leía, pero ninguno de manera tan insistente como NECESARIO.

En todos los países que han sufrido guerras civiles, genocidios, brutales represiones o dictaduras existe el debate de si hay que recordar la barbarie o olvidarla y pasar página (Camboya o Ruanda, por ejemplo, son países donde este debate está a la orden del día). Personalmente, y creo que así lo demuestra Los girasoles ciegos, el olvido y la indiferencia son, en primer lugar, una falta de respeto a los que murieron por defender la libertad, por pensar diferente que los vencedores o, simplemente, porqué el azar los unió al bando perdedor. Y en segundo lugar, hacen un flaco favor al futuro de cualquier país: hay que preservar la memoria histórica, recordar la crueldad, la sinrazón, la inhumanidad, las devastadoras consecuencias de cualquier guerra para que nunca, NUNCA, vuelva a ocurrir algo parecido. Sin acritud, sin rencor, pero con la suficiente humildad para aceptar un pasado escabroso y aprender de los errores cometidos.