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jueves, 12 de junio de 2025

Jodie Cash en La Traviesa

 Bluegrass Bar La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), domingo, 8 de junio de 2025. Concierto con poca historia el de Jodie Cash. La vi en la misma plaza hace ya casi 6 años, y me gustó mucho. Pero el pasado domingo, la barcelonesa, antes de empezar el bolo, anunció que tenía una afonía terrible y que haría lo que podría, aunque no sería mucho. Y efectivamente, las primeras canciones fueron un sufrimiento para todos, artista y público. Además, el repertorio me pareció bastante monótono, temas todos bastante parecidos, que sonaban a la típicos country de las bandas que tocan en los bares de carretera de las películas americanas y a las que nadie hace demasiado caso.

A mitad del concierto, parece que Jodie recuperó un poco su voz, y la cosa mejoró, terminando bastante bien con los últimos temas, que sí eran más enérgicos e interesantes. De todos modos, una velada que no fue para olvidar, pero tampoco para recordar.



martes, 5 de octubre de 2021

Los Bisontes en La Traviesa


 La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 3 de octubre de 2021. Había visto a Los Bisontes hacía más de 25 años en la misma plaza, y los recordaba con un gran directo, y con un acertadísimo repertorio  de versiones de temas sobre todo southern, del que hacían gala en su fantástico disco Fast Tracks de 1998. Así que tenía muchas ganas de volver a disfrutar a estos barceloneses de corazón americano.

El cielo plomizo sobre nuestras cabezas, y el 80% de posibilidades de precipitación que anunciaba la app del móvil, no daban demasiada cancha al optimismo. Aunque La Travi contaba con muchísimo menos público del habitual, dada la aciaga previsión meteorològica, comprobamos que el escenario estaba montado y los amplis encendidos, así que entramos.
 
El espectáculo empezó 20 minutos después de la hora programada, y con los músicos mirando al cielo, pero empezó bien: versión de Allman Brothers Band para calentar motores, seguida del Lay Down Sally de Eric Clapton. Pero, ¡ay!: las cosas se torcieron a partir de entonces. Los Bisontes cayeron en una retahíla de canciones country de poco "punch", sin presentarlas, sin prácticamente interacción con el público, sin emocionar. Los músicos tienen una calidad indudable, pero la pasión y la conexión se consigue con algo más. Así que cayó una versión de Rolling Stones (Dead Flowers), varias de grupos poco conocidos (Pure Prairie League, New Riders of the Purple Sage), y lo que intuyo que eran temas propios. Pero todo con un sonido falto de chispa, y un estilo demasiado homogéneo, a pesar de los intentos de la banda de ir combinando diferentes instrumentos (guitarras acústicas, eléctricas, pedal guitar e incluso un banjo). La cosa parecía que iba a remontar a la hora de concierto, cuando sonó una brillante interpretación del tema Just Ain't Easy de los Allman Brothers, seguido del clásico Route 66 que popularizó Chuck Berry. Pero a continuación la banda se volvió a hundir en un par de temas insulsos. Y ya no dio para más remontadas, porque la lluvia hizo su aparición con fuerza y todos tuvimos que apresurarnos: nosotros a tapar el vaso de cerveza con la mano y ponernos a cubierto, y los músicos a cubrir los equipos.

O sea, que sin dar un mal concierto, Los Bisontes del siglo XXI me dejaron bastante frío, y la climatología se encargó de abortar cualquier posibilidad de redención. Pese a todo, ya sabéis mi máxima: más vale una mala noche de rock'n'roll que una buena noche viendo a Pedrerol.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Matt Woods en La Traviesa

 

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 5 de septiembre de 2021. Hace unos tres o cuatro años cogí el hábito de dejarme caer cada domingo que podía por La Traviesa, a terminar la semana tomándome una cerveza y disfrutando del concierto de turno. No importaba el grupo que tocara (la chica que lleva el local tiene un ojo tremendo para la contratación, y la inmensa mayoría de los bolos que vi fueron fabulosos): yo me plantaba allí a las 20.30h de la noche, lloviera o nevara: era mi momento.


El maldito virus truncó todo eso, qué os voy a contar, y cuando a principios de este verano por fin regresaron los conciertos al garito más mítico de la Costa Dorada, obligaciones familiares varias (y algún que otro viaje) hicieron que no pudiera retomar tan sana costumbre. Hasta el pasado domingo, cuando, a pesar de tener planificado un fin de semana bastante agotador, decidí volver a mi amada Travi.

Aforo completo (aunque reducido, claro) en el enorme jardín para ver, en primer lugar, a un grupo de versiones llamado En nom de dona, donde una talentosa cantante versionó temas de grandes divas del  rock y el blues como Janis Joplin, Etta James o Big Mamma Thornton.

Y en segundo lugar, las estrellas de la noche, Matt Woods and the Natural Disasters. Música 100% yankee a cargo de este trovador de Tennessee, que en su gira europea tuvo a bien dejarse caer por este rincón de mundo que es Tarragona. Woods, ataviado con una camiseta negra donde se leía America: I love but you're freakin' me out, y sus tres músicos defendieron con solvencia y oficio sus canciones muy influenciadas por grandes de la americana como Seger, Springsteen y Bingham. Y eso que, como ya he dicho alguna vez en este blog, las medidas anticovid no son las más propicias para este tipo de eventos. Pero los discos de este hasta la fecha desconocido cantante (desconocido para mí, claro) son realmente buenos.
 
