XXX Festival de Blues de Cazorla, viernes, 3 de julio de 2026. A pesar del calor, nos plantamos en la Plaza de Santa María a las 12 del mediodía. La idea era hacer algo de turismo, pero al ver el ambientazo que había, nos quedamos: una guerra constante de pistolas de agua, y gente maja con sus neveras llenas de cervezas y algo de picoteo (que compartieron con nosotros). Además, tocaban La Vinilo y los 4 Fantásticos, un grupo andaluz de rock'n'roll clásico que transmitía un buen rollo contagioso, y que interpretó temas como Reet Petit (Jackie Wilson), Great Balls of Fire (Jerry Lee Lewis) o Tainted Love (la versión de Imelda May, más rockabilly que la de Soft Cell). A continuación tocaron Nola Blues, pero nos tomamos un descanso en la sombra, y solo vimos un par de temas suyos, Walking by Myself (la versión de Jimmy Rodgers) y Summertime (George Gershwin), en los que estuvo Danny del Toro a la armónica.
A las 14h empezó precisamente el proyecto de Danny del Toro, Blues Against de Machine, formado por dos músicos portugueses, un polaco y un alemán, además del propio Del Toro. Muy bien, la verdad, superenérgicos, y con un frontman (uno de los portugueses) muy divertido y carismático. La lástima es que la armónica de Del Toro, parte esencial de las canciones, no se oía lo suficiente. Por cierto, gran disco su último trabajo de este 2026, titulado prosaicamente Vol. II.
Y a las 15h, otro de los motivos por los cuáles fuimos al Festival: el power trío de Santi Campillo, al que ya vi hace unos años en La Traviesa. Brutales como siempre. Iniciaron el bolo con La Grange (ZZ Top) y continuaron con otros clasicazos como Sunshine of Your Love (Cream), Ruta 66 (la versión del argentino Pappo), Stairway to Heaven (Led Zeppelin), en la que cantó un viejo amigo de Santi, para terminar con dos temas de la primera época de M Clan: Cuando el río hierve y Un buen momento. ¡Una gozada volver a disfrutar de este superguitarrista!
Tras unos merecidos almuerzo y siesta, fuimos a otro de los grupos que nos apetecía mucho ver, esta vez en el Auditorio del Parque: los bilbaínos Mississippi Queen and The Wet Dogs. Y es que su disco del año pasado, Phoenix, me parece fantástico de cabo a rabo. Y los vascos no defraudaron, gracias sobre todo al savoir faire de su enérgica cantante y a su virtuoso guitarrista. Música con sabor a años 70 y un guiño al blues gracias a la versión que se marcaron de Save A Seat for Me (B.B. King).
Por la noche, a las 23.00h empezaba otro de los bolos que me hacían especial ilusión: el de Walter Trout. El veterano guitarrista (75 años) me sorprendió por la energía que transmitió durante la hora y media que tocó, en la que no paró de ir de un lado para otro, saltar, y desgañitarse. Presentó en sociedad a su hijo John Trout, que hacía de segundo guitarrista pero al que dejó sus minutos de gloria, y tuvo también palabras de recuerdo para el difunto John Mayall, al que agradeció haberle salvado de las drogas y el alcoholismo hace 39 años. Y aunque quedaban tres conciertos más, retiramos casi a la una de la mañana, exhaustos y en previsión de que el día siguiente también vendría cargadito, como así fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario