miércoles, 17 de octubre de 2018

The Electric Alley en Cambrils

La Boheme (Cambrils, Tarragona), 13 de octubre de 2018. Cuando mi amigo Miquel Àngel me avisó que The Electric Alley tocaba en Cambrils, a 20 minutos escasos de casa, no hice excesivo caso. Los busqué en Facebook, pulsé sobre el botón Seguir, di una escucha no demasiado atenta a algún tema de su segundo álbum (Get Electrified!, 2015), y como últimamente estoy más bluesero que rock'n'rollero, me olvidé del que yo creía que era un grupo de rock más de los centenares que salpican la piel de toro.

Pero al cabo de unos días, la banda anunciaba en Facebook, la publicación de su tercer y último trabajo. Por alguna extraña inspiración, lo busqué en Spotify, lo empecé a oír y... ¡Madre del Amor Hermoso! ¡Menuda maravilla de disco el de los gaditanos! Así que empecé a escuchar casi ininterrumpidamente este Turning Wheels (2018), que recuerda a los grandes de los 70-80-90: toques de Zeppelin, de AC/DC, de Guns n'Roses, de Mr. Big... Una pasada de canciones, producción y sonido que si se hubieran facturado al otro lado del Atlántico, o incluso en alguno de los países nórdicos, ya estarían protagonizando blogs sobre rock, artículos de revistas musicales y carteles de festivales.

Por supuesto, no podía faltar a la cita en Cambrils, y menos mal que fui. Conciertazo de casi dos horas, donde los cuatro componentes se dejaron piel y vida para defender el mentado Turning Wheels, ya que la mayoría de temas que sonaron corresponden a este magno trabajo. Y todo eso, como confesaron, tras salir de Cádiz a las 2 am, recorrer más de 1.000 kms., y descansar unas pocas horas en el hotel antes de tocar ante las 70 u 80 personas que cupimos en la sala La Boheme. Y luego, claro, duerme otras pocas horas en el hotel, y on the road again, 1.000 kms. más de vuelta hasta volver al extremo austral de la península. Joder, si eso no es dedicación y pasión por el rock'n'roll, que baje Hendrix y lo vea.


En definitiva, y para no alargarme, una gozada de velada. Empezó algo fría (el concierto estaban enmarcado dentro de la 10 Mostra Internacional de Jazz y Blues de Cambrils, y probablemente algunos de los asistentes esperaban ritmos más tranquilos). Pero con su entrega, honestidad, maestría y sobre todo, fuerza y electricidad, pronto se metieron a todo el mundo en el bolsillo, la sala fue un clamor y cayó rendida a The Electric Alley.

Mil veces que vuelvan, mil veces que repetiremos.





miércoles, 3 de octubre de 2018

Incluso la verdad

"Tanto tiempo pa’ poder sacar un disco / y hoy resulta que se venden más los libros", cantaba Rafa Pons en su primer trabajo, allá por 2007. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces, y Joaquín Sabina, que como no trata de ocultar, sigue haciendo discos y giras por la pasta, ha decidido publicar este Incluso la verdad (2017), escrito a dúo con Benjamín Prado, coautor de la lírica de su último álbum Lo niego todo (2017).

El libro es poco más que la recopilación de las letras del disco, más un breve texto sobre el proceso compositivo de cada una de ellas, algunas fotos, y otros tantos dibujos de Sabina. Es decir, lo que vendría a ser un booklet un poco currado de los que acompañan a los CDs. Pero claro, por un booklet no te soplan más de 20 euros, y de alguna manera hay que mantener al mundillo de la música y a sus artífices. Y si los royalties de Spotify son miseria y compañía, bien está arañar 4 duros con este Incluso la verdad. Aunque la verdad verdadera es que el resultado no tiene excesivo interés, y que no deja de ser un producto única y exclusivamente para fans y fetichistas de todo lo que conforma el Universo Sabina.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Whole Lotta Band en la Sala Zero


Sala Zero (Tarragona), viernes, 21 de septiembre de 2018. Tras un verano prácticamente en blanco en lo que a música en vivo se refiere, iniciamos otoño y la temporada de conciertos con esta Whole Lotta Band: una banda tributo a Led Zeppelin que congregó una muy respetable cantidad de público en la Sala Zero tarraconense, y en plenas fiestas de Santa Tecla, lo cual no es fácil dada la cantidad de eventos que saetean la ciudad esa noche de viernes.

