domingo, 28 de mayo de 2017

In Memory of... Gregg Allman

 
2017: un año fatídico para los fans de The Allman Brothers Band. El pasado 24 de enero fallecía, a los 69 años, Butch Trucks, uno de sus miembros fundadores. Al parecer, Trucks se pegó un tiro delante de la que era su mujer desde hacía 40 años, Melinda Trucks. Algo que me parece sorprendente, ya que el tío de Derek Trucks siempre me pareció uno de los brothers más sensatos y menos inestables, a tenor de lo que leí en la biografía One Way Out: The Inside History of the Allman Brothers Band (2014).


Y justo ayer, Gregg Allman, otro de los fundadores del grupo, y uno de los que le dio el nombre junto con su hermano Duane, moría en su casa de Savannah (estado de Georgia, EEUU), también a los 69 años. En este caso, la delicada salud del pequeño de los Allman -que había sufrido hepatitis C, cáncer de higado y una infección respiratoria que derivó en una operación de pulmón, además de varias adicciones- dijo basta y se llevó por delante a uno de los mitos del blues rock de todos los tiempos. Tras de sí deja el maravilloso legado discográfico de The Allman Brothers Band tras 45 años de carrera; unos discos en solitario más que dignos, entre ellos el fantástico Low Country Blues (2011) producido por T Bone Burnett; y unas memorias, My Cross to Bear (2012) que ardo en deseos de leer.

Hoy, miles de Melissas están de luto. Gregory Lenoir Allman, descansa en paz.





jueves, 18 de mayo de 2017

Parecidos razonables IV

Vale que los nórdicos no son los tíos más creativos del mundo, pero... ¿de verdad que el diseñador gráfico de la portada del segundo álbum de los suecos Adrenaline Rush no podía haber tirado un poco de imaginación? ¿O era necesario "inspirarse" tanto en la portada del primer disco de la banda?


Adrenaline Rush (2014)

Soul Survivor (2017)

De acuerdo con que la moza está de muy buen ver, y algún publicista habrá decidido que tiene que ser la imagen del grupo. Pero, hombre, no sé, ponla de pie, o en otra pose, o acompañada de los músicos... Y además, chica, ¿no tienes otra mirada que la de soslayo?

Otros parecidos razonables:
- Oli Brown y Jonny Lang
- Seesaw y Live at the Regal 
- Oscar Isaac y David Verdaguer


miércoles, 3 de mayo de 2017

Wyoming & Los Insolventes en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), sábado, 22 de abril de 2017. Es curioso esto de la fama mediática. Pon a un grupo de versiones en la sala Zero un sábado por la noche y no congregas más que a un par de docenas de asistentes. Pon al mismo grupo con El Gran Wyoming al frente, y tienes a casi 400 personas abarrotando el local. Así que llenazo total para ver a Wyoming & Los Insolventes, y por tanto, para disfrutar de un repertorio de lo más ecléctico: empezaron con Bienvenidos de Miguel Ríos (con lo cual ya me tenían ganado desde el primer tema) y terminaron con Radio Kill the Radio Star. Toma variedad.


La banda, haciendo caso omiso a su nombre, muy solvente, y con momentos realmente destacables. Pero el auténtico protagonista de la velada, por supuesto, es el personaje que los apadrina: además de cantar y tocar realmente bien, Wyoming es el frontman perfecto: simpático, entregado, cómplice con sus compañeros... y con sus característicos humor y verborrea con los que se mete al respetable en el bolsillo desde el minuto uno. Y el recital de canciones, como ya he dicho, de lo más variopinto, siguiendo un orden más o menos cronológico que pretendía dar una pincelada sobre lo que ha sido hasta la fecha la historia del rock'n'roll, y con explicaciones tan interesantes como jocosas por parte del mediático showman. Así que sonaron Chuck Berry, The Beatles, The Four Tops, Buddy Holly, David Bowie, Johnny Winter, Rory Gallager, Frank Zappa... y también algunos de los más representativos del rock estatal de todas las épocas: Los Salvajes, Los Bravos, Rosendo, Obús, Siniestro Total...

