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lunes, 15 de enero de 2024

17º aniversario

  

Hoy, 15 de enero de 2024, es el decimoséptimo cumpleaños de este blog, hoy reconvertido, sobre todo, en cuaderno de bitácora de algunos de los conciertos a los que asisto.

Como cada año, me gusta acompañar el post de aniversario con un tema acorde con tan señalada fecha. Y aunque últimamente escucho sobre todo blues (en casi todas sus variantes), la canción que he elegido (por razones obvias) es todo un paradigma del hard rock de los ochenta, a cargo de una banda clásica como Winger.

Y ya que estamos, aprovecho la ocasión para desearos feliz 2024 a los que todavía no habéis abandonado del todo esto tan arcaico que es la blogosfera y os dejáis caer por aquí de vez en cuando.

¡Salud y rock'n'roll!



martes, 25 de octubre de 2022

Apache

 Cuatro años después de su último trabajo, y tras el obligado parón pandémico, los gaditanos The Electric Alley vuelven a la carga con el que es ya su cuarto álbum. La criatura responde al nombre de Apache (2022), y ha visto la luz hace escasos días: una decena de cortes de rock'n'roll ardiente que hacen crecer a la banda y la consolidan como una de las mejores del panorama musical estatal.


Si una imagen vale más que mil palabras, un vídeo vale más que un millón. Así que aquí está el videoclip del tema que sirve de presentación del disco, y que hace honor a su nombre, ya que es todo un torbellino: Hurricane.
 

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

Heavy Trip

 

En una pequeña aldea finlandesa,tras 12 años limitándose a ensayar y sin haber tocado jamás en público, una banda de metal extremo (ellos lo llaman "Metal pagano escandinavo sinfónico post-apocalíptico reno-molido abuso-cristiano guerrero in extremo") decide dar el paso: grabar su primera maqueta y buscar una actuación. Cuando el organizador del festival de metal más importante de Noruega visita el matadero de renos del padre del guitarrista, los jóvenes ven su oportunidad. Lástima que el cantante y líder de la banda sufra de pánico escénico. Y que por accidente viertan varios litros de sangre de reno sobre el organizador.


Con este argumento tan friki empieza esta Heavy Trip (2018). La película finlandesa resulta tan tópica como naíf, pero quizás esas sean sus principales virtudes: siendo tan previsible, no esperamos demasiado del filme, así que solo nos queda disfrutar de la manida historia de inconformismo y superación, pero a la escandinava, y reírnos de los gags inocentones, de las disparatadas aventuras de los Impalled Rektum (que así bautizan al grupo) para alcanzar su sueño de tocar en el mentado Festival. Como extra, el recóndito pueblo tiene un evidente encanto folclórico que recuerda aquel Cicely de la mítica serie Doctor en Alaska, pero a la finesa. Y como no podría ser de otra manera, los paisajes que lo rodean son simplemente espectaculares. Así que viendo esta comedia simplona de metaleros escandinavos con melenas que ya las quisieran para sí muchos anuncios de champú, pasas una hora y media entretenida y, hasta cierto punto, entrañable.
 

 

martes, 15 de octubre de 2019

The Jokers en La Traviesa



La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 13 de octubre de 2019. El puto cambio climático va a obligar a alargar la temporada de conciertos al aire libre en La Traviesa, porque el interior del bar se convierte en un horno al vapor, y más cuando los responsables de caldear el ambiente son The Jokers.

Los británicos desplegaron su rock previsible pero efectivo en casi dos horas de concierto, donde dejaron claras sus influencias: AC/DC, Aerosmith, Mötley Crüe, algo de Led Zep, mucho de los Stones... Hay que decir que encontré la primera mitad del show algo floja, como sus discos en estudio: rock ochentero demasiado estándar, algo descafeinado, con una producción que tira más al hair-rock que al metal. El líder y cantante cumple, gracias a una gran voz muy sleaze, pero el resto de músicos, sin hacerlo mal, no son unos virtuosos. Y las canciones adolecen de algo de garra. Pero hacia la mitad del bolo subieron las revoluciones, y el resultado pronto se notó. La música adquirió fuerza, energía, y el público lo agradeció, volcándose con el grupo. Una versión de Under My Thumb muy cañera dio paso a una retahíla de temas potentes, eléctricos, que hicieron agitar las melenas, o lo que queda de ellas, al respetable. Bañados en sudor, los de Liverpool tiraron de casta y vatios e incendiaron la sala, enlazando descarga tras descarga de buen rock'n'roll, para terminar con una electrizante (aunque pelín larga) versión del All Right Now de Free. Aunque en pleno frenesí los asistentes no les dejaron marcharse, y les obligaron a cerrar con un tema propio (creo).