Así que otra buena velada de rock'n'roll que anotar en el haber, a pesar de mi cansancio, que me hizo apalancarme en una de las sillas cercanas al escenario, e irme antes de que terminara. Pero lo más importante: haber vuelto a La Traviesa. Ahora falta saber si en otoño seguirán los conciertos en el jardín, si los harán en el interior del local como antes, o si, horror, tendremos que esperar hasta el verano que viene para volver a disfrutar de música in live. Dios no lo quiera.
 

 

jueves, 14 de diciembre de 2017

La mejor portada country del 2017

 
El portal Vinyl Me, Please ha publicado la lista de los 10 mejores álbumes de country de 2017. El Top Ten ha quedado como sigue:
  1. Colter Wall, de Colter Wall
  2. From a Room Vol. 1 & 2, de Chris Stapleton
  3. Slowheart, de Kip Moore
  4. Wrangled, de Angaleena Presley
  5. On The Rocks, de Midland
  6. God's Problem Child, de Willie Nelson
  7. TX Jelly, de The Texas Gentlemen
  8. Highway Queen, de Nikki Lane
  9. The Nashville Sound, de Jason Isbell And The 400 Unit
  10. Tenderheart, de Sam Outlaw
En el ranking hay gente que conozco (como Chris Stapleton o Willie Nelson), y gente que no, como el joven Colter Wall, que con solo 22 años se ha alzado en lo más alto del podio. Todavía no he escuchado todos esos LPs, ni me he hecho una idea de si la clasificación es acertada o no, pero por lo poco que llevo oído, la calidad de estos trabajos promete.

Lo que si tengo clarísimo es que la mejor portada country del año es la del disco que ostenta el número 8 de la lista: el Highway Queen de Nikki Lane.


jueves, 15 de junio de 2017

Discos que no te salvarán la vida IX

Vamos con una ecléctica selección de discos que me están alegrando estas tórridas tardes preestivales..

Tajmo (2017), de Taj Mahal & Keb' Mo': No todos los días dos de tus bluesmen preferidos aunan esfuerzos para sacar un disco conjunto. A sus 75 años, Taj Mahal sigue en un estado de forma envidiable, tanto a la voz como a la guitarra, y su discípulo Kevin Moore no le va a la zaga. Así que toca disfrutar de este Tajmo, una buena colección de blues, soul y funk. Temas amables, luminosos, que te dibujan una sonrisa en los labios, y entre ellos, algunas versiones de lo más sorprendente, como el Squeeze Box de The Who o el Waiting on The World to Change de John Mayer, de la que curiosamente hablamos en los albores de este blog, hace más de una década.


Love and War (2017), de Brad Paisley: Tras el fracaso de su arriesgado Wheelhouse (2013) -comprensible, ya que a pesar de la valentía, el resultado no estaba a la altura de las buenas intenciones-, Brad Paisley regresó a su zona de confort, y ahí sigue. Pocas sorpresas, pues, en el sonido (el country accesible de su anterior trabajo, Moonshine in the Trunk (2014)) y en las letras (el paso de la juventud a la madurez, la familia, la vida sencilla...) de este Love and War. Así que se echan de menos los instrumentales poderosos, los riffs afilados y la frescura de antaño. Pero el toque de guitarra de Paisley siempre es una gozada, y si afinamos el oído es fácil disfrutar del feeling y la maestría del cowboy del sombrero blanco entre melodías desgraciadamente previsibles. Además, el álbum nos sorprende con dos colaboraciones de lujo: Mick Jagger en Drive of Shame y John Fogerty en el tema que le da título.



Windy City (2017), de Alison Krauss: La última recomendación viene de la mano de la siempre efectiva Alison Krauss, que en esta ocasión ha "aparcado" a su grupo habitual, Union Station, para ofrecernos el disco más country y menos bluegrass de su carrera. Como siempre, la señorita Krauss emociona gracias a esa voz privilegiada que le dieron los dioses, como queda patente de buen comienzo en las primeras estrofas de la balada que abre el disco, Losing You. También hay canciones más movidas, como la It's Goodbye And So Long to You que sigue, con un aire entre rockabilly y honky tonk. Pero en general, los derroteros de este Windy City son los temas lentos, melancólicos, estremecedores como el que da título al álbum... La música ideal para degustar en el porche de una casa de Louisiana, sentado en una vieja mecedora y con un vaso de jugo de zarzaparrilla en la mano, sea lo que sea eso de la "zarzaparilla".

miércoles, 11 de marzo de 2015

Discos que no te salvarán la vida VII

 Domingo pasado fue el Día Internacional de la Mujer, y para celebrarlo, aquí va una edición femenina de Discos que no te salvarán la vida (pero que te pueden alegrar el día), con los últimos trabajos de 3  "currantas" del mundo de la música.

The Way I'm Livin' (2014), de Lee Ann Womack. Una de mis cowgirls preferidas sacó un fantástico nuevo álbum el pasado 2014. 6 años ha necesitado la tejana para publicar nuevo disco desde aquel Call Me Crazy (2008) que ya comenté aquí, pero la espera ha valido la pena. Country de calidad, menos melancólico que su anterior trabajo, y con mucho sabor a carreteras polvorientas, a moteles desvencijados, a bares anacrónicos a orillas de la Ruta 66... Y es que Lee Ann Womack es de aquellas cantantes por las que daría un brazo a cambio de poder escucharlas sentado en la barra de algún local a las afueras de Nashville, con una Budweiser en la mano y una indeleble sonrisa en mi cara.

