jueves, 10 de noviembre de 2011

La fiesta de la democracia

Ya falta menos. Dentro de 10 días llega el momento de votar, las elecciones generales, la fiesta de la democracia. Ufanos y contentos iremos al colegio electoral a depositar la papeleta en la urna, embargados por una emoción no siempre fácil de contener. Y elegiremos entre uno de los dos partidos que pueden gobernar durante los próximos cuatro años.

¿Sólo dos?, preguntaría un inmigrante despistado que, huyendo de un régimen despótico y una tierra sin libertades, acabara de llegar a nuestras costas en pos de un país donde el pueblo sea soberano.

Pues sí, sólo dos, responderíamos con afán pedagógico. En realidad hay más, pero no cuentan. No hay que confundir a la gente, dándole demasiadas opciones. Por eso los debates electorales son a dos bandas, como el fútbol. Equipo azul contra equipo colorado. Por eso se dictó una nueva ley que impidió a partidos pequeños presentarse si no habían recogido previamente un determinado número de firmas. Por eso no se limita el gasto publicitario en campaña, ni siquiera en tiempos de crisis: lo importante es que los carteles de las dos alternativas reales inunden las ciudades, para que quede clarito clarinete a quién se debe votar. Los que se pueden anunciar poco es porque importan poco. Por eso en Cataluña los minutos que puede dedicar TV3 a cada acto de campaña se regulan por la representación parlamentaria de cada partido, y no por criterios estrictamente informativos. Los presentadores lo denuncian en cada emisión, y no firman el reportaje en señal de protesta, pero bueno, qué sabran ellos, también son ganas de buscarle tres pies al gato.



Bipartidismo, que es lo mejor para el país. Primero gobernaron los colorados 14 años, luego los azulones 2 legislaturas, luego otra vez los colorados, también 2 legislaturas. Ahora les toca a los de azul, claro. Eso es bueno para la democracia, alternancia, pero sólo entre dos participantes. Como en Estados Unidos, donde los de la derecha y los de más a la derecha se reparten el pastel. Pues aquí igual, que para eso los States son el modelo a seguir.

Ante tan categóricas e indiscutibles afirmaciones, el inmigrante quedaría satisfecho y encantado de haber llegado a un país tan justo y democrático. Pero, ¡ay!, por esos avatares del destino, quizás el inmigrante no es un iletrado, sino que tiene estudios universitarios, que también hay universidades por el Tercer Mundo. Estudios de economía, pongamos por ejemplo. Y nos pregunta, receloso: pero a mí, en clase me enseñaron que un oligopolio es igual o casi tan malo como un monopolio. ¿No pasará lo mismo en política, que una democracia bipartidista es casi o igual de mala que una en la que siempre gobiernan los mismos?

No, hombre, no, le responderíamos jocosos. ¿Es que no sabes que la política y los intereses económicos no tienen nada que ver?

 
 

6 comentarios:

TwoHeadsOneBrain dijo...

Joder que razón tienes colega. Y lo que más jode es que toda esta patraña electoral la pagamos los tontos de la nomina. Todos los viajes que hagan, todos los hoteles, todos los carteles, van a cuenta del estado, o sea, nosotros. Porque sus putas cuentas de partido son opacas o maquilladas.
Buenisima la inclusión del video del reno renardo. En la urna yo, tambien me truño.
Un abrazo

ROCKLAND dijo...

Y la cosa no parece que vaya a cambiar mucho...eso sí, el Psoe puede caer a niveles de escándalo. IU podría salir muy reforzado de estas elecciones.

Saludos.

günner dijo...

Aunque suene a excusa barata, hay que cambiar el puto sistema de D'Hondt, un sistema establecido para contentar a la derecha catalana y vasca, que consigue que IU, con 53.000 votos en Asturias, no tenga ni un escaño representativo de esa comunidad... y no quiero ni pensar los que tienen CIU y el PNV.

Rafa dijo...

Lamentablemente, votar en blanco o no ir a votar no sirve más que para dar más % a los partidos mayoritarios.

Si baja la participación ponen cara de lástima, hacen que se lamentan por el desapego de la ciudadanía, y abstención, si te he visto no me acuerdo.

Yo votaré por algún partido pequeño que tenga posibilidades de sacar algún escaño. No sirve para mucho, pero al menos quitas representación al PPSOE. Eso sí, a la derecha catalana (ni a la española) no les voto ni a punta de pistola.

Rolando dijo...

Totalmente de acuerdo. Hace falta una Ley Electoral que dé más juego a partidos minoritarios no concentrados geográficamente.

Además otra cosa: propongo que en vez de dos cámaras con sus 350 diputados y sus tantos senadores haya un solo diputado por grupo parlamentario, y que su voto se pondere por el % de diputados que hubiera sacado bajo la Ley Electoral de turno.

Total, todos votan al unísono. Así que eso que nos ahorramos de los Presupuestos.

Almond dijo...

Rockland, tío, lo has clavado... Aquí en Cataluña nos va a dar algo, con tanto azul.