miércoles, 22 de diciembre de 2021

Los Secretos en La Pobla de Mafumet

 Pavelló de la Pobla de Mafumet (Tarragona), 18 de diciembre de 2021. Los Secretos fueron uno de los grupos de mi adolescencia y juventud, y durante la década de los 90 los vi en directo en varias ocasiones, siempre que visitaban Barcelona, e incluso en la Expo de Sevilla. Compré y devoré todos sus discos, los primeros en vinilo, los últimos ya en CD, y me sabía las canciones de memoria.


Pero en 1999 murió Enrique Urquijo, para mí el alma absoluta del grupo, y perdí interés en lo que su hermano Álvaro y el resto de la banda hicieron después. Los vi un par de veces más (la última en 2004, en el Palau de la Música), pero dejé de escuchar los álbumes que fueron publicando, entre otras cosas porque la mayoría eran refritos (grandes éxitos, acústicos, conciertos sinfónicos...) con los temas de su época dorada. Aunque sí sigo manteniendo un vínculo emocional con Los Secretos del siglo XX: leí la biografía de Enrique cuando apareció, de vez en cuando recupero sus viejos discos, y hace unos días vi el magnífico documental sobre su vida y obra en el programa Imprescindibles de La 2.

Con motivo de la mítica Marató de TV3, Los Secretos actuaron en un concierto benéfico a 10 kms. escasos de casa el pasado sábado, y en otro ejercicio de revival (como el de Miguel Ríos hace unas semanas), allí que me dejé caer en inmejorable compañía.
 

 
Con Álvaro ejerciendo de maestro de ceremonias, la banda ofreció lo que, me parece, llevan ofreciendo las dos últimas décadas. Fiel al legado musical de sus años de gloria, el repertorio se compuso en un 90% de lo que ya son clásicos del pop español: Quiero beber hasta perder el control, La Calle del olvido, Ojos de gata, A tu lado... También sonaron algunas menos conocidas (No me falles, Buscando, Margarita...). Y, en contadas ocasiones, y casi disculpándose por ello, Álvaro y los suyos reivindicaron su producción del siglo XXI (Mi paraíso, Ponte a la fila, Lejos).  Pero saben que la gran baza, lo que lleva a la gente a sus conciertos, son los viejos temas, y a ellos se entregan. Así que el cancionero de Enrique Urquijo sobrevive y sigue emocionando a sus fans, que son legión. Pero a mi juicio faltó algo más: alguna sorpresa, alguna versión de una canción ajena, alguna reinterpretación inesperada de un viejo tema...  También a los músicos se les ve algo resignados, (y es que ¿cuántos miles de veces puedes tocar Déjame sin acabar aburriéndola?). Recuerdo a Ramón Arroyo haciendo slide con el cuello de una botella de cerveza en los conciertos de principios de los 90, dejándose la piel en los solos mientras Enrique le miraba con complacencia. Poco queda de eso. Así que, pese a la incorporación de Txetxu Altube a sus filas, encargándose de mandolinas y acústicas, el virtuosismo y la entrega brillaron por su ausencia.

De todos modos, la retahíla de temas que interpretaron, unos 25 en las casi dos horas de concierto, hicieron que los asistentes quedásemos satisfechos, ya que con tan larga lista era imposible que no cayeran varios de los favoritos de cada uno (aunque a mí me faltó el blues Siempre hay un precio). Y además, es indudable que, por muchos años que pasen, las canciones de Enrique Urquijo siguen poniendo la piel de gallina, y más en estos tiempos de lírica insípida que corren. Así que, en definitiva, disfrutamos del evento, cantamos a voz en grito, y ya muy al final, conseguimos olvidarnos de las dichosas medidas anticovid y nos acercamos al escenario para rememorar aquellos bolos de los 90, de pie, sin mascarillas, sin distancias de seguridad, y con 30 años menos.
 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Mi canción del verano 2021

 

Mediados de diciembre, y todavía no había publicado mi obligado post anual con la que fue mi canción más escuchada en el ya lejano verano. Manos a la obra, pues.


En esta ocasión el honor ha recaído sobre esa locura instrumental que es Whammer Jammer, el mítico tema de 1971 de la también mítica banda The J.  Geils Band. 

¿El motivo? En julio, aprovechando que tenía algo de tiempo, me propuse sacarla con la armónica, y pasé varias horas escuchándolo,  transcribiéndolo, e imitándolo. Me ayudó mucho el programa Sonic Visualizer, que permite ralentizar un archivo de audio sin modificar la tonalidad. Al final conseguí transcribir toda la canción. Pero, ¡Ay!, otra cosa es interpretarla, ya que este instrumental es un prodigio de la técnica, y mis aptitudes todavía están lejos de conseguir los efectos y velocidad en los fraseos del armonicista de la banda, Magic Dick (curioso apodo, por cierto, algo así como "Picha mágica")

Pero en eso estoy, en ir practicándola de vez en cuando e intentando hacerlo cada vez mejor. Y aunque sé que nunca llegaré al nivel de maestría de Dick, sí he podido aprovechar algunos fraseos, de los que me he apropiado vilmente para cuando improviso sobre una base rapidita. 

