martes, 15 de enero de 2019

12º aniversario

 
Niñas y niños, chicas y chicos, señoras y señores: sucede que hoy, 15 de enero de 2019, Bourbon Street Online celebra ni más ni menos que su duodécimo aniversario.

Pasan los años más rápido de lo que todos quisiéramos, y podría empezar ahora una diatriba contra el paso del tiempo, la lejanía de la juventud, la inminencia de los primeros achaques... Pero qué cojones: como yo siempre digo, de las dos opciones posibles, la mejor es hacerse viejo. Así que prefiero servirme una copa de vino (la última botella de Jack Daniels se me terminó allá por 1998), buscar un vídeo en YouTube, subir el volumen lo que la familia me deje, reclinarme en la silla, poner pies y pantuflas encima del escritorio, y brindar por todos los que de tanto en tanto os dejáis caer por este blog. Y a vivir, que son cuatro días.

lunes, 7 de enero de 2019

Desenchufado ...y sentado


Con mis soul mates David y Miquel Angel hemos empezado una especie de juego, o propuesta, o no sé cómo demonios llamarle: cada lunes uno de nosotros propone un disco importante para él. El resto lo escuchamos, y cuando quedamos para tomar unas tapas, cosa que hacemos más o menos cada 3 semanas, comentamos los álbumes que se han sugerido desde el último encuentro.
Después de dos estupendas recomendaciones (Jazz Blues Fussion (1972) de John Mayall por parte de David, y Edgar Winter's White Trash (1971) por la de Miquel Angel), hoy me ha tocado a mí, y me he decantado por el que es mi desenchufado favorito: el Unplugged ...and Seated (1993) de Rod Stewart.
Me flipa este disco. Empieza con toda una declaración de intenciones: Hot Legs, que abría su disco Foot Loose & Fancy Free de 1977. Y es que en este disco no cabe el sonido enlatado con el que Rod Stewart triunfó en los ochenta con canciones como Do Ya Think I'm Sexy. Aquí hay grandes temas de su etapa en los Faces (Stay with Me, ...), de sus primeros trabajos en solitario (Tonight's the Night, Maggie May...), y también versiones de leyendas del soul (People Get Ready de Curtis Mayfield, The First Cut is The Deepest de Cat Stevens...).
Además, todo el concierto desprende muy buen rollo, en especial cuando, a partir del cuarto tema, entra en escena Ron Wood. Se nota que la química entre estos dos fundadores de los Faces sigue siendo fantástica, a pesar de no haber grabado juntos en 22 años, y entre las canciones se cuelan risas y bromas, y ese feeling se transmite en el resultado final. Y para constatar que esto más que un concierto es una fiesta de rock, blues y soul, qué mejor manera de terminarlo que con el Having a Party de Sam Cooke.
Veremos qué les parece a David y a Miquel Angel mi propuesta. Por cierto, junto a la recomendación anotamos tres o cuatro temas a los que prestar especial atención. Difícil decisión, me cuesta elegir cuáles son mis favoritos, pero venga, me decanto por la emoción que desprende Handbags and Gladrags, por el pedazo de blues que es Highgate Shuffle, y por la frescura de la eterna Stay with Me.


viernes, 28 de diciembre de 2018

Mi canción del verano 2018

El año a punto de terminar, y por razones que no vienen a cuento, todavía no he publicado mi obligado post sobre la que fue mi canción del pasado verano. Así que vamos a ello.

Hace casi 30 años, en el que fue mi primer trabajo "oficial", es decir, con contrato, una compañera me preguntó ¿qué tipo de música escuchas?, a lo que yo respondí Fleetwood Mac. ¡Ah!, ¿pop-rock en inglés?, dijo ella. Y yo contesté No, la verdad es que prácticamente sólo escucho a Fleetwood Mac.

Era verdad. Por aquel entonces (debía ser 1989 o 1990) estaba enganchadísimo a la banda británica. Compraba sus vinilos en la calle Pelayo de Barcelona, los grababa en una cinta de cassette al llegar a casa (por temor a que se rayaran, como me pasó con el Tango in The Night), y los escuchaba casi ininterrumpidamente.

