domingo, 14 de octubre de 2007

El mejor escenario del mundo

Siempre he pensado que la mejor manera de disfrutar de la música en directo es desde muy cerca. No me valen las grandes P.A. a todo volumen, ni los ídolos vitoreados por la muchedumbre a varios cientos de metros de distancia. Necesito la inmediatez de la batería escuchada con mis propios oídos, la patada de los amplis a toda pastilla... rock'n'roll, sudor y jadeos (chicas, veo que vuestras respuestas al último post de Rafa me han marcado más de lo que pensaba. Ya tiemblo al pensar con que nuevas certeras palabras nos encontraran los que busquen humedades diversas y sonidos alternativos).

Pero volvamos al tema, David, volvamos al tema. Escuchando el último (y enésimo) directo de Pearl Jam me he topado con el espacio de conciertos más bonito que haya visto. Por él, reconsidero mi opinión sobre la inmediatez del rock de garito, y disfrutaría a gusto de un buen abono de temporada en el Gorge Amphitheater, una maravilla de espacio con capacidad para 20.000 espectadores, situado en plena naturaleza, sobre el río Columbia, en George, Washington. Juzgad vosotros mismos:


Por esta maravilla de escenario han pasado Van Halen, Sting, Bob Dylan, Aerosmith, Radiohead, Paul Simon, Phish, Pearl Jam, Nine Inch Nails y muchos más, con la garantía de poder montar el estruendo que sea necesario sin miedo a molestar a los vecinos.


Otro buen motivo para organizar de una vez ese viaje musical de ensueño por los USA, del que a menudo hablamos con Rafa. Sin más rumbo ni plan que seguir las diferentes giras de unos cuantos míticos. En nuestra lista ya están Kenny Wayne Shepherd, Jonny Lang, Indigenous, Gov't Mule y Allman Brothers Band, pero apuntamos un nombre cada semana, como mínimo.

Por soñar, que no quede. Nos vemos.

domingo, 7 de octubre de 2007

Quiero ser Tom Waits

Existe una ley no escrita que dice que la atracción que siente una mujer por un hombre es directamente proporcional a lo poco conveniente que sea éste para ella. Ésa y sólo ésa es la razón por la cual el gamberrete de clase, el macarrilla del barrio o el chuleta de la oficina tienen, indefectiblemente, una novia de infarto, mientras el empollón, el buenazo o aquel chico de contabilidad que es tan majo y trabajador tiene que quedarse en casa el viernes por la noche viendo la película del plus con un bol de ganchitos sobre las rodillas.

En el mundo de la canción, el paradigma de tío chungo y, por tanto, imán para las chicas es Tom Waits: un tipo desaliñado, con sombrero de gangster, amante de la botella, voz cazallera y desagradable, cutis castigado por la viruela, autor de discos esperpénticos... y adorado por mis musas musicales: Norah Jones versiona su canción Long Way Home, Anouk le dedica un tema (titulado precisamente Tom Waits), y Olvido proclama en su gran blog que le pone muy cachonda.

La pregunta que, con las rodillas hincadas en el suelo, los brazos en cruz y mirando al cielo, quiero gritar a todas las sufridas lectoras de este blog es: ¿POR QUÉ? ¿Por qué esta perversa obsesión, no tanto por Tom Waits en particular como por los cabroncetes y canallas en general? ¿Se trata de morbo? ¿Masoquismo? ¿Ganas de fastidiar a mamá? ¿Quizás un complejo reprimido de Caperucita, que siempre quiso enrollarse con el Lobo en lugar de ir con cestitas bosque arriba, bosque abajo? Cientos, miles de buenos chicos se lo preguntan a diario, mientras las chicas por las que beben los vientos se cuelgan del tío que les ha de romper el corazón.

Por favor, Olvido, Noe, Jo Mateixa, Almond, Ro, Mei, Ana o cualquier visitante anónima que pase por esta Calle del Bourbon: oíd mi grito desesperado e iluminad un poco este oscuro pozo que es mi ignorancia. Cualquier argumento que disipe la duda que me corroe será bienvenido, y mi gratitud hacia vosotras perdurará por los siglos de los siglos amén. Mientras tanto, voy a calarme un sombrero de Al Capone, ponerme unos tejanos raídos, destrozarme la garganta a base de absenta, y a esperar, a ver qué pasa...

jueves, 4 de octubre de 2007

domingo, 30 de septiembre de 2007

Dos por uno

Sábado, 22 de septiembre de 2007. Aparcament del Mercat de Bonavista, Tarragona. Más de 12.000 personas para ver Dos pájaros de un tiro, la gira conjunta de Joan Manel Serrat y Joaquín Sabina. Con sólo diez minutos de retraso, las focos se encienden y la pareja empieza a entonar un medley de Hoy puede ser un gran día y Ocupen su localidad. Los asistentes, cuyas edades van desde los 30 años hasta el infinito y más alla, estallan en ovación. Es una ocasión única para ver juntos a estos dos grandes, y el concierto promete.

