Sala Zero (Tarragona), viernes, 21 de septiembre de 2018. Tras un verano prácticamente en blanco en lo que a música en vivo se refiere, iniciamos otoño y la temporada de conciertos con esta Whole Lotta Band:
una banda tributo a Led Zeppelin que congregó una muy respetable
cantidad de público en la Sala Zero tarraconense, y en plenas fiestas de
Santa Tecla, lo cual no es fácil dada la cantidad de eventos que
saetean la ciudad esa noche de viernes.
De
Mallorca llega este fantástico grupo, aunque el cantante es argentino.
Buena puesta en escena, todos los músicos excelentes, buen arsenal de
instrumentos, el mentado cantante saliendo airoso en la difícil tarea de
ponerse en la piel de Plant... Y por supuesto, gran repertorio, lo más
mejor de la banda que reinó en los 70 y cuyo legado perdura medio siglo
después, atrayendo a fans y a neófitos como yo.
Bravo
pues, por esta Whole Lotta Band, y a ver qué otras alegrías nos depara
esta nuevo curso "conciertil", que viene con algunas sorpresas
interesantes.
Mediante una de esos retos que circulan por Facebook, mi brother (y antaño coautor de este blog)
David me ha propuesto confeccionar una lista de Spotify para afrontar
con dignidad (es decir, sin echarse a llorar) el fin de las vacaciones, y
encarar con energía el mes de septiembre que recién empezó.
Como normalmente no escucho listas, sino discos enteros, he escogido
una canción de algunos de los álbumes a los que estoy dando caña
últimamente. El resultado es el siguiente, y aunque he de decir que no
alcanza el nivel de David (su lista está muy chula), sí puede servir
como medicina para neuronas maltrechas, tras las lesiones ocasionadas
por la chapa del anillo de Jennifer López, los golpes de cintura de
Álvaro Soler, y otras lacras estivales.
Que ustedes la disfruten, y a consolarse con el hecho que, hasta el año que viene, no vuelve a haber canción del verano.
Se acabaron los días de vacaciones, 15 de los cuales los hemos pasado cerca de Nijmegen,
ciudad holandesa a escasos kilómetros de la frontera alemana.
El libro
que me llevé al viaje y leí durante esas dos semanas fue I Put a Spell on You, la autobiografía de Nina Simone, publicada en 1992. Interesantísima la vida de esta leyenda del blues,
con una infancia dura (como la de todos los niños de color que nacieron
durante la gran depresión) y que llegó a superestrella del género un
poco por casualidad, ya que iba para pianista clásica. Una mujer con una
personalidad y una fuerza arrolladoras, muy implicada en la lucha por
los derechos civiles de los negros y con una vida de lo más agitada.
Me
ha sorprendido del libro que, a diferencia de lo que suele ser habitual
en las biografías de músicos, Nina habla poco de artistas que le
influenciaron, productores, estudios, compositores, del proceso
creativo... Pero a cambio, sí se desnuda en el terreno emocional, y
cuenta sin tapujos sus ilusiones, sus miedos, su vida sentimental y
sexual, sus creencias religiosas e incluso místicas. Aunque hay que
decir que, al ser la autora (coautora, de hecho), a menudo suaviza o directamente se
sacude las culpas de ciertos temas incómodos, como sus problemas con el
fisco o la ruptura con su marido y manager, u obvia ciertos temas importantes, como el trastorno bipolar del que fue diagnosticada a finales de los ochenta.
Sea como sea, he gozado de lo lindo descubriendo la vida e intimidades de esta carismática diosa del blues,
una mujer con un espíritu libre e inconformista que la llevó a vivir en
diversos países del mundo. Y cuál
fue mi sorpresa al leer que cuando llegó por primera vez a
Holanda fue para residir precisamente en Nijmegen, donde pasó
algunos años de su vida. Eso explica porqué, conduciendo por la ciudad,
me encontré una calle con su nombre. ¡Toma casualidad!
El autor de este blog se va de vacaciones, así que no habrá posts durante una temporadita (lo cual, vista la periodicidad con la que publico, tampoco es demasiada novedad). Felices vacaciones y feliz verano a todos, cuidadín con las insolaciones, las paellas de chiringuito y la canción del verano, y nos leemos en septiembre.
PD: Ilustro esta última entrada preestival con una viñeta del genial e inigualable Forges, que nos dejó a principios de este año. ¡Se te echa de menos, maestro!
La primera página de la Lonely Planet de Irán reza: "Welcome to Iran: probably the most friendly country in the world". ¿Friendly?
Esto choca de lleno con la idea preconcebida que tenemos del país.
¿Pero no lo había situadoGeorge W. Bush en el llamado eje del mal?
¿No acaba Trump de volver a condenarlo al bloqueo económico por supuestamente no respetar el acuerdo nuclear? ¿No es allí
donde terroristas, cimitarra en mano, rebanan el pescuezo del infiel
que osa pisar su tierra? ¿No estallan coches bomba por las calles cada 100 metros?
Había
que resolver el misterio, dilucidar quién tenía razón: si la famosa
guía de viajes, o los infaustos presidentes norteamericanos. Así que
engañé a un amigo, recuperé mi vieja mochila, y compré un billete al
país de los ayatollahs, a ver qué se cocía allí.
Por
supuesto, Bush, Trump y sobre todo mi ignorancia me estaban tomando el pelo. ¡Qué país
tan fantástico es Irán! Maravillosas mezquitas, fabulosos palacios,
bazares multicolores,
ciudades vibrantes,
una gastronomía espectacular... Y lo mejor, su gente: risueña,
generosa, hospitalaria, y siempre dispuesta a echar una mano. Vale que su gobierno no es el más democrático del mundo, pero me dio la impresión que los años de severa represión quedaron atrás hace tiempo, y la sensación es de absoluta tranquilidad y seguridad, y de una paulatina aunque imparable recuperación de las libertades. Así que
fue un lujazo disfrutar de los colores de la mezquita Nasir-ol-Molk de
Shiraz, de la majestuosa Persépolis, del atardecer en la impresionante
plaza
Naqsh-e Jahan
de Isfahan, de un estofado de carne de camello en una antigua casa abásida en Kashan, y de decenas de experiencias más.
En definitiva, una semanita que pasó volando, pero que nos dio la oportunidad de descubrir el destino ideal para dinamitar prejuicios. Y de regalo, nos hizo enamorarnos de esta joya del Oriente Medio que es la antigua Persia.