lunes, 18 de agosto de 2014

De Genesis a Las Alpujarras

Estas vacaciones he leído El loro en el limonero, el segundo libro de Chris Stewart. Sólo los fans más fans de Genesis sabrán que Chris Stewart fue el primer batería del grupo, y uno de sus miembros fundadores. Aunque duró bien poco en la banda: como él mismo explica en uno de los capítulos, “necesitaban un batería con más sustancia, por lo que me pusieron de patitas en la calle. Fue una buena decisión por su parte.”
 
Pero tanto en este libro como en su predecesor (Entre limones, que leí hace unos años) Stewart habla bien poco de ese periodo como miembro de la banda inglesa, y se centra en relatar sus experiencias en un cortijo de Las Alpujarras, donde vive con su familia y una buena retahíla de animales: ovejas, perros, gatos, y el loro que da título a esta entrega de sus peripecias.
 
He de decir que El loro en el limonero es altamente recomendable: una lectura entretenida, divertida, y tan entusiasta que casi te entran ganas de retirarte a vivir a una granja en Las Alpujarras o a cualquier otro lugar del medio rural. Intentaremos no caer en la tentación: no me imagino de esquilador de ovejas en una masía donde Cristo perdió la alpargata.

lunes, 11 de agosto de 2014

De vuelta del País Vasco

Como miles de españoles arrastrados por la película Ocho apellidos vascos (aunque en nuestra defensa cabe decir que decidimos el destino antes de haberla visto), este verano hemos ido de vacaciones al País Vasco. Nunca lo había visitado, y las expectativas eran altas, ya que todo el mundo habla maravillas. Pero he de reconocer que se han cumplido con creces.

El campo base ha sido un pueblo llamado Soraluze, también conocido con el más belicoso nombre de Placencia de las Armas, por las fábricas que albergó cuando la industria armamentística era la principal actividad económica del lugar. Hoy en día las mentadas fábricas están en desuso y en su mayor parte abandonadas, pero el pueblo goza de su propio encanto, además de estar muy bien comunicado, a menos de ¾ de hora de cualquiera de las capitales de provincia, lo cual nos ha dado mucho juego.

Así que han sido unos días de mucha visita cultural, por los pueblos y ciudades de la zona (Bergara, Elorrio, Oñate, Durango, Vitoria, Bilbao…), todos ellos realmente interesantes. Y también de alguna buena experiencia gastronómica, aunque menos de las esperadas: en agosto, la mayoría de establecimientos de los pueblos, restaurantes incluidos, cierran por vacaciones, y en más de una ocasión nos hemos quedado a las puertas de alguna sidrería o asador recomendados, leyendo con cara de bobos el cartel de “cerrado hasta el 1 de septiembre” (aunque también puede ser que pusiera “volvemos en 1 hora”, ya que nuestro conocimiento del vasco es parejo al del klingon).

Pero bueno, pese a ello, estupenda experiencia por tierras norteñas, y con ganas de volver para descubrir lo que ha quedado en el tintero tras los 10 días de viaje.

Y ahora, un chiste de Ocho apellidos vascos, cuando el sevillano protagonista está en la herriko taberna:

Camarero: ¿Oye, te pongo una de Kortatu?
Rafa: No, con unas aceitunas ya va bien…

viernes, 25 de julio de 2014

Discos que no te salvarán la vida VI

Sexta entrega de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día. Hoy, blues en mayúsculas (o sea, BLUES).

BluesAmericana (2014), de Keb’ Mo’. Después de la  incursión en el soul-pop de su anterior álbum, el señor Kevin Moore vuelve a lo que mejor sabe hacer: el blues. No es ese blues robertjohnsoniano” de sus ya lejanos dos primeros trabajos, sino un blues más amable, más mainstream, más propio, el que le caracteriza desde que optara por este estilo en su tercer trabajo, Slow Down (1998). Se echa de menos algo más de riesgo, un poco más de crudeza, pero sin duda BluesAmericana es disfrutable al 100%, y contiene impagables referencias a la música de raíces, desde el stomp de New Orleans al blues de Chicago.


Goin’ Home (2014), de The Kenny Wayne Shepherd Band. Otro que vuelve a las raíces es uno de los grandes guitarras del blues eléctrico actual. ¡Y de qué manera! Un pedazo de álbum, donde Kenny Wayne versiona a muchos de sus ídolos: Stevie Ray Vaughan, Freddie King, B.B. King, Bo Diddley, Muddy Waters… El de Louisiana disfruta homenajeando a los grandes, y eso se nota, porque toca como nunca. La banda, formada por virtuosos del género, no le va a zaga, y además el disco goza de colaboraciones de gente como el antes mentado Keb’ Mo’, Ringo Starr y Warren Haynes, entre otros. Así pues, una maravilla de trabajo, que se me antoja de lo mejorcito dentro del panorama bluesero en lo que llevamos de año.