Una buena noche de domingo con rock sudoroso del de toda la vida. Sin sorpresas, ni falta que hicieron.
 
 

miércoles, 20 de marzo de 2019

The Electric Alley en La Traviesa

La Traviesa (Torredembarra, Tarragona), 17 de marzo de 2019. Cinco meses después de su última visita, The Electric Alley volvieron a tierras tarraconenses: en esta ocasión a la mítica Traviesa de Torredembarra, que superó con creces el aforo máximo del local de invierno gracias a la habitual legión de feligreses que suelen frecuentarla.
Los gaditanos ofrecieron un magno espectáculo de una hora y tres cuartos de duración, donde repasaron buena parte de sus tres fabulosos discos, además de obsequiarnos con una versión de Up in Smoke de Blackberry Smoke y otra de Whole Lotta Rosie de AC/DC, más algunas estrofas de Wicked Game de Chris Isaac con las que terminaron el baladón Rusty, uno de los temazos de su último trabajo Turning Wheels (2018). La fuerza y maestría de todos los miembros de la banda, encabezada por la espectacular voz de su líder, y la calidad de sus canciones, hicieron las delicias de los que ya conocíamos al grupo, y también de los que lo descubrieron esa noche de domingo (hablé con varios conocidos que nunca habían escuchado a The Electric Alley, y todos alucinaron con estos herederos del mejor rock de los 70 y 80).

Un gran fin para el fin de semana.


 

miércoles, 17 de octubre de 2018

The Electric Alley en Cambrils

La Boheme (Cambrils, Tarragona), 13 de octubre de 2018. Cuando mi amigo Miquel Àngel me avisó que The Electric Alley tocaba en Cambrils, a 20 minutos escasos de casa, no hice excesivo caso. Los busqué en Facebook, pulsé sobre el botón Seguir, di una escucha no demasiado atenta a algún tema de su segundo álbum (Get Electrified!, 2015), y como últimamente estoy más bluesero que rock'n'rollero, me olvidé del que yo creía que era un grupo de rock más de los centenares que salpican la piel de toro.

Pero al cabo de unos días, la banda anunciaba en Facebook, la publicación de su tercer y último trabajo. Por alguna extraña inspiración, lo busqué en Spotify, lo empecé a oír y... ¡Madre del Amor Hermoso! ¡Menuda maravilla de disco el de los gaditanos! Así que empecé a escuchar casi ininterrumpidamente este Turning Wheels (2018), que recuerda a los grandes de los 70-80-90: toques de Zeppelin, de AC/DC, de Guns n'Roses, de Mr. Big... Una pasada de canciones, producción y sonido que si se hubieran facturado al otro lado del Atlántico, o incluso en alguno de los países nórdicos, ya estarían protagonizando blogs sobre rock, artículos de revistas musicales y carteles de festivales.

Por supuesto, no podía faltar a la cita en Cambrils, y menos mal que fui. Conciertazo de casi dos horas, donde los cuatro componentes se dejaron piel y vida para defender el mentado Turning Wheels, ya que la mayoría de temas que sonaron corresponden a este magno trabajo. Y todo eso, como confesaron, tras salir de Cádiz a las 2 am, recorrer más de 1.000 kms., y descansar unas pocas horas en el hotel antes de tocar ante las 70 u 80 personas que cupimos en la sala La Boheme. Y luego, claro, duerme otras pocas horas en el hotel, y on the road again, 1.000 kms. más de vuelta hasta volver al extremo austral de la península. Joder, si eso no es dedicación y pasión por el rock'n'roll, que baje Hendrix y lo vea.