Y para acabar, después de dos horas de disfrute musical y carcajadas, los bises: ni más ni menos que Jesucristo García, que incendió la Sala Zero, Maneras de vivir, la Lola de los Kinks, y la mentada Video Killed the Radio Star que cerró el espectáculo.

En definitiva, lo que vendría a ser la verbena soñada por cualquier amante del rock'n'roll: gran selección de canciones de todos los tiempos, una banda muy acertada, y el mejor maestro de ceremonias posible.






viernes, 21 de abril de 2017

Aurora & The Betrayers en la Sala Zero


Sala Zero (Tarragona), sábado, 8 de abril de 2017. Llegué al concierto de Aurora & The Betrayers con nulas expectativas: había dado tres o cuatro escuchas a su segundo y último disco, Vudú (2017), pero no me acababa de convencer. Soul-rock con buenas intenciones, pero que no me transmitía demasiado. Pero, ay, amigos, ¡los mismos temas en directo son otra cosa! Las primeras pistas las dieron el escenario, a rebosar de instrumentos (entre ellos, 4 teclados) y las pintas setenteras de los 6 músicos que lo coparon, que parecían salidos de las primeras portadas de Lynyrd Skynyrd. Y entonces apareció Aurora, un pedazo de mujer, enfundada en negro y con un torrente de voz que sacudió la Sala Zero hasta los cimientos.

Definitivamente, Aurora & The Betrayers es un grupazo que hay que disfrutar en vivo. Se nota que los músicos están bragados en mil batallas de la escena musical madrileña (especial mención al batería, que lleva el peso de la sección rítmica con una energía desbordante). Las ambientaciones creadas con órganos suenan de maravilla, rememorando la sicodelia de los 70. Los arreglos de vientos son tan ricos como oportunos. Guitarra y bajo aportan el toque funk a la mezcolanza de estilos. Y Aurora, poderosa Afrodita, es la líder perfecta de esta bestia de siete cabezas, con una actitud desenvuelta a la par que chulesca (en el sentido "rockero" de la palabra), y con esa garganta prodigiosa que le han otorgado los dioses. Así que, casi dos horas de subidón y soul setentero, y una velada que me dejó encandilado y, efectos colaterales de colocarse en las primeras filas, con las canciones de Aurora & The Betrayers resonando en mi cabeza todo el domingo.

Por cierto, fantástico también el público, muy entregado a la causa, y que mereció los elogios de Aurora y los aplausos de toda la banda. Y felicitaciones de mi parte al sector femenino, que no paró de bailar y corear los temas: hay que reconocer que, en los conciertos de blues-rock, donde el 90% de los asistentes somos hombres, cuesta más animar el sarao. Pero así de burros somos los tíos, que nos parece que queda de poco macho entregarse a la música.

lunes, 10 de abril de 2017

Dani Flaco en Les Golfes Club


Les Golfes Club (Tarragona), viernes, 7 de abril de 2017. Como prólogo de la crónica, una de cal y una de arena. La de arena: el cachondeo de los horarios. En el cartel "oficial" indicaba que el concierto empezaba a las 21.30. En la web donde se compraban las entradas, que la apertura de puertas era a las 22.00. E incluso en una  agenda de eventos estaba programado para las 22.30. Lo cierto es que el bolo empezó a las 21.35, y durante la primera media hora hubo un goteo de asistentes que entraban con cara de joder, ¿ya ha empezado?.

La de cal: lo fantásticamente bien que suena la música en directo en Les Golfes Club. El cierre de La Vaquería, hace casi 3 años, había dejado huérfana la noche tarraconense de canción de autor en directo. Así que esperemos que esta sala tome el relevo, porque es ideal para conciertos de pequeño formato.