Desde entonces, Fleetwood Mac se ha convertido en uno de esos lugares comunes donde vuelvo con asiduidad, cuando la oreja me pide descansar de nuevos descubrimientos y recuperar sonidos que me transporten a mis años mozos. Precisamente el pasado verano ha sido una época en la que, no sé muy bien porqué, he vuelto a escuchar muchísimo al grupo de Mick Fleetwood y John McVie, especialmente sus trabajos de los años 70 y 80. Además, aunque la banda hace tiempo que no publica material nuevo, sus spin offs suelen ser la mar de interesantes, y les presto atención. El último, el fantástico trabajo que facturaron en coalición Lindsey Buckingham y Christine McVie el pasado 2017, del que me he enamorado. Quizás no tanto como lo hacía hace tres décadas de los discos de The Mac, ya se sabe que los enamoramientos a los 18 son irrepetibles. Pero he disfrutado el álbum al máximo, y el que para mí es su mejor tema, Red Sun, se ha convertido por méritos propios en mi canción del verano 2018.


Otras canciones de otros veranos:

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Blues. La música del Delta del Mississippi

Acabo de terminar Blues. La música del Delta del Mississippi (2008), un interesante ensayo sobre la historia del blues a cargo del historiador estadounidense Ted Gioia.

El libro se podría dividir en tres partes: en los primeros capítulos, Gioia explora las raíces más profundas del género, las difusas (y por supuesto nunca registradas en soporte magnético) músicas africanas, europeas y americanas anteriores al siglo XX que pudieron dar lugar al estilo que se originó en plantaciones y pueblos del Delta del Mississippi, y que se empezó grabar a partir de 1900.


La segunda parte del libro lo conforman las biografías de varios de los primeros nombres propios conocidos del género: gente como Son House, Skip James, Charley Patton, Robert Johnson, Muddy Waters o Howlin' Wolf, entre otros, que crearon escuela transformando el blues primigenio con sus aportaciones.


Y por último, los capítulos finales narran cómo, durante los años 60 y 70, algunos productores, musicólogos e incluso aficionados barrieron el Delta buscando y rescatando del olvido a viejos bluesmen como los mencionados Son House o Skip James, dándoles la oportunidad de retomar sus respectivas carreras, gracias al interés que despertaron versiones de temas suyos realizadas por grupos de moda como Rolling Stones o Cream.


Una lectura indispensable para cualquier amante de la música con curiosidad por conocer las raíces y a los artífices del blues tal como lo conocemos hoy en día. Por cierto, aunque la edición que yo he leído es de 2010, la editorial Turner acaba de reeditar el libro este 2018.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Laura Varges en el Stone

Bar Stone (Tarragona), 2 de noviembre de 2018. ¿Y quién es Laura Varges? Pues según investigaciones realizadas tras la finalización del concierto, Laura Varges es una portuguesa de 23 años que estuvo de Erasmus el curso pasado en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. Y, por lo que se adivina, este puente de Todos los Santos volvió de visita a la ciudad y aprovechó para hacer un spanish tour, como lo llama ella, por diferentes bares de la villa. Pero todo esto lo sabemos ahora, claro. Cuando unos amigos y yo fuimos al Stone el viernes pasado no teníamos ni idea de a quién íbamos a encontrarnos allí, ni de que disfrutaríamos de un espectáculo divertidísimo, ni mucho menos de que caeríamos rendidos a los pies de la menina.


Varias son las cartas con las que juega (y gana) la joven Varges. En primer lugar, su buen hacer al frente del piano: pese a su corta edad (o precisamente gracias a ella), Laura toca de una manera alegre, desenfadada, como si lo que hiciera no tuviera excesiva complicación. Pero, a poco que afines la oreja, su impecable dominio de las teclas se hace evidente. En segundo lugar, su frescura y desparpajo: desde el minuto 1 se ganó al respetable con una simpatía contagiosa: riendo, hablando en "portuñol", bromeando, levantando carteles donde se leía "Aplausos", "Whoa-ha" y "Dadme Like en Facebook"... En tercer lugar, su ecléctico repertorio basado en clásicos de todas las épocas: Ray Charles, Nina Simone, Creedence Clearwater Revival, The Beatles, The Animals, Janis Joplin, The Clash, Queen, Radiohead, Pearl Jam, Fairground Attraction, 4 Non Blondes, Nirvana, The Cranberries, Oasis, Gnarls Barkley, Beyoncé... A los que hay que sumarles un par de fados que fueron una delicia. Y por último, su entrega: el show duró dos horas buenas, y más que se hubiera prolongado si por los asistentes hubiera sido, ya que con cerveza y la música en directo de Laura, el Stone era el paraíso en la Tierra.



En definitiva, que con sus buenas artes, la joven lusa nos encandiló a todos. Mucha suerte a esta crack del piano en su andadura, y ya sabéis, dadle Like en su Facebook, que la chica se lo merece.