La primera página de la Lonely Planet de Irán reza: "Welcome to Iran: probably the most friendly country in the world". ¿Friendly?
Esto choca de lleno con la idea preconcebida que tenemos del país.
¿Pero no lo había situadoGeorge W. Bush en el llamado eje del mal?
¿No acaba Trump de volver a condenarlo al bloqueo económico por supuestamente no respetar el acuerdo nuclear? ¿No es allí
donde terroristas, cimitarra en mano, rebanan el pescuezo del infiel
que osa pisar su tierra? ¿No estallan coches bomba por las calles cada 100 metros?
Había
que resolver el misterio, dilucidar quién tenía razón: si la famosa
guía de viajes, o los infaustos presidentes norteamericanos. Así que
engañé a un amigo, recuperé mi vieja mochila, y compré un billete al
país de los ayatollahs, a ver qué se cocía allí.
Por
supuesto, Bush, Trump y sobre todo mi ignorancia me estaban tomando el pelo. ¡Qué país
tan fantástico es Irán! Maravillosas mezquitas, fabulosos palacios,
bazares multicolores,
ciudades vibrantes,
una gastronomía espectacular... Y lo mejor, su gente: risueña,
generosa, hospitalaria, y siempre dispuesta a echar una mano. Vale que su gobierno no es el más democrático del mundo, pero me dio la impresión que los años de severa represión quedaron atrás hace tiempo, y la sensación es de absoluta tranquilidad y seguridad, y de una paulatina aunque imparable recuperación de las libertades. Así que
fue un lujazo disfrutar de los colores de la mezquita Nasir-ol-Molk de
Shiraz, de la majestuosa Persépolis, del atardecer en la impresionante
plaza
Naqsh-e Jahan
de Isfahan, de un estofado de carne de camello en una antigua casa abásida en Kashan, y de decenas de experiencias más.
En definitiva, una semanita que pasó volando, pero que nos dio la oportunidad de descubrir el destino ideal para dinamitar prejuicios. Y de regalo, nos hizo enamorarnos de esta joya del Oriente Medio que es la antigua Persia.
Vamos con una edición atípica de Discos que no te salvarán la vida, pero que te pueden alegrar el día, con una selección de álbumes de blues hecho
en España, un estilo poco habitual en el panorama
musical estatal. Si en este país (sobre)vivir de la música ya es difícil
para triunfitos y concursantes de Horrorvisión, intentarlo haciendo blues en inglés es prácticamente una quimera. Pese a ello, hay valientes que lo intentan, a Dios gracias, y con fantásticos resultados.
Living with The Blues (2002), de The Suitcase Brothers. Hace semanas, por no decir meses, que ando enganchadísimo a este disco de blues del Delta. Los hermanos Pere y Víctor demuestran que para hacer música con calidad y feeling no
hacen falta artificios: una guitarra acústica, una armónica y
sus voces son más que suficientes para facturar este discazo que me
transporta al porche de una casa de madera desvencijada a orillas del
Mississippi. Me muero de ganas de verlos en directo, a ver si se dejan
caer por estos lares algún día.
Heart and Guts (2017), de A Contra Blues. Otro disco que me tiene encandilado. Como sugiere su nombre, la banda catalana A Contra Blues no sólo hace blues: de hecho, en este pedazo de álbum hay mucho rock sureño, muchos sonidos fronterizoscon toques de psicodelia.
Un trabajo espectacular, hecho con el corazón y las tripas, que bien
podría estar firmado por una banda de Oklahoma, por ejemplo. A
principios de agosto tocarán a 10 minutos de casa, pero por desgracia
estoy fuera y me lo perderé. Pero actuan bastante por Catalunya, así que
espero poder echarles el ojo (y las orejas) en breve.