Dani Flaco llegó para presentar su último trabajo, Verbenas y fiestas menores (2017), acompañado a las teclas por un tal David Sam, que bordó su papel, tanto en las canciones más melódicas como en las más honky tonk. Dani dividió el espectáculo en dos partes: la primera, con los cortes más lentos del repertorio: A ras del suelo, Versos y madera, Fiesta menor... Menos mal que el de Bellvitge va intercalando bromas y chistes, porque si no media sala se le suicida con tanta letra de sufrimiento y desamor. Luego, David Sam se quedó a solas e interpretó un tema propio del que será su primer disco. Y a partir de ahí, canciones más movidas, aunque con historias a menudo igual de hirientes: Llegó la primavera, La niña de los ojos de papá, La última vez... Pero a los conciertos de Dani Flaco se viene a eso, a sufrir, a emocionarse, a estremecerse... aunque también a reír y a corear canciones como la que cerró la noche, la ranchera Versión original. Una velada intensa y demasiado corta, ya que el tiempo apremiaba por una maldita sesión de DJs que había programada justo después, y que obligó a Dani, para desencanto de los presentes, a saltarse algunos de los temas previstos.

Esperemos que Les Golfes siga apostando por este tipo de eventos, porque aunque no gozan, por desgracia, de una afluencia masiva de público (desconozco si la sesión de DJs congregó más gente), sí tienen un buen puñado de parroquianos que nunca fallan.

miércoles, 5 de abril de 2017

The Brew en la Sala Zero

Sala Zero (Tarragona), viernes, 31 de marzo de 2017. Quinta vez (creo) que The Brew visita el Camp de Tarragona, y tercera que David, cofundador de este blog, y el que suscribe, vamos a verlos. He de reconocer que sus trabajos en estudio no son mis discos de cabecera: de hecho, me cuesta escuchar cualquiera de ellos del tirón, me saturo a las pocas canciones. Pero disfrutarlos en directo es una apuesta segura, y en esta tercera ocasión tampoco me defraudaron.

Vale que el espectáculo es el de siempre: mucho virtuosismo, muchos decibelios, los trucos de Jason (la guitarra sobre la cabeza, tocar con arco de violín...), el inefable solo de batería de Kurtis, la actitud de papá Tim... Pero siguen siendo tan enérgicos y entregados que se les perdona la repetición, y es imposible (si vas predispuesto, claro) no quedar apabullado por su propuesta: casi dos horas de técnica y tralla blues-rock. En esta ocasión, además, con sorpresa: versión de Break on Through de los Doors que, por supuesto, sonó impresionante.



Buena noche pues, con los amigos de The Brew. La escena concertil tarraconense está mejorando, pero tampoco es para echar cohetes, así que mientras los británicos sigan dejándose caer por estos aledaños, tienen asegurada la fidelidad de un público considerable. En el que me incluyo, claro.



miércoles, 22 de marzo de 2017

Popa Chubby en la Sala Zero


Sala Zero (Tarragona), domingo, 12 de marzo de 2017. ¿Cómo, o mejor dicho, por qué pasó a engrosar mi discoteca el CD How’d a White Boy Get The Blues (2001), de Popa Chubby? Cuando lo compré no existía Youtube, ni Spotify, y las emisoras de radio que se pillaban por mi zona raramente programaban blues-rock (por desgracia, eso no ha cambiado demasiado a fecha de hoy). O sea, que dudo mucho que escuchara ninguna canción suya en ninguna parte. Pero aun así me hice con él, y me encantó.

Así que, 16 años después, aluciné cuando David me dijo que el neoyorkino tocaba ni más ni menos que en Tarragona. Por supuesto, no nos íbamos a perder la cita, así que allí nos plantamos, un domingo, a las ocho de la tarde. Mucho me temía que seríamos cuatro los gatos que asistiríamos al concierto. Pero no: la afluencia de público, sin ser un exitazo, fue más que digna. Y lo mejor: todos los asistentes nos entregamos al bluesman desde el primer minuto.

No sé cuánto pesa Poppa Chubby, pero no debe faltar demasiado para los 200 kilos. Así que camina lento, inseguro, esquivando cables y pedaleras para estrechar las manos de los asistentes de las primeras filas. Pero cuando toma asiento y ataca con su Stratocaster desconchada, no hay quien le pare. Empieza con un instrumental poderoso, con un sonido que recuerda a George Thorogood. Pero no solo el blues-rock domina el americano. Como él comenta con acento yanqui pero la mar de entendible, ama el blues, el rock’n’roll, el jazz, el heavy metal…  y da fe de ello tocando con maestría todos los palos. Sus dedos rollizos se deslizan a velocidad de vértigo, su simpatía y autenticidad conquistan al más receloso, y la Sala Zero se incendia. La banda, bajo y batería, muy bien también, y aunque Chubby no hace más que tirarles piropos, en ningún momento eclipsan al protagonista.

