sábado, 4 de octubre de 2014

No estaban muertos, estaban de parranda



 Sala Zero (Tarragona), 3 de octubre de 2014. En una ciudad pequeña como la mía escasean las ocasiones de echarse un buen concierto a la oreja, más aún desde que hace unos meses La Vaquería, una de las salas más activas en lo que a actuaciones en directo se refería, cerró sus puertas. Así que aunque hacía 10 meses que Los Toreros Muertos habían recalado en Tarragona, decidimos repetir en esta su segunda visita en menos de un año a la Sala Zero. Algunas conclusiones se pueden sacar de la noche de ayer:

Que el repertorio fue calcado al de la ocasión anterior, exceptuando que esta vez no repitieron Mi agüita amarilla en los bises.

 Que la banda sigue en plena forma, y que Pablo Carbonell sigue estando tan irresistiblemente chalado como siempre.

Que la sala volvió a presentar un llenazo total, y se colgó el cartel de Entradas agotadas.

Que, exceptuando a las camareras, entre los asistentes probablemente no había ni uno por debajo de los 40 años de edad. Y pocos por debajo de los 45.

Que, a pesar de nuestra edad provecta, los presentes disfrutamos como locos coreando himnos como Yo no me llamo Javier, Falangista, Twist’as loca, (Ya están aquí) Los Toreros Muertos o la mentada Mi agüita amarilla.

Que ahora necesito para emborracharme el mismo número de cervezas que de cubatas hace 20 años.

Así que, si en diez meses (o en seis, o en tres) Carbonell y su tropa deciden volver a la Sala Zero a ofrecernos sus canciones y desvaríos, lo más probable es que vuelvan a reventar la taquilla, gracias al numeroso grupo de tarraconenses con ganas de música en vivo y ansias de cachondeo. Al menos, un servidor seguro que repite. O “tripite”, vaya…

4 comentarios:

Chapas dijo...

Han pasado muchos años desde los lejanos e irrepetibles años 80 (vaya empiezo a parecerme a mi abuelo recordando batallitas) pero en el concierto de la otro noche, al igual que Rafa llegué a varias conclusiones.

La primera es que los Toreros Muertos no destacaron hace dos décadas y media por la sofisticación y elaboración de sus melodías, pero pocos grupos han tenido unas letras tan hilarantes, mordaces, irónicas e irreverentes. Si después de 25 años esas letras siguen siendo frescas y actuales, demuestran la grandeza del grupo.

Por otro lado, Pablo Carbonell demostro que es un showman puro y duro. Disfruta en el escenario y aunque lo he visto en multitud de entrevistas y apariciones televisivas (que grande era la primera edición de CQC) tuve la inmensa suerte de verlo por primera vez en directo. Esperaba mucho de él, y no me defraudo.

El pero, si hubo alguno, es que aunque la sala Zero (que por cierto para los de mi quinta ha sido y seguira siendo siempre "La Canela") es que la calidad del audio era muy mala, al menos en la parte derecha del escenario que es donde estabams ubicados. Una pena que los speech y conversaciones que realizo Pablo sencillamente no se entendiesen.

Desde luego si vuelven en Febrero, un servidor repetirá

Rafa dijo...

Chapas, nosotros el año pasado vimos el concierto donde estábais vosotros, y efectivamente el sonido era fatal.

Este año estábamos en un sitio a priori peor (a la izquierda del escenario, y bastante más atrás), y todo se entendía mucho mejor. Ya lo sabes para la próxima.

¡Un abrazo!

Alex Palahniuk dijo...

Joder. Pues yo tengo 24 años y habría dado lo que fuera por ver al personajazo de Pablo Carbonell. Grandiosa entrada, coño; a eso le llamo tener suerte.

Rafa dijo...

Alex, en el concierto Los Toreros anunciaron disco en directo y gira, así que quizás hacen un tour por las Españas y tienes ocasión de verlos (vale la pena).

Aunque en diciembre dijeron lo mismo (que publicarían disco), y todavía esperamos...