 
 

24 Karat Gold: Songs from the Vault (2014), de Stevie Nicks. Como se adivina por el subtítulo del álbum, este 24 Karat Gold son temas de Stevie Nicks que habían permanecido inéditos, y que ahora ha regrabado con el otrora miembro de Eurythmics y ahora productor Dave Stewart. ¡Y menuda colección! 14 canciones (16 en la versión de luxe) que te hacen preguntarte: "¿Pero cómo puede ser que estas joyitas no se hayan publicado antes?". La voz más aterciopelada de Fleetwood Mac está inmensa en este trabajo, que para mí es el mejor de su carrera en solitario. Piezas que hubieran encajado perfectamente en el Mirage, en el Tusk e incluso en el Rumours, además de alguna que otra sorpresa, como la canción Cathouse Blues, donde Nicks cultiva un estilo nada habitual en ella. Oro de 24 quilates, pues, en esta sorpresa de disco.





Wallflower (2015), de Diana Krall. Otra veterana del mundillo que ha dado en el blanco, y de pleno, con su nuevo trabajo. Y es que al parecer este Wallflower está vendiendo lo que no está escrito en USA y Canadá. ¿El secreto? Tirar de clásicos del pop y llevarlos al particular terreno de la canadiense, o sea, a esa voz lánguida y susurrante que desarma al más pintado. Y así, Diana hace suyos oldies tan trillados como el California Dreamin' (de The Mamas & The Papas), el Desperado y el I Can't Tell You Why (ambos de Eagles), o el Don't Dream It's Over (de Crowded House). También hay lugar para temas menos previsibles, como el que da título al álbum (original de Bob Dylan) o un inédito de Paul McCartney llamado If I Take You Home Tonight. Así que Wallflower es un trabajo variopinto, que se sale de lo facilón cuando lo tentador hubiera sido limitarse a la apuesta segura de los clásicos, y que gustará a tu hija de 3 años y a tu abuela de 90. Como dice el título de esta sección, no te salvará la vida, pero su escucha es más que placentera.







jueves, 15 de enero de 2015

8º aniversario

Conversations turning from rock'n'roll / To kids and politics and how much money you owe, canta Miranda Lambert en Gravity Is a Bitch, tema de su último disco, Platinum (2014). Supongo que esa fue la principal razón por la cual, el 15 de enero de 2007, David y yo inauguramos este blog: para seguir hablando de rock y evitar, en la medida de lo posible, los temas estrella de los 40 a los cuales nos acercábamos irremisiblemente: la política, los hijos y las hipotecas.

8 años, pues, han pasado. David ya tiene 41 años, dos niños, y dos hipotecas. Yo ya paso de los 43, en breve nacerá mi segunda hija, y ni loco aumentaré mi número de hipotecas (una ya es sangría suficiente). Y sin embargo, intentamos mantener el espíritu: cuando nos reunimos para merendar o tomar unas cervezas, desenfundamos nuestros iPod, y nos ponemos al día de qué está escuchando cada uno, además de hacernos las oportunas recomendaciones, algunas de las cuales acaban convertidas en post.

Por desgracia, David tuvo que apearse ya hace unos años del blog, esperemos que temporalmente. Y yo lo mantengo a trancas y barrancas, escribiendo menos de lo que me gustaría y dejando en el tintero temas que me apetecería comentar pero que aparco por falta de tiempo. Pero aquí seguimos, David en alma, yo en cuerpo. Al menos de momento, ya que desconozco qué margen de actualización bloguera me permitirá la mentada inminente incorporación a la familia. Sospecho que poco, pero lucharemos contra viento y pañales para mantener la llama encendida. Imposible saber si Bourbon Street Online vivirá 8 años más. Por ahora, aquí estamos.

lunes, 29 de julio de 2013

Viejos secretos (3 de 3): Directo

En los últimos años de la década de los 80 y los primeros de los 90, todo grupo que se preciara lanzaba el inevitable disco en concierto como demostración de la consolidación de su carrera. Ahí estuvieron aquel Escuela de calor (1989) de Radio Futura, el ¡A por ellos!... que son pocos y cobardes (1989) de Loquillo y los Trogloditas, el Capturados vivos (1992) de La Frontera, o el álbum en vivo de Los Secretos, titulado simplemente Directo (1988).

Enrique Urquijo siempre renegó un poco de este trabajo, que fue grabado en un concierto matinal en la sala Sol de Madrid, dentro del espacio El Gran Musical de Los 40 Principales. Según él, las mañanas no eran el mejor momento del día de la banda, y eso se transmitió en el resultado final. Ciertamente, la calidad del sonido no era la mejor, y muchas voces e instrumentos tuvieron que regrabarse en postproducción. Pero eso no quita que Directo sea un álbum fantástico, con un repertorio acertadísimo, que le valió a Los Secretos su primer Disco de Oro, y la confirmación de la banda como una de las grandes del panorama español del momento.