Su repertorio de temas propios lo complementan algunas versiones tan curiosas como emocionantes, como el Hallelujah de Cohen o una reinterpretación instrumental del Over The Rainbow de Judy Garland. Al rato, Chubby decide dar un descanso a la Strato. Abandona su taburete, se sienta en una segunda batería que hay en el escenario (supongo que de los teloneros, aunque quizás era parte del equipo del americano), y se enzarza en un brutal duelo con el bataca oficial. Y se revela que Popa, además de un virtuoso de la guitarra, también lo es de las baquetas.

Tras casi diez minutos de gloria aporreando timbales y platos, el bluesman vuelve a la guitarra para seguir deleitando al personal. Las canciones se suceden, el tiempo vuela, y caen los últimos temas y la última versión de la noche, la irresistible Hideaway de Freddie King. En total, una hora y media orgásmica… y con un pequeño coitus interruptus.  Tras despedirse del respetable y abandonar el escenario, todos esperábamos unos bises para redondear el concierto. Pero mover 200 kilos no debe ser tarea fácil, y la noche anterior el americano había tocado en alguna ciudad de Alemania, así que había sido una larga jornada para Popa. O sea, que no volvió, y todos nos quedamos con ganas de más. Se le perdona, ya que la velada había sido fantástica, y sin duda será  para mí uno de los conciertos del año.

viernes, 10 de marzo de 2017

The Quireboys en la Sala Toman

 

Sala Toman (Reus, Tarragona),  24 de febrero de 2017. Entre amigos, y amigos de amigos, nos juntamos 11 especímenes para disfrutar del lujazo de ver a Quireboys tocar a pocos kilómetros de casa. Además, la Sala Toman no estaba a rebosar, ni mucho menos, así que segundo lujazo de la velada: poder estar en primera fila para no perder detalle del savoir faire de los londinenses.

 El bolo empezó con el tema que da título a su último trabajo, Twisted Love (2016), pero como no podía ser de otra manera, cayeron varias canciones de su trabajo más celebrado, A Bit of What You Fancy (1990). Nada que objetar: es un disco que amo tanto, que estaría en la gloria si decidieran tocarlo de cabo a rabo. Pero había que dejar espacio para otras joyitas de su prolífica carrera, así que también sonaron clásicos como This is Rock’n’Roll, Mona Lisa Smile o Tramps and Thieves, de su fantástico Bitter Sweet and Twisted (1993), un álbum a reivindicar, ya que no tuvo el éxito que merecía por la irrupción del grunge en la escena rocanrolera mundial.

Spike, como siempre, el frontman perfecto, gracias a esa pinta de corsario inglés, esos contoneos y esa entrega sobre el escenario, y ese sentido del humor irresistible. Y la banda, impecable, pese a que el sonido y la acústica de la sala no eran los mejores del mundo.

Así que la hora y media de rock y diversión pasó como una exhalación, y nos dejó a todos encandilados, tanto a los que conocíamos la discografía de los Quireboys como a los neófitos que, siguiendo mis efusivos consejos, se dejaron arrastrar a lo que les garanticé que sería un gran concierto de rock’n’roll.

Y como guinda, el tercer lujazo de la noche: cuando la sala ya se había empezado a vaciar, los componentes del grupo salieron a tomarse algo a la barra, y tuvimos la oportunidad de intercambiar algunas palabras con ellos y hacernos fotos. Así que David y yo nos fotografiamos con un sonriente Spike. Yo le felicité por el concierto: “Great gig!”. Y David, sorprendido por su energía en el escenario, le soltó “You are in a very good shape!”, a lo que Spike respondió: “For my age?”.

jueves, 16 de febrero de 2017

La banda de rock más grande del mundo

La mayoría de los cantautores actúan solos. Luego existen los dúos, los tríos, los cuartetos… The Allman Brothers Band eran seis. La actual formación de los Cherry Poppin Daddies, ocho. Y Los Inhumanos, aquel grupo valenciano tan popular hace tres décadas, eran ni más ni menos que treinta.

