sábado, 4 de abril de 2009

Estampas venecianas

En la página 24 de la guía Popout dice que "Venecia no es un buen lugar para oír música de vanguardia. El repertorio está dominado por obras barrocas del siglo XVIII, de Vivaldi especialmente". Es verdad: en una ciudad dedicada casi íntegramente al turismo, no vi un sólo cartel anunciando un concierto de rock, pop o jazz. Pero la magia de Venecia es precisamente ésa: anclarse a un pasado esplendoroso, y hacer retroceder en el tiempo al visitante, sin cambiar su estética y sus espectáculos, mientras la ciudad se hunde en las aguas.

Las callejuelas y puentes a menudo desembocan en campi o campelli, minúsculas plazoletas donde indefectiblemente se erige una iglesia, encajonada entre casas y canales. Entramos en algunas de ellas y, en dos ocasiones, encontramos músicos ensayando para el concierto de esa tarde. La primera vez fue un pianista que, allegro ma non troppo, repiqueteaba las teclas con un swing anacrónico. La segunda vez, una chica pellizcaba las cuerdas de un arpa con dedos sutiles, chispeando notas entre santos y querubines. Cansados de callejear, nos sentamos a escucharlos, disfrutando de la música y de las impresionantes acústicas eclesiásticas.

También en la Plaza San Marco, las sempiternas orquestas de los cafés tocaban para un público en pie, mientras los camareros esperaban que un incauto turista picara y se sentara en la terraza para cobrarle, dicen, doce euros por un cortado. Sin suerte, pero: sólo de vez en cuando un japonés se aposentaba en una silla, para que su compañero de viaje le hiciera una foto fugaz, y se levantaba al instante cuando el empleado se dirigía hacia él para preguntarle qué deseaba tomar.

Planeamos asistir a un concierto de clásica la última noche, pero agotados por los largos paseos y la lluvia incesante, al final la dedicamos a ir a cenar a una pintoresca trattoria de Castello, y a volver al hotel como únicamente pudimos: con los zapatos en la mano, los pantalones arremangados, y el agua hasta las rodillas, víctimas del acqua alta, que había convertido la Plaza San Marco en la piscina más grande del mundo.









miércoles, 25 de marzo de 2009

Voy a comprarme un jersey a rayas

Vamos juntos hasta Italia / quiero comprarme un jersey a rayas / pasaremos de la mafia / nos bañaremos en la playa..., cantaban los pesados de los Hombres G, hace ya unas décadas. Y no creo que nos bañemos en la playa, entre otras cosas porqué han dado lluvias, pero lo que es seguro es que este viernes me voy a Venecia. ¡Voy contando las horas que faltan! Serán 4 días, suficiente (espero) para recorrer la ciudad de los canales y alguna de las islas aledañas. 

Siempre me ha gustado Venecia. A pesar de las hordas de turistas (de las cuáles no me puedo quejar, ya que nosotros las engrosaremos), creo que es un lugar con un encanto especial, que parece surgido de la imaginación de un narrador de cuentos. ¿Quién, si no, podía imaginar una ciudad levantándose sobre las aguas, donde las calles son ríos, los coches son barcas, y los taxis son góndolas? Una maraña de canales, puentes y palacios de colores, escenario perfecto para cualquier capítulo de Las mil y una noches.

Y sí, es muy turística, cada vez más, a veces una especie de Port Aventura. Pero la gracia es evitar (en la medida de lo posible) los recorridos típicos y perderse por las callejuelas más recónditas, para descubrir esa Venecia decadente, de paredes desconchadas por la humedad y puertas devoradas por la herrumbre. Una Venecia que, por cierto, retrató fantásticamente bien Juan Manuel de Prada en su magnífica novela La Tempestad, ganadora del Premio Planeta 1997.

En fin, que me muero de ganas por llegar y recorrer el Gran Canal a bordo del vaporetto, cámara en ristre y sonrisa en rostro. A la vuelta, cuelgo aquí la crónica.

