miércoles, 30 de septiembre de 2015

Capturas pasajeras (3)

Ando estos días escaso de tiempo para escribir, así que vamos con otra retahíla de capturas pasajeras...


El machismo mata. Valparaíso (Chile), noviembre de 2010


No tirar escombrios. Tarragona, abril de 2012


Cerveza MUY fría. Budapest (Hungría), junio de 2015

PD: Click sobre las imágenes para ampliarlas.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Capturas pasajeras (2)

Segunda entrega de la sección Capturas pasajeras, con fotos tomadas por esos mundos de Dios...


Hora de comer. Lima (Perú), agosto de 2004

No molestar. Iruya (Argentina), noviembre de 2010

Tomates con sabor a tomate. Elorrio (Vizcaya), agosto de 2014

domingo, 6 de septiembre de 2015

Septiembre es traidor


Han pasado casi dos meses, y todavía me duele la muerte de Javier Krahe. Decía Sabina en una entrevista de hace un par de años que Krahe era un lujo que España no merecía, y mucho me temo que estaba en lo cierto. Creo que no se le ha hecho, ni se le hará, suficiente justicia, a tenor de la escasa repercusión mediática y de las de momento inexistentes reediciones de sus discos, libros o compilaciones de sus letras, quizás por la fecha de su fallecimiento, más cercana a las vacaciones de agosto que a un habitual periodo de publicación de novedades editoriales y discográficas.

Así que, como el que intenta curarse la resaca bebiéndose un cubata de whisky, o el que para superar la pérdida de una exnovia se acuesta con ella, llevo todo el verano repasando algunos de sus discos. Y uno de los temas que más he escuchado es este Navalagamella, con una letra ocurrente y muy acertada para las fechas en las que estamos: una canción sobre amores estivales, cuernos, despechos, y el traidor septiembre poniendo fin a la aventura. Una gozada lírica que da muestra, por si cabía alguna duda, de la maestría de Krahe en el dominio del lenguaje y de los dobles sentidos.



Navalagamella

Cuando fui infiel,
lo fui noblemente, de hotel en hotel;
cuando lo fue ella
lo fue por sorpresa en Navalagamella.


Jesús, qué trajín
Un tío en la sierra le hacía tilín,
un cuerpo serrano,
un novio perpetuo durante el verano.

Amor veraniego con casa y jardín.
tomillo y espliego,
romero y jazmín...
aromas sin fin.


Cuando fui infiel
lo fui por la miel de las lunas de miel
cuando lo fue ella
bebían sangría y comían paella.


Sin un buen arroz,
no entraba en materia su lobo feroz,
antes de ir al grano
al grano ir quería su cuerpo serrano.

Y aquí una gambita,
y aquí un mejillón,
la vida es bonita
y es dulce el melón,
pásame el porrón.


Cuando fui infiel
lo fui por pasar de una piel a otra piel
cuando lo fue ella
lo fue, qué egoísmo, por verse aún más bella.


Y, claro, es mejor
lucir el palmito cuando hace calor,
mostrarle al verano
su cuerpo desnudo y más que serrano.

Así, hasta que un día
se fue la calor,
su cuerpo se enfría,
se enfría su amor,
Septiembre es traidor.


Cuando fui infiel
fui fiel a mí mismo, fiel a mi papel,
cuando lo fue ella
en mi alma, tan dura quería hacer mella.


Y a mí me da igual
que use mis pañuelos, que hoy esté fatal
un cuerpo serrano
muy desmejorado, de tanto ir al grano.

Su amor veraniego
añora el festín,
tomillo y espliego,
romero y jazmín...
pues mira, a mí, plin.

jueves, 27 de agosto de 2015

Canciones de amor a quemarropa

Durante un parón en su gira internacional, un cantante de rock de éxito vuelve a pasar unos días en su lugar de origen, una pequeña población del estado de Wisconsin. Con este sencillo planteamiento se inicia Canciones de amor a quemarropa, y de hecho nos encontramos con una novela sencilla, cotidiana, sin grandes conflictos ni dramas. La verdad, por el título esperaba que la música tendría más peso en el argumento. Pero no: si el autor hubiera elegido un reputado pintor o un escritor famoso como protagonista, el resultado hubiera sido más o menos el mismo. Hay alguna referencia a Bob Dylan o a Neil Young, pero muy de soslayo, y la vida que interesa del cantante es la alejada de los escenarios, la que vive cuando es una persona “normal”.

Aun así, la historia está bastante bien, es una interesante reflexión sobre el hogar y la amistad. Aunque la gran baza del novelista es su capacidad para evocar los encantos de la América rural: los pueblos donde todo el mundo se conoce, los bares desvencijados con una jukebox donde pinchar American Pie, los campos de trigo extendiéndose por las llanuras, los silos de grano recortando el horizonte, las puestas de sol que duelen a los ojos... En eso, Nickolas Butler se descubre como un maestro: tanto que te hace rememorar y añorar esos lugares aunque, como es mi caso, nunca hayas estado allí.

Recomendable.

viernes, 14 de agosto de 2015

Capturas pasajeras (1)

Ahora que las circunstancias me obligan a viajar menos de lo que querría, mentiría como un bellaco si dijera que no echo de menos pasar los agostos por esos mundos de Dios: la escasa edad de las peques nos hará esperar unos años para volver a lanzarnos a la aventura como antaño, con la mochila a la espalda y cámara en ristre. Así que, para quitarme la morriña (aunque el resultado suele ser precisamente el contrario) de vez en cuando me da por visionar viejas fotos, entre las cuales hay algunas la mar de curiosas.

Éste es un blog sobre música, y lo seguirá siendo, pero me apetecía un montón compartirlas, así que abro una sección off topic con las imágenes más WTF! que he tomado por ahí. Hace unos años colaboré en un blog llamado Proyecto Captura cuyo objetivo era el mismo, un lugar donde colgar fotografías más o menos sorprendentes, así que esta nueva sección es hija de aquel blog, y de hecho hereda parte del nombre. Además, la foto que la inaugura ya la publiqué allí, si no recuerdo mal.

Pido disculpas a los que no les interese en absoluto este experimento, pero intentaré moderarme con el número de entradas dedicadas a él, y prometo seguir escribiendo posts sobre música. Posts que, por otro lado, me temo que tampoco son excesivamente interesantes para nadie, todo sea dicho...


Cuatro mejor que dos. Luang Prabang (Laos), agosto de 2007.