La apertura es toda una declaración de intenciones: el disco lo inaugura No me imagino, la que fuera una simplona canción pop de sus primeros trabajos, convertida en un instrumental frenético a ritmo de rockabilly. Y es que este es el último LP de Los Secretos donde están 100% influenciados por sonidos country, southern y tex-mex (de hecho, incluye una versión de la ranchera Volver, volver). Además, colaboraciones de lujo como las de Joaquín Sabina, José María Granados o Javier Teixidor de Mermelada enriquecen el disco lo suficiente para que, a pesar de su larga duración (ni más ni menos que 24 cortes), no le sobre ni un tema. De hecho, se publicó como doble LP cuando apareció en vinilo, y se mantuvieron los dos CD al hacerlo en digital, a diferencia de otros dobles que perdieron canciones por el camino al editarse en compact (el Bienvenidos de Miguel Ríos, por ejemplo).

Para bien o para mal, los siguientes trabajos del grupo, empezando por La calle del olvido (1989), ya tuvieron un sonido más profesional y limpio, pero también más melódico, más alejado de las raíces norteamericanas, exceptuando algún tema esporádico. Así que la etapa más country de la banda se cerraba con este Directo. Broche de oro, eso sí, ya que Directo fue la puesta de largo de Los Secretos, un disco inolvidable repleto de temas que se convirtieron en clásicos. Y, por desgracia, su único trabajo publicado en vivo con Enrique al frente, a causa de su repentina muerte en 1999.

viernes, 19 de julio de 2013

Viejos secretos (2 de 3): Continuará

Sólo algunos de los incontables grupos surgidos durante la Movida llegaron "vivos" a la segunda mitad de los años 80. Bandas como Los Nikis, Glutamato Yeyé o Derribos Arias desaparecieron o perdieron el favor del público, mientras que otras, como Radio Futura o Los Secretos que hoy nos ocupan consiguieron sobrevivir a la criba, gracias a reinventarse y evolucionar a partir del pop simplón de sus primeros trabajos.

Tras un éxito considerable aunque no desmesurado de El primer cruce (1986), los madrileños optaron por seguir con el mismo tipo de influencias en su siguiente disco que, esta vez sí, era un LP, ya que 12 fantásticas canciones componen este Continuará (1987). Con él tampoco lograron un éxito arrollador ni se convirtieron en un grupo de masas como algunos de sus coetáneos, pero gracias a él reclutaron un buen puñado de incondicionales. Y es que en sus surcos se encuentran algunos de los temas más estremecedores de toda su carrera. En este álbum está, como apertura de la cara A, el inolvidable Buena chica, ese reencuentro con un ex-amor que acaba dedicándose a la prostitución. O la canción que inaugura la cara B, Siempre hay un precio, un desgarrador blues a la altura de clásicos de la banda como Quiero beber hasta perder el control. También incluye una versión de Por el túnel, de Joaquín Sabina, y por supuesto, en su andadura por los sonidos americanos, hay rock'n'roll en Sucedió al revés y Ella me dijo, aires mejicanos en No digas que no y rockabilly en el impresionante instrumental de infausto título Muslitos de pollo.

Lamentablemente, a pesar de la notable destreza de los músicos, cada vez más cómodos con el nuevo estilo adoptado, el sonido dejó mucho que desear, a causa de la inexperiencia de Enrique Urquijo, en ese momento erigido ya en líder indiscutible del grupo, y que insistió en llevar a cabo la producción. De hecho, pocos de los temas de este trabajo se han podido aprovechar para recopilatorios posteriores, o se han tenido que regrabar para poder incorporarlos. Pese a todo Continuará es un álbum soberbio que todavía hoy, más de 25 años después, y a pesar de su saborcillo casi de disco grabado en mono, sigue poniendo los pelos de punta.

sábado, 13 de julio de 2013

Viejos secretos (1 de 3): El primer cruce

Entre sus primeros discos y maquetas, con un pop muy a lo The Knack, y su etapa más melódica, iniciada con La Calle del Olvido (1988) y que perdura hasta hoy, Los Secretos tuvieron una época con un estilo y unas influencias del country y el southern que, vista con la perspectiva de los años, me parecen la mejor de una banda que, para mí, fue y es de culto.  Mientras hoy muchos se esfuerzan porque les cuelguen la etiqueta de Americana, hace más de cinco lustros el grupo madrileño parió tres discos (dos en estudio y uno en directo) que son una referencia en la música de tintes americanos Made in Spain. Nos ocuparemos de estos trabajos: hoy del primero, y en futuros posts de los otros dos.

El primer cruce (1986) fue la primera grabación que hicieron Los Secretos para el entonces nuevo sello independiente Twins. Se trata de un mini-LP de sólo seis canciones... ¡pero vaya seis canciones! La primera cara se abre con No me falles, una canción que empieza con un aire pop, pero que va creciendo y orientándose a sonidos más sureños gracias a la mano de Ramón Arroyo, para mí uno de los mejores guitarristas de este país. Además, la letra es marca de la casa: las frecuentes bajadas de Enrique Urquijo a los infiernos de la droga, sus historias de desamor, y su incapacidad para hallar una estabilidad emocional, protagonizan esta canción, y el resto, con esa habilidad que tenía el malogrado cantante para estrujarte el corazón.