Jefe (2018), de Jimmy Barnatán & The Cocooners. El actor y cantante Jimmy Barnatán ha reunido a su grupo The Cocooners, y ha puesto banda sonora a la película Jefe,
el debut como director de
Sergio Barrejón. Pero que nadie se equivoque: aquí no hay meras melodías
de acompañamiento a las escenas del filme. Exceptuando el breve
instrumental que abre el disco, el resto de los temas son canciones al
uso, grandes piezas en las que encontramos blues, swing, rockabilly, rock'n'roll y soul.
Una gozada de música 100% americana, de la que espero disfrutar el próximo 14 de julio, que tocan en Reus.
Curiosa novela donde la leonesa Noemí Sabugal se mete en la piel de Willie Mae "Big Mama" Thornton en la gira que hizo por Europa en 1965 acompañada de grandes del blues como
John Lee Hooker o Buddy Guy, entre otros. Y digo "curiosa" porqué la
escritora no se centra en los conciertos y las aventuras de la banda,
sino que pone voz a los pensamientos de la cantante y armonicista
durante las largas horas de autobús, las esperas en aeropuertos, la
soledad de las habitaciones de hotel... Como telón de fondo, los
convulsos
acontecimientos que sacudían su país al otro lado del Atlántico (el
asesinato de Luther King, la guerra de Vietnam...). Y en la cabeza de
Big Mama, sus inseguridades y miedos, tras una vida dura y llena de
desengaños, y las débiles esperanzas en el disco que iba a grabar en
Londres (Big Mama Thornton in Europe) en un momento en que el blues y el jazz estaban pasando de moda.
Un
libro diferente, parte biografía, parte ficción, parte novela histórica... y todo melancolía. Recomendable para los amantes
de blues y jazz, y que gana mucho si se acompaña con las escuchas de discos como el mencionado
Big Mama Thornton in Europe u otros de esta chica sin suerte, de esta Unlucky Girl.
La Cantonada (Tarragona), sábado, 26 de mayo de 2018. 11 de
la noche. Un bar. Una mesa redonda. Una silla de rejilla. Una cerveza
helada. Unos amigos. Enfrente, un escenario, y en él, Sweet Marta, la dulce Marta, cantando y tocando la armónica. A su lado, Johnny Big Stone, acústica en mano, gorra calada. Crepita el blues, suenan temas de Jimmy Rogers, de Lead Belly, de
Blind Lemon Jefferson, de Fats Domino...
De acuerdo, la desembocadura del Francolí no es el Delta del Mississippi, ni La Cantonada es un juke joint
en el camino polvoriento que va del pueblo a la plantación de algodón.
Pero, qué demonios, la imaginación al poder. Momentos y conciertos así,
son para vivirlos.
Gran película documental de 2013 dirigida por el que fue batería de Nirvana, Dave Grohl, sobre Sound City, donde se grabaron algunos de los discos más míticos de la historia del rock.
Neil Young, Tom Petty, Stevie Nicks, Lindsey Buckingham, Mick
Fleetwood,
Rick Springfield,
Lars Ulrich, Trent Reznor y muchos más personajes del mundillo desfilan
por las casi dos horas de metraje para contar sus experiencias en el
estudio, y qué tipo de sonido se conseguía gracias a su tabla de mezclas
Neve, además de rememorar el ambiente que allí se vivía, sus sensaciones, y algunas anécdotas impagables.
Un homenaje a
la música artesanal que se hacía antes de que las herramientas digitales
entrasen en escena, las que permiten hacer en un ordenador y en tu
habitación lo que antes requería un estudio y un equipo, y que se puede
resumir en dos frases de la peli:
Creo que hoy en día lo
negativo es pensar que puedo hacerlo solo. Sí, puedes hacerlo solo. Pero
serás un ser humano mucho más feliz si lo haces con otros seres
humanos, y eso te lo garantizo. (Mick Fleetwood)
Hoy las
herramientas son mucho mejores que hace cinco años, y más que hace 30
años. Ahora que todos tienen el poder de hacer cosas estupendas... ¿han
salido cosas estupendas? En realidad, no. (Trent Reznor)
Un
documento interesantísimo para cualquier melómano, e imprescindible
para dinosaurios sentimentaloides como el que perpetra este blog.