lunes, 26 de noviembre de 2007

8 años sin Enrique

El pasado 17 de noviembre se cumplían 8 años de la muerte de uno de los grandes de la música pop española: Enrique Urquijo, fundador y líder del grupo Los Secretos.

Aún recuerdo cuando, a mis dieciocho años, escuché su disco La calle del olvido, un trabajo lleno de canciones de soledad y desamor, como era habitual en sus trabajos. Estuve una semana completamente melancólico, impregnado por el sentimiento de aquellos diez temas, y la gente me preguntaba si estaba triste por algo. Así eran las letras de Enrique Urquijo: hablaban de corazones rotos, de desesperanza, de perdedores. Canciones que llegaban al alma y se quedaban allí, en un rinconcito, volviendo a aparecer cuando la vida te llevaba a callejones parecidos.

El autor de Déjame era una persona extremadamente inestable, que pasaba de la euforia a las depresiones en cuestión de días, acentuadas per una adicción a la heroína que nunca fue capaz de abandonar. Siempre comentaba que cuando estaba alegre no escribía canciones: sus letras eran el espejo de su lado más triste, el más abatido. Temas como Quiero beber hasta perder el control o Agárrate a mí María son de los más emotivos de la música de los últimos treinta años. Pero la mayoría de sus melancólicos discos terminaban con una canción que aportaba una brizna de esperanza a tanta penuria, como Adiós tristeza, Después del huracán o Algo en la vida. Así era Enrique: después de la derrota siempre conseguía levantarse. Con una excepción: el día que su peor demonio, el caballo, le arrancaba la vida y le abandonaba en un portal del madrileño barrio de Malasaña. Triste final para Enrique, triste final para todos los que amábamos su música.

6 comentarios:

kusinkay dijo...

¿Sabiais que en Barcelona hay una calle que se llama Calle del Olvido?
Siempre que oigo este tema recuerdo haber pasado por ella en un momento bastante amargo de mi vida en que todo eran cambios.
Enrique tenia razón, es una calle muy cuesta arriba.

ana dijo...

Aprovechando la publicación del "ADIÓS TRISTEZA" de Los Secretos,
(en palabras de Enrique Urquijo;
... "uno de los mejores discos que hemos hecho. Por lo menos uno de los que más canciones tienen que me gustan".)
se publicó una entrevista en la revista El Gran Musical (verano1991).

Una de las preguntas que le hicieron rezaba así;
-¿Ser músico veterano, en este país, no es una heroicidad?.
-Sí,lo es. Ser veterano en este país, sea cual sea tu actividad, es una heroicidad. Yo diría incluso que "ser" en este país es una heroicidad.

Enrique, tenías razón.

Has dejado de "estar", pero tú nunca dejarás de "ser", probablemente, el mejor compositor de pop español.

Ocho años después se te sigue echando de menos.

PD; en el momento de mayor éxito de su banda habitual,
Enrique creó un grupo paralelo,
"Enrique Urquijo y Los Problemas".

No dejeis de deleitaros con sus dos magníficos trabajos;
"Enrique Urquijo y Los Problemas"
1993.
"Desde que no nos vemos" 1998.

Un sonido personal, preciosista e inimitable con colaboraciones de la talla de Pablo Milanés, Carlos Cano, Nacha Pop o Radio Futura.

Jo mateixa. dijo...

Com passa el temps!! 8 anys ja!!.
Normalment es fa aquest comentari quan un escolta una cançò antiga o veu una foto vella. Quina pena haver de recordat la data en que ens va deixar una veu única i irrepetible.

Burdon dijo...

Uff, escuchar las canciones de Enrique en según que momentos puede afectarte, para bien o para mal. Y los dos discos que sacó con los problemas están muy muy bien. Que pena su pérdida, sí.

Anónimo dijo...

Una suerte abrir hoy éste blog y encontrarme éstas palabras sobre un personaje y un disco que siempre ocuparon y ocupan un espacio en mi cabecera.
Son temas a los que siempre recurro,no se muy bien porqué pero lo hago.
Esos temas tienen algo que me atrapan, suelen ser un refugio para mí en muy diversos estados de ánimo.
Sérilan

Félix dijo...

Mi preferida es también La calle del Olvido.

Los Secretos siempre han sido una banda de buenas letras y un sonido limpio. La pena es que siento que desde que falta Enrique las ideas no les salen tan brillantes y les falta algo, y no es sólo una persona lo que les falta.