En definitiva, y para no alargarme, una gozada de velada. Empezó algo fría (el concierto estaban enmarcado dentro de la 10 Mostra Internacional de Jazz y Blues de Cambrils, y probablemente algunos de los asistentes esperaban ritmos más tranquilos). Pero con su entrega, honestidad, maestría y sobre todo, fuerza y electricidad, pronto se metieron a todo el mundo en el bolsillo, la sala fue un clamor y cayó rendida a The Electric Alley.

Mil veces que vuelvan, mil veces que repetiremos.





jueves, 3 de mayo de 2018

30 años de Open Up and Say... Ahh!

Hoy hace ni más ni menos que ¡30 añazos! que Poison publicaba su segundo trabajo, Open Up and Say... Ahh! (1988): mi disco favorito de la banda californiana (aunque curiosamente no contiene mi tema preferido del grupo), uno de los mejores exponentes del hair-metal de los 80, y sin duda uno de los álbumes de mi vida, que a mis 16 primaveras me marcó profundamente, y me influyó sobremanera en mis gustos musicales futuros.

Buen día, pues, para recuperarlo (ahora mismo suena en mi cuenta de Spotify), para agitar los cabellos que nos quedan en la cocorota, y para cantar a voz en grito aquello de Your mama don't dance and your daddy don't rock'n'roll...

viernes, 16 de febrero de 2018

Steel Panther en Barcelona

 Razzmatazz 2 (Barcelona), 11 de febrero de 2018. Casi 4 años después de su última visita a Barcelona, los Steel Panther no lograron congregar la multitud esperada en Razzmatazz y obligaron a cambiar la sala 1 por la 2, algo más pequeña. Aun así, buena entrada, prácticamente llenando el recinto (con un aforo de 700 personas), y con el aliciente de los carnavales, que hicieron que más de uno viniera disfrazado de rock star petarda, con peluca, chaqueta de leopardo y camiseta de rejilla.

El grupo de Atlanta Fozzy se encargó de calentar motores con una propuesta sleaze que no inventa nada, pero que no está mal. El sonido demasiado saturado les hizo un flaco favor, y la puesta en escena tampoco era ninguna maravilla (esa chaqueta de leds de AliExpress era más ridícula que macarra). Pero sus temas están bien, con mención especial a los de su último disco (abrieron con Judas, el tema que da título al álbum, y continuaron con Drinking with Jesus, otro de sus pelotazos), e incluso colar su versión del S.O.S. de Abba entre dos trallazos de canciones quedó raruno pero divertido.

Pero bueno, ahí todo el mundo había venido a ver a los protagonistas de la noche: Steel Panther, y la banda de Michael Starr no defraudó en absoluto. ¿O habría que decir "la banda de Satchel"? Y es que el guitarrista se erigió como conductor del show y fue sin duda la estrella de la velada: hacía la mayor parte de las bromas, se metía con sus compañeros, acaparaba la atención del respetable con sus movimientos y lamidas de guitarra, soltaba frases en catalán ("ensenya'm els teus pits")... y, por supuesto, tocó como una bestia. ¡Menudo virtuosismo que gasta el perla! Pocos guitarras del sleaze actual e incluso del añejo pueden compararse con la maestría del californiano, tal como demostró en los temas propios del grupo, en la versión del You Really Got Me de los Kinks, y en el inefable solo: una gozada en la que incorporó homenajes a Scorpions, Judas Priest, Iron Maiden y Guns n'Roses, entre otros.
 
 
El repertorio, fantástico: los mejores temas de la pantera de acero amenizaron el espectáculo, empezando con Eyes of A Panther e incluyendo los clásicos Death to All But Metal, Asian Hooker, Party Like Tomorrow Is The End of The World o la apabullante Gloryhole.  Aunque el momento álgido tuvo a 17 Girls In a Row como banda sonora, cuando el grupo invitó a las chicas del público a subir al escenario, y un buen número de ellas aceptaron el envite.
 
