Tercera entrega de la sección Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Vamos allá, ¿no?
Rock'n'Roll Animal (2012), de Gene The Werewolf.
Descubrí a este tío gracias un post de Sammy el Sucio, y la verdad es
que lo estoy pasando en grande con su último disco. Gene el Hombre-Lobo
suena a Def Leppard, a AC/DC, a David Lee Roth..., así que en clase no
le van a poner un 10 en la asignatura de Originalidad. Pero sí va a ser
el más buscado de la hora del patio, porque sus temas suenan frescos,
desenfadados y cachondos, y a la tercera escucha ya no te puedes quitar
de la cabeza el adictivo estribillo de I Only Wanna Rock'n'roll. ¡Zenkius, Sammy!
Vise Le Ciel (2012), de Francis Cabrel. Después de cuatro años desde su fantástico último trabajo, Des roses et des orties
(2008), el que es mi cantaautor francés favorito publicó nuevo álbum el
pasado 2012. En esta ocasión, se trata de un disco compuesto
íntegramente por versiones de temas de su idolatrado Bob Dylan. No soy
muy seguidor yo del de Minnesota, pero algunas de sus mejores canciones
pasadas por el tamiz de Cabrel son, como mínimo, interesantes. Una buena
forma, pues, de revisitar desde una perspectiva diferente a monsieur Zimmerman.
In Time(2013), de The Mavericks. Toda una sorpresa
el regreso de The Mavericks a la escena musical, tras su disolución
hace diez años, y con su líder Raul Malo forjándose una digna carrera en
solitario. Pero los de Florida han vuelto, y su retorno bebe cada vez
más de las tierras que se extienden al sur del río Pecos. Si estos
primos-hermanos de Los Lobos siempre han hecho gala del mejor Tex-Mex,
en In Time incorporan más sonidos latinos, y cada vez encontramos menos guitarras y más trompetas, trombones, acordeones y ukeleles. Un fantástico y soprendente come-back, que hace olvidar aquel prescindible The Mavericks (2003) que pareció sepultar su carrera hace una década.
No, que nadie se confunda, el título del presente post no hace referencia a Un pokito de rock'n'roll (2012), el horrendo último disco de la cantante Bebe.
¡Ay, qué penita de chica! Me gustó su primer trabajo, aquel Pafuera Telerañas (2004), con temas punzantes y pegadizos como los ya clásicos Malo o Ella.
Pero desde entonces, María Nieves Rebolledo Vila, que así se llama en
realidad la moza, no da pie con bola. Su siguiente álbum, Y.
(2009), lo encontré simple y llanamente insoportable: cualquier
oportunidad en forma de escucha que le di se transformó en una
decepción. Y a pesar de todo, iluso de mí, el nombre de su lanzamiento
de 2012, que prometía tintes rockeros, me hizo albergar ciertas
esperanzas. Esperanzas que resultaron vanas, claro, ya que el disco
tiene tanto de rock como Kreator de flamenco-pop.
Lo que pasa es que me hacía gracia colgar este vídeo de Sheryl Crow marcándose eso, un poquito de rock'n'roll,
y quería hacerlo sin que me viniera a la cabeza el engendro de la
extremeña. Pero mira, no ha podido ser. En fin, niña, que rock'n'rollear es esto. Toma nota.
El fin de semana pasado vi Searching for Sugar Man,
que fue galardonada con el premio al mejor documental en la pasada
edición de los Oscar, y que cuenta la historia de un cantante de folk de principios de los 70 cuyos dos discos tuvieron nula
repercusión en sus Estados Unidos de origen, pero un éxito arrollador en
Sudáfrica.
¡Qué pasada de película! No quiero hablar mucho de
ella, para no desvelar alguna de las muchas sorpresas que va ofreciendo a
los que, como yo, no hayan oído hablar del cantante en cuestión. Solo decir que,
en un momento dado, todo me parecía tan increíble que tuve que darle al Pause, y consultar en la Wikipedia si lo que allí se narraba era cierto. ¡Y sí, lo era!
Me muerdo la lengua, pues, y os recomiendo encarecidamente su visionado. Ya me contaréis...
Hace unos meses, el necesario blog de Víctor Alfaro Al caer el sol se hacía eco de una propuesta que me pareció interesante: Luis
Ramiro pretendía financiar su próximo álbum mediante crowdfunding.
Soy un admirador del trabajo de este cantautor, como ya he comentado
varias veces en Bourbon Street Online, así que me sumé al
proyecto, e hice la que ha sido mi primera donación a iniciativas de
este tipo.
El resultado ha sido muy satisfactorio: el artista ha ido informando a
los donantes sobre la realización del que es su cuarto trabajo en estudio: lo anunció cuando se
alcanzó la cantidad necesaria para costearlo; nos comunicó en exclusiva
el título, portada y track list definitivo; colgó un par de
los temas grabados... Y esta semana nos ha enviado el álbum en MP3,
días antes que esté disponible en tiendas físicas y online.
Así que, más que limitarme a comprar el disco, la experiencia me ha
hecho participe de parte de su producción.
En definitiva, que auguro que no será la última vez que me una a una
empresa de tales características, si considero que el autor y el
proyecto valen la pena. Además, estoy la mar de feliz con mi copia
de El monstruo del armario (2013), que así se llama la criatura, al cual le he dado ya un
par de escuchas y que me está pareciendo muy prometedor. A ver si
cuando lo tenga más trillado hago la correspondiente crónica.