domingo, 15 de marzo de 2009

Rafa Pons en La Vaque

Si en estos tiempos la crisis económica arrecia que da miedo, la que está viviendo la industria musical es de infarto. Y uno de los efectos, claro, es el escaso riesgo que toman las discográficas en apoyar y promocionar a nuevos artistas. Éste es uno de los temas que preocupa, y mucho, al gran Rafa Pons. Ya se intuía en el tema Filatélico, Numismático ("tanto tiempo pa' poder sacar un disco, y hoy resulta que se venden más los libros"), con el cuál empezó su concierto en Tarragona (La Vaqueria, jueves 12 de marzo de 2009). También lo insinúa con el título de su segundo intento de hacerse un hueco en la escena musical (Insisto, su último disco, de este 2009), y así lo dejó claro en varias ocasiones durante su actuación: agradeciendo repetidas veces el haber venido a la treintena que asistíamos al evento, comentando que No hay sexo seguro era el primer single y vídeo, con el que "se la estaban jugando" (un vídeo que promete bastante, por cierto, según leí en Al caer el sol), y esperando que, si todo iba bien, tuvieran más ocasiones de volver a Tarragona a tocar. Y es que, como decían Golpes Bajos hace ya casi tres décadas, corren Malos tiempos para la lírica, y es una lástima, porqué cantautores como Rafa Pons, que hacen una música y unas letras cojonudas, merecen la mejor de las suertes.


Pons venía acompañado de su acústica y de dos músicos: guitarra eléctrica y teclados, correctos, aunque la ausencia de bajo y batería hacía que se echara de menos una sección rítmica que les arropara un poco. Pero claro, para los treinta que eramos en la sala, tampoco iba a traer al Orfeón Donostiarra... Tras Filatélico, Numismático la banda fue desgranando temas de Insisto (que sonaban un poco verdes) y de su primer álbum, Mal te veo, mucho más trabajados. Y es que Rafita Pons se ha hecho una jartá de tocar por las barcelonas, y oficio y dedicación no le faltan. Además, eramos pocos pero incondicionales, así que todos lo pasamos en grande con las fantásticas canciones de amor (Nieve en la ventana, Un poco idiota...), desamor (Algo de tiempo, Supongo...) y "gamberreo" (Rafita Perestroika, Empecé la noche con Noriega...) de Rafita y los suyos. 90 minutos de grandes letras, buen rollete, compadreo, risas...Una gozada para los que teníamos la suerte de haber oído alguna vez de Rafa Pons y nos acercamos a disfrutar del concierto que, por supuesto terminó con la inefable Voy persiguiendo la luna me cago en tu padre y no tengo ninguna razón para odiarte pero simplemente me acuerdo de ti (y que en el disco han titulado como Bonus, por cierto).

Hasta la próxima, pues, Rafita. Espero...



lunes, 9 de marzo de 2009

Y siguen de vacaciones

Pues eso, que las musas siguen de vacaciones. Entro en el blog y compruebo abochornado que mi último post es de...  ¡HACE UN MES!. La verdad es que últimamente me cuesta ponerme a escribir delante del ordenador. La primavera trompetera asoma (que se lo digan a mi maldita alergia: mi nariz parece las cataratas del Niágara), y prefiero pasar los fines de semana al sol y mirando al mar que tostándome los ojos con la pantalla. Pero bueno, ha de haber tiempo pa' to', así que a ver si me autoimpongo un poco de disciplina, vuelvo a elucubrar desvariar sobre música, y escribo algo con un poco de sustancia. 


Por cierto, este jueves el gran Rafa Pons presenta en La Vaqueria su segundo trabajo, Insisto. Lo pasé en grande con Mal te veo, la opera prima de este heredero de Sabina, y por supuestísimo no pienso perderme el evento. En mi contra estará el humo del local: la mencionada alergia ha hecho que, en mis últimas visitas a "La Vaque", haya tenido que abandonar el garito a los tres cuartos de hora con los ojos ardiendo, más escozíos que los mojinos del grupo aquel. Pero en fin, la visita del señor Pons bien vale un chutazo de antiestamínico, así que me haré una tortilla de Ebastel, y al concierto se ha dicho. 

Y mira, ya tengo deberes: crónica para este blog. Si de aquí unos 15 días no está colgada, tenéis mi permiso para atarme a un poste y fumaros un cartón de Ducados echándome el humo a los ojos. Y así seguro que escarmiento. Creo.

domingo, 8 de febrero de 2009

Calvin and Hobbes

Hoy quería postear alguna cosa, pero la verdad es que, como decía Serrat, debo tener las musas de vacaciones. Así que me he limitado a escanear y colgar aquí una tira de Calvin and Hobbes, los fantásticos personajes de Bill Watterson.

¡Feliz semana!

Última viñeta:
- Either he's playing classical music at 78 rpm, or I'm still dreaming (O está pinchando música clásica a 78 rpm, o todavía estoy soñando).
- First thing tomorrow morning, I'm calling the orphanage (Lo primero que haré mañana por la mañana es llamar al orfanato).