 
Tras hora y media de cachondeo y despiporre, el festival terminó con los dos bises que no podían faltar: Community Property y Party All Day (Fuck All Night), que fueron coreadas por todos los asistentes. Definitivamente, Steel Panther son mucho más que unos Mojinos Escozíos a la americana ya que, aunque sin duda las letras pornográficas, las bromas soeces y la apología del drugs, sex & rock'n'roll sean parte fundamental del show, tanto los temas como la banda son musicalmente espectaculares. Así que todos los que fuimos al concierto lo pasamos teta. Nunca mejor dicho.

martes, 9 de enero de 2018

Discos que no te salvarán la vida XI

Vamos con una ecléctica selección de buenos discos que nos ha dejado el recién finiquitado 2017.

Road Songs for Lovers (2017), de Chris Rea. Quizás sea porque me estoy haciendo viejo, pero últimamente ando muy enganchado a varios discos de Chris Rea. El pasado 2017 el británico nos volvió a regalar un puñado de buenos temas, estas Canciones de carretera para amantes. Al escuchar a Rea uno siempre tiene la impresión que una producción más arriesgada y, sobre todo, una banda más potente, convertiría estas canciones en clásicos. Pero ya sabemos que él prefiere moverse en terrenos más amables, sin estridencias, y he tenido que acercarme a la cincuentena para adentrarme en su discografía. Además, su voz cavernosa y su irresistible toque de guitarra  siguen en plena forma, así que estoy gozando de lo lindo tanto este último disco como sus anteriores trabajos.


Into The Great Unknown (2017), de H.E.A.T. Tres años han tardado los suecos en presentar nuevo disco en estudio, después de aquel fantástico Tear Down The Walls (2014) que dejó el listón muy alto. La espera ha merecido la pena: este nuevo trabajo es tan bueno como su predecedor. H.E.A.T siguen bebiendo del rock americano de Bon Jovi, Van Halen y Def Leppard, y añadiendo el punto épico de grupos europeos como Bonfire o Europe. Puro revival ochentero pues, una auténtica orgía de ritmos contundentes, guitarras afiladas y sintetizadores envolventes.



Hambre de balón (2017), de Rafa Pons. Cambiamos radicalmente de tercio para hablar del último trabajo de uno de mis cantautores de cabecera, probablemente el más rockero de ellos: Rafa Pons. Hambre de balón es el directo donde mi tocayo recopila algunos de los mejores temas de sus hasta la fecha cuatro discos en estudio, además de incluir un par de temas nuevos: No se me da bien y el que da título al álbum. Una buena manera de descubrir al barcelonés para los que todavía no tienen la fortuna de conocer su música y sus impagables letras. Colaboran en el concierto varios compañeros de profesión y correrías: El Kanka, Funambulista, Luis Ramiro, Marwan...

martes, 13 de diciembre de 2016

Mi disco del año


No soy muy dado a confeccionar las típicas listas con los mejores discos del año: entre otras cosas, porque ando algo desconectado de las novedades discográficas, sobre todo de grupos nuevos o que no conozco. Además, por lo que he leído por ahí, me temo que este año no se han publicado álbumes especialmente buenos, así que aunque estuviera al día de la mayoría de los lanzamientos, me temo que me hubiera sido difícil elegir un TOP 20, o un TOP 10, o siquiera un TOP 5.

De todos modos, sí me ha apetecido escoger el que ha sido para mí el mejor trabajo de 2016, o al menos el que más me ha entretenido. Y el disco de rock que más me ha gustado ha sido la cuarta entrega de los fineses Reckless Love: InVader (2016).

Está claro que no pasará a la historia como un imprescindible del metal, pero es un álbum muy divertido, fantásticamente interpretado y producido, y sobre todo (y quizás es eso lo que más me ha gustado), muy variado: InVader toca varios palos no sólo del hair-rock de los 80 que caracteriza a la banda (We Are The Weekend, Bullettime…), sino también de otros estilos más noventeros pero igual de potentes (Hands, Pretty Boy Swagger…). Además de un par de temas bastante poppies y de tintes electrónicos (Child of the Sun y Scandinavian Girls) que en las primeras escuchas suenan casi hasta ridículos, pero que con el tiempo me han enganchado y disfruto enormemente.