Pero lo de la banda que sigue es otro nivel: se llama Rockin’ 1000, y está compuesta ni más ni menos que por MIL músicos, todos tocando a la vez. Sin duda, verlos en directo ha de ser alucinante, como se puede comprobar en versión que hacen de Smells Like Teen Spirit de Nirvana:



En su web oficial se pueden ver más vídeos.

jueves, 2 de febrero de 2017

Trovadores del Siglo XXI

En los tiempos aciagos que corren para la industria musical española, la canción de autor sobrevive milagrosamente, quizás porque es más fácil vivir de los conciertos para una persona sola que para una banda entera, y ya no digamos de los irrisorios beneficios de la venta de las canciones en cualquier tipo de formato. Por suerte para que el suscribe, algunos de mis cantautores favoritos han publicado o van a publicar trabajo en breve.


A finales del año pasado Santiago Auserón, o lo que es lo mismo, Juan Perro, nos regalaba El viaje (2016), un álbum increíble en formato acústico: sólo la voz y la guitarra del que fuera líder de Radio Futura protagonizan 15 temazos que recorren los caminos del blues, del jazz, del folk y hasta del son cubano. El trabajo no hace más que cosechar elogios, y no es para menos.




En marzo saldrá a la venta Lo niego todo (2017), el nuevo disco de Joaquín Sabina, que no publicaba nada en estudio desde 2009. De momento, y desde hace unos días, ya se puede escuchar y ver el single de presentación que da título al LP. Un tema que no está nada mal, por cierto.



El 3 de febrero, es decir, de aquí nada, verá la luz el nuevo álbum de uno de mis cantautores de cabecera: Dani Flaco. Se llamará Verbenas y fiestas menores (2017), y su sencillo de presentación también está disponible desde hace unos días. Un tema que es puro Flaco, y que ya vaticina por donde irán los tiros: por los derroteros de su anterior trabajo, el fantástico Versos y madera (2014).




Y por último, mi otro cantautor de cabecera, Rafa Pons, también publicará nuevo trabajo este año. En este caso será un directo, donde recopilará los temas más celebrados de sus 4 discos en estudio y, espero, algunos inéditos. Todavía no hay fecha de lanzamiento, ni título, ni portada, pero sí muchísimas ganas por mi parte de echarle la oreja, después de lo que he disfrutado (todavía disfruto, de hecho), su último trabajo Disimula (2015).

miércoles, 25 de enero de 2017

Funny Girl

Ando leyendo estos días Funny Girl (2014), del británico Nick Hornby. El libro va sobre una comediante y la exitosa serie de la BBC que protagoniza, a mediados de los años 60. Pero, como buen melómano que es (uno de sus libros es el famoso High Fidelity), el autor no puede evitar las referencias musicales, que siempre me gusta encontrar en las novelas. Aquí va una de ellas (página 106), de cuando los productores de la serie buscan una sintonía para la cabecera:

Ron Grainer had asked a record producer called Shel Talmy at Decca Records to recommend a session guitarist, and Talmy had told him to use a young man called Jimmy Page. Under Grainer’s supervision, Page played Miles Davis’s ‘So What’ in a sort of blues band style, and it sounded terrific, Dennis thought.

domingo, 15 de enero de 2017

10º aniversario

Hoy, este humilde blog cumple la friolera de... ¡DIEZ años de vida!. Asusta pensar que, desde el día en que Bourbon Street Online vio la luz, soy 10 años más viejo, 10 años más feo, 10 años más sabio... Bueno, más sabio no creo: nunca he compartido el dicho que el saber no ocupa lugar, y mi teoría es que, cuando una neurona se llena con información, otra información se pierde en el proceso, sobre todo a medida que te haces más y más mayor. Pero a saber, quizás aquí me traiciona mi formación informática, que postula que la memoria física es reutilizable pero limitada.

