lunes, 28 de enero de 2013

La brecha

Hojeando el último catálogo del Carreful, constato algo que desde hacía tiempo ya intuía: la enorme brecha que se ha abierto entre el mainstream actual y la música que escucho yo habitualmente.

He de decir que la cosa no ha empezado mal: en la primera página dedicada a las novedades musicales aparecen Grrr!, el último recopilatorio de los Rolling Stones, y Live at River Plate, un directo de AC/DC.  Pero luego pasamos a la sección nacional, y ya se me va quedando cara de pez.  ¡Joer, es que no conozco ni a la mitad! ¿Pablo Alborán? ¿India Martínez? ¿Salvador Beltrán? ¿Merche? Nunca he oído hablar de ellos, y aun menos escuchado una canción suya. De todos modos, a juzgar por las portadas (que no son el mejor elemento de juicio, lo reconozco), mucho me temo que no me pierdo gran cosa. Parecen seguir el estilo melódicoedulcorado que iniciaron hace una década rosasdespaña, bisbalitos, bustamantes y otros artistazos surgidos de programas televisivos dedicados a fabricar talentos a golpe de gala y espuma para el pelo. Pero ojo, si voy muy desencaminado, por favor, que alguien me avise, y me pego el correspondiente muerdo en la lengua.

Luego viene la sección "Conservados en formol": ahí están José Luis Perales, El Dúo Dinámico, Julio Iglesias, ¡Raphael! (¿pero cuántos años tendrá esté hombre?). Gente que ya me parecía carroza cuando todavía se usaba la palabra "carroza", lo cual quiere decir hace mucho, muuuucho tiempo. Si en ese momento ya era música para viejos... Ahora, ¿para quién es? ¿Para nonagenarias de corazón sensible? ¿Cuántas veces puede aguantar un marcapasos el ¿Y quién es él? antes de que salte la obsolescencia programada esa?

Y luego están los que llevan ya varios años ahí aposentados, haciendo exactamente lo mismo álbum tras álbum, los romanticoides que nunca he soportado: Sergio Dalma, Eros Ramazzoti, Alejandro Sanz, Álex Ubago... Nada que suscite mi interés, por desgracia.

En mi adolescencia recuerdo que en la sección Música del Carrefour (que antes se llamaba Pryca, y antes de antes, curiosamente, también se llamaba Carrefour) siempre habían discos que no escucharía ni a punta de pistola: Duncan Dhu, Hombres G, El Último de la Fila... Pero también habían otros que me gustaban, y que hacía lo posible por conseguir, normalmente pidiéndoselos a un amigo y grabándomelos en una cinta: Loquillo y los Trogloditas, Radio Futura, Los Secretos, La Frontera, Gabinete Caligari... Pero ahora, la verdad, no me veo yo yendo a casa de nadie con una TDK en la mano para que me grabe lo último del Pablo Albarán este. Pero quizás me esté equivocando, quizás me estoy perdiendo el Miguel Ríos del siglo XXI, y yo sin enterarme. Voy a buscarlo en YouTube, a ver si es así:




Pues no.

1 comentario:

TwoHeadsOneBrain dijo...

Jaja, me he echado unas risas...Y no, va a ser que no, la verdad