Eso sí, como tema estrella me sigo quedando con el que fue su primer sencillo: Monster, que me parece genial, y que pudiera haber firmado perfectamente el Alice Cooper de Trash (1989) y Hey Stoopid (1991).


lunes, 18 de abril de 2016

Discos que no te salvarán la vida IX

A partir de cierta edad es difícil estar en círculos de gente donde las conversaciones versen sobre música, más cuando tus gustos no son los más comerciales del mundo. Por eso, considero un auténtico lujazo tener ciertos amigos con los que, cuando nos encontramos, compartimos recomendaciones y nuevos descubrimientos. Los discos que hoy ocupan esta novena entrega de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día llegaron a mis orejas a través de tres de ellos: David, Miguel Ángel y Luís, respectivamente.


Reaching for The Light (2015), de King King. Estos escoceses se unen a la nueva hornada de artistas que mantienen en buena forma el modern electric blues. Con un sonido elegante a la par que potente, la banda de Alan Nimmo ya va por su tercer álbum, este Reaching for the Light que contiene joyas como su segundo corte, You Stopped The Rain, mi tema preferido del disco.


Future Nostalgia (2015), de The Sheepdogs. Uno de los descubrimientos del año pasado para el que suscribe. No conocía a estos canadienses, y su rock revival me ha parecido una gozada. Los "Perros ovejeros" suenan a Allman Brothers Band; a Crosby, Stills, Nash & Young; a la Creedence... Y, sobre todo, sus instrumentos y melodías suenan auténticos, a que no han pasado por el quirófano del programa de edición de turno, lo cual es una maravilla en los tiempos de cirujía digital que corren. He empezado su discografía por este su último álbum, pero está claro que iré tirando atrás y adentrándome en sus anteriores trabajos.


InVader (2016), de Reckless Love. Nueva entrega de rock y diversión a cargo de los fineses en este su cuarto LP. Reckless Love siguen sin tener el sonido más original del planeta, ni falta que les hace: siguen sonando a Europe, a Def Leppard, a David Lee Roth... Hair-rock con sintetizadores, pues, en esta nueva descarga de revival ochentero, y con unas letras en ocasiones tan ridículas ("Sex on the beach,that's what I need" reza la canción más tecno-pop del disco, Child of the Sun) que vuelven a reavivar el debate que acompaña a cada una de sus entregas: ¿homenaje al glam-rock de los 80, o parodia?

jueves, 28 de enero de 2016

Discos que no te salvarán la vida VIII


Octava entrega de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Hoy, con el inconfundible sabor a hard rock ochentero de tres álbumes publicados el pasado 2015.


Return to Forever (2015), de Scorpions. Enésimo trabajo de Scorpions, aunque la noticia no es el disco en sí, sino que llevan 50 años de carrera, proeza sólo al alcance de inmortales como los Rolling Stones o Jordi Hurtado. Return to Forever no aporta grandes sorpresas, pero es más que disfrutable, y demuestra que los alemanes siguen en plena forma pese a su edad provecta. Vienen de gira a España, pero sólo a Madrid y Bilbao, que me quedan lejos. Lástima.



Fallen (2015), de Stryper. Los reyes del rock cristiano han facturado, y ya tocaba, un  disco realmente bueno. La fórmula es la de sus trabajos más celebrados, los de sus inicios a mediados de los 80. Buenas melodías, guitarras afiladas, unos toques de gospel, y la espectacular voz de un Michael Sweet en estado de gracia. Una gozada para los nostálgicos.


Devil City Angels (2015), de Devil City Angels. Primer trabajo de los Devil City Angels, y pese a ello, una experiencia revival en toda regla. Y es que este supergrupo está formado por Tracii Guns (L.A. Guns), Rikki Rockett (Poison), Eric Brittingham (Cinderella) y Brandon Gibbs (Cheap Thrill). El disco es fantástico, con muchas influencias del sonido de los 80, pero también del crossover de los 90. Empieza con 4 trallazos (Numb, All My People, Boneyard y I’m Living) que recuerdan al funk enérgico de grupos como RHCP, aunque luego toma los derroteros glam y sleaze que caracterizaron las bandas de sus componentes hace ya 30 años.











lunes, 27 de julio de 2015

Mi canción del verano 2015

¿Shakira? ¿Alejandro Sanz? ¿King Africa? ¿Georgie Dann? ¿El Koala? ¿Zapato Veloz? ¿Puturrú de Fuá? ¿De quién será mi summer song de este año? Si antes estaba desconectado de la radiofórmula y lo poco que sabía de los hits estivales era lo que oía por los bares, ahora que soy un padre "respetable" (toma eufemismo) que frecuenta "poco" (eufemismo number 2) los ambientes nocturnos, hay tantas posibilidades de que mi canción del verano coincida con la "oficial" como de que Pablo Albarán saque un disco de Nu-Metal.

