jueves, 15 de octubre de 2020

Eso que Pau nos da

 

Animado por las expectativas generadas, Jordi Évole ha decidido llevar a los cines antes que a la televisión Eso que tú me das, la entrevista que hizo a Pau Donés dos semanas antes de su muerte. Pese a ello, el formato es el habitual en los programas televisivos del periodista: tomas de la preparación del encuentro, imágenes de los ayudantes colocando el micro al entrevistado, fragmentos de conversaciones capturados cuando la cámara supuestamente no estaba rodando... Y la sobriedad del entorno y la falta de artificios características de Salvados o Lo de Évole. Así que, ¿qué nos puede animar a desplazarnos y pagar el precio de la entrada, en lugar de esperar unas semanas para ver la entrevista en la pequeña pantalla? Pues que el recogimiento de la sala de cine es el lugar ideal para disfrutar de la charla entre Jordi y Pau, sin interrupciones publicitarias ni distracciones.


La frase en la que hizo hincapié el cantante de Jarabe de Palo cuando propuso a su amigo que le entrevistara era que él quería hablar de la vida, no de la muerte. Y efectivamente, pese a lo que se podría esperar, se trata de una conversación animada, con mucho humor y poco victimismo. Pau Donés habla de su familia, de sus inicios, de sus referentes musicales, de sus sueños frustrados, del amor... Todo con un aire sincero y emotivo, evitando la sensiblería pretenciosa y el caer en divagaciones demasiado new age. Évole, con su sonrisa de medio lado pero con tristeza en los ojos, le guía en esta confesión, preguntando lo justo pero dejando que el protagonismo recaiga en quien tiene que recaer.

Personalmente, eché de menos un montaje más propio del reportaje: fotos antiguas, imágenes de archivo, filmaciones de los comienzos de la banda, o aquel mítico encuentro de El Follonero con "Jarabe del mismo palo". Pero supongo que para todo esto ya está YouTube, y los productores han decidido despojar la charla de cortes en favor del intimismo. Así que Eso que tú me das es un encuentro ameno y enternecedor, a la vez que una lección de entereza, y da pie al espectador a reflexionar sobre cómo afrontar la muerte y, sobre todo, la vida.
 

 

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