El siguiente tema ya abraza de lleno la música americana: ritmos rockabillies para Cerrar los bares, otra historia de desamor donde destaca la batería de Steve Jordan en el corte más acelerado del disco. Y para cerrar la cara A, Sin dirección, el que fue primer sencillo, y que me llevó de cabeza a la tienda a comprar el disco en cuanto la escuché unas cuantas veces por la radio (¿cuándo fue la última vez me pasó eso?) 

La cara B no puede empezar mejor: puro rock'n'roll en el tema que da título al álbum, El primer cruce, con una instrumentación impecable (muy bueno el bajo de Nacho Lles aquí) y ese amor imposible a lo Romeo y Julieta. Y luego, un clásico no ya sólo de Los Secretos, sinó de todo el pop-rock español. Una ranchera capaz de estremecer las entrañas al más pintado, y que miles de jóvenes de mi generación hicimos nuestra cuando la chica de turno nos dejó (¿Te suena, Pep?): Quiero beber hasta perder el control.

Y como guinda del pastel, San José, un pedazo de instrumental donde Ramón Arroyo y Álvaro Urquijo vuelven a salirse con guitarras a dos voces, y con una cadencia que te transporta a tierras fronterizas. Eran tiempos de sonidos a lo Mark Knopfler y sus Dire Straits, y los madrileños supieron estar a la altura.

Una delicia de trabajo, pues, que como mini-LP se publicó sólo en vinilo, ya que en sus posteriores ediciones digitales se añadió como bonus al Continuará (1987), del cual nos ocuparemos en breve.

lunes, 17 de junio de 2013

Vuelven Truth & Salvage Co.

Buenas noticias desde Carolina del Norte: tras casi 4 años de silencio discográfico, Truth & Salvage Co. están a punto de publicar el que será su segundo álbum. La fecha de lanzamiento es el 23 de julio de 2013, y el trabajo llevará por título Pick Me Up.

¡Cuánto disfruté con el debut de este grupo de rock sureño y country! Fue uno de los discos que más escuché en 2010, y lo voy recuperando a menudo para volver a engancharme a las pegadizas melodías de los carolinos estos. Una banda muy peculiar, ya que goza ni más ni menos que de cuatro cantantes, que igual se reparten las tareas vocales como las acometen al unísono. Su mentado y homónimo primer trabajo contó con la producción del cuervo negro por excelencia, Mr. Chris Robinson, mientras que para esta continuación han contado con Jon Ashley en la producción, y con Bill Reynolds (de The Band of Horses) en la mesa de mezclas, según reza su web oficial.

Así que estaremos esperando este lanzamiento con las orejas bien abiertas, confiando que alcance las cotas de calidad de su predecesor. De momento, el pedacito de canción que han colgado en YouTube no suena nada mal...



jueves, 22 de marzo de 2012

Buck Satan and The 666 Shooters


De vez en cuando me dejo caer por Mikkisays.net, una web de descargas más pirata que Urdangarín disfrazado de Jack Sparrow en los carnavales de las Islas Caimán. Ahí navego un poco al azar, para experimentar, buscando algún disco desconocido que me llame la atención por su portada, su título, o el nombre del grupo. Hace unos días encontré un álbum que, felizmente, cumplía los tres requisitos. El grupo se llamaba Buck Satan and The 666 Shooters; el disco, Bikers Welcome Ladies Drink Free (2012 ); y en la carátula había una calavera con un sombrero confederado. Así que, raudo y veloz, me hice con él, esperando encontrar lo que, efectivamente, encontré.

Como no podía ser de otra manera, Buck Satan y los suyos hacen un southern acelerado, con un sonido motero de ritmos rockabillies y bluegrass, voces arañadas por el bourbon, y guitarras y armónicas frenéticas. Además, algunos de los títulos de los temas no tienen desperdicio: ahí están Sleepless Nights and Bar Room Fights, The Only Time I'm Sober Is When You're Gone, o I Hate Every Bone in Your Body Except Mine (para los despistados, en argot, Bone es el pene en erección). En definitiva, una buena dosis de country rock alocado a cargo del señor Satan, o lo que es lo mismo, y según he descubierto en la Wikipedia, Al Jourgensen, fundador y líder de la banda metalera Ministry.

Buck Satan and The 666 Shooters no serán los próximos Allman Brothers, ni competirán con Taylor Swift por un Grammy en la categoría de mejor disco country. Pero aseguran un buen rato de diversión, además de conseguir transportarte a un tugurio a la vera de la Ruta 66, con una Budweiser en los labios, y el motor de la Harley en la puerta todavía caliente.


lunes, 20 de febrero de 2012

Algo más de red dirt

A mediados de 2010 hablé del red dirt, ese género musical a caballo entre el country y el southern surgido en Oklahoma y el norte de Texas, y repasé cuatro discos de cuatro de sus grupos más representativos. ¿Qué ha sido de esas bandas en el último año y medio, desde que escribí esa entrada?

Reckless Kelly publicaron el año pasado nuevo disco en estudio. Sin llegar al nivel del que para mí es su mejor trabajo, Bulletproof (2008), pero mejorando al anterior, Somewhere in Time (2010), formado íntegramente por versiones de Pinto Bennett, este Good Luck & True Love (2011) recupera las composiciones propias y el sonido que ha convertido a Reckless Kelly en unos de los adalides del red dirt. Sobresalen She Likes Money, He Likes LoveWeatherbeaten Soul.