Ya conté hace unas semanas que, para el que suscribe, el mejor álbum de este 2015 estaba siendo el Wonder Days de Thunder. He escuchado algunas novedades discográficas más de las publicadas este año, pero ninguna le llega a la altura del betún al discazo de los británicos. Así que la canción que me pongo cuando salgo del trabajo, cuando quiero una apuesta segura que me suba la moral, cuando encaro hacia la playa o la piscina, tenía que salir de este magno trabajo. Y la elegida es el sexto corte, un temazo llamado Resurrection Day que suena así de potente:



Otras canciones de otros veranos:

sábado, 13 de junio de 2015

¿El disco del año?

Whitesnake, The Darkness, The Poodles, Nubian Rose, Halestorm, Santa Cruz, Hinder... Varios de mis grupos favoritos están publicando nuevo trabajo este 2015. A algunos ya les he echado una oreja, y a otros todavía no he tenido ocasión. Pero, y aun a riesgo de equivocarme ya que todavía no estamos ni en verano, me parece que ya sé cuál va a ser para mí el disco del año: el inesperado come back de los británicos Thunder, con su Wonder Days (2015). Una maravilla de álbum que cuanto más escucho más me gusta, y eso que ya lo he escuchado un porrón de veces..

En diciembre confirmaré si mi corazanada resultó cierta o si me equivoqué y descubrí algo mejor durante la segunda mitad del año. Pero alto, que digo alto, altísimo, ha puesto el listón la banda de Danny Bowes.



viernes, 22 de mayo de 2015

Santa Cruz: ¿héroes o villanos?

Grandes expectativas había generado el anuncio del nuevo álbum de los finlandeses Santa Cruz, después de aquel celebradísimo Screaming for Adrenaline (2013). El amigo Sammy lo etiquetó como "el mejor disco de hard/sleazy de los últimos 15 años", y yo mismo escribí que "si lo hubiera firmado Mötley Crüe en lugar de los debutantes Santa Cruz, todos estaríamos hablando del resurgir de la banda californiana".

Pero los dos primeros adelantos, en forma de vídeo (We Are The Ones to Fall y Wasted 'n' Wounded) trajeron el desconcierto: eran temas rarunos, con poco que ver con obras clásicas del sleaze, y convirtieron las esperanzas en recelos.

Finalmente, hace unas semanas el álbum, homónimo al grupo, vio la luz, y las sospechas se han confirmado. Ya desde los primeros compases que lo abren, de la canción Bonafide Heroes, nos damos cuenta que estamos ante un trabajo extraño. Al parecer, la joven banda ha intendado buscar un sonido propio que les distinga de las hordas de grupos revival que pululan actualmente por el hard rock actual (léase Steel Panther, The Darkness, Reckless Love, H.E.A.T., Love Cream, Deadly Sin...). ¿Consiguen los fineses este sonido propio? Pues sí y no. En sus nuevas canciones, los Santa Cruz captan influencias no sólo del sleaze, sinó también de muchas otras variantes del hard rock, tanto de los 80 como posteriores: hair-metal, grunge, post-grunge, crossover, funk-rock, rap... Así que en este trabajo son capaces de sonar a Bon Jovi, Anthrax, The Offspring, Red Hot Chilli Peppers, Rage Against The Machine... ¡todos en la misma canción! Es decir, no recuerdan a nadie en concreto, y a muchos a la vez.