Sea como sea, la verdad es que una década me parece una burrada de tiempo, casi un 25% de mi vida con uso de razón (y también con desperdicio de la misma, no nos vamos a engañar). Pero para tener una visión de la magnitud de la tragedia, vamos con unos datos, no siempre relacionados con la música, de lo que han dado de sí estos últimos 10 años:


- Posts publicados en Bourbon Street: 481
- Comentarios recibidos: 933
- Discos añadidos a iTunes: 1.286 (de 1.088 artistas diferentes)
- Reproductores de MP3 usados: 3 (un Creative Zen y dos iPod Touch)
- Mails recibidos: 21.958 (sin contar el correo del trabajo)
- Mails enviados: 8.080 (ídem)
- Libros leídos: 289
- Países visitados: 24
- Vuelos tomados: 63
- Hijas: 2

En fin, una barbaridad de tiempo, aunque probablemente seguiré escribiendo en el blog una temporadita más. Como ya he dicho en alguna ocasión, Bourbon Street me sirve sobre todo de cuaderno de bitácora musical, y dado que se aproximan algunos eventos interesantes (conciertos, nuevos discos...), habrá que dejar constancia de mis impresiones. Más que nada, para guardar en algún lado la información que no logro embutir en las neuronas, o que se irá evaporando a medida que lleguen nuevas experiencias. Y, por supuesto, para seguir disfrutando del placer de escribir, algo que me acompaña desde los 9 años, si no recuerdo mal, y que me gustaría mantener.

Antes de terminar, y como ya es habitual en mis posts de aniversario, dos cosas: un recuerdo para David, cofundador de este blog, y quien espero que se vuelva a reenganchar alguna vez. Y las obligadas pero sinceras gracias a todos los que os dejáis caer por esta Calle del Bourbon de vez en cuando. Un abrazo, y que vuestros sueños de rock'n'roll siempre os acompañen.


Rock'n'roll dreams come through (Meat Loaf)

You can't run away for ever
But there's nothing wrong with getting a good head start
You want to shut out the night, you wnat to shut down the sun
You want to shut away the pieces of a broken heart



Think of how we'd lay down together
We'd be list'ning to the radio so loud and so strong
Ev'ry golden nugget coming like a gift of the gods
Someone must have blessed us when he gave us those songs



I treasure your love
I never want to lose it
You've been through the fires of hell, and I know you've got the ashes to prove it



I treasure your love
I want to show you how to use it
You've been through a lot of pain in the dirt, and I know you've got the scars to prove it



Remember everything that I told you, and I'm telling you again that it's true
You're never alone, 'cause you can put on the 'phones,
and let the drummer tell your heart what to do



Keep on believing, and you'll discover baby



There's always something magic
There's always something new
And when you really really need it the most, that's when rock and roll dreams come through
The beat is yours for ever
The beat is always true
And when you really really need it the most, that's when rock and roll dreams come through,
for you


Once upon a time was a backbeat
Once upon a time all the chords came to life
And the angels had guitars even before they had wings
If you hold onto a chorus you can get through the night



I treasure your love
I never want to lose it
You've been through the fires of hell, and I know you've got the ashes to prove it



I treasure your love
I want to show you how to use it
You've been through a lot of pain in the dirt, and I know you've got the scars to prove it



Remember everything that I told you, and I'm telling you again that it's true
You're never alone, 'cause you can put on the 'phones,
and let the drummer tell your heart what to do



Keep on believing, and you'll discover baby



There's always something magic
There's always something new
And when you really really need it the most, that's when rock and roll dreams come through
The beat is yours for ever
The beat is always true
And when you really really need it the most, that's when rock and roll dreams come through,
For you!

jueves, 12 de enero de 2017

Los beneficios de la filosofía zen

 Mi amigo Rolando está pasando por una etapa zen. Ha decidido librarse de objetos superfluos, y optar por una visión minimalista de la vida. Hace bien. Una vez leí (creo que en un anuncio de gafas de sol) una frase que comparto: The lighter you travel, the further you go. Así que la opción de Rolo me parece de lo más acertada. Cuanto menos equipaje lleves, más lejos llegarás.