Live in Amsterdam (2014), de Beth Hart & Joe Bonamassa. Estas dos bestias del blues y el soul escogieron la ciudad fetiche de miss Hart para grabar la defensa en directo de sus dos discos de versiones. Así que este Live in Amsterdam está compuesto por prácticamente todos los temas que forman el repertorio de la pareja. Y si en estudio las canciones ya sonaban poderosas, en vivo son una bomba. Joe Bonamassa toca como el mismísimo diablo (lo digo como piropo), y Beth Hart se desgañita para estar a la altura (y también lo digo como piropo). En resumen, el que disfrutó con las dos primeras entregas de este tándem prodigioso, hará lo propio con esta entrega a pecho descubierto.

Otros discos que te pueden alegrar el día...

I) Gun, Matchbox Twenty y The Dirty Pearls.
II) Rick Springfield, Hinder y Carminho.
III) Gene the Werewolf, Francis Cabrel y The Mavericks.
IV) Europe, Crashdïet, Santa Cruz y Reckless Love.
V) Billie Joe Armstrong + Norah Jones, Extremoduro y Rain.






viernes, 18 de julio de 2014

Paquito D'Rivera en Tortosa




Teatre Auditori Felip Pedrell (Tortosa, Tarragona), 3 de julio de 2014. No todos los días un grande del jazz latino toca por nuestros lares, así que estaba claro que había que aprovechar la visita de Paquito D’Rivera, con motivo de la XXI Mostra de Jazz de Tortosa. Y eso que el título del espectáculo no me despertaba una especial emoción: Jazz Meets The Classics, consistente en versiones de Mozart, de Chopin y de Bach, entre otros. Aunque en general me gustan los discos del cubano, reconozco que hay alguno de lo más aburrido (The Clarinetist, Vol. 1 (2001) es capaz de dormir a las ovejas). Pero quien no se arriesga no triunfa, así que nos hicimos con una entrada, y ahí estuvimos, a ver qué daba de sí la velada.

Por suerte, acertamos. Quién nos iba a decir que la música clásica podía sonar tan explosiva arreglada en clave de jazz, blues o dixieland. Además, entre los Classics también se contaban monstruos como Dizzy Gillespie o Tito Puente, así que también hubo espacio para el bebop y el mambo. Todo, por supuesto, con el inconfundible sabor cubano del latin jazz. La banda, fantástica, y Paquito, el maestro de ceremonias perfecto, ya que además de tocar el saxofón y el clarinete como pocos –a menudo ambos instrumentos durante la misma canción-, el sexagenario músico goza de un sentido del humor que enseguida conquistó al respetable.

Una gran noche, pues, aunque la duración del evento fue algo escasa, y se hubiera agradecido que superaran la hora y media de rigor. Y puestos a pedir, un concierto como éste sería mucho más disfrutable en un lugar más apropiado que en la butaca de un auditorio. En un garito de La Habana, por ejemplo, con un mojito en la mano, la humedad del Caribe condensándose en el aire, y la música de Paquito y su cuadrilla incendiando el local. Por soñar que no quede…



sábado, 5 de julio de 2014

Llegó el verano

Ya sé que oficialmente, o mejor dicho astronómicamente, el verano empieza el 21 de junio. Pero no es hasta primeros de julio que tengo la sensación plena de que el estío está aquí, ya que es cuando realmente se "aprecian" el calor abrasador, los mosquitos, las playas a rebosar, los guiris ofreciendo en sacrificio sus pieles al Dios Sol... Y pese a todo, es una estación que me encanta. Así que hoy me apetece colgar este tema de Kid Rock, una summer song en toda regla, empezando por el título.

No soy yo muy fan de Kid Rock, de hecho es un tío cuya música me deja bastante indiferente. Pero mira, esta All Summer Long, de su álbum Rock'n'Roll Jesus (2009), no me canso de escucharla. En primer lugar, por que es un homenaje a ese clásico maravilloso que es Sweet Home Alabama (de hecho, parece que Kid Rock y Lynyrd Skynyrd hacen buenas migas, ya que el primero colaboró en el disco Vicious Cycle (2003) de la banda de rock sureño). Y en segundo lugar, porqué tanto el vídeo como la letra y la melodía transmiten un buen rollo contagioso. Así que nada, os deseo a todos un feliz verano, y a disfrutar de la canción.