La Randy Rogers Band sigue en plena forma, y lo demuestra con Burning The Day (2010), su disco más exitoso hasta la fecha. Grandes canciones sobre carreteras y perdedores, como la que abre el disco (Interstate) o la irresistible Too Late for Goodbye. Además se hacen un hartón de girar y tocar por su país de origen, aunque mucho me temo que será más que difícil verlos por nuestros lares.

Lamentablemente, uno de las bandas más guitarreras del red dirt, Cross Canadian Ragweed, dijo adiós a finales de 2010. Pocos meses después, uno de sus miembros fundadores publicaba This Is Indian Land (2011) con su nueva banda, Cody Canada and The Departed. Cody busca las raíces del red dirt en este disco, más de autor que los realizados con CCR. El álbum tiene buenos temas, pero se echan de menos las guitarras y los aires southern que imprimían sus anteriores compañeros de viaje.

Micky & The Motorcars siguen la senda trazada con Naive (2008) y nos ofrecen otro disco con buenas melodías y escasos riesgos. Raise My Glass (2011) no sorprende a nadie, pero regala un buen puñado de temas pegadizos y muy tatareables. A destacar A Thousand Tears, Any Longer Any More y Far From You.

En definitiva, nada nuevo sobre la tierra roja, pero se van publicando trabajos interesantes que no van a revolucionar la música americana, pero que mantienen encendida la llama del red dirt.



miércoles, 1 de febrero de 2012

Al Este del Oeste


Tras el relativo fracaso comercial de su último disco, The Fall (2009), Norah Jones se encuentra en una encrucijada. ¿Debe seguir fiel al nuevo estilo que adoptó en ese álbum, pese a la fría acogida del público? ¿O debe regresar al power-pop de sus tres primeros trabajos que tantos éxitos le cosechó?

Mientras se lo piensa, la hija de Ravi Shankar ha reunido a su banda de versiones, The Little Willies, y nos ha regalado otro puñado de buenos temas de country clásico. For The Good Times (2012) es la continuación del álbum de debut de la banda neoyorquina, publicado en 2006. Reinterpretaciones de clásicos de Dolly Parton (Jolene), Loretta Lynn (Fist City), y hasta de Johnny Cash (Wide Open Road), entre otros. Pero que nadie espere encontrar aquí aires fronterizos, guitarras afiladas o banjos frenéticos: For The Good Times es country suave, melodioso, acunado por la voz aterciopelada de Norah, que podría sonar perfectamente en el hilo musical de la zona del Far-West de Port Aventura. Y aunque tiene momentos honky tonk y rockabillies (If You've Got The Money I've Got The Time o Diesel Smoke, Dangerous Curves) e incluso un instrumental (Tommy Rockwood), varios de los cortes podrían haber sido extraídos de cualquiera de los primeros discos de la señorita Jones.



En definitiva, un trabajo tan delicioso como poco arriesgado: tras el batacazo de The Fall, Norah no tiene ningunas ganas de volver a subirse a la cuerda floja. Pero tranquila, cielo: si para sentirte segura nos tienes que seguir ofreciendo discos tan bellos como éste, por mi parte no recibirás queja alguna.


domingo, 17 de julio de 2011

Mi canción del verano 2011

Viernes. 14.00 horas. Inserto la tarjeta, y suena el pitido liberador de la máquina de fichar. Entro en el coche, salgo disparado, aparco más mal que bien y subo a casa. Me enfundo mi camiseta de Give War a Rest, unas bermudas y las chanclas que me regaló MJ. Me saco las gafas, me pongo la lentilla en el ojo miope-astigmático, y me calzo las Ray-Ban nuevas. Agarro la toalla, vuelvo a bajar al garage y a subir el coche. Conecto el iPod al radio-cassette y rebusco mi particular canción del verano 2011, ese rock'n'roll con toques surf, buenísimos solos de guitarra y algún redoble de batería que quita el sentío, de temática y ritmo ideales para ir a la playa, donde me dirijo a comer un arroz negro, y luego a tumbarme a la bartola.

Artist: Brad Paisley. Album: This Is Country Music (2011). Corte número 6: Working on a Tan.

Subo el volumen, le doy al play... y arranco.





Mis anteriores canciones del verano:

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De vuelta al Camino


En fin, se acabaron las vacaciones y empezó septiembre, qué le vamos a hacer... Los primeros días de agosto los dediqué a hacer parte del Camino de Santiago, empezando donde lo dejé hace dos años y terminando 180 kms. más allá, es decir, el trayecto de Burgos a León. Como siempre, buenísima experiencia, con un incidente aislado: tras la etapa 4 y más de 100 kilómetros recorridos, mis pies dijeron que "si te has creído que tienes 18 años", y empezaron a aconsejarme etapas más cortas si no quería volver a casa en camilla. Así que terminé lo que me quedaba hasta León mucho más lento, con caminatas más acordes con mi provecta edad.

Como este año iba solo, me llevé el iPod bien cargadito de música, con varios discos de rock sureño y country que tenía pendiente escuchar. Comento aquí algunos de los que me han acompañado mientras cruzaba la meseta castellana, uno por cada etapa recorrida.

  • Etapa 1, miércoles, 4 de agosto de 2010: De Burgos a Hontanas (31 kms).
Pronounced Leh-nerd Skin-nerd (1973), de Lynyrd Skynyrd: Discazo mítico, una de las mejores óperas primas de la Historia. Además de temas como Freebird, que se han convertido en clásicos, el álbum tiene otros igual de buenos y menos conocidos (mi preferido: Things Goin' On). Indispensable.


