martes, 19 de febrero de 2008

Hacia rutas salvajes

En julio de 1999 crucé buena parte de Alaska con mi amiga Jeanette, parapetando con nuestro coche a una participante en la Sadler's Alaska Challenge, la carrera en silla de ruedas más larga del mundo. Para proteger a nuestra corredora conducíamos a una media de unos 5 kms/hora, y a tan "vertiginosa" velocidad teníamos tiempo de sobra para deleitarnos con el paisaje que se desplegaba a ambos lados de la carretera: cientos de kilómetros de ríos, montañas y bosques que te llenaban los ojos de una belleza abrumadora, además de hacerte sentir pequeñito, pequeñito...


Al pasar cerca de una pequeña senda que se internaba en el bosque, Jeanette me contó que ese era el camino que había emprendido Chris McCandless, un joven que decidió vivir 3 meses solo en lo más profundo de Alaska, y cuya aventura se narraba en un libro de Jon Krakauer titulado Hacia rutas salvajes.

Al llegar a casa compré el libro al instante, lo devoré en pocos días y se convirtió en una de mis lecturas de cabecera. Y es que el tema me apasiona: gente que decide abandonarlo todo por lanzarse a la aventura. Hacia rutas salvajes narra las historias reales de valientes que dejaron atrás una vida cómoda y previsible en busca de las emociones que sólo la naturaleza puede proporcionar, centrándose sobre todo en la odisea del joven McCandless e investigando lo que fue su vida desde que "se fugó" de la Universidad hasta que se adentró en la Alaska salvaje.

Hace escasas semanas se estrenó la película, dirigida por Sean Penn, y tras un año de exilio voluntario de las salas de cine, corrí a verla. El filme es maravilloso. Narra exclusivamente la historia de McCandless, interpretado por el soberbio actor novel Emile Hirsch, y plasma de forma magistral los sueños del joven aventurero, su facilidad innata para ser querido, su amor por la naturaleza y su desprecio por la vida urbana y consumista. Una acertada estructura no lineal, unos diálogos evocadores y unos secundarios a la altura de las circunstancias hacen de la cinta una pequeña obra de arte completamente imprescindible. Además, este intenso poema visual (como lo ha definido el ascensorista) viene aderezado con una apropiada banda sonora a cargo de Eddie Vedder, líder de Pearl Jam.

Así que disfruté de lo lindo con la versión cinematográfica de Hacia rutas salvajes aunque, como me ocurrió al leer el libro, los impulsos de hacer la mochila y lanzarme al viaje me fustigaron durante las dos horas y pico que dura el film, y durante varias de las noches siguientes. Y es que, como siempre me dice David, burlándose: "Rafa, no deberías ver este tipo de películas".

PD: Las alucinantes fotos que decoran este post son de mi amigo Óscar que, hace unos meses, también estuvo por tierras alaskeñas.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que el libro me ha gustado mucho más que la película, con él, he podido entender un poco más y mejor la personalidad de Chris, y el magentismo que ejerce Alaska a muchas personas.

Óscar.

Ludovico dijo...

Libro y pelicula demasiado peligrosos, para las almas misantropas

Almond dijo...

Rafa,

pero ¿y las murallas? ¿y la playa? ¿y el sol? ¿y el humo de la petroquímica? es que no entiendo ni como se te ocurre pensar en hacer la maleta! :P

Un beso cariñoso,

Almond

Ana dijo...

David,

Por una vez y menos mal! que ya me tenía preocupada el tema ;-), NO estoy de acuerdo contigo.

Rafa,

NO dejes de ver esas películas.
Ni de hacer la mochila cuando se tercie.( me apunto!)

Besos fresquitos a los dos.
PD; Joder! (perdón!) si las fotos son así, ha de ser IMPRESIONANTE disfrutarlo en directo!!.

Caperucita dijo...

.......te fustigaron, dices?....
hum! ....durante dos horas y pico!?....y varias de las noches siguientes!....hummmm.....
Quién dijo fría!!?.
Viva la Alaska salvaje!.

Félix dijo...

¿De veras? ¿En silla de ruedas?

Rafa dijo...

Sí, Félix, en silla de ruedas. ¡ALUCINANTE!. Imagina darle a una silla de ruedas durante unos 60-70 kilómetros diarios (tardaban unas 7-8 horas), sufriendo el viento huracanado, la lluvia, e incluso granizo, por puertos de montaña.

Me pareció brutal, la fuerza física de estos/as atletas. Más información (y algunas fotos de pasadas ediciones) en el link del post, el de Sadler's Alaska Challenge.

Jim Garry dijo...

Tiene una pinta excelente ese libro. No sabía que la pelicula de Sean Penn estaba basada en esa historia.

Vaya fotos más impresionantes de Alaska. Tiene que ser la hostia ver eso en directo.

Saludos.

Jo mateixa. dijo...

M'he quedat sense paraules.
Només puc dir:

Carai, quina passada!!!!

disa dijo...

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