Supongo que todo el mundo al que le gusta la armónica conoce este explosivo tema, pero si queda alguien que no, que se agarre al sillón, que le dé al play, y que flipe con este gran Whammer Jammer.
 

 
Otras canciones de otros veranos:

domingo, 28 de noviembre de 2021

Miguel Ríos en la TAP

 

Tarraco Arena Plaça (Tarragona), 27 de noviembre de 2021. Ya he contado varias veces en este blog que mi primer concierto fue en 1983, cuando fui a ver a Miguel Ríos en su gira El Rock de una Noche de Verano, que contaba con Leño como teloneros, y con el debut en los escenarios de una joven promesa: Luz Casal. Todo eso fue en la Plaza de Toros de Tarragona, un lugar enorme a los ojos de un niño de 11 años, y el show era para la época un despliegue espectacular de sonido y luz, incluyendo unos escasos segundos de "rayos láser", tal como anunciaba el cartel promocional. Así que no es difícil adivinar la impresión que me causó el evento.

Desde entonces no había vuelto a ver al granadino en directo, pese a que había recalado alguna vez más en mi ciudad. Pero, desoyendo a Sabina, que canta aquello de "al lugar donde has sido feliz / no debieras tratar de volver",  cuando me enteré que actuaría en Tarragona, y en la misma plaza (ahora rebautizada como Tarraco Arena Plaza), decidí que volvería a verlo, casi 39 años después.

Además, estos últimos meses he estado escuchando bastante su último trabajo, Un largo tiempo (2021), y la verdad es que está muy bien: un disco que bebe mucho del blues, del southern, y de lo que ahora llaman americana, con una producción bastante espartana, y alejada de la fanfarria que caracterizaba algunos de sus últimos álbumes, como el que se suponía que tenía que ser su disco de despedida, Bye Bye Ríos (2010).

En lugar de ser un concierto de rock al uso, los Black Betty Trio (que en realidad son cuatro) y Miguel ofrecieron un bolo que recordó a los unplugged de los 90, sin batería ni bajo, con mucha cuerda (guitarras acústicas, mandolina, banjo, violín, steel guitar...) y el piano encargándose de la mayor parte de la sección rítmica. Ríos, pese a sus 77 años, se mantiene en forma (no diré "en plena forma" porque se pasa casi todo el tiempo medio sentado en un taburete), y conserva la voz tan potente como antaño. Y el repertorio y la producción, muy fieles al espíritu de este Un largo tiempo, del que sonaron casi todos sus temas, más los clásicos imprescindibles en el repertorio del cantante, arreglados en formato acústico: Bienvenidos, Rock'n'roll Boomerang, Año 2000, No estás sola, El blues del autobús, Santa Lucía, y por supuesto, el Himno a la Alegría, que interpretó alternando castellano, catalán e inglés. 
 
 
Además, seis décadas en la carretera  le dan la experiencia para meterse al respetable en el bolsillo desde el minuto uno, aunque la honestidad de la que siempre hace gala también ayuda mucho. Hubieron proclamas en contra de la violencia machista, la prostitución, la ultraderecha, las fronteras donde se trata a los inmigrantes como animales... y también momentos emotivos: hacía unos horas había fallecido Almudena Grandes, y Miguel, gran amigo de la escritora, quiso dedicarle el concierto.

Así que dos horas de buena música con sus toques de nostalgia, pero sin convertirse única y exclusivamente en un ñoño ejercicio de revival. Miguel Ríos ha sabido reinventarse y rodearse de buenos músicos y compositores para ofrecer un disco y un espectáculo más que dignos, y algo hace presagiar que no será lo último que oiremos de él. ¿Será verdad aquello de que "los viejos rockeros nunca mueren"?

jueves, 11 de noviembre de 2021

Recuerdos del Paraíso

The Bo Derek's, una de las bandas que me parecen más interesantes del panorama español actual, ha presentado hoy el que es su primer videoclip, correspondiente al tema Recuerdos del paraíso, que estará incluído el que será su segundo álbum, Inféctame, Baby!, a punto de publicarse.

El vídeo es todo un ejercicio de revival, que homenajea a los programas musicales de principios de los 80, como los míticos Aplauso o Tocata. Programas que, aunque hoy pueda parecer increíble, se emitían en horario de máxima audiencia, y cuando solo existían dos cadenas de televisión.

El tema es otro estallido del old school R'n'R del que los Bo Derek's hicieron gala en su disco de debut, el fantástico "10" de 2019. Así que hay ganas, muchas ganas de catar esta nueva entrega del power-trío gallego. Mientras llega, disfrutemos de esta dosis de morriña en vena que es Recuerdos del Paraíso.



sábado, 30 de octubre de 2021

Batería de chistes II