  • Etapa 2, jueves, 5: De Hontanas a Boadilla del Camino (28 kms).
Bad Luck Ain't No Crime (2003), de Blackberry Smoke: Southern con aires sleazy en el primer disco de esta banda de Atlanta. Temas potentes que beben de ZZ Top, Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd. Divertidos.



  • Etapa 3, viernes, 6: De Boadilla del Camino a Carrión de los Condes (24 kms).

Randy Rogers Band (2008), de Randy Rogers Band: Cuarto disco de estos adalides del red dirt, donde suenan menos convincentes que en anteriores trabajos. El disco no deja de tener momentos memorables, pero se les nota algo faltos de ideas. Acaban de publicar un nuevo trabajo, Burning the Day (2010), esperemos que recuperen el espíritu perdido.

  • Etapa 4, sábado, 7: De Carrión de los Condes a Terradillos de los Templarios (26 kms).

God & Guns (2009), de Lynyrd Skynyrd: Último disco en estudio de los Lynyrd (o de lo que quedaba de ellos en 2009), y donde suenan más heavies que nunca. Canciones potentes y nada despreciables, muy buen disco siempre que obviemos las letras más ultrapatrióticas, claro...


  • Etapa 5, domingo, 8: De Terradillos de los Templarios a Sahagún (11 kms).

Truth & Salvage Co. (2009), de Truth & Salvage Co.: Descubierto gracias a Rockland y encontrado gracias a Necesito un rock and roll, este grupo hace un southern ligero y refrescante. Producido por Chris Robinson, el disco podría servir perfectamente de banda sonora de una peli de aquellas protagonizadas por Clint Eastwood y el orangután. Interesante.

  • Etapa 6, lunes, 9: De Sahagún a El Burgo Ranero (19 kms).

Court Yard Hounds (2010), de Court Yard Hounds: Cansadas de esperar a que la tercera de las Dixie Chicks se decidiera a grabar un nuevo disco, las dos restantes decidieron emprender un proyecto por su cuenta. El resultado es este disco/grupo Court Yard Hounds, que suena a las Chicks, pero al que le falta chispa. Se puede escuchar, pero no deja de ser un disco predecible/prescindible.

  • Etapa 7, martes, 10: De El Burgo Ranero a Mansilla de las Mulas (19 kms).

Somewhere in Time (2010), de Reckless Kelly: Buen aunque algo irregular último trabajo de otros adalides del red dirt, los Reckless Kelly. El disco está íntegramente compuesto por temas de Pinto Bennett, al parecer un mítico cantautor americano, y en verdad algunos son sobresalientes. Pero otros deslucen un poco el que podía ser un álbum redondo, quizás por el afán de los RK de buscar un sonido más tradicional que guitarrero. Pese a todo, un buen disco.

  • Etapa 8, miércoles, 11: De Mansilla de las Mulas a León (18 kms).
Sweet and Wild (2010), de Jewel: Jewel continúa mucho más sweet que wild, pero los tres primeros temas del disco están bastante bien, especialmente el que lo abre, No Good in Goodbye. Luego, la chica vuelve a caer en el country-pop más azucarado, y el álbum se vuelve bastante empalagoso.

lunes, 5 de julio de 2010

Algo de red dirt

Hace unos meses, David me descubrió un nuevo género musical: el Red Dirt. Según la siempre socorrida Wikipedia, el red dirt toma su nombre del color rojizo de la tierra de Oklahoma, y se encuentra a caballo entre el rock sureño y el country. Hete aquí cuatro discazos representativos de este estilo que llevan mucho tiempo alegrándome las orejas.

Bulletproof (2008), de Reckless Kelly. Mi primera incursión en el género, cuando aun no sabía que era un género (o subgénero) en sí mismo. A destacar temas tan contundentes como Love in Her Eyes o el que abre el disco, Ragged as the Road. Un disco relativamente reciente y que ya se ha convertido en un clásico.


Roller Coaster (2004), de Randy Rogers Band. Segundo álbum en estudio de estos tejanos, y mi segunda y todavía mejor experiencia con el género. Con canciones tan potentes como irresistibles, Roller Coaster me convirtió en un incondicional de la Randy Rogers Band en particular y del red dirt en general.


Mission California (2007), de Cross Canadian Ragweed. La intro de Record Exec, el tema que abre el disco, te atrapa al instante y vaticina lo que es Mission California: un trabajo muy bien parido, paradigma del red dirt. Y es que la Cross Canadian Ragweed, formada en 1994, es la más veterana de las bandas que hoy nos ocupan, y más sabe el diablo por viejo...


Naive (2008), de Micky & The Motorcars. La más joven de las cuatro bandas ofrece con Naive un disco con melodías muy pegadizas, algo cercanas al pop, pero tan bien vestidas instrumentalmente que se ha convertido para mí en un disco imprescindible. Entra a la primera, pero las sucesivas escuchas sacan a relucir el savoir faire de esta gente de Idaho.



jueves, 25 de febrero de 2010

La revolución de Miranda


Hace unas semanas de entregaron los premios Grammy 2010 y, en el apartado de mejor álbum de country, el galardón se lo llevó la casta, pura y cristianísima Taylor Swift por su segundo disco, Fearless. Así que le eché una oreja, y mira, no está mal. Muy country-pop, muy easy-listening, muy predecible... y poco más. Y la verdad, si lo que quería el jurado era otorgarle el premio a una jovencita rubia y mona, perdieron la oportunidad de dárselo a Miranda Lambert y su flamante Revolution.