Sabina abandona el escenario y Serrat toma la batuta, interpretando temas propios y de su compañero de bolos, con su música pausada y su voz de mercurio. Los presentes vaticinan que la primera parte del espectáculo, la tranquila, irá a cargo del cantautor catalán, y la segunda, la rocanrolera, quedará en manos del de Úbeda. Pero no. Sabina y Serrat, Serrat y Sabina van entrando y saliendo del escenario, cantando canciones ahora del uno, ahora del otro, solos o a dúo. La complicidad es evidente, aunque siendo el final de la gira, y tras 38 conciertos juntos, haya perdido la espontaneidad. Sabina se mete al público en el bolsillo cantando en catalán, y Serrat haciendo referencia a la Universidad Laboral, donde estudió, y ubicada a sólo unos metros del lugar del evento.

Lamentablemente, la música continúa tranquila, del estilo de Serrat. Los asistentes piden más caña, pero la pareja no cede. Algunos de los temas más lentos de la discografía de Sabina se suceden: Calle Melancolía, Quién me ha robado el mes de abril, Y sin embargo, combinados con los míticos Mediterráneo o Penélope de Serrat. La mayor parte del tiempo los músicos tocan instrumentos clásicos, y sólo empuñan guitarras y bajo eléctricos para interpretar la trepidante Pacto entre caballeros, que anima a los más jovenes (o a los menos mayores), y algún que otro tema también ligeramente acelerado. Falsas expectativas, pero: cada conato de aumentar la graduación de la velada se frustra con la siguiente canción, siempre lánguida, y la noche continúa entre ritmos pausados.

Tras dos horas y media de clásicos, bromas con el público, puyas sarcásticas de Serrat a Sabina y admiración incondicional de Sabina a Serrat, los dos pájaros levantan el vuelo y dejan al respetable contentos con el show, pero con la sensación, especialmente los seguidores de Sabina, que su ídolo se ha tirado demasiado al folk del Noi del Poble Sec, y que al espectáculo le ha faltado energía, decibelios y rocanrol. ¿Será que los años no pasan en balde?

lunes, 24 de septiembre de 2007

Los arcángeles

Stevie Ray Vaughan nos dejó un 27 de agosto, ahora hace 17 años, en un accidente de helicóptero. Y con él se fue quizás el mejor guitarrista blanco de blues, o el mejor guitarrista de blues, o el mejor guitarrista, a secas. Y sus amigos se quedaron solos, y pensaron quizás que no valía la pena seguir, y dejaron solos su bajo y su batería, porque el dolor era grande.

Pero cuando en las venas de uno no corre sangre sino música, en unos días se da cuenta de que el mejor homenaje que se le puede hacer a un músico es seguir tocando. Y como Tommy Shannon y Chris Layton, también conocidos como Double Trouble, eran solo dos, con Charlie Sexton y Doyle Bramhall II se completó un cuarteto mágico que parió un disco importante, a la vez de debut y único registro de una banda que se desmoronó tan rápido como surgió (lucha de egos + problemas de drogas, dicen), pero que puede llamarse supergrupo, porque todos los integrantes eran y son estrellas del blues y del rock altamente influenciado por éste.

The Arc Angels publicaron en 1992 un disco de rock serio, un pelín épico, directo, lleno de stratocasters que hieren con sus solos de blues. Hay dos voces increíbles que se turnan en las canciones, y unos Double Trouble sólidos, maduros y que resultan claves en el sonido moderno de la banda.

Pero si hay algo verdaderamente destacable en este disco, son las canciones: las 3 que abren el disco, Living in a dream, Paradise Café y Sent by angels, son una maravilla, distintas entre sí y que abren boca para lo que vendrá después. Always believed in you, y el cierre con Carry me on, Shape I'm in, Too many ways to fall, magnífico.