Además, en mi opinión abusan de los coros del tipo "uo-uo-uoh" y "na-na-nah" y, sobre todo, de los estribillos, repetidos hasta la saciedad en cada tema. De hecho, a menudo, más que canciones "al uso", son reiterados estribillos conectados por solos de guitarra, batería, o los mencionados coros. Sirva como ejemplo el último sencillo extraído del LP, My Remedy:


A pesar de todo, he de decir que el Santa Cruz (2015) no me parece malo, y de hecho muchas cosas buenas se pueden decir de sus canciones: son enérgicas, descaradas, insolentes, atrevidas, y la notable destreza técnica de estos mocosos aporta algunos momentos brillantes. Pero, tras varias escuchas, el resultado global me sigue pareciendo desconcertante, y me deja una sensación entre "esto me suena" y "¿pero esto qué es?".

Me queda la duda de cómo soportará el paso del tiempo este disco. ¿Tanto estribillo y tanto gritito acabarán por hacerse pesados? ¿Será un álbum que iré recuperando de vez en cuando, o quedará olvidado en la jungla de bits de mi disco duro una vez lo saque del iPod? De momento, lo estoy disfrutando (sin que me vuele la cabeza), pero los meses dirán qué valoración final le doy a este experimento que todavía hoy me tiene descolocado. Y habrá qué ver qué senda siguen los fineses, si la de este sonido "propio pero ajeno", o la del sleaze revival de su debut. Las ventas y los bolos en esta nueva aventura lo dirán.

jueves, 26 de febrero de 2015

El sabor ochentero de Love Cream

Un nuevo e interesante trabajo de la oleada de rock revival que, afortunadamente, nos invade. Aunque esta vez la banda no viene de los paises escandinavos, como está siendo habitual, sinó de bastante más al sur. Love Cream llegan de Adelaide, Australia, y su debut se llama First Taste (2013).
Todo en este álbum sabe a 80: el nombre del grupo, metáfora sexual al estilo del de Whitesnake; la portada, con esas gafas tan ochenteras; los títulos de las canciones (Hot in the Dark, Love Train, Smokin' Bitch...). Y por supuesto, la música, 100% influenciada por la más festiva del hair-metal de hace tres décadas: Poison, Pretty Boy Floyd, David Lee Roth... Una ópera prima entretenida y repleta de humor guarrete, muy en la onda de Steel Panther, que no descubre nada, pero que asegura unas escuchas de diversión a los nostálgicos. Una nueva banda a seguir, que la semana pasada presentaba su primer videoclip, bastante patillero, pero correspondiente a uno de los mejores temas del disco: Spend the Night Together.

miércoles, 21 de enero de 2015

El amigo invisible

Ya conté hace unas semanas que, para mí, la mejor portada de la historia es la de la violación robótica del Appetite for Destruction de Guns n'Roses, la que fue censurada cuando el disco empezó a ser el bombazo en el que se convirtió. Así que, cual sería mi sorpresa cuando, en el "amigo invisible" que hacemos para Reyes, me regalaron ni más ni menos que el vinilo del Appetite con la mentada portada. Alegrón mayúsculo, pues, por este regalo, sin duda el mejor y más inesperado de estas Navidades.

No era muy difícil averiguar quien había sido mi amigo invisible, ya que de los participantes, solo él se deja caer por el blog. Así que, mil gracias, Rubén, por el acierto y la currada que te pegaste por conseguirlo.

Por cierto, ya he comprado este marco para enmarcarlo, así que en breve presidirá el pequeño despacho que me he montado en casa.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Just a bat dream


lunes, 27 de octubre de 2014

Wasted'n'Wounded

Los finlandeses Santa Cruz van ofreciendo canciones con cuentagotas. Si hace unos meses lanzaban el temazo We Are The Ones to Fall, hoy presentan el que es su nuevo sencillo. Wasted' n' Wounded es otro cañonazo de hard rock guitarrero, sleaze de alto octanaje que me hace esperar todavía con más ansias su nuevo LP. La canción es muy buena, aunque me gustó más el anterior single, al menos tras un par de primeras escuchas. Pero si todas las composiciones son de la talla de estos dos adelantos, seguro que su nuevo trabajo alcanzará el nivel de su increíble debut Screaming for Adrenaline (2013).

Como ya pasó con We Are The Ones..., la presentación de esta Wasted'n'Wounded ha venido acompañada de un videoclip que está a la altura de las circunstancias. Pasen y vean.