De Mallorca llega este fantástico grupo, aunque el cantante es argentino. Buena puesta en escena, todos los músicos excelentes, buen arsenal de instrumentos, el mentado cantante saliendo airoso en la difícil tarea de ponerse en la piel de Plant... Y por supuesto, gran repertorio, lo más mejor de la banda que reinó en los 70 y cuyo legado perdura medio siglo después, atrayendo a fans y a neófitos como yo.

Bravo pues, por esta Whole Lotta Band, y a ver qué otras alegrías nos depara esta nuevo curso "conciertil", que viene con algunas sorpresas interesantes.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Canciones para sobrevivir al fin del verano

Mediante una de esos retos que circulan por Facebook, mi brother (y antaño coautor de este blog) David me ha propuesto confeccionar una lista de Spotify para afrontar con dignidad (es decir, sin echarse a llorar) el fin de las vacaciones, y encarar con energía el mes de septiembre que recién empezó.

Como normalmente no escucho listas, sino discos enteros, he escogido una canción de algunos de los álbumes a los que estoy dando caña últimamente. El resultado es el siguiente, y aunque he de decir que no alcanza el nivel de David (su lista está muy chula), sí puede servir como medicina para neuronas maltrechas, tras las lesiones ocasionadas por la chapa del anillo de Jennifer López, los golpes de cintura de Álvaro Soler, y otras lacras estivales.

Que ustedes la disfruten, y a consolarse con el hecho que, hasta el año que viene, no vuelve a haber canción del verano.


  1. Less Leather / More Rock'n'Roll, de A Contra Blues (Heart and Guts, 2017)
  2. Something You Got, de The Alabama Lovesnakes (Everybody's Gotta Go, 2016)
  3. Arrows In The Dark, de Dave Hole (Goin' Back Down, 2018)
  4. Red Sun, de Lindsey Buckingham & Christine McVie (2017)
  5. Everybody Knows, de The Jayhawks (Back Roads and Abandoned Motels, 2018)
  6. Down To The River, de The War and Treaty (Down to the River, 2017)
  7. Ordinary Life, de Van Morrison (Hymns to the Silence, 1991)
  8. Superharp, de James Cotton (The Best of..., 2014)
  9. Step It Up And Go, de The Suitcase Brothers (Living with the Blues, 2002)
  10. How Long Blues, de Eric Clapton (From the Cradle, 1994)
  11. Love Me or Leave Me, de Nina Simone (Little Girl Blue - Remastered, 2013)
  12. Summertime, de Christelle Berthon (Blues Harp Women, 2015)

viernes, 31 de agosto de 2018

Tras los pasos de Nina Simone

Se acabaron los días de vacaciones, 15 de los cuales los hemos pasado cerca de Nijmegen, ciudad holandesa a escasos kilómetros de la frontera alemana.

El libro que me llevé al viaje y leí durante esas dos semanas fue I Put a Spell on You, la autobiografía de Nina Simone, publicada en 1992. Interesantísima la vida de esta leyenda del blues, con una infancia dura (como la de todos los niños de color que nacieron durante la gran depresión) y que llegó a superestrella del género un poco por casualidad, ya que iba para pianista clásica. Una mujer con una personalidad y una fuerza arrolladoras, muy implicada en la lucha por los derechos civiles de los negros y con una vida de lo más agitada.

Me ha sorprendido del libro que, a diferencia de lo que suele ser habitual en las biografías de músicos, Nina habla poco de artistas que le influenciaron, productores, estudios, compositores, del proceso creativo... Pero a cambio, sí se desnuda en el terreno emocional, y cuenta sin tapujos sus ilusiones, sus miedos, su vida sentimental y sexual, sus creencias religiosas e incluso místicas. Aunque hay que decir que, al ser la autora (coautora, de hecho), a menudo suaviza o directamente se sacude las culpas de ciertos temas incómodos, como sus problemas con el fisco o la ruptura con su marido y manager, u obvia ciertos temas importantes, como  el trastorno bipolar del que fue diagnosticada a finales de los ochenta.

Sea como sea, he gozado de lo lindo descubriendo la vida e intimidades de esta carismática diosa del blues, una mujer con un espíritu libre e inconformista que la llevó a vivir en diversos países del mundo. Y cuál fue mi sorpresa al leer que cuando llegó por primera vez a Holanda fue para residir precisamente en Nijmegen, donde pasó algunos años de su vida. Eso explica porqué, conduciendo por la ciudad, me encontré una calle con su nombre. ¡Toma casualidad!