Llevo días disfrutando de este el tercer trabajo de la tejana, aunque crítica y público reconocieron más el segundo, Crazy Ex-Girlfriend (2007). Pero yo me quedo con Revolution (2009), que me parece más honesto y arriesgado que su predecesor. En teoría, su canción estrella es Dead Flowers, una baladita más o menos interesante que estuvo nominada a mejor interpretación country femenina, premio que al final se llevó, ¡ay!, también Taylor Swift. Pero, para mí, las joyitas del álbum son los medios tiempos (Airstream Song, Only Prettier, Time to Get a Gun...) y los temas más rockabilly, como White Liar (el segundo single, y del cual dejo abajo el enlace al vídeo) o Somewhere Trouble Don't Go. Todas éstas, más algún rock'n'roll (That's The Way The World Goes 'Round) y las inefables sad songs afectadas, propias de cualquier cow-girl que se precie, configuran los 15 temas de Revolution, un disco que vale la pena escuchar. Con, o sin estatuilla en forma de gramófono.


Miranda Lambert - White Liar

sábado, 10 de octubre de 2009

Loca melancolía

Las apariencias engañan. Al ver la portada (las portadas, de hecho) del último disco de Lee Ann Womack, de estética a lo Studio 54 y título alocado (Call Me Crazy), pensé: "Mira, la otrora melancólica cantante se decanta por un estilo más marchoso y discotequero". Su anterior disco (There's More Where That Came From, del 2005, muy bueno por cierto) ya tenía algunos temas animados, aunque predominaban los de tinte triste. Así que procedí a la escucha de Call Me Crazy... ¡y es melancolía en estado puro!. 12 temas sobre el desamor, la soledad, la morriña... que harán las delicias de los más proclives al abatimiento. Country bien hecho, muchas veces emocionante (sobretodo el tema estrella del álbum, Last Call, cuya historia parece la continuación lógica del I May Hate Myself in the Morning de su anterior disco), aunque se echa de menos algún cambio de registro, que Womack hubiera dejado aparte un poco la tristeza y los tiempos lentos para ofrecernos algo más animado.

Pero bueno, un disco más que disfrutable como banda sonora mientras se mira por la ventana una tarde lluviosa. Y con temazos tan grandes como el mencionado Last Call, de donde se extrae el título del disco, y con chorradas que me encantan, como usar la última palabra de una frase para empezar la siguiente ('Cause I'm always your last... Call me crazy). Llamadme simple, si queréis.

(Quería insertar el vídeo de Last Call aquí, pero la opción está deshabilitada en YouTube. Dejo el enlace y la letra).

http://www.youtube.com/watch?v=GBGZrljOm-Y

I recognized your number
It's burned into my brain
Felt my heart beating faster
Every time it rang
Some things never change
That's why I didn't answer

I bet you're in a bar
Listening to a country song
Glass of Johnny Walker Red
With no one to take you home

They're probably closing down
Saying, "No more alcohol"
I bet you're in a bar
'Cause I'm always your last call

I don't need to check that message
I know what it says
"Baby, I still love you"
Don't mean nothing when there's whiskey on your breath
That's the only love I get
So if you're calling

I bet you're in a bar
Listening to a cheatin' song
Glass of Johnny Walker Red
With no one to take you home

They're probably closing down
Saying, "No more alcohol"
I bet you're in bar
'Cause I'm always your last

Call me crazy but
I think maybe
We've had our last call

I bet you're in a bar
It's always the same old song
That Johnny Walker Red
By now it's almost gone

But baby, I won't be there
To catch you when you fall
I bet you're in bar
'Cause I'm always your last call

martes, 30 de junio de 2009

¡Más Paisley!

Brad Paisley está que no para. Si tan sólo hace unos meses publicaba Play: the guitar album, hoy sale a la venta (en los Estates y en la iTunes shop) American Saturday Night, su flamante nuevo disco. No hace falta decir que le echaré una oreja tan pronto pueda: me encanta el country que hace el señor Pailsey, como ya he pregonado a los cuatro vientos varias veces en este blog). Sus primeros trabajos son insuperables, y aunque su último disco "al uso" (5th Gear, del 2007) me decepcionó un poco, su último álbum, el mencionado Play..., dedicado a la guitarra, me parece realmente bueno. Así que, aunque Allmusic.com ya avanza que en este American Saturday Night hay profusión de baladas y canciones de amor (de lo cual adolecía 5th Gear, a mi parecer), también cuenta que hay buenas dosis de guitarras aceleradas e incluso un potente "rompecuellos" (no hace falta decir qué significa la expresión), el tema Catch all the fish. Y claro, ya ardo en deseos de escucharlo.

A la publicación del disco le acompañará la obligada gira, American Saturday Night Tour 2009, la cual, ¡maldición!, sólo recalará en ciudades de los USA. ¡Con lo que daría yo por ver a Mr. Paisley en directo! ¿Por cuánto me compraría el diablo un alma, muy atea pero en bastante buen estado y no demasiado usada...?