Por otro lado, y como ya comenté en un post, el equipo de música de mi actual coche es bastante vintage: no tiene entrada de audio, ni de iPod, ni mucho menos Bluetooth. O sea, que tiene radio, reproductor de CD, y punto pelota. Lo cual no me parece mal, ya que esto me ha dado pie a recuperar viejos compacts que tenía sepultados en cajas desde la última mudanza. Pero claro, tras varios centenares de kilómetros, y dado que mi colección de CDs la tenía más que trillada ya antes que el MP3 apareciera en mi vida, echaba de menos nueva música que llevarme a las orejas durante mis desplazamientos.

Y aquí es donde convergen las dos historias: hace unas semanas quedé con unos amigos para cenar, y Rolando trajo una bolsa repleta de compactos para regalarlos entre los asistentes. Y es que la verdad, existiendo Spotify y similares, hay que reconocer que los soportes físicos son, como mínimo, prescindibles.  Yo tampoco soy demasiado de acumular objetos, pero dadas las circunstancias, la ocasión la pintaban calva. Así que me hice con unos cuantos discos que, desde entonces, amenizan mis viajes en coche. Hete aquí las joyitas que me llevé a casa, o mejor dicho, a la guantera:

  • Bat Out of Hell (1977), de Meat Loaf
  • Californication (1999), de Red Hot Chili Peppers
  • Dookie (1994), de Green Day
  • Finn (1995), de Finn Brothers
  • Mother's Milk (1989), de Red Hot Chili Peppers
  • New Miserable Experience (1992), de Gin Blossoms
  • Strange Brew: The Very Best of Cream (1983), de Cream
  • The Greatest Songs of Woody Guthrie, Vol. I (1972), de Woody Guthrie 
 
 
Como se puede ver, discos con solera (no hay nada de este siglo), y que estoy disfrutando de lo lindo. Algunos (como el de Gin Blossomos), porque no los había oído nunca. Y otros, como mi amado Bat Out of Hell, porque nunca, nunca, me cansaré de escucharlos.
¡Gracias, Rolo!


miércoles, 4 de enero de 2017

Lo que 2016 se llevó


Bowie, Cohen, Lemmy, Prince... 2016 pasó como una exhalación, y en su estampida se llevó por delante a varias leyendas de la música. Aunque mi mitomanía se vio más afectada el año anterior, ya que en 2015 la Parca se anotó, entre otros, a B.B. King, Javier Krahe y a Natalie Cole, el 31 de diciembre. La de esta última, por cierto y en mi opinión, una desaparición que no tuvo la repercusión que merecía. Pero es lo que tiene morirse ese día, que la gente está más por el vestido de la Pedroche que por la pérdida de una de las grandes divas del soul.

Otra muerte sonada este 2016 ha sido la de George Michael, curiosamente el Día de Navidad, dándole un nuevo y macabro significado al título de uno de sus hits: Last Christmas. Nunca fui un gran seguidor de Jorge Miguel, pero reconozco que le tenía cierta simpatía. En primer lugar, por el escándalo que hubo en 1998 cuando fue arrestado por tener relaciones sexuales con un tío en un lavabo público: me pareció anacrónico, algo más propio de la época victoriana en que vivió Oscar Wilde que de los últimos coletazos del Siglo XX. En segundo lugar, porque pienso que era un artista que , tras el exitazo de su primer disco en solitario (Faith, 1987), podía haberse instalado en el lado fácil (y rentable) de la música,y dedicarse a facturar pop para adolescentes como han hecho muchos de sus compañeros de profesión. Y sin embargo, optó por discos más arriesgados y personales, como el Listen without Prejudices (1990) que siguió al Faith, y que no vendió ni de lejos lo que su predecesor.

Y por último, y aquí es donde quería llegar, porque Georgios Kyriacos Panayiotou, que ese era su verdadero nombre, dejó en su haber una de las grandes canciones de los 80. Un tema incluido en el mentado Faith, una canción que es puro jazz, una balada que he escuchado decenas de veces, y que todavía hoy me parece soberbia. Hacía meses que la quería colgar y no encontraba excusa. Desgraciadamente, me la ha tenido que proporcionar la muerte de su autor, a la temprana edad de 53 años. Descanse en paz.